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Tabla de Contenido

¿Usted está loco de atar. . . o loco por servir?

Cómo permanecer emocionalmente saludable en el ministerio

POR RICHARD DOBBINS


Sidebars:

PERÍODOS ÓPTIMOS DE TENSIÓN MINISTERIAL

CÓMO PERMANECER EMOCIONALMENTE SALUDABLE

CLAVES PARA SOBREVIVIR EMOCIONALMENTE

Nada es más crítico para la salud mental de la iglesia que la salud mental del pastor. Las iglesias saludables son dirigidas por siervos del Señor emocional, física, y espiritualmente saludables. Así como una familia no es más fuerte que el matrimonio sobre el que se forma, una iglesia no es más saludable que el que la dirige. Este artículo examina brevemente lo que hace a un pastor emocionalmente saludable.

LOS PASTORES SALUDABLES DEBEN ESTAR MENTALMENTE SALUDABLES

Las profesiones de auxilio – incluso la iglesia institucional y el ministerio pastoral – están entre las de más tensión del mundo. La tensión se puede definir como la proporción de desgaste de la vida en la persona; es la enfermedad del pulmón negro de las profesiones de auxilio. Y aunque la obra de Dios y su llamado en la vida de usted nunca le causarán tensión, la iglesia institucional puede causar en el pastor tensión mortal: ataque al corazón, trombosis cerebral, o en ocasión, hasta suicidio. Los pastores saludables que dirigen a congregaciones saludables no mueren de condiciones causadas por la tensión.

LAS CAUSAS DE TENSIÓN PARA EL MINISTRO SON INTERNAS, EXTERNAS, Y PROFESIONALES

Un sobresaliente estudio de la Menninger Foundation en la década de los 1970 encontró tres causas comunes de tensión entre los clérigos protestantes que todavía son válidas hoy:

  • El ministro mismo. La propia personalidad del pastor puede hacer difícil que se relacione consigo mismo o con otros. Algunos ministros son narcisistas. Necesitan que se les tenga en estima y ser admirados por los demás, pero experimentan enorme dificultad para acercarse de verdad a cualquier persona. La distancia que ponen entre sí y los demás con frecuencia se ve como parte de su devoción a Dios. Otros ministros tratan de resolver su propia neurótica e incapacitadora culpa por medio de ritos religiosos. Ninguno de estos problemas está fuera del poder sanador de Dios, si es que estamos dispuestos a vernos y conocernos como "nos ven los demás"1-especialmente como nos ve Dios-y si buscamos su ayuda para poder ser más como Él.
  • Todo ministro en ese estudio se percibía a sí mismo como poseedor de un matrimonio doloroso, infeliz. El divorcio raramente era una opción, porque en la mayoría de los casos, daría fin a la carrera del ministro. Ni el ministro ni el cónyuge estaban dispuestos a dar un paso tan drástico. No puedo enfatizar lo suficiente la importancia de cuidar bien de su matrimonio. Es una valiosa inversión para su salud emocional y para la salud en general de su ministerio.
  • Los ministros percibían que su mayor tensión provenía de las exigencias impuestas en ellos por sus deberes dentro de la congregación local. Mucha de esta tensión se origina en los muchos papeles que se espera que desempeñe el pastor: él es predicador, confesor, maestro, administrador, y pastor de su congregación. La mayoría de ministros se sienten más cómodos en algunos papeles que en otros, pero sienten la necesidad de sobresalir en todos ellos. Algunos funcionan mejor en situaciones interpersonales, de uno a uno, o en grupos pequeños; otros brillan más en el ministerio desde el púlpito; aun otros funcionan mejor en la administración y organización. Ningún pastor es igualmente capaz en todos los deberes que se le asignan al líder de una iglesia. Es necesario que compense por esto rodeándose de miembros del personal que sean fuertes en lo que él es débil para que haya dirección competente en todos los aspectos del ministerio.

EL AGOTAMIENTO – UNA SEÑAL DE QUE SE TIENE DEMASIADA TENSIÓN

¿Prendido . . . o agotándose?

Una señal del agotamiento emocional es la pérdida del acostumbrado nivel de energía y la pérdida de un sentido de idealismo y propósito. Algunos que están experimentando agotamiento padecen de problemas físicos como úlceras, dolores de cabeza frecuentes y/o debilitadores, dolores de espalda, resfriados frecuentes, o problemas sexuales. Estas son las primeras indicaciones de inminente agotamiento. Nadie en el ministerio está libre de la tensión, y sus efectos afectarán a su cónyuge, a sus hijos, e inevitablemente a su congregación.

Una de las primeras etapas predecibles de la tensión es el excesivo entusiasmo-propósitos no realísticos con planes no realísticos para lograrlos.

El estancamiento es también síntoma del agotamiento: el ministerio pierde mucha de su emoción y se convierte en una tarea mundana.

La frustración es la hermana gemela del estancamiento: el pastor comienza a sentirse incapaz. En su condición mental, puede atacar verbalmente a los demás y comportarse o hablar indebidamente a su cónyuge, a sus hijos, y/o a los miembros de su congregación. Cuando esto sucede, tiene que usar mucha de la energía mental que posee para enmendar las relaciones. El potencial para el ministerio de todos los afectados se disminuye hasta que ambos lados resuelvan los problemas. Un lado debe buscar el perdón; el otro debe extenderlo.

La apatía es común al agotamiento: ignorar y evitar las tareas del ministerio. Desde devolver llamadas telefónicas a preparar sermones, en nada puede poner atención. Usted simplemente no se interesa por el correo, los mensajes telefónicos, ni el culto de adoración del domingo.

Finalmente, sí hay intervención: la acción decisiva-en cualquier punto-para romper el ciclo.

Dos importantes características del agotamiento

El agotamiento es, ante todo, altamente contagioso. Su personal y su congregación corren el riesgo de contagiarse con los síntomas del agotamiento-los propósitos no realísticos pueden agotarlos. Si usted está frustrado, estancado, y/o apático en su vida y ministerio, pronto se encontrará dirigiendo a una iglesia frustrada, estancada y apática.

Segundo, las etapas del agotamiento no son ni lineares ni inevitables. Una persona puede pasar por las mismas dos o tres etapas varias veces en cualquier tarea particular-como pasar por una puerta giratoria una y otra vez-y nunca experimentarlas todas.

Agotamiento: ¿El comienzo del fin o el fin del comienzo?

El agotamiento puede ser la enfermedad incurable del ministerio de la persona: el comienzo del fin. O puede llevar al proceso de nacimiento de lo que Dios en realidad lo ha llamado a hacer en ese ministerio: el fin de un falso comienzo y el comienzo del "descanso para vuestras almas" bajo un yugo que es "fácil" y una carga que es "ligera" (Mateo 11:29,30).

Winston Churchill cuidadosamente definió uno de los puntos decisivos de la Segunda Guerra Mundial como "no el comienzo del fin, sino que es, quizás, el fin del comienzo."2

Decídase a poner fin a las señas del comienzo del agotamiento antes que lo consuman a usted y su ministerio. He aquí algunas maneras para crecer a través del agotamiento para que Dios y su reino sean glorificados y ensanchados a través del ministerio de un pastor emocionalmente saludable y de una iglesia saludable:

  • El entusiasmo necesita ser templado por el realismo. Anime a aquellos en quienes usted confía para que administren pruebas de realidad cuando lo garantice la situación. En su vida de oración devocional pida a Dios que le ayude a ser realista sobre lo que puede y debe hacer.
  • Se enfrenta mejor con el estancamiento al revolver las aguas. Más actividad educacional y mental-formal o informal-con frecuencia da buen resultado y presenta nuevas maneras creativas de cumplir con el ministerio.
  • La frustración crea energía. Aprenda a reconocer la frustración en su vida y ministerio y propóngase canalizar la energía que conduce al cambio positivo, necesario.
  • La apatía puede volverse en participación. Pida a Dios y a un amigo de confianza que le ayuden a volver a descubrir su amor para indicar el amor de Dios a la gente.

Es difícil para los hombres admitir que necesitan ayuda. Todo, desde pedir direcciones hasta admitir que tenemos un problema con la familia, nos confronta con la necesidad que tenemos de los demás-pero preferimos creer que somos autosuficientes.

Este es un problema todavía mayor para los pastores. Ellos se aislan de otros ministros-la misma gente que mejor los comprendería-porque están en competencia con ellos. No tema buscar a uno o dos ministros con los que usted pueda tener una amistad de mutuo apoyo. Yo oi decir a un pastor que con frecuencia manejaba hasta un pueblo como a una hora de su casa e iba al confesionario de una iglesia católica romana sólo para tener esa clase de conversación con un compañero en el clero. No debemos temernos tanto. Necesitamos el apoyo moral, profesional, y espiritual de los unos a los otros.

MANEJE LA TENSIÓN ANTES QUE LLEGUE AL AGOTAMIENTO

Mantenga su balance

En la vida es necesaria una limitada cantidad de presión. Este óptimo nivel de tensión-eutensión se define clínicamente como "Un balance entre el egoísmo y el altruismo, por medio del cual el individuo desarrolla el ánimo y la energía para cuidar de los demás."3 Debemos aprender a adorar, trabajar, jugar, amar, y cuidar en balance con nuestras necesidades personales y familiares. La tensión de una vida en la que todo es trabajo y nada es juego no sólo hace de "Juan un chico aburrido", sino que lleva a la bancarrota espiritual, física, y emocional-y al agotamiento.

Eche toda su ansiedad sobre el Señor.

Uno de los medios más eficaces para manejar la tensión que usted puede desarrollar es "echando toda vuestra ansiedad [las causas de su tensión; sus ansiedades] sobre él [Dios], porque él tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro 5:7). Hace muchos años Dios me ayudó a formular una manera de echar mis ansiedades sobre Él y ha quitado de mi vida una incalculable cantidad de tensión del ministerio.

Primero, pregúntese si puede hacer algo acerca de la situación particular. Si puede, entonces ore acerca de su curso de acción e inicie cualquier acción que sea necesario tomar.

Si usted no puede hacer nada por ahora, pero cree que puede tomar acción en el futuro, haga una nota en su calendario en la fecha cuando pueda hacer algo. Mientras tanto, entregue el asunto a la oración.

Si no puede hacer nada ahora ni en el futuro, piense en otra persona que podría hacer algo. Póngase en contacto con esa persona.

Si usted no puede hacer nada por el problema y no puede encontrar a nadie que pueda, entonces entréguelo al Señor en oración y pase a otros asuntos sobre los que usted sí puede hacer algo.

Esto es como usted echa sus ansiedades sobre las muy capaces manos del Señor. Enseñe a su congregación a ver la Escritura de esta manera. Sin violar la confianza de nadie, dé ejemplos de cómo otros han echado sus ansiedades sobre el Señor. Explique cómo usted ha tenido que echar alguna situación imposible sobre las manos del Señor-y la paz que esto le produjo.

Aprenda cómo orar en medio de las "lanzas y flechas"4 dirigidas a usted

La Palabra de Dios, la oración, y la meditación son los medios que Dios le ha dado contra ser consumido y/o amargado por el dolor y el enojo que con frecuencia son parte del ministerio pastoral. Hay cuatro pasos para orar y vencer su dolor emocional.

  1. En oración, concéntrese intelectualmente en el doloroso evento o relación que le está causando sufrimiento. Diga sinceramente a Dios lo que usted piensa. Él ya lo sabe-pero usted necesita la sanidad que viene al verbalizar sus más íntimos pensamientos ante la presencia de Aquel en quien puede confiar; Aquel que lo ama.
  2. En oración, concéntrese emocionalmente en el doloroso evento o relación. Deje que los sentimientos originalmente generados por el dolor broten a la superficie y sean expresados. Usted quizás se encuentre llorando al expresar esos íntimos sentimientos, así que busque un momento cuando pueda estar a solas. Siga con esto hasta que se le quite la carga y se sienta emocionalmente aliviado.
  3. Medite en la presencia de Dios para recibir una nueva interpretación del evento o situación que sea menos dolorosa. El Espíritu Santo le traerá a la mente los debidos pasajes de la Escritura. Las palabras de un amigo de confianza pueden dirigirse a su necesidad. Le puede venir a la mente la letra de un amado himno. Quizás se dé cuenta del nivel del sufrimiento que experimenta la persona que le causó su sufrimiento y encontrará tanto el alivio como la compasión de Dios para el que lo ha herido a usted. Pruebe todas las opciones contra lo que usted sabe ser verdad en la Palabra de Dios. A la larga, todo lo que es de Dios realzará la vida y será saludable para usted y sus congregación.
  4. Propóngase reemplazar su vieja y dolorosa interpretación del evento con la nueva y menos dolorosa interpretación que recibió al orar. Escríbala en un cuaderno y féchela para ayudarse a fijarla en su mente. Alabe a Dios por el nuevo discernimiento que le ha dado.

Quizás tenga que repetir varias veces estos pasos en el proceso de orar, pero el resultado final valdrá la pena el esfuerzo. Usted sabrá cuándo haya orado hasta no poder más cuando el nuevo significado de un viejo sufrimiento le sea mental y espiritualmente cómodo. Usted puede comportarse y reaccionar debida y productivamente en su vida.

La fortaleza emocional que resulta de su íntima relación con el Señor le ayudará a aceptar el hecho de que no a todos los de su congregación les va a gustar todo lo que usted haga. No a todos les gustaba lo que hacía Jesús. Muchos se sentían amenazados por las verdades que Él enseñaba y aun otros las despachaban como algo sin importancia. Unos lo ridiculizaban y se burlaban públicamente. Él sabía antes de venir a la tierra que eso sucedería, y su íntima relación con el Padre lo sostenía cuando los demás le fallaban. Él también sabía-y recordaba a los demás-que tenía que ocuparse con la tarea que su Padre le había dado (Lucas 2:49). Él permaneció concentrado en su relación con el Padre y en sus tareas del reino.

Lo anterior todavía es buen consejo para los siervos de Dios. Concéntrese primero en sus relaciones con Dios, con usted mismo, con su cónyuge, con sus hijos, y con su familia; luego en la tarea del ministerio al que Dios lo ha llamado. Este orden de prioridades le ayudará a mantener el balance necesario para ser el líder libre de tensión, espiritualmente saludable de una congregación saludable.

Cuide sus pensamientos

Miles de hombres de Dios han sido atrapados en la pornografía, especialmente en la internet. Esta es la tentación más común con que se enfrentan los creyentes en el nuevo milenio. Es de abrumante proporción. Jamás dé por sentado que como ministro, usted no está fuera del alcance de los pensamientos, ideas, impulsos, y fantasías que Satanás dirige a la mente de todo creyente. Tenga cuidado de los pasatiempos que escoja.

Filtre sus pensamientos con el filtro que ofrece Pablo: "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Filipenses 4:8).

A través de ese filtro vienen sólo aquellos pensamientos, ideas, deseos, y fantasías que Dios por medio del Espíritu Santo le trae a la mente. Son creativos, productivos, que mejoran la vida, mejoran el ministerio, más bien ligeros que gravosos, y más bien fácil de soportar que dolorosos.

Permanezca en contacto con Dios todos los días por medio de la oración personal y la lectura bíblica además del tiempo que pase estudiando la Palabra de Dios y orando como parte del trabajo. Proteja su salud mental contra los devastadores efectos de la tensión, la culpa no resuelta, o los difíciles asuntos personales e interpersonales con una vida balanceada. Con la ayuda de Dios, aprenda cómo orar en todos los momentos dolorosos de la vida, y eche todas sus ansiedades sobre el Señor. De esta manera usted se preparará para ser un pastor gozoso, saludable cuya vida y ministerio dirigen a otros para cultivar iglesias saludables para la gloria de Dios.

Finalmente, recuerde lo que Él tan amorosamente le ha prometido: "Mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:30); Él nos da un espíritu de dominio propio (2 Timoteo 1:7), y nos ofrece sus oraciones por nosotros (Lucas 22:32). Él no nos manda al ministerio sin preparación. Más bien, promete suplir todas nuestras necesidades de salud mental y más. Cuando estamos en una correcta relación con Él, con nosotros, nuestro cónyuge, nuestros hijos, y nuestro trabajo para Él, estamos en la mejor posible posición para el ministerio saludable – cultivar una iglesia saludable para su gloria.

—Richard D. Dobbins, Ph.D., psicólogo clínico y fundador y director de EMERGE Ministries, Akron, Ohio

NOTAS

1. Robert Burns (1759–96), Scottish poet. Excerpt from closing lines of, "To a Louse: On Seeing One on a Lady’s Bonnet, At Church" (1786). Burns’ poem is about the lice on a woman’s bonnet and in her hair; and the fact she is unaware both of their presence and that every time she turns her head, they are being flung onto others around her. "O wad some Power the giftie gie us To see oursels as ithers see us! … What airs in dress an’ gait wad lea’e us, An’ ev’n devotion! [sic]."

2. Speech at the Lord Mayor’s Day Luncheon, London, November 10, 1942.

3. Kenneth N. Anderson, ed., Mosby’s Medical, Nursing, and Allied Health Dictionary, 5th ed. (St. Louis: Harcourt, 1988), 595.

4. Hamlet, 3.1.57