CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Nada es más crítico para la salud mental de la iglesia
que la salud mental del pastor. Las iglesias saludables son dirigidas
por siervos del Señor emocional, física, y espiritualmente
saludables. Así como una familia no es más fuerte
que el matrimonio sobre el que se forma, una iglesia no es más
saludable que el que la dirige. Este artículo examina brevemente
lo que hace a un pastor emocionalmente saludable.
LOS PASTORES SALUDABLES DEBEN ESTAR MENTALMENTE SALUDABLES
Las profesiones de auxilio incluso la iglesia institucional
y el ministerio pastoral están entre las de más
tensión del mundo. La tensión se puede definir como
la proporción de desgaste de la vida en la persona; es la
enfermedad del pulmón negro de las profesiones de auxilio.
Y aunque la obra de Dios y su llamado en la vida de usted nunca
le causarán tensión, la iglesia institucional puede
causar en el pastor tensión mortal: ataque al corazón,
trombosis cerebral, o en ocasión, hasta suicidio. Los pastores
saludables que dirigen a congregaciones saludables no mueren de
condiciones causadas por la tensión.
LAS CAUSAS DE TENSIÓN PARA EL MINISTRO SON INTERNAS,
EXTERNAS, Y PROFESIONALES
Un sobresaliente estudio de la Menninger Foundation en la década
de los 1970 encontró tres causas comunes de tensión
entre los clérigos protestantes que todavía son válidas
hoy:
El ministro mismo. La propia personalidad del pastor
puede hacer difícil que se relacione consigo mismo o con
otros. Algunos ministros son narcisistas. Necesitan que se les
tenga en estima y ser admirados por los demás, pero experimentan
enorme dificultad para acercarse de verdad a cualquier persona.
La distancia que ponen entre sí y los demás con
frecuencia se ve como parte de su devoción a Dios. Otros
ministros tratan de resolver su propia neurótica e incapacitadora
culpa por medio de ritos religiosos. Ninguno de estos problemas
está fuera del poder sanador de Dios, si es que
estamos dispuestos a vernos y conocernos como "nos ven los
demás"1-especialmente como nos ve Dios-y
si buscamos su ayuda para poder ser más como Él.
Todo ministro en ese estudio se percibía a sí
mismo como poseedor de un matrimonio doloroso, infeliz. El
divorcio raramente era una opción, porque en la mayoría
de los casos, daría fin a la carrera del ministro. Ni el
ministro ni el cónyuge estaban dispuestos a dar un paso
tan drástico. No puedo enfatizar lo suficiente la importancia
de cuidar bien de su matrimonio. Es una valiosa inversión
para su salud emocional y para la salud en general de su ministerio.
Los ministros percibían que su mayor tensión
provenía de las exigencias impuestas en ellos por sus deberes
dentro de la congregación local. Mucha de esta tensión
se origina en los muchos papeles que se espera que desempeñe
el pastor: él es predicador, confesor, maestro, administrador,
y pastor de su congregación. La mayoría de ministros
se sienten más cómodos en algunos papeles que en
otros, pero sienten la necesidad de sobresalir en todos ellos.
Algunos funcionan mejor en situaciones interpersonales, de uno
a uno, o en grupos pequeños; otros brillan más en
el ministerio desde el púlpito; aun otros funcionan mejor
en la administración y organización. Ningún
pastor es igualmente capaz en todos los deberes que se le asignan
al líder de una iglesia. Es necesario que compense por
esto rodeándose de miembros del personal que sean fuertes
en lo que él es débil para que haya dirección
competente en todos los aspectos del ministerio.
EL AGOTAMIENTO UNA SEÑAL DE QUE SE TIENE DEMASIADA
TENSIÓN
¿Prendido . . . o agotándose?
Una señal del agotamiento emocional es la pérdida
del acostumbrado nivel de energía y la pérdida de
un sentido de idealismo y propósito. Algunos que están
experimentando agotamiento padecen de problemas físicos como
úlceras, dolores de cabeza frecuentes y/o debilitadores,
dolores de espalda, resfriados frecuentes, o problemas sexuales.
Estas son las primeras indicaciones de inminente agotamiento. Nadie
en el ministerio está libre de la tensión, y sus efectos
afectarán a su cónyuge, a sus hijos, e inevitablemente
a su congregación.
Una de las primeras etapas predecibles de la tensión es
el excesivo entusiasmo-propósitos no realísticos
con planes no realísticos para lograrlos.
El estancamiento es también síntoma del agotamiento:
el ministerio pierde mucha de su emoción y se convierte en
una tarea mundana.
La frustración es la hermana gemela del estancamiento:
el pastor comienza a sentirse incapaz. En su condición mental,
puede atacar verbalmente a los demás y comportarse o hablar
indebidamente a su cónyuge, a sus hijos, y/o a los miembros
de su congregación. Cuando esto sucede, tiene que usar mucha
de la energía mental que posee para enmendar las relaciones.
El potencial para el ministerio de todos los afectados se disminuye
hasta que ambos lados resuelvan los problemas. Un lado debe buscar
el perdón; el otro debe extenderlo.
La apatía es común al agotamiento: ignorar
y evitar las tareas del ministerio. Desde devolver llamadas telefónicas
a preparar sermones, en nada puede poner atención. Usted
simplemente no se interesa por el correo, los mensajes telefónicos,
ni el culto de adoración del domingo.
Finalmente, sí hay intervención: la acción
decisiva-en cualquier punto-para romper el ciclo.
Dos importantes características del agotamiento
El agotamiento es, ante todo, altamente contagioso. Su personal
y su congregación corren el riesgo de contagiarse con los
síntomas del agotamiento-los propósitos no realísticos
pueden agotarlos. Si usted está frustrado, estancado, y/o
apático en su vida y ministerio, pronto se encontrará
dirigiendo a una iglesia frustrada, estancada y apática.
Segundo, las etapas del agotamiento no son ni lineares ni inevitables.
Una persona puede pasar por las mismas dos o tres etapas varias
veces en cualquier tarea particular-como pasar por una puerta giratoria
una y otra vez-y nunca experimentarlas todas.
Agotamiento: ¿El comienzo del fin o el fin del comienzo?
El agotamiento puede ser la enfermedad incurable del ministerio
de la persona: el comienzo del fin. O puede llevar al proceso
de nacimiento de lo que Dios en realidad lo ha llamado a hacer
en ese ministerio: el fin de un falso comienzo y el comienzo del
"descanso para vuestras almas" bajo un yugo que es "fácil"
y una carga que es "ligera" (Mateo 11:29,30).
Winston Churchill cuidadosamente definió uno de los puntos
decisivos de la Segunda Guerra Mundial como "no el comienzo
del fin, sino que es, quizás, el fin del comienzo."2
Decídase a poner fin a las señas del comienzo del
agotamiento antes que lo consuman a usted y su ministerio. He aquí
algunas maneras para crecer a través del agotamiento para
que Dios y su reino sean glorificados y ensanchados a través
del ministerio de un pastor emocionalmente saludable y de una iglesia
saludable:
El entusiasmo necesita ser templado por el realismo.
Anime a aquellos en quienes usted confía para que administren
pruebas de realidad cuando lo garantice la situación. En
su vida de oración devocional pida a Dios que le ayude
a ser realista sobre lo que puede y debe hacer.
Se enfrenta mejor con el estancamiento al revolver las aguas.
Más actividad educacional y mental-formal o informal-con
frecuencia da buen resultado y presenta nuevas maneras creativas
de cumplir con el ministerio.
La frustración crea energía. Aprenda a
reconocer la frustración en su vida y ministerio y propóngase
canalizar la energía que conduce al cambio positivo, necesario.
La apatía puede volverse en participación.
Pida a Dios y a un amigo de confianza que le ayuden a volver a
descubrir su amor para indicar el amor de Dios a la gente.
Es difícil para los hombres admitir que necesitan ayuda.
Todo, desde pedir direcciones hasta admitir que tenemos un problema
con la familia, nos confronta con la necesidad que tenemos de los
demás-pero preferimos creer que somos autosuficientes.
Este es un problema todavía mayor para los pastores. Ellos
se aislan de otros ministros-la misma gente que mejor los comprendería-porque
están en competencia con ellos. No tema buscar a uno o dos
ministros con los que usted pueda tener una amistad de mutuo apoyo.
Yo oi decir a un pastor que con frecuencia manejaba hasta un pueblo
como a una hora de su casa e iba al confesionario de una iglesia
católica romana sólo para tener esa clase de conversación
con un compañero en el clero. No debemos temernos tanto.
Necesitamos el apoyo moral, profesional, y espiritual de los unos
a los otros.
MANEJE LA TENSIÓN ANTES QUE LLEGUE AL AGOTAMIENTO
Mantenga su balance
En la vida es necesaria una limitada cantidad de presión.
Este óptimo nivel de tensión-eutensión
se define clínicamente como "Un balance entre el egoísmo
y el altruismo, por medio del cual el individuo desarrolla el ánimo
y la energía para cuidar de los demás."3
Debemos aprender a adorar, trabajar, jugar, amar, y cuidar en balance
con nuestras necesidades personales y familiares. La tensión
de una vida en la que todo es trabajo y nada es juego no sólo
hace de "Juan un chico aburrido", sino que lleva a la
bancarrota espiritual, física, y emocional-y al agotamiento.
Eche toda su ansiedad sobre el Señor.
Uno de los medios más eficaces para manejar la tensión
que usted puede desarrollar es "echando toda vuestra ansiedad
[las causas de su tensión; sus ansiedades] sobre él
[Dios], porque él tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro
5:7). Hace muchos años Dios me ayudó a formular una
manera de echar mis ansiedades sobre Él y ha quitado de mi
vida una incalculable cantidad de tensión del ministerio.
Primero, pregúntese si puede hacer algo acerca de la situación
particular. Si puede, entonces ore acerca de su curso de acción
e inicie cualquier acción que sea necesario tomar.
Si usted no puede hacer nada por ahora, pero cree que puede tomar
acción en el futuro, haga una nota en su calendario en la
fecha cuando pueda hacer algo. Mientras tanto, entregue el asunto
a la oración.
Si no puede hacer nada ahora ni en el futuro, piense en otra persona
que podría hacer algo. Póngase en contacto con esa
persona.
Si usted no puede hacer nada por el problema y no puede encontrar
a nadie que pueda, entonces entréguelo al Señor en
oración y pase a otros asuntos sobre los que usted sí
puede hacer algo.
Esto es como usted echa sus ansiedades sobre las muy capaces manos
del Señor. Enseñe a su congregación a ver la
Escritura de esta manera. Sin violar la confianza de nadie, dé
ejemplos de cómo otros han echado sus ansiedades sobre el
Señor. Explique cómo usted ha tenido que echar
alguna situación imposible sobre las manos del Señor-y
la paz que esto le produjo.
Aprenda cómo orar en medio de las "lanzas y flechas"4
dirigidas a usted
La Palabra de Dios, la oración, y la meditación son
los medios que Dios le ha dado contra ser consumido y/o amargado
por el dolor y el enojo que con frecuencia son parte del ministerio
pastoral. Hay cuatro pasos para orar y vencer su dolor emocional.
En oración, concéntrese intelectualmente en el
doloroso evento o relación que le está causando
sufrimiento. Diga sinceramente a Dios lo que usted piensa. Él
ya lo sabe-pero usted necesita la sanidad que viene al verbalizar
sus más íntimos pensamientos ante la presencia de
Aquel en quien puede confiar; Aquel que lo ama.
En oración, concéntrese emocionalmente en el doloroso
evento o relación. Deje que los sentimientos originalmente
generados por el dolor broten a la superficie y sean expresados.
Usted quizás se encuentre llorando al expresar esos íntimos
sentimientos, así que busque un momento cuando pueda estar
a solas. Siga con esto hasta que se le quite la carga y se sienta
emocionalmente aliviado.
Medite en la presencia de Dios para recibir una nueva interpretación
del evento o situación que sea menos dolorosa. El Espíritu
Santo le traerá a la mente los debidos pasajes de la Escritura.
Las palabras de un amigo de confianza pueden dirigirse a su necesidad.
Le puede venir a la mente la letra de un amado himno. Quizás
se dé cuenta del nivel del sufrimiento que experimenta
la persona que le causó su sufrimiento y encontrará
tanto el alivio como la compasión de Dios para el que lo
ha herido a usted. Pruebe todas las opciones contra lo que usted
sabe ser verdad en la Palabra de Dios. A la larga, todo lo que
es de Dios realzará la vida y será saludable para
usted y sus congregación.
Propóngase reemplazar su vieja y dolorosa interpretación
del evento con la nueva y menos dolorosa interpretación
que recibió al orar. Escríbala en un cuaderno y
féchela para ayudarse a fijarla en su mente. Alabe a Dios
por el nuevo discernimiento que le ha dado.
Quizás tenga que repetir varias veces estos pasos en el
proceso de orar, pero el resultado final valdrá la pena el
esfuerzo. Usted sabrá cuándo haya orado hasta no poder
más cuando el nuevo significado de un viejo sufrimiento le
sea mental y espiritualmente cómodo. Usted puede comportarse
y reaccionar debida y productivamente en su vida.
La fortaleza emocional que resulta de su íntima relación
con el Señor le ayudará a aceptar el hecho de que
no a todos los de su congregación les va a gustar todo lo
que usted haga. No a todos les gustaba lo que hacía Jesús.
Muchos se sentían amenazados por las verdades que Él
enseñaba y aun otros las despachaban como algo sin importancia.
Unos lo ridiculizaban y se burlaban públicamente. Él
sabía antes de venir a la tierra que eso sucedería,
y su íntima relación con el Padre lo sostenía
cuando los demás le fallaban. Él también sabía-y
recordaba a los demás-que tenía que ocuparse con la
tarea que su Padre le había dado (Lucas 2:49). Él
permaneció concentrado en su relación con el Padre
y en sus tareas del reino.
Lo anterior todavía es buen consejo para los siervos de
Dios. Concéntrese primero en sus relaciones con Dios, con
usted mismo, con su cónyuge, con sus hijos, y con su familia;
luego en la tarea del ministerio al que Dios lo ha llamado. Este
orden de prioridades le ayudará a mantener el balance necesario
para ser el líder libre de tensión, espiritualmente
saludable de una congregación saludable.
Cuide sus pensamientos
Miles de hombres de Dios han sido atrapados en la pornografía,
especialmente en la internet. Esta es la tentación más
común con que se enfrentan los creyentes en el nuevo milenio.
Es de abrumante proporción. Jamás dé por sentado
que como ministro, usted no está fuera del alcance de los
pensamientos, ideas, impulsos, y fantasías que Satanás
dirige a la mente de todo creyente. Tenga cuidado de los pasatiempos
que escoja.
Filtre sus pensamientos con el filtro que ofrece Pablo: "Por
lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,
todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen
nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad" (Filipenses 4:8).
A través de ese filtro vienen sólo aquellos pensamientos,
ideas, deseos, y fantasías que Dios por medio del Espíritu
Santo le trae a la mente. Son creativos, productivos, que mejoran
la vida, mejoran el ministerio, más bien ligeros que gravosos,
y más bien fácil de soportar que dolorosos.
Permanezca en contacto con Dios todos los días por medio
de la oración personal y la lectura bíblica además
del tiempo que pase estudiando la Palabra de Dios y orando como
parte del trabajo. Proteja su salud mental contra los devastadores
efectos de la tensión, la culpa no resuelta, o los difíciles
asuntos personales e interpersonales con una vida balanceada. Con
la ayuda de Dios, aprenda cómo orar en todos los momentos
dolorosos de la vida, y eche todas sus ansiedades sobre el Señor.
De esta manera usted se preparará para ser un pastor gozoso,
saludable cuya vida y ministerio dirigen a otros para cultivar iglesias
saludables para la gloria de Dios.
Finalmente, recuerde lo que Él tan amorosamente le ha prometido:
"Mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11:30);
Él nos da un espíritu de dominio propio (2 Timoteo
1:7), y nos ofrece sus oraciones por nosotros (Lucas 22:32). Él
no nos manda al ministerio sin preparación. Más bien,
promete suplir todas nuestras necesidades de salud mental y más.
Cuando estamos en una correcta relación con Él, con
nosotros, nuestro cónyuge, nuestros hijos, y nuestro trabajo
para Él, estamos en la mejor posible posición para
el ministerio saludable cultivar una iglesia saludable para
su gloria.
Richard D. Dobbins, Ph.D., psicólogo clínico
y fundador y director de EMERGE Ministries, Akron, Ohio
NOTAS
1. Robert Burns (175996), Scottish poet. Excerpt from closing
lines of, "To a Louse: On Seeing One on a Ladys Bonnet,
At Church" (1786). Burns poem is about the lice on
a womans bonnet and in her hair; and the fact she is unaware
both of their presence and that every time she turns her head,
they are being flung onto others around her. "O wad some
Power the giftie gie us To see oursels as ithers see us!
What airs in dress an gait wad leae us, An evn
devotion! [sic]."
2. Speech at the Lord Mayors Day Luncheon, London, November
10, 1942.
3. Kenneth N. Anderson, ed., Mosbys Medical, Nursing,
and Allied Health Dictionary, 5th ed. (St. Louis: Harcourt,
1988), 595.