Assemblies of God USA SearchSite GuideStoreContact Us
Periodico de enriquecimiento
Principal Número de actualidad Archivos Suscribir Personal Contáctenos Tienda  

Recursos de Enriquecimiento

  Artículos para ministros

Recursos para habilitar

  Artículos para los líderes laicos


Haga su pedido del CD Paraclete
Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.


Good News Filing System
CD [Disco Compacto] de Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.


Haga aquí su pedido de los números atrasados

En inglés solamente.



 
 

Tabla de Contenido

Malinterpretando lo insoportable en el Ministerio

Por Blaine Allen

Un mago trabajaba en un barco crucero en el Caribe. La audiencia era diferente cada semana, así que el mago hacía los mismos trucos una y otra vez. Solo había un problema: Cada semana, el loro del capitán veía los espectáculos y comenzó a entender cómo era que el mago hacía los trucos. Una vez lo hubo entendido todo bien, comenzó a gritar a mediados del espectáculo: “Miren, no es el mismo sombrero.” “Miren, está escondiendo las flores debajo de la mesa.” “Oye, ¿por qué todas las cartas son el as de espadas?” El mago estaba furioso pero no podía hacer nada; después de todo, era el loro del capitán.

Un día se hundió el barco. El mago y el loro se encontraron afianzados de un pedazo de madera en medio del océano. Se miraron fijamente con odio en los ojos, pero ninguno dijo ni una sola palabra. Eso siguió así por un día. . . y luego otro. . . y otro. Después de una semana, el loro por fin dijo: “Está bien, me doy por vencido. ¿Dónde está el barco?”

Como hacer frente a las presiones del ministerio

¿Se le ha pedido a usted como pastor, director de música, misionero, maestro, administrador, o director de universidad, que haga algo para lo que no tiene la habilidad de hacer?

Como el mago, no podemos producir el barco. Cuando nos encontramos entre la espada y la pared, y nuestros críticos dicen: “Hágalo y hágalo ahora mismo”, no podemos hacer lo que solo Dios puede hacer. ¿Quién, entonces, nos culparía si nos damos por vencidos?

En la península Sinaí con una inquieta joven nación judía, Moisés sabía que no podía hacer lo que sólo Dios podía hacer. Moisés sabía que no podía salir con un barco. Experimentaba presión de parte del pueblo de Dios. Moisés dejó saber a Dios que su situación era insoportable.

Preguntó a Dios: “¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres? ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos. No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía” (Números 11:11-14*).

Fíjese en las acusaciones. La palabra concebí—y las palabras—engendré and mamá, eran todas acusaciones jurídicas—golpes contra las calificaciones de Dios como padre de familia.

“Orden en la corte. Dios, por favor tome asiento. Por éstas usted está acusado de negligencia como padre.” Entonces ¿quién cuidará de los hijos —de los 2 a 3 millones de pilluelos—ahora?

Por lo general es Moisés—el líder—el que siente la responsabilidad de hacer que suceda. Y, como se dio cuenta el verdadero Moisés, “es pesado en demasía”. Simplemente es demasiado. ¿El resultado? Quería salirse. Vio la situación como intolerable. Pero esta fue una mala interpretación.

El yugo de Dios

¿Lo persiguen los siguientes versículos? “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

El yugo de nuestro Señor es fácil. La carga de nuestro Señor es ligera.

El yugo que usted lleva no es el yugo de El. Lo que usted está haciendo no es lo que Dios quiere que haga. Puede que sea un buen yugo. Puede ser un yugo de ministerio que otros llevan, pero no es el suyo. Quizás Dios no quería que usted estuviera en el campo misionero. Quizás usted malinterpretó su voluntad tocante al pastorado. Quizás no fue El quien lo llamó a servir en un ministerio auxiliar a la iglesia. Es por eso que el yugo es difícil. Es por eso que la carga es intolerable. Quizás usted lleva el yugo por desfalco, culpabilidad, u orgullo. Pero un yugo que no es para usted siempre será un yugo intolerable. Está bien decir: “Me equivoqué.”

Segundo: El yugo es para usted, pero usted no está aprendiendo de Cristo cómo llevarlo. Jesús dijo: “Aprended de mí”. El nos enseña cómo llevar el yugo. El nos enseña mansedumbre y humildad de corazón. En la mansedumbre y la humildad encontramos descanso para el alma. Si usted ha determinado que lleva el yugo correcto y que arrastra la carga de El, pero tiene la piel muy rozada y está sangrando, entonces quizás usted no ha experimentado un aumento en mansedumbre y humildad de corazón. Aun el yugo correcto es insoportable si se lleva en ignorancia.

Aprender de El es pedir para nosotros lo que Pablo pidió en oración para los efesios y los colosenses:

“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu: para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones” (Efesios 3:16,17).

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual. para que andéis como es digno del Señor, y agradándole en todo. . . fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad” (Colosenses 1:9-11).

Pablo lo dijo de esta manera en Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si usted no está sintiendo su fortaleza, si las cosas son tales que el ministerio es insoportable, quiere decir que usted lleva el yugo de otro, o que el yugo que lleva es el suyo, pero lo lleva sin aprender.

Como experimentar la Gracia de Dios

El ministerio que se define como “lo que Dios quiere que haga”, y lo insoportable que se define como “el ministerio es demasiado para mí” son conceptos incompatibles. Esto no quiere decir que no nos cansamos. Esto no quiere decir que no necesitamos alejarnos para recuperar la perspectiva. Esto no quiere decir que jamás podermos dejar un lugar difícil. Pero sí dice que Dios no usa las situaciones insoportables para hacer que usted diga: “Me voy.”

El testimonio del Espíritu, dado a todos los creyentes, revela el don de Dios para prevalecer en cualquier situación que esté dentro de su voluntad:

“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros” (Romanos 16:20).

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén” (Filipenses 4:23).

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén” (1 Tesalonicenses 5:28).

“Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:2).

“La gracia sea contigo. Amén” (1 Timoteo 6:21).

“El Señor Jesucristo esté con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén” (2 Timoteo 4:22).

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén” (Filemón 25).

Hasta el apóstol Pablo, en por lo menos una etapa de su ministerio, dijo a Dios que era demasiado. Pablo escribió: “Me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí” (2 Corintios 12:7,8). Demasiado. Intolerable. Insoportable. “Aló, ¿oficina de empleo? Me gustaría activar mi archivo.”

Pero Pablo descubrió que las pruebas que se ven como insoportables son mal interpretadas. El siguió: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9). La gracia no es un anestésico general, sino la habilidad de soportar con gracia momento a momento. Las necesidades percibidas – aun las necesidades percibidas del ministerio– que permiten la providencia de Dios – son tolerables. Usar lo intolerable como una razón para darse por vencido es negar la suficiencia de esa gracia. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir” (1 Corintios 10:13).

El 28 de julio de 1962 fue lanzada desde el Cabo Cañaveral en Florida la nave de exploración espacial el Mariner I con dirección a Venus. Los objectivos eran los siguientes: Después de 13 minutos de vuelo, un motor impulsador daría una aceleración de hasta 25.820 mph. Después de 44 minutos, se desenvolverían 9.800 células solares. Después de 80 días, una computadora calcularía las correcciones finales del curso. Después de 100 días la nave daría vueltas a Venus analizando el misterioso manto de nubes que envuelve al planeta. La realidad: 4 minutos después de despegar, el Mariner I se precipitó al Océano Atlántico. Una investigación reveló que cuando se dieron las instrucciones en la computadora, se omitió un símbolo de menos —un símbolo de menos que costó millones.1

¿Se siente usted frustrado? Eso es de comprenderse. Todos nos sentimos así de vez en cuando. Pero como creyente, ni usted ni yo podemos entregarnos a la frustración y decir: “Me doy por vencido.” Hacerlo es dar información en nuestra computadora de la voluntad de Dios para nuestra vida que omite un símbolo crítico. Es una señal que podría costarnos muchísimo. Este símbolo vuelve todo al revés. Lo intolerable se hace tolerable. Aquello con lo que es imposible vivir, se hace posible de vivir. Decir “Estoy acabado” es omitir el símbolo—la siempre suficiente gracia de Dios.

Mientras Dios haya comunicado en su Palabra algo que pueda sostenerlo, algo que pueda ayudarle a subyugar hasta lo que lo atormenta, entonces lo intolerable no se puede interpretar como un permiso automático para salirse. Si hemos estado haciendo la voluntad de Dios—llevando su yugo, aprendiendo activamente de El cómo llevarlo—y con todo pensamos salirnos porque el yugo es demasiado, entonces es que nuestras necesidades percibidas se han descontrolado. Hemos adoptado el papel de un substituto, tratando de compensar para Dios, un papel que ninguna cantidad de gracia nos ayudará a lograr. De modo que retrocedamos.

Una placa en la pared de la casa para huéspedes de un amigo mío dice:

“Me encontraba deplorando el pasado y temiendo el futuro. De repente oí a Dios decir MI NOMBRE ES ‘YO SOY’. Cuando vives en el pasado, con sus errores y pesares, es difícil. Yo no estoy ahí. MI NOMBRE NO ES ‘YO FUI’. Cuando vives en el futuro, con sus problemas y temores, es difícil. Yo no estoy ahí. MI NOMBRE NO ES ‘YO SERE’. Cuando vives en este momento, no es difícil. Yo estoy aquí. MI NOMBRE ES ‘YO SOY’” (autor desconocido).

Gracia. Su gracia. Gracia que es para hoy. Gracia, el símbolo que usted no querrá omitir. No ha habido ningún descuido de parte del Padre.

Suponiendo que su obediencia es como debe ser, usted no necesita lo que no tiene en este momento. Debido a que la gracia divina es eternamente suficiente, Dios no está usando lo insoportable para comunicarle que se “salga”.

Así que tenga cuidado. Muchos son los que malinterpretan lo que Dios está haciendo, incluso nosotros. Cuando el ministerio está bajo ataque y las cosas no son siempre lo que parecen, la posibilidad de malinterpretar la intención de Dios es quizás mayor que nunca. Malinterpretar, como lo hizo Moisés, puede hacer que usted se sienta como que las cosas son insoportables y pueden hacerlo saltar.

Usted no quiere hacer eso. Su paracaídas quizás no se abra.


Blaine Allen, D.Min., es pastor principal de, Faith Baptist Church, en Starkville, Mississippi,, y es autor de Before You Quit: When Ministry Is Not What You Thought.Visite su sitio en la web: www.blaineallen.com.

*Las referencias bíblicas son de la Nueva Versión Internacional.

Endnote

1. Stephen Pile, "The Greatest Mathematical Error" en The Book of Heroic Failure (New York: Ballantine Publishing Group, 1986).