CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Es un error común. Los pastores y las iglesias pueden caer
en la trampa de este error sin jamás darse cuenta. Específicamente,
que la iglesia debe hacer poco más que abrir sus puestar
los domingos, y que los que no son cristianos llegarán. La
investigación a través de la última década
no apoya esta equivocada noción. La gente se mantiene alejada
de las iglesias en números sin precedente. Es hora de preguntarnos
por qué algunas iglesias no son vínculos vitales con
los inconversos y qué se puede hacer para cambiar el titubeante
alcance hacia los perdidos.
En algunos casos, los norteamericanos dan oídos sordos tanto
al mensaje como a los mensajeros de la religión organizada.
A muchos, la iglesia les ha parecido narcisista y egoísta.
Los líderes con frecuencia dejan tras sí vidas destrozadas
como resultado de su transigente dirección. La reputación
de la iglesia fue dramáticamente destruída y la confianza
en los líderes de la iglesia fue grandemente sacudida por
los escándalos de los 1980. En 1974, casi la mitad de la
población de adultos expresaba confianza en los líderes
religiosos, pero ese número bajó a 22 por ciento en
1989. Sería bueno para la iglesia norteamericana si nuestro
reciente pasado no nos persiguiera, pero la información nos
da poco consuelo.
BUSQUE RELEVANCIA CULTURAL
La iglesia también debe considerar la seria cuestión
de la relevancia. A principios de la década de los 90, una
denominación hizo una encuesta en una ciudad del sur donde
querían establecer una iglesia. La encuesta se basó
en una sola pregunta: ¿Por qué no asiste usted a la
iglesia? Setenticuatro por ciento de los entrevistados indicó
que no veía ningún valor en asistir a la iglesia.
Treinticuatro por ciento creía que la iglesia no tenía
ninguna relevancia para su vida.1 Aunque la iglesia no
existe para acomodar las definiciones seculares de lo que es la
relevancia, sí debemos dar frente al dilema que presenta
la letra de un viejo canto: "¿Por qué pasar el
tiempo contestando preguntas que nadie está haciendo?"
¿Qué es necesario para que los elementos del culto
en una iglesia típica sean relevantes para la cultura corriente?
David Henderson aboga por dos cosas que deben existir para establecer
relevancia. Primero, las cosas que constituyen un culto un
sermón, una ilustración, un testimonio, un canto,
una alabanza por la congregación se deben relacionar
de alguna manera con la vida. Debe introducir el tema de los asuntos
críticos de la vida y tratar de alguna manera con las luchas
y las molestosas preguntas que acosan al individuo. En otras palabras,
¿subsana las necesidades?
Además, debe haber un claro entendimiento y una clara percepción
de su pertinencia en la vida del individuo. A menos que la gente
vea una pertinencia con la vida, los variados elementos de un culto
típico de adoración no parecen relevantes.2
Los aspectos críticos de nuestras tradiciones, estilos de
alabanza, y ministerio desde el púlpito deben conectarse
con la vida a cierto nivel, y bajo el ímpeto del Espíritu,
crear curiosidad y deseo.
Una iglesia sabia reconoce que se deben tender puentes entre la
cultura contemporánea de los que no están dentro de
la iglesia y la cultura de la iglesia redimida. Aunque podríamos
sugerir varias estrategias para lograr este propósito, cualquier
estrategia que sea eficaz comienza con un entendimiento fundamental
de lo que es la existente cultura popular. Este entendimiento se
convierte en la fuente para dirigir un flujo relevante y significativo
de ministerio redentor a los que están fuera de la iglesia.
Por ejemplo, nuestro inadecuado uso de lenguaje contemporáneo
en todo, desde los boletines hasta la predicación, puede
hacer que la gente sienta que Dios está escondido en algún
lugar del pasado. Los vocablos y conceptos doctrinales y teológicos
comúnmente se usan en un culto de alabanza con poca, o sin
ninguna, explicación para el recién convertido o para
el curioso individuo que está buscando respuestas espirituales.
Dichos errores han hecho que muchos busquen en otros lugares la
realidad espiritual lugares donde se definen los vocablos
y donde los conceptos operativos parecen claros.
Existe un concepto erróneo muy común
que dice que tratar de acomodar a cualquier dimensión
del público norteamericano es una automática traición
tanto al mensaje como a la metodología de la Biblia.
Se debe pensar bien, con oración y reflección, en
predicar sobre temas, y dar cursos de estudio en la educación
cristiana y en el discipulado, que traten con los asuntos corientes
de familia, carrera, desilusiones en la vida, y un sin fin de otros
intereses del día. Nuestros cánticos de alabanza y
la música especial deben resonar con temas que comunican
el profundo amor y pasión de Dios por los perdidos. Nuestro
lenguaje e imágines verbales deben hacer inmediata conexión
con los mecanismos mentales del novicio. Al igual que Jesús,
es necesario que tengamos gran cuidado de expresar los conceptos
más abstractos de Dios y su reino con palabras más
concretas que ofrezcan una conexión cultural.
Henri Nouen capta el apuro de la iglesia que no comprende la cultura
a la que ministra. Aunque añoramos tocar la vida de las personas
de una forma significativa, él sugiere que nos encontramos
en la "perífera, con frecuencia rogando en vano que
se nos permita entrar".3 Este el gran precio que
se paga por no comprender a una generación, por no hacer
la tarea necesaria para lograr que se nos preste oído para
comunicar el evangelio.
MÁS ALLÁ DE LA CULTURA, ABOGUE POR LA EXPERIENCIA
BÍBLICA
Existe un concepto erróneo muy común que dice que
tratar de acomodar a cualquier dimensión del público
norteamericano es una automática traición tanto al
mensaje como a la metodología de la Biblia. Esto no tiene
que ser verdad. De hecho, es imposible efectuar ningún cambio
significativo en la vida del individuo o sociedad en general sin
una completa dedicación a un sano mensaje bíblico
y a una metodología bíblica. Suponer que todo, aparte
de una verdadera experiencia bíblica de regeneración,
puede cancelar las tendencias culturales negativas o erradicar los
asuntos personales destructivos dentro del individuo, siempre llevará
a la decepción. Sin embargo, hay una urgente necesidad de
entender que es posible ser culturalmente sensitivo y al mismo tiempo
bíblicamente sano en nuestro alcance hacia los que están
fuera de la iglesia. Estas dos ideas no se excluyen mutuamente.
De hecho, ambas ideas se incluyen mutuamente al usar estrategias
que logran la comunicación relevante con los que no están
dentro de la iglesia.
La sensibilidad cultural y el mensaje bíblico son integrales
a la, con frecuencia complicada, tarea de llevar a los individuo
a una relación personal con Cristo. El mensaje bíblico
es la parte del proceso que dice: "El amor y el perdón
de Cristo son tu única esperanza. No hay otro camino."
La sensibilidad cultural es el componente que dice: "Yo comprendo
quién eres, cómo piensas, y lo que sientes. He aquí
cómo Cristo puede ayudarte a tratar con estos asuntos."
En vista del crítico asunto de la eficacia en alcanzar a
los perdidos, es esencial que definamos la palabra bíblico.
Siendo que es la misión de la iglesia conducir a personas
seculares hacia las experiencias bíblicas como salvación,
sanidad, o ser llenos del Espíritu se debe tener mucho
cuidado de ver que la experiencia sea bíblica en naturaleza
y expresión. Asegurarse de una válida experiencia
bíblica exige de un sobrio manejo de la Escritura por los
que comparten la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15). No se puede leer
y presentar la Biblia como cualquier otro libro. Con frecuencia
se citan pasajes, y sólo se considera lo que parece significativo
o interesante en el momento. Pero la Biblia es más que un
gigante manual de recursos para la vida. Nuestro entendimiento del
mensaje general de la Escritura se pierde cuando nos aproximamos
a su contenido de la misma manera en que buscaríamos información
en una enciclopedia.
Ninguna parte de la Biblia se sostiene por sí sola. Como
leer una novela, cada personaje, cada vuelta de eventos, cada descripción
de la conversación debe compararse con la trama en general.
Este método no sólo hace a la Biblia más placentera,
sino también asegura que nuestra presentación del
mensaje bíblico sea correcto y, como consecuencia, relevante
en carácter y transformador en naturaleza para los individuos
seculares.
CULTIVE UN ESTILO DE VIDA BÍBLICO
El estilo de vida bíblico que se practica debidamente dentro
de cualquier cultura con el tiempo se convertirá en una poderosa
influencia para fomentar el dominio de Dios dentro de un puebo secular.
La iglesia tiene el singular desafío de mantener una vida
santa, a pesar de las dañinas influencias de la cultura,
pero al mismo tiempo relacionarse con la cultura de manera que convenza
al incrédulo del poder y la validez del mensaje cristiano.
Jesús aseguró a los discípulos que las influencias
negativas de la cultura no redimida no tienen que paralizar la influencia
positiva de los individuos santos (Juan 15:8-10,16). Además,
Jesús oró por la preservación de la santa influencia
de su Iglesia en el mundo, a pesar de las perniciosas influencias
de la cultura no redimida y de los asaltos del diablo (Juan 17:15-17).
Más allá de la santidad individual y corporal, otro
impresionante y apremiante aspecto de la vida cristiana que atrae
a los individuos perdidos es el alto sentido de comunidad que se
engrenda cuando la iglesia local pone en práctica los principios
del Nuevo Testamento. Por consiguiente, una tarea principal de la
iglesia contemporánea es demostrar de manera covincente los
beneficios de la vida y comunidad cristiana en el contexto de la
cultura que los rodea. El desafío de crear un atractivo sentido
de comunidad sugiere una significativa participación con
la cultura que nos rodea por medio de cosas como lenguaje, comida,
estilos de vestir aceptables, u otras costumbres a las que la iglesia
pudiera responder sin ser controlada por la cultura. Esta realidad
llevó a Gunder a observar que la iglesia fiel critica su
ambiente cultural, particularmente la cultura dominante; afirma
los espectos de la cultura que no contradicen el evangelio; habla
el lenguaje de las culturas que la rodean y el del evangelio; constantemente
trata de comunicar el evangelio a las culturas que la rodean; y
cultiva y da forma a la cultura de la nueva comunidad de Dios, una
cultura que no es del mundo.4
La aserción de Gunder, en cierto modo, hace a la iglesia
bicultural. Por un lado, la iglesia conoce los aspectos críticos
de la cultura prevaleciente, mientras que al mismo tiempo practica
la ética y los principios del evangelio, reflejando la vida
bíblica en cada uno de los pertinentes contextos de la vida
que son iglesia, familia, carrera, y sociedad contemporánea.
En muchas maneras, la primera iglesia sirve como un ejemplo para
las iglesias con el poder del Espíritu que se esfuerzan por
mantener un estratégico contacto cultural con el mundo que
las rodea y simultáneamente desarrollan una verdadera cultura
del Espíritu. La primera iglesia fue movida a un profundo
sentido de identidad propia, lo que la llevó a los primeros
esfuerzos para crear una comunidad unida entre sí. Algunos
de estos esfuerzos fueron productivos, mientras que otros, como
la posesión colectiva, llegarían a morir antes del
fin del siglo. Sin embargo, los aspectos críticos de la primera
cultura cristiana han persistido hasta el día presente. La
oración, la adoración común, el testimonio,
la proclamación y la enseñanza, el cuidado de los
necesitados, la administración de la iglesia, los dones espirituales,
la mutua preocupación por cada miembro del cuerpo de Cristo,
y muchos otros aspectos de la primera iglesia han persistido a través
de los siglos y todavía representan poderosamente la validez
del mensaje cristiano.
FORME UNA IGLESIA PASTORAL
Quizás el aspecto más desafiante de compartir el
reino de Dios con los perdidos sea desarrollar a la iglesia local
para que llegue a ser una sola unidad pastoral. Con mucha frecuencia
pensamos del ministerio pastoral como algo de parte del personal
asalariado de la iglesia. Las implicaciones de este malentendimiento
pueden ser un detrimento para el reino de Dios en la tierra. A menos
que la iglesia sea demasiado pequeña, no es posible que ningún
solo individuo pueda aportar la pasión del corazón
de pastor de Dios a toda la congregación. Es más,
ninguna cantidad de personal de la iglesia es suficiente para la
continua revelación del amor inspirado por el Espíritu
y el cuidado de la congregación y de las personas perdidas
dentro de una vida secular y materialista.
Desarrollar a toda la iglesia para que llegue a ser una poderosa
y apasionada unidad pastoral es esencial para alcanzar a los pueblos
seculares. Dar forma a la iglesia pastoral es asunto de planificar
e implementar. Los recursos humanos y materiales deben ser movilizados
de una manera que busque enérgicamente a los perdidos que
todavía no están en el reino de Dios, o a los que
una vez estaban en la iglesia. Las presentes oportunidades de ministerio
nos dan un urgente mandato de pensar creativamente y así
ser inspirados con nuevos programas de compasivos y útiles
ministerios que se dirijan de manera convincente a las necesidades
tanto de los que están dentro como fuera de la iglesia. Es
abrumadora la presente necesidad de desarrollar, en oración
y con esmero, alcances y programas de ministerio. Por ejemplo, una
iglesia podría reconocer que un creciente número de
padres solteros necesita ayuda pastoral de parte de la iglesia.
Quizás un grupo de mecánicos en la iglesia podría
comenzar un programa para reparar automóviles.Quizás
ciertos miembros ancianos de una congregación necesiten ayuda
para hacer sus compras, la limpieza y reparación de su casa,
cuidado de la salud, y muchas otras oportunidades para ministrar.
Las personas seculares experimentan profundas necesidades en el
campo de su carrera, familia, y asuntos personales.
¿Por qué la iglesia ha de permanecer en silencio cuando
la gente clama pidiendo ayuda en casi todo aspecto de su vida? Si
la iglesia no habla ni responde de forma relevante y apasionada
a la vida de las personas seculares, ellos buscarán las respuestas
en otra parte. Recordando el amor de Jesús por su rebaño,
la iglesia debe tomar la consciente decisión de dejar la
comodidad de las cosas familiares, y con el corazón de un
buen pastor, buscar a los que están perdidos.
David Henderson nos invita a entrar al mundo de los perdidos, a
hacer que los individuos seculares participen a un nivel que les
llame la atención:
"No es suficiente que comprendamos a nuestro mundo desde lejos.
Es necesario que nos metamos al agua y vayamos hacia él y
nos codeemos con aquellos a quienes deseamos alcanzar. Es necesario
que estemos dispuestos a dejar que el mundo nos manche los puños
de la camisa al vivir la vida entre los no cristianos, bajo sus
condiciones y no las nuestras. Cuando entramos al mundo de los hombres
y mujeres a nuestro alrededor que no conocen a Cristo, ponemos el
fundamento para la verdadera comunicación."5
Alcanzar a las personas es análogo a un fino arte. Como
todo lo que es arte creativo, el genio de alcanzar a las personas
no se puede trazar a un sólo factor. En el arte, nunca hay
una sola dimensión que constituya la creación terminada
del verdadero arte. El cuadro de un conmovedor paisaje se compone
de muchas cosas color, perspectiva, detalle, y el estilo
del artista. Así mismo, el llegar a alcanzar a las personas
seculares se compone de muchas cosas que se hacen de manera muy
bien pensada y con expediencia.
Howard Young fue presidente de Trinity Bible
College, Ellendale, North Dakota. Es pastor principal de Evangel
Assembly of God, Milwaukee, Wisconsin.
Endnotes
1. James Emery White, Rethinking the Church (Grand Rapids:
Baker Book House, 1997), 17,18.
2. David W. Henderson, Culture Shift (Grand Rapids: Baker
Book House, 1998), 24.
3. Rodney Clapp, A Peculiar People (Downers Grove, Ill:
InterVarsity Press, 1996), 17.
4. Darrell L. Gunder, ed., Missional Church: A Vision for the
Sending of the Church in North America (Grand Rapids: William
B. Eerdmans Publishing Company, 1998), 115,116.