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El fino arte de alcanzar a las personas

Por Howard Young

Es un error común. Los pastores y las iglesias pueden caer en la trampa de este error sin jamás darse cuenta. Específicamente, que la iglesia debe hacer poco más que abrir sus puestar los domingos, y que los que no son cristianos llegarán. La investigación a través de la última década no apoya esta equivocada noción. La gente se mantiene alejada de las iglesias en números sin precedente. Es hora de preguntarnos por qué algunas iglesias no son vínculos vitales con los inconversos y qué se puede hacer para cambiar el titubeante alcance hacia los perdidos.

En algunos casos, los norteamericanos dan oídos sordos tanto al mensaje como a los mensajeros de la religión organizada. A muchos, la iglesia les ha parecido narcisista y egoísta. Los líderes con frecuencia dejan tras sí vidas destrozadas como resultado de su transigente dirección. La reputación de la iglesia fue dramáticamente destruída y la confianza en los líderes de la iglesia fue grandemente sacudida por los escándalos de los 1980. En 1974, casi la mitad de la población de adultos expresaba confianza en los líderes religiosos, pero ese número bajó a 22 por ciento en 1989. Sería bueno para la iglesia norteamericana si nuestro reciente pasado no nos persiguiera, pero la información nos da poco consuelo.

BUSQUE RELEVANCIA CULTURAL

La iglesia también debe considerar la seria cuestión de la relevancia. A principios de la década de los 90, una denominación hizo una encuesta en una ciudad del sur donde querían establecer una iglesia. La encuesta se basó en una sola pregunta: ¿Por qué no asiste usted a la iglesia? Setenticuatro por ciento de los entrevistados indicó que no veía ningún valor en asistir a la iglesia. Treinticuatro por ciento creía que la iglesia no tenía ninguna relevancia para su vida.1 Aunque la iglesia no existe para acomodar las definiciones seculares de lo que es la relevancia, sí debemos dar frente al dilema que presenta la letra de un viejo canto: "¿Por qué pasar el tiempo contestando preguntas que nadie está haciendo?"

¿Qué es necesario para que los elementos del culto en una iglesia típica sean relevantes para la cultura corriente? David Henderson aboga por dos cosas que deben existir para establecer relevancia. Primero, las cosas que constituyen un culto – un sermón, una ilustración, un testimonio, un canto, una alabanza por la congregación – se deben relacionar de alguna manera con la vida. Debe introducir el tema de los asuntos críticos de la vida y tratar de alguna manera con las luchas y las molestosas preguntas que acosan al individuo. En otras palabras, ¿subsana las necesidades?

Además, debe haber un claro entendimiento y una clara percepción de su pertinencia en la vida del individuo. A menos que la gente vea una pertinencia con la vida, los variados elementos de un culto típico de adoración no parecen relevantes.2 Los aspectos críticos de nuestras tradiciones, estilos de alabanza, y ministerio desde el púlpito deben conectarse con la vida a cierto nivel, y bajo el ímpeto del Espíritu, crear curiosidad y deseo.

Una iglesia sabia reconoce que se deben tender puentes entre la cultura contemporánea de los que no están dentro de la iglesia y la cultura de la iglesia redimida. Aunque podríamos sugerir varias estrategias para lograr este propósito, cualquier estrategia que sea eficaz comienza con un entendimiento fundamental de lo que es la existente cultura popular. Este entendimiento se convierte en la fuente para dirigir un flujo relevante y significativo de ministerio redentor a los que están fuera de la iglesia. Por ejemplo, nuestro inadecuado uso de lenguaje contemporáneo en todo, desde los boletines hasta la predicación, puede hacer que la gente sienta que Dios está escondido en algún lugar del pasado. Los vocablos y conceptos doctrinales y teológicos comúnmente se usan en un culto de alabanza con poca, o sin ninguna, explicación para el recién convertido o para el curioso individuo que está buscando respuestas espirituales. Dichos errores han hecho que muchos busquen en otros lugares la realidad espiritual – lugares donde se definen los vocablos y donde los conceptos operativos parecen claros.

Existe un concepto erróneo muy común que dice que tratar de acomodar a cualquier dimensión del público norteamericano es una automática traición tanto al mensaje como a la metodología de la Biblia.

Se debe pensar bien, con oración y reflección, en predicar sobre temas, y dar cursos de estudio en la educación cristiana y en el discipulado, que traten con los asuntos corientes de familia, carrera, desilusiones en la vida, y un sin fin de otros intereses del día. Nuestros cánticos de alabanza y la música especial deben resonar con temas que comunican el profundo amor y pasión de Dios por los perdidos. Nuestro lenguaje e imágines verbales deben hacer inmediata conexión con los mecanismos mentales del novicio. Al igual que Jesús, es necesario que tengamos gran cuidado de expresar los conceptos más abstractos de Dios y su reino con palabras más concretas que ofrezcan una conexión cultural.

Henri Nouen capta el apuro de la iglesia que no comprende la cultura a la que ministra. Aunque añoramos tocar la vida de las personas de una forma significativa, él sugiere que nos encontramos en la "perífera, con frecuencia rogando en vano que se nos permita entrar".3 Este el gran precio que se paga por no comprender a una generación, por no hacer la tarea necesaria para lograr que se nos preste oído para comunicar el evangelio.

MÁS ALLÁ DE LA CULTURA, ABOGUE POR LA EXPERIENCIA BÍBLICA

Existe un concepto erróneo muy común que dice que tratar de acomodar a cualquier dimensión del público norteamericano es una automática traición tanto al mensaje como a la metodología de la Biblia. Esto no tiene que ser verdad. De hecho, es imposible efectuar ningún cambio significativo en la vida del individuo o sociedad en general sin una completa dedicación a un sano mensaje bíblico y a una metodología bíblica. Suponer que todo, aparte de una verdadera experiencia bíblica de regeneración, puede cancelar las tendencias culturales negativas o erradicar los asuntos personales destructivos dentro del individuo, siempre llevará a la decepción. Sin embargo, hay una urgente necesidad de entender que es posible ser culturalmente sensitivo y al mismo tiempo bíblicamente sano en nuestro alcance hacia los que están fuera de la iglesia. Estas dos ideas no se excluyen mutuamente. De hecho, ambas ideas se incluyen mutuamente al usar estrategias que logran la comunicación relevante con los que no están dentro de la iglesia.

La sensibilidad cultural y el mensaje bíblico son integrales a la, con frecuencia complicada, tarea de llevar a los individuo a una relación personal con Cristo. El mensaje bíblico es la parte del proceso que dice: "El amor y el perdón de Cristo son tu única esperanza. No hay otro camino." La sensibilidad cultural es el componente que dice: "Yo comprendo quién eres, cómo piensas, y lo que sientes. He aquí cómo Cristo puede ayudarte a tratar con estos asuntos."

En vista del crítico asunto de la eficacia en alcanzar a los perdidos, es esencial que definamos la palabra bíblico. Siendo que es la misión de la iglesia conducir a personas seculares hacia las experiencias bíblicas – como salvación, sanidad, o ser llenos del Espíritu – se debe tener mucho cuidado de ver que la experiencia sea bíblica en naturaleza y expresión. Asegurarse de una válida experiencia bíblica exige de un sobrio manejo de la Escritura por los que comparten la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15). No se puede leer y presentar la Biblia como cualquier otro libro. Con frecuencia se citan pasajes, y sólo se considera lo que parece significativo o interesante en el momento. Pero la Biblia es más que un gigante manual de recursos para la vida. Nuestro entendimiento del mensaje general de la Escritura se pierde cuando nos aproximamos a su contenido de la misma manera en que buscaríamos información en una enciclopedia.

Ninguna parte de la Biblia se sostiene por sí sola. Como leer una novela, cada personaje, cada vuelta de eventos, cada descripción de la conversación debe compararse con la trama en general. Este método no sólo hace a la Biblia más placentera, sino también asegura que nuestra presentación del mensaje bíblico sea correcto y, como consecuencia, relevante en carácter y transformador en naturaleza para los individuos seculares.

CULTIVE UN ESTILO DE VIDA BÍBLICO

El estilo de vida bíblico que se practica debidamente dentro de cualquier cultura con el tiempo se convertirá en una poderosa influencia para fomentar el dominio de Dios dentro de un puebo secular. La iglesia tiene el singular desafío de mantener una vida santa, a pesar de las dañinas influencias de la cultura, pero al mismo tiempo relacionarse con la cultura de manera que convenza al incrédulo del poder y la validez del mensaje cristiano. Jesús aseguró a los discípulos que las influencias negativas de la cultura no redimida no tienen que paralizar la influencia positiva de los individuos santos (Juan 15:8-10,16). Además, Jesús oró por la preservación de la santa influencia de su Iglesia en el mundo, a pesar de las perniciosas influencias de la cultura no redimida y de los asaltos del diablo (Juan 17:15-17). Más allá de la santidad individual y corporal, otro impresionante y apremiante aspecto de la vida cristiana que atrae a los individuos perdidos es el alto sentido de comunidad que se engrenda cuando la iglesia local pone en práctica los principios del Nuevo Testamento. Por consiguiente, una tarea principal de la iglesia contemporánea es demostrar de manera covincente los beneficios de la vida y comunidad cristiana en el contexto de la cultura que los rodea. El desafío de crear un atractivo sentido de comunidad sugiere una significativa participación con la cultura que nos rodea por medio de cosas como lenguaje, comida, estilos de vestir aceptables, u otras costumbres a las que la iglesia pudiera responder sin ser controlada por la cultura. Esta realidad llevó a Gunder a observar que la iglesia fiel critica su ambiente cultural, particularmente la cultura dominante; afirma los espectos de la cultura que no contradicen el evangelio; habla el lenguaje de las culturas que la rodean y el del evangelio; constantemente trata de comunicar el evangelio a las culturas que la rodean; y cultiva y da forma a la cultura de la nueva comunidad de Dios, una cultura que no es del mundo.4

La aserción de Gunder, en cierto modo, hace a la iglesia bicultural. Por un lado, la iglesia conoce los aspectos críticos de la cultura prevaleciente, mientras que al mismo tiempo practica la ética y los principios del evangelio, reflejando la vida bíblica en cada uno de los pertinentes contextos de la vida que son iglesia, familia, carrera, y sociedad contemporánea.

En muchas maneras, la primera iglesia sirve como un ejemplo para las iglesias con el poder del Espíritu que se esfuerzan por mantener un estratégico contacto cultural con el mundo que las rodea y simultáneamente desarrollan una verdadera cultura del Espíritu. La primera iglesia fue movida a un profundo sentido de identidad propia, lo que la llevó a los primeros esfuerzos para crear una comunidad unida entre sí. Algunos de estos esfuerzos fueron productivos, mientras que otros, como la posesión colectiva, llegarían a morir antes del fin del siglo. Sin embargo, los aspectos críticos de la primera cultura cristiana han persistido hasta el día presente. La oración, la adoración común, el testimonio, la proclamación y la enseñanza, el cuidado de los necesitados, la administración de la iglesia, los dones espirituales, la mutua preocupación por cada miembro del cuerpo de Cristo, y muchos otros aspectos de la primera iglesia han persistido a través de los siglos y todavía representan poderosamente la validez del mensaje cristiano.

FORME UNA IGLESIA PASTORAL

Quizás el aspecto más desafiante de compartir el reino de Dios con los perdidos sea desarrollar a la iglesia local para que llegue a ser una sola unidad pastoral. Con mucha frecuencia pensamos del ministerio pastoral como algo de parte del personal asalariado de la iglesia. Las implicaciones de este malentendimiento pueden ser un detrimento para el reino de Dios en la tierra. A menos que la iglesia sea demasiado pequeña, no es posible que ningún solo individuo pueda aportar la pasión del corazón de pastor de Dios a toda la congregación. Es más, ninguna cantidad de personal de la iglesia es suficiente para la continua revelación del amor inspirado por el Espíritu y el cuidado de la congregación y de las personas perdidas dentro de una vida secular y materialista.

Desarrollar a toda la iglesia para que llegue a ser una poderosa y apasionada unidad pastoral es esencial para alcanzar a los pueblos seculares. Dar forma a la iglesia pastoral es asunto de planificar e implementar. Los recursos humanos y materiales deben ser movilizados de una manera que busque enérgicamente a los perdidos que todavía no están en el reino de Dios, o a los que una vez estaban en la iglesia. Las presentes oportunidades de ministerio nos dan un urgente mandato de pensar creativamente y así ser inspirados con nuevos programas de compasivos y útiles ministerios que se dirijan de manera convincente a las necesidades tanto de los que están dentro como fuera de la iglesia. Es abrumadora la presente necesidad de desarrollar, en oración y con esmero, alcances y programas de ministerio. Por ejemplo, una iglesia podría reconocer que un creciente número de padres solteros necesita ayuda pastoral de parte de la iglesia. Quizás un grupo de mecánicos en la iglesia podría comenzar un programa para reparar automóviles.Quizás ciertos miembros ancianos de una congregación necesiten ayuda para hacer sus compras, la limpieza y reparación de su casa, cuidado de la salud, y muchas otras oportunidades para ministrar. Las personas seculares experimentan profundas necesidades en el campo de su carrera, familia, y asuntos personales.

¿Por qué la iglesia ha de permanecer en silencio cuando la gente clama pidiendo ayuda en casi todo aspecto de su vida? Si la iglesia no habla ni responde de forma relevante y apasionada a la vida de las personas seculares, ellos buscarán las respuestas en otra parte. Recordando el amor de Jesús por su rebaño, la iglesia debe tomar la consciente decisión de dejar la comodidad de las cosas familiares, y con el corazón de un buen pastor, buscar a los que están perdidos.

David Henderson nos invita a entrar al mundo de los perdidos, a hacer que los individuos seculares participen a un nivel que les llame la atención:

"No es suficiente que comprendamos a nuestro mundo desde lejos. Es necesario que nos metamos al agua y vayamos hacia él y nos codeemos con aquellos a quienes deseamos alcanzar. Es necesario que estemos dispuestos a dejar que el mundo nos manche los puños de la camisa al vivir la vida entre los no cristianos, bajo sus condiciones y no las nuestras. Cuando entramos al mundo de los hombres y mujeres a nuestro alrededor que no conocen a Cristo, ponemos el fundamento para la verdadera comunicación."5

Alcanzar a las personas es análogo a un fino arte. Como todo lo que es arte creativo, el genio de alcanzar a las personas no se puede trazar a un sólo factor. En el arte, nunca hay una sola dimensión que constituya la creación terminada del verdadero arte. El cuadro de un conmovedor paisaje se compone de muchas cosas – color, perspectiva, detalle, y el estilo del artista. Así mismo, el llegar a alcanzar a las personas seculares se compone de muchas cosas que se hacen de manera muy bien pensada y con expediencia.


Howard Young fue presidente de Trinity Bible College, Ellendale, North Dakota. Es pastor principal de Evangel Assembly of God, Milwaukee, Wisconsin.

Endnotes

1. James Emery White, Rethinking the Church (Grand Rapids: Baker Book House, 1997), 17,18.

2. David W. Henderson, Culture Shift (Grand Rapids: Baker Book House, 1998), 24.

3. Rodney Clapp, A Peculiar People (Downers Grove, Ill: InterVarsity Press, 1996), 17.

4. Darrell L. Gunder, ed., Missional Church: A Vision for the Sending of the Church in North America (Grand Rapids: William B. Eerdmans Publishing Company, 1998), 115,116.

5. Henderson, 41.