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Los pastores son de Marte, los que dirigen la alabanza son de Venus

Por Tom Mcdonald

Bajo Dios, la variedad entre los dirigentes puede resultar en buena química pública y un espíritu de alabanza que satisface.

Al viajar por el país dando discursos en variadas conferencias para ministros, con frecuencia se me pide que me aparte para escuchar lo siguiente:

"Mi pastor es demasiado dominante. . . me siento sofocado."

O quizás:

"El que dirige la alabanza es tan impredecible frente a la congregación. . . estamos en pie por mucho tiempo."

Es algo epidémico. Existe un abismo entre los pastores y los que dirigen la alabanza en muchas de nuestras iglesias. La profundidad del abismo relacional varía, pero el dolor que sienten los líderes es palpable. Parece que hablamos el uno al otro, no el uno con el otro.

Como miembro asociado del personal que soy me preocupo. A menos que examinemos la causa principal del abismo que existe entre el pastor y el que dirige la alabanza – no sólo los síntomas de este abismo – vamos hacia una mayor atrición entre nuestros rangos e iglesias más pequeñas bajo nuestro cuidado.

La diferencia de personalidades entre el pastor principal y el ministro que dirige la alabanza son significativas. Los pastores con frecuencia son lógicos en cuanto a sus patrones de pensamiento, pragmáticos en sus decisiones, y fiscalmente cautelosos. Los que dirigen la alabanza tienden a ser soñadores, creativos hasta el extremo, y tienen una actitud que dice "¿Presupuesto, qué es eso?"

Bajo Dios, la variedad entre los dirigentes puede resultar en buena química pública y un espíritu de alabanza que satisface, puesto que la predicación es lineal y la alabanza es caleidoscópica. La iglesia se mejora con la vibrante mezcla de personalidades siempre que cada partido esté comprometido con el proceso de mentoría y sumisión. Los agujeros en la armadura ocurren cuando la comunicación se derrumba, haciendo que cada líder se vaya a su respectiva esquina a lamerse las heridas y alimentar sus temores. La desintegración de una relación pastoral es parecida a la desintegración de un matrimonio.

La metáfora de una relación matrimonial es en muchas maneras un cuadro viable de nuestro dilema sacerdotal. Es interesante que los terapistas y asesores han escudriñado detenidamente la relación matrimonial saludable, pero no las relaciones entre el personal pastoral. Con todo, existe una correlación.

Al estudiar la literatura sobre el matrimonio, y al aplicar esos discernimientos a las relaciones entre el personal pastoral, se ayudará al proceso de mantener un personal saludable. Se debe comprender que los opuestos se atraen, pero que después es necesario que sean persuadidos a permanecer atraídos por la voluntad de cada partido individual. La comunicación sí importa. Es uno de esos fundamentos principales de una relación saludable, y su relevancia es universal, ya sea en el matrimonio o en el ministerio.

Yo me esfuerzo por mantener abiertas y saludables las líneas de comunicación en mi matrimonio. Este proceso exige de tiempo, energía, y una disposición para ser vulnerable. Todo esto obviamente sucede bajo un fondo de sinceridad. Yo también estoy dedicado a ser proactivo con mi pastor, en términos de una comunicación sincera y saludable. Pero esa dedicación exige de vigilancia en medio de nuestros ocupados horarios – una inteligencia emocional, como quien dice.

El perdón es otro fundamento principal para forjar una relación matrimonial. La confianza es el producto del amor y el tiempo. Una relación no puede funcionar donde el perdón y la confianza no existen. Juntos, forman la unión que es crítica para soportar los desafíos del vaivén de la vida. Y así es con la a veces frágil relación entre el ministro principal y el que dirige la alabanza.

Ninguna relación en este lado del cielo florecerá sin ser probada. La sola fragilidad humana se ocupa de ello.

Ninguna relación en este lado del cielo florecerá sin ser probada. Solo la fragilidad humana se ocupa de ello. Con el tiempo, nos irritamos el uno al otro, nos frustramos el uno al otro, y quizás no cumplamos el uno con el otro. Esta realidad es tan inevitable como el fijo paso del metrodomo. La vida sucede. Y no es siempre suave y fácil.

La básica naturaleza con la que luchan todos los humanos en asuntos de llevarse bien es el egoísmo. Cuando algo entre el pastor y el que dirige la alabanza es ofensivo, su primera reacción podría ser proteger sus intereses propios y reaccionar, o de alguna forma fomentar la deslealtad. Sin embargo, dos males no hacen un bien. Mateo 18 habla de arreglar las cosas, no de confrontar. Mantener la paz con los colegas entre el personal, a la larga, presupone llevarse bien con la gente y poseer un corazón humilde.

La contrición da resultado. Esto no se puede enfatizar demasiado.Los pastores están preparados en la teología, pero con frecuencia no en el arte de manejar a las personas. Los músicos de las iglesias pueden o no tener preparación formal en la música, pero ellos también con frecuencia carecen de preparación en el manejo de las personas. De modo que aquí tenemos a dos personas enérgicas – faltando a cada una las mismas habilidades que necesitan desesperadamente para coexistir. Y el enemigo simplemente comienza a trabajar.

Los malos entendimientos raspan la piel. Las heridas se enconan. La amargura se siembra en nuestra alma. Luego no enconamos con la ofensa y entregamos un malévolo monólogo que llega a duros tonos y extremas reacciones. La Biblia está clara: "De la abundancia del corazón habla la boca" (Mateo 12:34).

¿Es de admirarse que la tasa de divorcio entre los pastores principales y los ministros miembros del personal sea tan alta? Es necesario que cambiemos nuestra vieja mentalidad por una del siglo 21 y que desarrollemos ciertas habilidades relacionales – como la empatía mutua y el control de la ira.

Afortunadamente, la literatura disponible para mejorar los matrimonios puede aplicarse para mejorar las relaciones entre el pastor principal y el que dirige la alabanza. Considere los siguientes dos ejemplos.

CÓMO VENCER CUATRO CARACTERÍSTICAS QUE PUEDEN DAR FIN A UNA RELACIÓN MINISTERIAL

En su libro, When Bad Things Happen to Good Marriages [Cuando suceden cosas malas a los buenos matrimonios], los doctores Les y Leslie Parrott escriben de cuatro características que acabarán con la relación matrimonial si no se tratan debidamente. Estas incluyen infidelidad, infertilidad, pérdida, y adicción. Evaluemos cada concepto desde una perspectiva pastoral.

Infidelidad-cuando el chisme fomenta la traición

La falta de lealtad hace daño. Cuando el pastor habla con un feligrés sobre los problemas que él* ha tenido con el que dirige la alabanza, en vez de invocar Mateo 18, él hace un depósito para la destrucción de esa relación. El ejercicio del cargo entre el personal terminará donde se permitan el chisme y la calumnia. Cuando el ministro que dirige la alabanza lleva sus quejas ante los miembros de la banda o de los cantantes, en vez de llevarlas al Señor en oración y al pastor a su vez, respectivamente, también hace un depósito para romper esa relación.

Cuando nos sentimos ofendidos, nuestra lengua es nuestro peor enemigo.

Infertilidad – cuando la visión no da fruto

La Palabra dice: "Sin profecía el pueblo se desenfrena" (Proverbios 29:18). Si el pastor carece de una profecía, o visión, santa o si no comunica bien la visión, el personal se desanimará y comenzará a murmurar. Fijar una visión es una de las responsabilidades del pastor. Muchos no toman muy en serio este papel como motivador. La pasión, el entusiasmo, y el deseo de sacrificarse o trabajar duro, todos se relacionan con la visión internalizada. Sin un apremiante propósito en el alma del ministro que dirige la alabanza, llega la tentación de echarse para atrás. En ese modo de pensar, existe mucho tiempo para la carnalidad.

El ministro también puede afectar la creatividad del que dirige la alabanza – rindiendo infértil al asociado – si no existe un ambiente entre el personal que celebre las nuevas ideas. Dejar lugar para los errores y experimentos, mientras sean razonables y sin dura retribución, es todo parte de la dinámica de un personal saludable, progresista.

La creatividad es una calle de dos vías. Igualmente relevante es la expectación de parte del pastor de que el que dirige la alabanza evitará el camino de siempre y la rutina en sus presentaciones públicas. Los pastores tienen un legítimo derecho de esperar que sus líderes de la alabanza aprendan cantos nuevos, lean nuevos libros, y que practiquen su instrumento para mantenerse al día. La pereza y los hábitos de trabajo deficientes reducirán la creatividad e interpondrán una infertilidad intelectual en los músicos de la iglesia.

Pérdida – cuando las heridas no sanan

Esta categoría es especialmente sensitiva, pues la manera en que procesamos cualquier acto de traición en nuestra vida cristiana determina nuestro futuro. Podemos, como los hijos de Israel, viajar a la Tierra Prometida ya sea en 11 días o en 40 años. Nos toca a nosotros escoger.

Yo me admiro de lo duro que trabajan los pastores para predicar, pero con cuanta arrogancia manejan el conflicto entre el personal. Así mismo, me admiro de cuán fácil es para un ministro de música enseñar un canto nuevo, y luego arruinar el ambiente con el chisme después del culto.

Pérdida se refiere a cualquier herida que no se ha perdonado – según la referencia bíblica. Las relaciones saludables entre el pastor y el que dirige la alabanza puede girar alrededor de este concepto únicamente.

Adicción – cuando domina el excesivo trabajo

Las adicciones son ídolos que, cuando se les permite enraizarse en nuestra vida, oscurecen nuestro enfoque en Jesús. Las adicciones nos roban de nuestra perspectiva y de nuestra conducta cristiana. Claramente, no hay lugar en el ministerio para el abuso de substancias ni para la pornografía. Pero ¿qué de una forma más sutil de adicción – el excesivo trabajo?

Todos los pastores – principales y asociados – están sujetos a los rigores del pastorado. Siempre hay algo más que hacer; otro asunto que resolver. Optar despiadadamente por la tarea del ministerio en vez de pasar tiempo con la familia, semana tras semana, lleva al agotamiento personal, a la rebelión en el pastorado, y a la falta de ánimo entre el personal.

EL LUGAR DE LA COMUNICACIÓN EFICAZ

En su libro, The Five Love Languages [Los cinco lenguajes del amor], Gary Chapman expone uno de los encarecidos secretos de la vida. Si usted y yo podemos aprender a comunicarnos con nuestro cónyuge, pastor, o colega de la manera en que ellos perciben el amor, y no de la manera en que nosotros lo percibimos, mejoraremos grandemente nuestra oportunidad para comunicarnos clara y eficazmente. Los problemas en las relaciones suceden cuando durante una conversación, los filtros de la experiencia personal y del punto de vista dominan el cerebro del que escucha, estorbando así su habilidad para poner atención con cuidado. Al hablar el lenguaje del amor de la otra persona evitamos los filtros y tocamos el corazón del individuo.

La investigación de Chapman ha definido cinco lenguajes principales del amor; los primeros cuatro tienen directa aplicación a las relaciones ministeriales. Son:

1) palabras de afirmación

2) tiempo de calidad

3) recibir regalos

4) actos de servicio

5) toque físico.

Si nuestro colega responde a las palabras de afirmación, llámelo a casa después de verlo hacer algo bien y felicítelo. O escríbale una nota a mano. Escribir notas en tarjetas ocupa un lugar principal en mi bolsa de trucos.

Si el tiempo de calidad es el lenguage que habla, hagan viajes en automóvil juntos, aunque el destino sea solo una parada en una lista de diligencias (si es que no se trata de hombre/mujer).

Recibir regalos y ofrecer actos de servicio son categorías más obvias de interacción. Ayudar a su colega a terminar un proyecto cuando él no espera su ayuda – como un acto de servicio – es tanto gratificante como afirmante. Si dar regalos da resultado, invite a su ministro de música o dirigente de la alabanza a almorzar de vez en cuando; o, cuando esté en una librería cristiana, compre dos libros en vez de solo uno. Los regalitos pequeños pueden hablar a una relación con la misma dinámica de los regalos grandes.

Pastor, ¿cuál es el lenguaje del amor de su ministro de música? ¿Cómo puede usted comunicar su crítica sobre el trabajo de él para desafiar el comportamiento sin herir el espíritu? Recuerdo el sabio consejo del entrenador que dijo: "Siempre dirija con palabras de ánimo antes de ofrecer palabras de instrucción."

Dirigente de la alabanza, ¿cómo puede hacer de sus interacciones con su pastor momentos de bendición y no de maldición? ¿Cómo puede usted animar a su líder – y establecer afinidad – para poder, como Aarón y Hur, sostener los brazos de "Moisés"?

Animo a todo pastor y a todo dirigente de alabanza que compren los libros que he mencionado y que estudien los conceptos inherentes con la idea de mejorar su relación.

Piense en lo que está en juego.

Cuando el pastor. . .

Cuando el que dirige la alabanza se siente. . .

Referencia

No demuestra aprecio

Desvalorizado

1 Tesalonicenses 5:15,18-"Seguid siempre lo bueno unos para con otros. . . . Dad gracias en todo".

Es dominante

Denigrado

1 Pedro 5:2,3-"Apacentad la grey de Dios. . . no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado".

Grita

Humillado

Proverbios 15:1-"La blanda respuesta quita la ira".

Es chismoso

Traicionado

Proverbios 11:13-"El que anda en chismes descubre el secreto".

No se sabe comunicar

Privado de sus derechos

Juan 12:35-"El que anda en tinieblas, no sabe adónde va."

Cuando el que dirige la alabanza. . .

El pastor se siente. . .

Referencia

Es perezoso

Engañado

Proverbios 18:9-"El que es negligente en su trabajo es hermano del hombre disipador."

Trata de impresionar

Avergonzado

Proverbios 11:2-"Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra".

No es fiscalmente responsable

Nervioso

Lucas 16:11-"Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?"

Usurpa la autoridad pastoral

Debilitado paulatinamente

Hebreos 13:17-"Obeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso."

Es un chismoso

Traicionado

Proverbios 16:28-"El chismoso aparta a los mejores amigos."

Tom McDonald, Ph.D., es ministro de música en The Church On The Way, VanNuys, California, y es comisionado de la Alabanza en la Iglesia para las Asambleas de Dios.

*No se implica ninguna distinción de género con el uso del pronombre masculino para pastor y el que dirige la alabanza.