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En inglés solamente.
Un relato de dos iglesias:
El caso para despertar al gigante dormido
Por Rob Burkhart
(El relato de estas dos iglesias es verídico.
Los nombres, fechas, lugares, estadísticas, y otros detalles
han sido alterados.)
En 1976, América se recuperaba de la humillación
que fueron Vietnam, Watergate, y la renuncia de Richard Nixon. Ese
verano, mientras el mundo celebraba el espíritu olímpico
en Montreal, América celebraba su bicentenio. Por toda la
nación las comunidades celebraban de toda forma concebible.
El puerto de Boston, sitio de la famosa fiesta de té, recibió
un desfile de grandes barcos. Los americanos sembraban jardines,
cosíann colchas, presentaban conciertos y obras teatrales,
enterraban cápsulas de tiempo, y componían cantos
y poemas, y creaban esculturas y pinturas. Las calles se llenaban
de desfiles y los parques de las ciudades parecían ser invadidos
por las representaciones teatrales de la Revolución. Toda
posible superficie estaba decorada de rojo, blanco, y azul. El cuatro
de julio, los americanos tuvieron comidas campestres al estilo antiguo,
completas con concursos de comer pasteles y carreras de carretillas.
Esa noche magníficas demostraciones de fuegos artificiales
inundaron los cielos mientras los americanos se detenían
para reflexionar y regocijarse en su patrimonio. Fue una fiesta
increíble.
Ese verano los americanos dejaron atrás las tragedias de
Vietnam y Watergate y se concentraron en la gloria de sus comienzos,
en los logros de su pasado, y pusieron los ojos con esperanza en
un nuevo y brillante porvenir.
UN RELATO DE DOS IGLESIAS
Ese mismo año dos congregaciones en la misma área
metropolitana contemplaban con esperanza el futuro. Ambas recibieron
a un nuevo pastor con gran entusiasmo y grandes expectaciones. Estos
hombres asumieron su cargo con un mes de diferencia entre ellos.
Y, en una extraña coincidencia, 13 años después
y con solo unos pocos meses de diferencia, ambos habían renunciado
a su congregación.
En algunos aspectos estas iglesias y estos hombres se parecían.
Ambas eran iglesias de las Asambleas de Dios. Ambas congregaciones
experimentaron tremendo crecimiento durante la tenencia de estos
pastores. Ambas lanzaron escuelas cristianas. Ambas ocuparon un
nuevo local. Ambas se rodearon de un sobresaliente personal de pastores
y líderes laicos. Ambos líderes y ambas congregaciones
estaban dedicados a las misiones tanto dentro del país como
por todo el mundo. Ambos pastores dejaron un buen legado a sus sucesores.
En otros aspectos las iglesias y los hombres eran muy diferentes.
Ambos hombres eran grandes líderes, pero tenían diferentes
estilos personales y para dirigir. Ambas eran grandes iglesias,
pero tenían una historia muy distinta. La congregación
"A" era una de las grandes iglesias históricas
de la Confraternidad con un largo y honroso pasado. Aunque más
del doble del tamaño de su hermana menor, la congregación
"A" estaba en un lento y continuo declive. La congregación
"B" no tenía el mismo patrimonio ni la misma historia,
pero era una iglesia que iba para arriba. Estas iglesias servían
a diferentes clases de gente. La congregación "A",
mayormente compuesta de trabajadores de oficina y profesionales,
era muy diferente a la otra, compuesta de obreros, duros trabajadores,
la sal de la tierra.
Ambas iglesias crecieron dramáticamente durante la tenencia
de estos dos pastores. Pero crecieron de forma diferente. Al final
de 5 años, la asistencia a los cultos de adoración
por la mañana en la congregación "B" había
crecido a más del doble, de 439 en 1976 a 949 en 1980. El
crecimiento durante ese mismo tiempo en la congregación "A"
no fue tan dramático (de 1.100 en 1976 a 1.300 en 1980).
Al final de la tenencia de cada pastor en 1989, la asistencia a
los cultos por la mañana en la congregación "B"
había explotado y tenía un promedio de 2.659 asistentes,
mientras que la congregación "A" había crecido
continuamente hasta llegar a 1.802.
A medida que estas congregaciones hacían la transición
a nuevos líderes en 1989, ambas se encontraron con increíbles
luchas. Cuando se llegó el momento, ambas congregaciones
con mucha emoción dieron la bienvenida a nuevos pastores.
En menos de 2 años, ambos pastores se vieron obligados a
partir bajo una nube de controversia. De nuevo, cada iglesia buscó
y encontró otro pastor. Estos también partieron en
menos de 15 meses. Ambas iglesias luego tuvieron un tiempo largo
sin ninguna dirección pastoral. Muchos valiosos y experimentados
miembros del personal pastoral, líderes laicos clave, y familias
de influencia partieron de ambas. Con el tiempo, ambas necesitaron,
buscaron, y recibieron ayuda de la oficina distrital de su Confraternidad.
Durante la corta tenencia de estos últimos dos pastores
había surgido en ambas congregaciones el conflicto, la controversia,
y las amargas batallas acerca del estilo y substancia del ministerio
de cada pastor. La visión y el liderazgo de cada pastor parecía
haber ido en contra del pasado de la iglesia y de los sueños
y deseos de los líderes laicos. Ambas congregaciones se fracturaron
bajo la presión de la lucha por el control de la iglesia
y su futuro. Cientos de miembros se convirtieron en refugiados religiosos,
buscando y encontrando un seguro refugio en otras congregaciones.
Por fin, ambas congregaciones encontraron nuevos líderes
de largo tiempo. Creían que estos hombres les ayudarían
a vencer sus dificultades, a volver a lograr su pasada prominencia,
y dirigirlos hacia un nuevo y brillante futuro.
SOPORTANDO LA TEMPESTAD
Las iglesias hicieron frente y soportaron estas tempestades de
maneras muy diferentes.
Entre 1989 y 1991 la asistencia a los cultos del domingo por la
mañana en la congregación "B" bajó
más del 50 por ciento, y en 5 años había bajado
a 757, desde su culminación de 2.659. El colapso de la escuela
dominical fue todavía más dramático. En su
culminación, la congregación "B" informó
de 2.570 asistentes a la escuela dominical. En cuatro años,
la asistencia bajó a un promedio de sólo 53. En 1993
la escuela dominical se recuperó levemente, pero la asistencia
los domingos por la mañana siguió declinando.
La congregación "A" también sufrió
pérdidas. Pero sus pérdidas, tanto en el promedio
de asistencia a la escuela dominical como a los cultos del domingo
por la mañana, fueron en los cientos, no en los miles. Desde
la culminación de su asistencia promedio a los cultos de
alabanza de 1.802 en 1989, tres años más tarde la
congregación "A" bajó a 1.410. En ese mismo
tiempo la asistencia a la escuela dominical bajó de un promedio
de 1.447 a 1.277.
LA ESCUELA DOMINICAL EN EL OJO DE LA TEMPESTAD
Las circunstancias que ocasionaron la subida y la caída
de estas dos iglesias son una compleja red de muchos factores. Ningún
factor por sí solo puede ser la causa de todo lo que sucedió.
Pero no se puede pasar por alto el importante lugar de la escuela
dominical en este relato.
La congregación "A" tenía una larga tradición
de una escuela dominical de alta calidad, muy bien categorizada,
orientada a los grupos pequeños y completa con una eficaz
estrategia para atraer y preparar. No así la congregación
"B". En medio de la transición, la asistencia a
la escuela dominical en la congregación "A" en
realidad aumentó un poco (de 1.228 en 1990 a 1.277 en 1991).
Cuando azotaron las tempestades, la escuela dominical, con su red
de relaciones, su líderes laicos de madurez, y su fuerte
sentido de comunidad y misión se mantuvo firme.
La congregación "B" informó de una asistencia
a la escuela dominical mucho mayor durante su subida, pero también
bajó mucho más rápido y más. Una observación
de lo que estaba detrás de los números revela que
la congregación "B" nunca desarrolló el
mismo tipo de fuerte ministerio de discipulado que caracterizaba
a la escuela dominical de la congregación "A".
El crecimiento explosivo, los múltiples cultos, y un local
inadecuado no lo hicieron imposible. Se probaron alternativas con
varios grados de éxito. Pero la congregación "B"
estaba basada en la habilidad para predicar de su pastor y en una
emocionante experiencia de domingo por la mañana ya existente.
No tenía la fortaleza interna necesaria para soportar las
tempestades y evitar su derrumbe.
EL RESTO DEL RELATO
Ha sido una experiencia de subidas y bajas para la congregación
"B" desde que su cuarto pastor en 5 años llegara
en 1993. El explosivo crecimiento basado en las considerables habilidades
para predicar del pastor y la dinámica adoración del
domingo por la mañana marcaron sus primeros 5 años.
Este tiempo de crecimiento fue seguido por un tiempo de dolorosa
contracción. En ese tiempo los líderes determinaron
que era necesario tratar con la inestabilidad e inmadurez de la
congregación.
¿Su estrategia? Establecer una escuela dominical.
En 1991 la congregación "A" dio la bienvenida
a su tercer pastor desde 1989. Él llegó creyendo que
la escuela dominical y otros ministerios eran anticuados, y llegó
dispuesto a introducir un nuevo paradigma de ministerio. La escuela
dominical, no valorada lo suficiente y descuidada, inmediatamente
comenzó a declinar. En sus primeros 5 años, la asistencia
a la escuela dominical bajó más del 50 por ciento
y la asistencia a los cultos de adoración declinó
ese año. Después de 9 años la escuela dominical
declinó a casi 300 y luego llegó a ser desbandada.
La asistencia a los cultos de adoración siguió declinando,
perdiendo casi el 50 por ciento desde su culminación y el
33 por ciento desde la llegada de su nuevo pastor.
Ambas iglesias han dejado de dar informes sobre su asistencia a
la escuela dominical y a los cultos de adoración.
LECCIONES PARA APRENDER
Se pueden aprender ciertas lecciones de estas dos iglesias.
1.Las congregaciones que se forman sin la fortaleza y las estructuras
internas que fomenta una buena escuela dominical son más
vulnerables y tienen menos posibilidad de salir con vida de las
tempestades. Ser grande no es lo mismo que ser fuerte.
2.No todas las escuelas dominicales son iguales. Decir que una
iglesia tiene una escuela dominical no es lo mismo que establecer
un ministerio de escuela dominical verdaderamente eficaz.
3.Para desarrollar y mantener una escuela dominical eficaz es necesario
hacer una consistente inversión de tiempo, esfuerzo, recursos,
y líderes.
4.Las buenas escuelas dominicales ayudan a la iglesia a alcanzar
y mantener a los nuevos.
5.Las escuelas dominicales son frágiles. Lo que se toma
décadas para establecer, puede destruirse rápidamente
con el descuido y la falta de visión.
6.La escuela dominical es eficaz para asimilar a los nuevos y para
retener el crecimiento.
7.Es peligroso confiar demasiado en los puntos fuertes del pastor.
Las iglesias que desarrollan una red de líderes laicos de
madurez por medio de la escuela dominical son más fuertes.
8.Por medio del discipulado consistente la escuela dominical ayuda
a los creyentes a madurar en su fe. Sin la madurez individual, la
madurez congregacional es imposible.
9.Las escuelas dominicales conectan a la gente y fomentan amor,
lealtad, y unión de maneras que no puede hacerlo una experiencia
de alabanza del domingo por la mañana.
10.Una escuela dominical verdaderamente eficaz no puede existir
sin la visión, dirección, y apoyo del pastor.
EL POTENCIAL Y LA PROMESA DE LA ESCUELA DOMINICAL
Las iglesias descritas en este artículo ilustran los patrones
que se observan por toda la nación.
Muchas iglesias, como la congregación "A", están
abandonando la escuela dominical. Creen que la escuela dominical
no tiene ningún efecto y que está fuera de moda y
que una nueva era exige nuevos paradigmas de ministerio. En muchos
casos la diagnosis es correcta. Pero la cura es peor que la enfermedad.
Muchas veces, al abandonar la escuela dominical se sacrifica la
infraestructura para el ministerio que es esencial para tener una
iglesia saludable, que crece. En su búsqueda de algo nuevo,
reemplazan el ministerio total, que abarca a toda la iglesia, de
la escuela dominical con un parche de ministerios de nicho. Con
demasiada frecuencia la iglesia se hace débil, no más
fuerte.
Muchas otras iglesias, como la congregación "B",
crecen rápidamente pero no bien. Las iglesias que fallan
en formar una infraestructura para el ministerio a favor de apoyar
la asistencia a los cultos de alabanza del domingo por la mañana,
arriesgan el colapso. Lo mejor que puede suceder es que emprenden
un sube y baja de asistencia. La asistencia sube y baja, sólo
para subir y bajar una y otra vez. Nunca desarrollan la madurez
necesaria para consolidar sus ganancias y desarrollar un patrón
de crecimiento saludable, consistente.
Las trayectorias de ministerio de ambos patrones llegan a cruzarse.
Ambas terminan sin un sistema de ministerio cohesivo. La asistencia
los domingos por la mañana se convierte más y más
en una reunión de extraños, y menos y menos en una
reunión de hermanos. Se perjudica la unidad. Se perjudica
el crecimiento espiritual. Se perjudica el evangelismo. La iglesia
tiene menos habilidad para cuidar y asimilar a los nuevos, impactar
su comunidad, y desarrollar líderes.
La escuela dominical es el gigante dormido de la iglesia. La escuela
dominical no es una mala idea; al contrario, es una gran idea que
con frecuencia se practica muy mal. Las escuelas dominicales de
calidad ofrecen a la iglesia y a sus líderes una manera eficaz,
total, y cohesiva de crecer para llegar a ser una gran iglesia.
Una buena escuela dominical permite, apoya, y aumenta todas las
cualidades de una iglesia y un ministerio saludable, creciente.
He aquí lo que una escuela dominical eficaz puede hacer por
su iglesia.
Instrucción
La escuela dominical, como una experiencia en grupo pequeño,
dividida según edades, es un lugar ideal para enseñar
la Biblia. En la escuela dominical los creyentes pueden aprender
de la forma más correcta según su edad y su desarrollo
emocional, social, y espiritual. Cuando a los maestros debidamente
preparados se les dan los debidos recursos y currículos,
un buen lugar y todo lo demás necesario, cuando se observan
las debidas proporciones de alumnos por maestro, y cuando se emplean
métodos que fomentan el aprender prácticamente, la
escuela dominical se convierte en un lugar eficaz para que los creyentes
aprendan y crezcan espiritualmente.
Evangelismo
La escuela dominical puede ser la plataforma para lanzar una estrategia
de evangelismo y asimilación altamente eficaz e integrada.
Es el lugar ideal para comunicar una pasión por los perdidos
y dar a los creyentes lo necesario para compartir bien el evangelio.
La escuela dominical ofrece un ambiente menos intimidante y un lugar
para presentar ante los que no son salvos la vida y el ministerio
de la iglesia.
Asimilación, cuidado, comunidad, y unidad
La escuela dominical es un buen medio para asimilar a los nuevos,
subsanar necesidades, ofrecer ministerio, y fomentar un sentido
de unidad y comunidad. En la escuela dominical se reúnen
personas de similar edad e interés para estudiar la Palabra
de Dios. Pueden desarrollar amistades, recibir a los nuevos, y cuidar
el uno del otro.
Vida y vitalidad espiritual
La escuela dominical es un ambiente ideal para desarrollar y mantener
la vitalidad espiritual. Es un lugar donde los creyentes pueden
descubrir más de Dios y experimentar su poder y presencia
por sí mismos. Puede ser un laboratorio del Espíritu
Santo donde los creyentes pueden orar juntos y compartir sus pruebas
y triunfos espirituales con amigos de confianza en un ambiente de
amor y de apoyo.
Acción cristiana
La escuela dominical es el lugar ideal para informar, motivar,
organizar, y cumplir con el ministerio. La poderosa combinación
de un mandato bíblico, una necesidad presionante, una eficaz
estrategia para el ministerio, y el trabajo en cooperación
para subsanar esa necesidad, debe ser parte integral del ministerio
de la escuela dominical. A medida que los creyentes son desafiados
a aplicar su fe de formas reales y prácticas, crecen espiritualmente
y desarrollan una relación más profunda y más
fuerte con Dios y con los hermanos.
Preparación para el liderazgo y el ministerio
La escuela dominical ofrece un lugar ideal para la preparación
en el ministerio y el desarrollo de líderes. Se pueden ofrecer
clases sobre diferentes habilidades para ministrar, o se pueden
incorporar en las clases ya existentes. La escuela dominical ofrece
una tremenda oportunidad para el tutelaje y para la preparación
práctica.
Los líderes de la iglesia han reconocido desde hace mucho
tiempo el valor de estos ocho bloques. Lo que falta en demasiadas
iglesias es una manera de unirlos para formar un sistema cohesivo,
y organizarlos para obtener el máximo impacto. La escuela
dominical puede hacer eso mismo. Tristemente, esa habilidad ha sido
mayormente pasada por alto e ignorada.
Dentro de muchas iglesias este gigante está dormido. La
escuela dominical puede tener una parte vital en las iglesias saludables,
fuertes, de crecimiento. Puede y debe hacer algo más de lo
que es. Pero los líderes de la iglesia no han esperado que
la escuela dominical haga frente a estos desafíos, y por
lo tanto no la han organizado ni equipado para hacerlo. Las grandes
escuelas dominicales y las grandes iglesias no sólo suceden.
Se establecen por medio de la visión, pasión, diligencia,
y sabiduría.
CÓMO DESPERTAR AL GIGANTE DORMIDO EN SIETE PASOS NO TAN
FÁCILES
Devolver la escuela dominical a la vida y ministerio de la iglesia
no es fácil, pero es esencial.
Paso 1: Una nueva visión de lo que es la escuela dominical
Mientras el énfasis esté en la "escuela"
de la escuela dominical, esta jamás logrará todo su
potencial. Desafortunadamente, el concepto que tienen muchos líderes
de las iglesias de lo que es la escuela dominical es de una sola
dimensión. La escuela dominical es el ministerio didáctico
de la iglesia. El primer paso es redefinir la escuela dominical
como una estrategia comprensiva y de ministerio por medio de la
cual la iglesia no sólo enseña sino también
asimila a los nuevos, cuida de sus miembros, prepara a los creyentes
para el ministerio, y se extiende en evangelismo.
En la vida y en el ministerio, la gente encuentra lo que busca
y recibe lo que espera. Si los líderes no esperan que la
escuela dominical haga más, jamás lo hará.
Paso 2: Establecer los pasos
Los líderes de la escuela dominical deben desarrollar y
mantener varios sistemas cruciales. No es suficiente saber qué
se debe hacer. Tiene que haber una manera de hacerlo.
Primero, reúna y mantenga buena información. Sin
una buena manera de reunir información de contacto sobre
los miembros y los nuevos, es imposible cuidar de los miembros ausentes
y tender una mano a los nuevos.
Segundo, fomente la organización. Los líderes deben
crear una organización que ofrezca apoyo y supervisión
a los maestros. Los secretarios, superintendentes, y otro personal
son tan importantes como los maestros.
Tercero, deles los medios. Mire que el currículo, las provisiones,
y el equipo necesarios para ofrecer una emocionante experiencia
en la clase estén disponibles y en su lugar.
Cuarto, establezca un sistema para enlistar/preparar que ofrezca
una sucesión de nuevos trabajadores y provisiones, y un número
adecuado de maestros suplentes y de obreros de reemplazo.
Finalmente, establezca e implemente un debido sistema de contabilidad
para los maestros y otros obreros. Establezca altas normas, y espere
que los maestros y obreros las logren. Hágalos responsables
cuando fracasen, y prémielos cuando triunfen.
Paso 3: Establecer al grupo
La escuela dominical no puede ni debe tratar de hacerlo todo por
sí sola. Desafortunadamente, varios de los ministerios en
la iglesia local no están bien conectados. La escuela dominical,
otros ministerios, y ciertamente la iglesia, son más eficaces
cuando combinan sus esfuerzos que cuando funcionan por sí
solos. He aquí algunas sugerencias.
Las salas cuna deben estar abiertas y con su personal presente
antes y durante la escuela dominical. Los maestros y otros obreros
necesitan un lugar para cada miembro de su familia para poder estar
ellos en su lugar cuando lleguen los alumnos.
Los ujieres y los recibidores necesitan estar en su lugar, listos
para recibir a los que llegan para la escuela dominical, y ayudar
a las visitas y a otros a encontrar sus clases.
La información de contacto sobre los nuevos que se obtenga
debe entregarse a los maestros de la escuela dominical para que
ellos puedan ponerse en contacto con los miembros de la familia
e invitarlos a la escuela dominical.
Los programas de la semana y la escuela dominical deben compartir
información de contacto. Cada uno puede apoyar los esfuerzos
del otro para ponerse en contacto con los nuevos y cuidar de los
miembros ausentes.
Cuando se fomenta la comunicación clara, el respeto, el
aprecio, y cuando se fomenta un sentido de cooperación entre
los variados ministerios, estos mejoran.
Paso 4: Fijar el ejemplo
Las altas expectaciones no son una barrera para enlistar personas;
son una ventaja. Muchos creen que es más probable que las
personas hagan algo si se les pide que hagan menos. De hecho, lo
opuesto es cierto. Las personas desean sentir que lo que hacen es
importante. Mientras los líderes no den suficiente importancia
a la escuela dominical, su escuela dominical no será importante.
Pero las altas expectaciones llevan a la excelencia en la vida y
en el ministerio, y hacen más fácil conseguir obreros.
Primero, concéntrese en el propósito mayor. La escuela
dominical tiene que ver con impactar la vida, el futuro, y el eterno
destino de los estudiantes, su familia, y su comunidad. Nada puede
ser más importante o digno de valor.
Articule claramente la importancia de cada trabajo. Explique cómo
cabe en la visi