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Mejor salud = mejores líderes

POR JAMES W. LONG, JR., M.D. (MÉDICO CIRUJANO)

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Imagínese estar en lo mejor de la vida, ser admirado como líder, tener a cargo un ministerio próspero y dinámico, y ser dotado con una increíble familia. Verdaderamente, usted ha sido bendecido.

De súbito, inesperadamente, llega "el grande", y usted comienza a experimentar un ataque cardiaco acompañado de excruciante dolor en el pecho, extrema disnea, profuso sudor, e incontrolabe nausea. Al intensificarse las reacciones de su cuerpo, sus emociones sufren un asalto. El pánico reemplaza a las primeras olas de temor, al mismo tiempo que cientos de interrogantes le pasan por la mente; interrogantes acerca de su futuro y del de los que tanto lo necesitan – su familia y su iglesia. Y luego, en cierto momento en el curso de los eventos, se da cuenta de que no hizo todo lo que debía haber hecho para evitar esto. Entre esos pensamientos surgen la culpa y la depresión, y lo embarga un sentido de fracaso para con aquellos a quienes ha defraudado.

Imposible, dice usted. No lo crea. O, quizás debí haber dicho: "No apueste su vida."

Permítame compartir con usted mi perspectiva como cirujano cardiaco. Mi trabajo incluye combatir la muerte y la incapacidad causadas por la enfermedad cardiaca con las terapias y tecnologías más avanzadas que tenemos disponibles. También incluye abordes fundamentales para la prevención de la enfermedad del corazón al ofrecer a mis pacientes conocimiento, inspiración, y motivación para cambiar su modo de vivir. (El último proceso debe parecer muy familiar a los líderes espirituales.)

La enfermedad del corazón no hace acepción de edad. Muchos de mis pacientes todavía están en lo mejor de la vida. Y muchos sufren ataques cardiacos lo suficiente grandes como para causar incapacidad, si no la muerte.

Permítame ilustrar. Jorge sólo contaba con 46 años de edad cuando sufrió su ataque cardiaco. Poco después de comenzar el ataque, el corazón le comenzó a fallar. La angioplastia para abrirle las arterias coronarias no fue suficiente para dar revés al ataque cardiaco. Pronto, ni grandes cantidades de medicamentos para estimularlo fueron suficientes para sostener al moribundo corazón y prevenir la conmoción.

Rápidamente llevé a Jorge a la sala de operación para implantarle una bomba cardiaca artificial. Él se recobró, pero no su corazón. Aunque las bombas cardiacas artificiales se están convirtiendo rápidamente en el cuidado de norma para ofrecer a las personas calidad de vida, el transplante de corazón todavía es la terapia principal para la insuficiencia cardiaca irremediable. Jorge tuvo otra operación 6 meses después para recibir un transplante de corazón. Por casi un año alrededor de estas experiencias, la vida de Jorge se detuvo hasta que pudo volver a juntar las piezas, permitiéndole volver a ser productivo.

Para poner esto en perspectiva, Jorge es uno de los afortunados entre los que experimentan infartos abruptos a temprana edad. (A menos que crea que Jorge es una excepción, la edad promedio de los que de mí reciben corazones artificiales es de 50 años.)

¿Qué puede hacer ahora, antes que sea demasiado tarde, antes que su dinámica y productiva vida se vea comprometida?

ESTÉ AL TANTO DE LAS AMENAZAS A SU SALUD

La enfermedad cardiovascular, el asesino número 1 en América, es muy receptiva a la prevención. Para sacar provecho de esa oportunidad, es necesario que entendamos los factores que contribuyen a la aterosclerosis coronaria, que es la más prevalente y más prevenible de las enfermedades del corazón.

A continuación se encuentra una compilación de los factores de riesgo importantes en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Aunque estos factores claramente contribuyen a las enfermedades cardiovasculares, no son exclusivos a ellas; también son la causa de otras condiciones que afectan de forma adversa la salud total.

El sobrepeso

La obesidad es un problema inmenso, una amenaza nacional. Por lo menos el 60 por ciento de las personas sobrepasan demasiado del peso ideal para su cuerpo. La obesidad es una amenaza a la salud que aumenta rápidamente. A lo largo de las últimas varias décadas, el problema de la obesidad ha empeorado de 20 a 25 por ciento, sin que se vea el fin. Los niños se ven afectados al igual que los adultos, y los riesgos en la niñez con frecuencia persisten hasta los años adultos.

Aunque los factores fisiológicos y genéticos influencian el proceso, la obesidad es casi siempre el resultado de una dieta inadecuada, indebidos hábitos de comer – incluso comer demasiado – y actividad física inadecuada.

Antes de la era de la ciencia moderna, la obesidad se consideraba principalmente una inconveniencia de configuración y tamaño. Esto está ilustrado de una manera poco común y muy descriptiva en la narrativa sobre Elí, que fuera líder de Israel durante 40 años. Atribulado por las malas noticias que había recibido, Elí "cayó hacia atrás de la silla. . . y se desnucó y murió; porque era hombre. . . pesado" (énfasis mío, 1 Samuel 4:18).

Hoy sabemos que ser obeso es un riesgo mayor para la mala salud, y no sólo por las limitaciones físicas. Ser obeso eleva el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas de dos a cuatro veces más. Otras condiciones que empeoran con la obesidad incluyen la alta presión sanguínea, la diabetes, la trombosis cerebral, las anormalidades en el colesterol, la enfermedad de la vesícula biliar, la artritis, los problemas respiratorios, los trastornos del sueño, y varios tipos de cáncer. Los procedimientos médicos, como la cirugía, se hacen más difíciles, y con frecuencia conllevan más riesgo debido a la obesidad. Superimpuestas en los asuntos médicos están las muchas consecuencias sociales de la obesidad.

Además de los riesgos del peso excesivo, está la presencia del abdomen protuberante debido a la grasa. Los hombres que tienen una cintura de más de 40 pulgadas, y las mujeres con una cintura de más de 35 pulgadas, están a mayor riesgo que lo que se puede predecir por el peso solamente.

Hay una tendencia a descontar la importancia de ser obeso en relación a otros factores que afectan adversamente la salud, como el fumar. Pero un estudio reciente por el instituto RAND concluyó que "los adultos obesos tienen más problemas crónicos de salud que los que fuman o beben mucho." Este hallazgo debe abrir los ojos de los que viven en ambientes donde se condena el uso del tabaco y del alcohol pero donde abunda la obesidad.

Una vida sedentaria

Hacer ejercicio se ha convertido en una actividad muy visible en nuestra sociedad. Llamativos conjuntos para hacer futing (correr), entrenadores personales, y la asociación en agrupaciones de salud se han convertido en conocidos iconos de los dedicados.

A pesar de la exuberante, si no a veces excesiva, dedicación de algunos, se calcula que el 35 a 55 por ciento de adultos de variadas edades, clases sociales, y sexo son sedentarios y esencialmente carecen de toda actividad física recreacional.

La inactividad física se asocia con un aumento de 1.5 a 2.4 veces en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas. Ese riesgo se compara con el que se observó de colesterol elevado, alta presión sanguínea, o fumar cigarrillos. Las personas inactivas corren un riesgo de 1.3 a 1.5 veces mayor de desarrollar alta presión sanguínea.

Estudios han demostrado que aun el ejercicio de intensidad moderada, como caminar, se asocia con una reducción de las enfermedades cardiacas y la trombosis cerebral.

Colesterol y lípidos elevados o anormales

Los elevados niveles de colesterol representan un claro riesgo de enfermedades cardiacas. Se han reconocido varios tipos de colesterol. Niveles bajos del "colesterol bueno" – colesterol-HDL (abreviatura del inglés para lipoproteína de densidad elevada-LDE) – y elevados niveles del "colesterol malo" – colesterol-LDL (lipoproteína de baja densidad-LBD) – aumentan el riesgo, como también otra categoría de lípidos de grasa circulantes – los triglicéridos.

El sobre peso y una dieta indebida que contiene demasiadas calorías proveniente de la grasa y/o particulamente los tipos de grasa más aprensivos, incluso colesterol y grasas saturadas, son por lo regular la causa del colesterol malo elevado. De vez en cuando, la predisposición genética puede ser un factor importante.

Alta presión sanguínea

La alta presión sanguínea con frecuenca se describe como un asesino silencioso debido a que promueve insidiosamente el desarrollo de las enfermedades cardiacas y vasculares, elevando el riesgo de ataques del corazón, trombosis cerebral, y fallos de la circulación. Aunque la mayoría de los casos de alta presión no se atribuyen a una sola causa, el sobrepeso, la inactividad, y la indiscreción en la dieta ciertamente contribuyen.

Diabetes

La diabetes es la sexta causa principal de la muerte por enfermedades en los Estados Unidos. Setenticinco por ciento de las muertes relacionadas a la diabetes se pueden atribuir a la enfermedad cardiovascular. De hecho, es de dos a cuatro veces más probable que los que padecen de diabetes tengan enfermedades cardiacas que los que no tienen diabetes. Además, tener diabetes del Tipo 2 aumenta el riesgo de ataques del corazón tanto como lo aumentan las enfermedades cardiacas en la persona sin diabetes. Las personas con diabetes tienden a experimentar varias anormalidades metabólicas que contribuyen a un riesgo mayor de enfermedades cardiacas, incluso la obesidad, la alta presión, mayor propensión a coagulación de la sangre, niveles más altos de proteínas asociadas con la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), y la resistencia a la insulina. (Vea la barra lateral "Análisis para la diabetes".).

Predisposición genética

El historial familiar de la enfermedad de las arterias coronorias es un factor a considerar en la enfermedad cardiovascular. De interés son las personas con un historial familiar de ataques cardiacos o muerte debido a enfermedades del corazón en los padres o parientes masculinos de primer grado a la edad de 55 años o menos, o episodios similares en las madres o hermanas de 65 o menos años de edad.

CONTROLE BIEN SU RIESGO Y SERÁ RECOMPENSADO

No hay momento como el presente para tomar control de su salud. Las recompensas del buen control son inmensas mientras que las consecuencias de no hacerlo son abrumadoras.

Dado lo que está en juego, ¿por qué es que la gente no controla sus riesgos? Hay tres razones: (1) conocimiento inadecuado sobre el que se puede basar el cambio, (2) no suficiente motivación para controlarse a sí mismo, o (3) abordes e implementaciones ineficaces.

Conocimiento

Hoy el conocimiento inadecuado sobre los riesgos contra la salud puede ser una realidad solo para los que no leen, no miran TV, no escuchan las noticias, no hablan con amigos y familiares, no consultan con médicos, o no usan la Internet. Para todos los demás, la información y los medios están ampliamente a su disposición. La American Heart Association (Asociación Americana del Corazón) y el National Heart, Lung, and Blood Institute (Instituto Nacional del Corazón, Pulmón, y Sangre) han compilado materiales científicos y educacionales y han lanzado campañas de educación pública a gran escala. (Vea la barra lateral "Recursos relacionados con la salud".) Los medios para determinar y manejar el riesgo están disponibles en la Internet y para los PDA (Personal Digital Assistants-Asistentes Personales Digitales). Los médicos y otros profesionales en el campo médico están mejor preparados para ayudar. Los educadores y asesores se están haciendo más disponibles. En esta época, uno casi tiene que tener la intención de evitar el estar expuesto o el tener acceso a la información.

Motivación

Yo puedo esperar una alta tasa de éxito con la modificación del estilo de vida de los que se sienten amenazados por una inesperada diagnosis de enfermedad cardiaca, de los que acaban de pasar por una operación de corazón abierto, o de los que escasamente han escapado de la muerte. Pero el precio a pagar por esperar hasta que ocurran esos motivadores para modificar su estilo de vida es con frecuencia inaceptablemente alto. Yo veo mucho del innecesario daño que resulta en incapacidad o muerte prematura solo porque la gente no manejó bien su salud al no controlar proactivamente su riesgo. Tanto como me gustaría creer que enfatizar los beneficios es suficiente motivación, el temor del peligro es con frecuencia de más influencia. Yo digo: "Lo que sea necesario". Afortunadamente, para los que necesitan sentir temor para poder motivarse, hay suficiente que temer si no se controla debidamente el riesgo.

Abordes y métodos

Después de armarse con suficiente conocimiento y motivación para cambiar, lo próximo es la implementación. No es siempre fácil encontrar los abordes más eficaces, de menos esfuerzo, y más efectivos. Pero con la debida motivación y los debidos recursos, los que se lo proponen sí triunfan. He aquí algunos consejos.

Controle su peso

Para determinar si su peso es un factor de riesgo, consulte la tabla en la barra lateral "Riesgo de Desarrollar Enfermedad Cardiaca, Diabetes, o Alta Presión Sanguínea Según el Peso para una Estatura Particular". Si su peso cae sobre uno de los límites en la lista, usted conlleva un grado de riesgo proporcional a la magnitud de su peso dentro de una de cuatro categorías de riesgo.

El control del peso comienza con fijarse una meta para reducir su peso para primero bajar y luego eliminar su riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca. Para perder peso se necesita una dieta indivualmente planeada para reducir la toma regular de calorías a de 500 a 1.000 kcal/día. Esto debe ser una parte integral de cualquier programa dirigido a lograr una pérdida de peso de 1 a 2 libras por semana. El uso de una moderada reducción en la toma de calorías está diseñado para lograr una lenta, pero progresiva, pérdida de peso.

La mayoría de la pérdida de peso ocurre debido a la disminuída ingestión de calorías. La actividad física continua también ayuda a evitar volver a aumentar de peso.

Ejercicio

No se tiene que convertir en un atleta ni en un fanático para beneficiarse del ejercicio. Es más, demasiado de algo bueno puede ser dañino, especialmente para los que hacen ejercicio esporádicamente y con intensidad inconsistente. Existen sofisticados controles y algoritmos de ejercicio para guiar al motivado. Para la mayoría, llegar hasta el punto de cómoda fatiga con alguna transpiración y respiración laborada por más de 20 a 30 minutos de ejercicio de 3 a 5 veces por semana es suficiente.

Además de los beneficios directos para la salud y la buena condición, el ejercicio, por lo menos a un nivel moderado, es con frecuencia una parte importante del control de peso. Permancer en buen estado físico es importante para todos. El ejercicio es también una manera de reducir la tensión.

Control del colesterol y de los lípidos anormales

El colesterol anormal y compuestos de grasa similares se pueden detectar con un análisis de sangre. (Vea la barra lateral "Cómo Entender los Niveles de Colesterol".) Dicho análisis debe hacerse durante los exámenes físicos periódicos, especialmente al llegar a mediada edad. Los que tienen un historial familiar de severas anormalidades de lípidos deben ser evaluados a una edad más temprana.

En la ausencia de cualquier conocida enfermedad coronaria, el control del peso y la modificación de la dieta para reducir la ingestión de grasas y colesterol quizás sea todo lo que sea necesario. Al fallar eso, quizás sea necesaria la administración de medicinas. Para los que se sabe que padecen de enfermedad coronaria, las medicinas más nuevas para bajar el colesterol (estátines) con frecuencia ofrecen beneficios probados, aún después que el colesterol se normaliza.

Control de la alta presión sanguínea

El mejor manejo de la alta presión comienza con su diagnosis. La terapia es casi siempre eficaz, comenzando con la reducción en la ingestión de sal y pasando a la administración de medicinas según sea necesario. La completa observación, a veces con equipo en el hogar, facilita el control a largo plazo.

Control de la diabetes

Para la mayoría de los que padecen de diabetes – en particular aquellos con el más común Tipo 2, también conocida como la diabetes del adulto – factores como la obesidad y la indiscreción en la dieta son señales iniciales para el control eficaz. Si eso no es adecuado, las medicinas, agentes orales y/o insulina son necesarios. La cuidadosa observación y la supervisión médica son esenciales.

Historial familiar

Volver a nacer para adquirir un nuevo conjunto de genes es obviamente imposible, y las soluciones de la ingeniería genética todavía no están disponibles. La mejor manera de neutralizar un fuerte historial familiar de problemas de salud es hacerse cuanto antes un masivo examen médico y trabajar con diligencia para controlar todos los demás factores de riesgo.

SEA UN LÍDER Y UN EJEMPLO EFICAZ

La importancia del manejo de la salud para el propio bienestar de uno es obvia. Para los que están en posición de ejercer liderazgo espiritual, este proceso toma un nuevo significado. La motivación lleva más allá de solo un deseo personal de evitar una muerte prematura o la incapacidad. La motivación comienza a emanar de:

  • un sentido de responsabilidad espiritual y moral
  • un deseo de evitar el impacto adverso de la mala salud de uno en las personas hacia las que esa persona se siente responsable. ¿Qué haría su familia y su iglesia si usted llegara a quedar incapacitado o muriera de un ataque al corazón?
  • un deseo de ser productivo, perfeccionado por la eficiencia y la efectividad
  • el gozo de ser consistente con la balanceada atención a todos los factores importantes para una vida abundante
  • un deseo de inspirar a otros para ser lo mejor que puedan ser, seres humanos completos y balanceados
  • un interés por hacer que su propia vida califique como un vivo ejemplo de los beneficios del control de sí mismo y la disciplina personal

Los bien informados del mundo consideran que la salud es esencial para una vida plena y abundante y desean ser inspirados. Los menos informados necesitan instrucción.

El mundo espera ser enseñado e inspirado por líderes ejemplares que se hacen mejor porque practican mejores hábitos de salud.

El apóstol Pablo lo dijo bien: "Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado" (1 Corintios 9:26,27).


James W. Long, Jr., M.D. James W. Long, Jr., MD, Ph.D., es un cirujano del corazón que vive en Salt Lake City, Utah. Es director del Utah Artificial Heart Program (Programa del Corazón Artificial de Utah) en Salt Lake City y dirige a un equipo que está desarrollando una revolucionaria bomba de corazón artificial magnéticamente suspendida.

Referencias

American Heart Association (Asociación Americana del Corazón)

www.americanheart.org

National Heart, Lung, and Blood Institute (Instituto Nacional del Corazón, Pulmón, y Sangre) www.nhlbi.nih.gov.

RAND Corporation Study of Obesity (Estudio sobre la Obesidad de la Corporación RAND)

www.rand.org/hot/press/obesity.060601.html