CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Ministerio para toda una vida: Las disciplinas
de un pastor saludable
POR THOMAS E. TRASK
Como pastor, oficial de distrito, y superintendente general
de las Asambleas de Dios, Thomas E. Trask sabe cuál es la
importancia de ser un pastor saludable. Su amor por la Palabra de
Dios y sus muchos años de fructuoso ministerio le han dado
la base para su propia vida personal y su deseo de ver a otros ministros
crecer en su relación con Cristo y en sus ministerios. En
este artículo, el superintendente general Trask comparte
su corazón y su pasión sobre cómo los pastores
pueden hacerse espiritualmente saludables y tener un eficaz ministerio.
Este artículo es una excerpta de su último libro,
Ministry for a Lifetime [Ministerio para toda una vida], disponible
en Gospel Publishing House. Para hacer su pedido, llame al 1-800-641-4310
y pida el artículo #03 6226, $5.95.
Años atrás, cuando comencé en el ministro,
un sazonado predicador me dio un consejo: "Pide a Dios que
te ponga en un horario", me dijo, "luego cumple con ese
horario." Así que por 44 años he tenido un horario.
Paso de 5 a.m. a 7 a.m. en devociones y oración. Por supuesto
que a veces mi horario se interrumpe y se rompe esa rutina. Pero
la disciplina llega cuando vuelvo a observar ese horario.
ESTUDIO DE LA PALABRA
Todo ministro debe apartar tiempo para las devociones y el estudio
de la Palabra de Dios aparte de la preparación del sermón.
Aquií es donde se alimenta nuestra alma. De ese tiempo de
meditación y estudio viene la revelación. Yo por lo
regular mantengo un cuaderno a mi lado, porque el estudio de la
Palabra de Dios trae revelación y da a luz en mi espíritu
a un tema o mensaje.
En meses recientes he estado leyendo las epístolas. Leo
una de ellas una o dos veces al día durante una semana entera.
Es admirable cuántas verdades he descubierto que no había
visto a través de los años. Yo creía que ya
conocía todo el contenido, pero de esta repetida lectura
y estudio viene la revelación. Y de ahí es donde nacen
los mensajes. Eso es descubrir la verdad de Dios.
Hay una diferencia entre la iluminación de la Palabra y
cuando cobra vida la Palabra. Cuando usted está en la Palabra
y en oración, el Espíritu ilumina la verdad en su
mente. Cuando la Palabra es avivada, no sólo la entendemos,
sino que nos mueve de una manera que va más allá de
la iluminación. La iluminación quita el velo de la
revelación; el avivamiento de la Palabra se convierte en
la aplicación a una situación. No debemos confundir
estas dos. Deben ser distintas. Es vital que entendamos cómo
obra el Espíritu de estas dos maneras.
La versión de la Biblia que use es algo personal. Lo importante
es encontrar la disciplina para vivir en la Palabra de Dios. Es
entonces cuando la Palabra de Dios comienza a vivir en usted. La
Escritura dice: "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan
solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos"
(Santiago 1:22). Como propagadores de la Palabra, debemos ser hacedores
de la Palabra. ¿Cómo podemos predicar algo que no estamos
haciendo? No debe haber ninguna dicotonomía en este asunto.
No podemos predicar una cosa y vivir otra. Esa contradicción
nunca agrada a Dios.
LA ORACIÓN PRIVADA
Otro aspecto de las devociones personales es pasar tiempo a solas
con Dios en oración privada. Oramos y luego permitimos que
Dios nos hable. En este esencial tiempo de oración, no participamos
solamente en lo mundano. Participamos en asuntos espirituales. Somos
responsables por la vida espiritual de la iglesia. Si los pastores
no mantienen vitalidad espiritual, no podrán tener sensibilidad
a las necesidades de la iglesia.
Todo ministro debe decidir cuánto tiempo debe pasar a solas
con Dios. Pero yo puedo decirle, 10 minutos en la Palabra y 10 minutos
en oración no serán suficientes para mantener la vida
espiritual necesaria para ministrar eficazmente.
Jamás ha habido una época en la que los líderes
de la iglesia necesiten más de la sabiduría de Dios
que hoy. Las complejidades de la vida de las personas y las responsabilidades
del ministerio son grandes. Pero cuando tenemos la sabiduría
que Dios da, el Espíritu nos puede dar el poder. Él
sabe las respuestas que nosotros no sabemos. Orar es ponernos a
la disposición de Él ante su presencia y decir: "Señor,
necesito tu ayuda."
Como pentecostales, somos especialmente bendecidos en este aspecto
de la oración. Judas 20 dice: "orando en el Espíritu
Santo".
El apóstol Pablo escribió: "Porque el que habla
en lenguas . . . por el Espíritu habla misterios" (1
Corintios 14:2). Necesitamos momentos en nuestra vida de oración
en los que viene sobre nosotros el Espíritu Santo. A veces
gemiremos, u oraremos en lenguas, o sentiremos congoja. Eso es lo
que llamamos "orar hasta vencer". Cuando estamos en oración,
el Espíritu nos ilumina y nos da discernimiento. Los pastores
pentecostales tienen la gran ventaja de conocer y apreciar a la
persona y la obra del Espíritu Santo, porque de esto vienen
los dones del Espíritu el espíritu de discernimiento,
la palabra de conocimiento, y otros dones. Estos son para facilitar
la obra del ministerio, y necesitamos la capacitación del
Espíritu Santo.
EL AYUNO
Todo ministro debe tener un tiempo fijo de ayuno. Yo he practicado
el ayuno regular durante todo mi ministerio. Se puede también
ayunar, o abstenerse, de cosas aparte de la comida. El ayuno es
la disciplina de negarse a sí mismo que nos acerca más
a Dios. El enemigo hará todo lo que está en su poder
para evitar que ayunemos, que oremos, y que estudiemos la Palabra
de Dios. Es fácil encontrar una excusa o un racionamiento
para el descuido: "Estoy envuelto en la obra del Señor.
Estoy haciendo la obra del ministerio." Sí, pero ¿dónde
encuentra usted su poder para el ministerio? Viene de los momentos
a solas con Dios. Nuestro ejemplo es Jesús, quien con frecuencia
se apartaba de las multitudes para estar a solas y orar.
Debemos tener adecuado descanso para que el hombre espiritual pueda
permanecer alerta y sensible. Algunas personas sólo necesitan
dormir de 5 a 6 horas; otras necesitan más. Nadie debe sentirse
culpable porque necesite menos o más descanso que otro. Cuando
la fatiga se convierte en un factor en su vida, usted se pondrá
irritado e impaciente con las personas. Usted perderá su
sensibilidad a la voz del Espíritu. Usted no tendrá
el amor que una vez tenía por la Palabra y la obra de Dios.
TESTIFICAR
Debemos ver a las personas como el Señor las ve perdidas
por la eternidad. Nuestro ministerio brota de esa consciencia del
estado perdido de la humanidad. Entonces vendrá la pasión
para hablar a hombres y mujeres y advertiles. El ministerio se convierte
en algo más que una responsabilidad desde el púlpito,
es algo que vivimos todos los días de nuestra vida. Los vemos
perdidos. Ya sean conocidos o amigos, relaciones de negocios o a
los que conocemos por primera vez, no sólo los consideramos
ser almas perdidas, sino que respondemos cuando les testificarmos.
Les hablamos de Jesucristo y del infierno y la eternidad. ¿Quién
sabe lo que el Espíritu Santo ya está haciendo en
la vida de ellos? ¿Quién sabe para qué propósito
Dios hizo que se cruzaran nuestros caminos? Es necesario que estemos
conscientes de que el Espíritu ya está obrando en
la vida de las personas. Luego nos acercamos con sensibilidad a
la obra del Espíritu y nos unimos al testimonio que el Espíritu
da a la gente.
Una pasión por los perdidos es el resultado de la íntima
relación personal con el Señor Jesucristo. Usted no
tendrá comunión con el Señor sin la disciplina
del estudio de la Biblia y la oración. Usted no llegará
a una íntima comunión con Él sin adoptar la
pasión que Él tiene por las almas perdidas. Es necesario
que el evangelismo personal sea una parte de la vida del ministro.
Alguien dijo una vez: "Usted se los gana para usted mismo.
Luego puede ganárselos para el Señor." Yo he
visto eso. Si mi contacto con otros hombres puede ganarlos para
mí, ellos tendrán confianza en mí. Sabrán
que lo que yo les digo es por el amor que siento por ellos, no por
deber.
Las relaciones se deben forjar. Los pastores encuentran la mayoría
de las oportunidades para testificar entre las personas con quienes
conducen negocios a diario fuera de la iglesia. Hoy día,
muchas personas que están en altos puestos de negocios y
del gobierno se encuentran solos y sufren. La manera de ganarlos
para Cristo es ofrecerles amistad. Luego, cuando llegue la crisis
a su vida, ¿a quién se vuelven? Se pondrán en
contacto con usted inmediatamente. Entonces usted tendrá
la oportunidad de decir: "Tú necesitas al Señor."
Ya usted ha sembrado la semilla y la ha estado regando. Ahora se
ha llegado el momento para que esa semilla produzca fruto.
La paciencia es una parte importante del proceso. El fruto no crece
de la noche a la mañana; se toma tiempo. La Escritura enseña
que unos siembran, otros riegan, pero que es Dios el que da el aumento.
Debemos cumplir con nuestra parte en la siembra y el riego, pero
sólo Dios puede salvar. A veces me he preguntado: ¿Fue
mi culpa cuando un conocido pasó a la eternidad sin recibir
a Cristo como Señor y Salvador? Esa es una gran responsabilidad.
Yo quiero poder mirar hacia atrás y decir: "Señor,
yo le testifiqué. Yo se lo dije. Yo le advertí. Yo
lo amé. Yo hice todo lo que pude."
El pastor que quiere que los de su congregación sean ganadores
de almas debe primero modelarlo. Lo que el pastor es, con el tiempo
llegará a ser la congregación. Una iglesia saludable
debe ser una iglesia que gana almas, y eso comienza con el pastor.
Thomas E. Trask es superintendente general
de las Asambleas de Dios, Springfield, Missouri.