CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Cuando un amigo pastor anunció que se jubilaba, su congregación
dio un banquete en su honor. Mi esposa y yo fuimos invitados. Nos
impresionamos con las singulares decoraciones en las mesas. Un artisano
de la iglesia había hecho ovejas de madera que cuidaban del
jamón horneado, las papas en crema, y el bizcocho de queso.
Considerando el hecho de que un rebaño daba honor a su pastor,
me sentí impresionado con su idea tan ocurrente y apropiada.
Al salir de la cena, Wendy y yo recibimos una de las ovejas como
recuerdo.
Eso fue hace muchos años, pero ese corderito de pino pintado
sigue ocupando un prominente lugar entre mis libros en la librera
de mi oficina. De vez en cuando, contemplo ese animalito de madera
y doy gracias a Dios por mi amigo Larry, que ahora está ya
con el Señor.
No mucho después de la jubilación de Larry yo compré
un pequeño cordero de madera de olivo a un vendedor en la
calle durante una gira a la Tierra Santa. Aunque toscamente esculpido,
me recordó de un miembro de mi iglesia cuyo valor no estaba
en su belleza física, sino en su santo corazón. Fue
un gran compañero para la oveja Larry ya de regreso a casa.
Sin darme cuenta me encontré coleccionando ovejas. Aunque
mi esposa cree que mis expediciones para conseguir ovejas son sólo
una manera de acomodar a mi niño interior que todavía
se deleita con los juguetes, mi pasatiempo no es de ninguna manera
un simple juego de niños.
Los corderos y las ovejas que colecciono representan a ciertos
inolvidables individuos a los que he tenido el privilegio de pastorear
en mis dos décadas de ministerio. Cada uno representa la
gracia de Dios en la vida de los feligreses.
Una de mis favoritas vino de una tienda de cosas usadas. Está
desteñida y sucia, igual que Kori, la niñita que asistía
a la primera iglesia que pastorée. Sus padres eran adictos.
Se vestía ella solita y se iba caminando a la iglesia todas
las semanas porque sentía un amor que jamás había
tenido en su hogar.
Otra de mis ovejas favoritas simboliza a Bob, un vendedor de seguros,
de mediana edad cuya esposa lo abandonó después de
38 años de matrimonio.
Otra me recuerda a Marty, un encargado del aseo de la escuela a
quien llevé al Señor y bauticé en la laguna
de un campo de golf.
Luego está mi cordero Mae. Está legalmente ciega,
ha quedado viuda dos veces, y se vio obligada a sufrir la insoportable
prueba de que una niñera haya matado a golpes a su nieto.
Cuando veo la oveja miniatura de madera que me recuerda de ella,
me siento inspirado por su santa perseverancia.
Para algunos, contar ovejas es un medio desesperante para quedarse
dormidos. Para mí, contar las ovejas en mi colección
es un deliberado modo de tratar de permanecer despierto ante las
recompensas de ser el pastor de una iglesia pequeña. Mi lanudo
rebañito es un medio tangible de contar mis bendiciones.
Es un recuerdo del singular privilegio que resulta de ser pastor
de una congregación más pequeña. Los pastores
de iglesias más grandes son más como hacendados que
pastores. Les sería difícil llamar a cada una de sus
ovejas por su nombre, mucho menos celebrar sus idiosincracias o
historias personales.
LA ESCUELA DOMINICAL Y EL PASTOR DE LA IGLESIA MÁS PEQUEÑA
Los gozos que acompañan al pastor de una iglesia pequeña
también son compartidos por los que cuidan de sus rebaños
de escuela dominical en las congregaciones donde los bancos son
pocos. Los maestros en iglesias así tienen el privilegio
de llegar a conocer a sus alumnos, tanto como lo hace el pastor.
Cuando sólo hay unos cuantos chicos, los maestros tienen
la libertad de ser más que un simple instructor. Tienen razón
de verse a sí mismos como pastores también.
De lo que yo he experimentado y observado, hay cuatro consideraciones
que el pastor de la iglesia más pequeña debería
tomar en serio al ayudar a enlistar y preparar a los que imparten
la educación cristiana a nuestros niños.
Enliste maestros que tengan un genuino amor hacia Dios y los
niños.
Siendo que el grupo de posibles maestros puede ser muy pequeño,
no se preocupe demasiado por su experiencia o habilidad. Usted quiere
a aquellos que enseñarán la Biblia a los niños,
no sólo que simplemente enseñen la Biblia. Los jóvenes
responderán a aquellos en los que puedan ver un sincero interés
en lo que los interesa a ellos. Y los que aman a Jesús radiarán
un gozo y una autenticidad que servirá de más que
recompensa por su falta de pulidez o habilidad para memorizar.
Así era Martha Clarkson. Yo nunca conocí a una mujer
que se interesara más por sus chicos como ella. Ella no era
atractiva. Es más, su sobrepeso era fácil de notar.
Pero su sonrisa y sus abrazos atraían a los chicos a su clase.
Martha nunca había asistido a la universidad, y su conocimiento
de las Escrituras no era mucho mayor que el que poseían sus
chicos, pero el pastor afirmó su deseo de enseñar.
Sus alumnos afirmaron su consagración.
Fomente tareas para toda la vida.
Los maestros que se ven a sí mismos como pastores desean
enseñar, año tras año. El desafío los
motiva. Debido a que están usando un don espiritual, la inversión
de ese don rinde una ganancia de satisfacción, y su interés
se multiplica. En contraste, es más probable que los que
responden a la necesidad de llenar la vacante en un salón
de clase sólo porque se sienten culpables o en respuesta
a las tácticas para convencer, se agoten después de
no mucho tiempo.
Elna Hagen es la epítome del don para enseñar. Su
llamado en la vida era enseñar a los niños de primer
grado. Y mire usted si lo hacía. Siendo madre de tres hijos
sin duda le ayudó, pero Elna sintió el llamado de
Dios a toda una vida de servicio. La hermana Hagen me enseñó
a mí en First Assembly of God en Marysville, Washington.
Eso hace más de 40 años, pero yo jamás la olvidaré.
Debido a que ella estaba en su puesto para toda la vida, se invertía
a sí misma en todo lo que hacía. Cada domingo traía
algo de casa para compartir con los chicos. Todavía recuerdo
esas deliciosas rodajas de pan que ella horneaba en latas miniaturas.
Cosía delantales de papel para que nosotros los termináramos
hilvanando en ellos el nombre. Por cada versículo bíblico
que nos aprendíamos de memoria, o por cada vecino que traíamos
a la iglesia, recibíamos un martillito o una cinta medidora
para poner en los bolsillos del delantal. Y porque Edna estaba ahí
"para toda la vida", los niñitos preescolares sabían
lo que les esperaba cuando llegaran a la clase de la Hermana Hagen.
Si usted anima a que sus maestros vean su llamado como un ministerio
en progreso, ofrezca descansos regulares.
Busque una manera para que sus maestros regulares tengan libre
el trimestre de verano. Usted puede hacer esto al combinar las clases
en junio, julio, y agosto para ofrecer una experiencia intergeneracional
(v.g., use el currículo de la escuela bíblica de vacaciones
a base semanal, aunque esté diseñado para uso diario).
Otro método podría ser permitir que los maestros cuyos
horarios de trabajo o de viaje sean tan impredecibles que no puedan
enseñar durante el año escolar, lo hagan por varias
semanas en el verano.
Cap y Adele Harper han enseñado a los de segundo grado por
15 años en Crossroads Church en Concord. No se pueden imaginar
hacer otra cosa. Pero no les pida que enseñen 12 meses seguidos.
Saben que una vez llega el verano, necesitan un descanso para volver
a llenar su reserva creativa. Algunos quizás se crean ser
demasiado exigentes o menos dedicados. Yo sé mejor. Ellos
conocen sus límites. Yo me siento orgulloso de su desempeño
durante casi una docena de años como su pastor.
Anime a sus maestros a pensar como pensaría un pastor.
Cuando usted pastorea una iglesia de menos de 200 personas su perspectiva
es, por necesidad, la de un pastor. Usted reconoce que la alimentación
y el cuido que usted da no se limitan al domingo por la mañana.
Uste toma todas las oportunidades durante la semana para ir tras
las que se apartan (usted sabe cuáles son), llevar a las
que están heridas, y alimentar individualmente a las que
tienen hambre. Los maestros en las iglesias más pequeñas
tienen el mismo mandamiento. Son más eficaces cuando resisten
la tentación de definir su tarea por la clase de 45 minutos
del domingo por la mañana. Toman tiempo de lunes a sábado
para mandar tarjetas, preparar viajes fuera de la iglesia, y llamar
por teléfono sólo para ver cómo están.
Lo crea o no, la mejor manera de enseñar a sus maestros
a adoptar este método es modelar esa clase de pastoreo con
ellos. Aunque tenga un maestro de escuela dominical designado, usted
es el pastor principal de los que pastorean a los chicos de su iglesia.
Pase tiempo individualmente con ellos. Llegue a conocer sus historias
individuales. Incorpore algunas de estas historias en sus sermones
(con su permiso, por supuesto). Planee salidas a convenciones de
escuela dominical cuando todos puedan ir juntos en grupo. Comuníquese
regularmente con ellos. Afírmelos con frecuencia. Recuérdeles
que usted está orando por ellos. Busque su propia manera
creativa de mantener a cada maestro de escuela dominical tangiblemente
a la vista y en su pensamiento. Probablemente usted no va a comenzar
una colección de ovejas, pero no es una idea tan ma-a-a-a-a-la.
-Greg Asimakoupoulos fue pastor, y es el presente
director de comunicaciones creativas para Mainstay Ministries, Naperville,
Illinois.