CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Un mago trabajaba en un barco crucero en el Caribe. La audiencia
era diferente cada semana, así que el mago hacía los
mismos trucos una y otra vez. Solo había un problema: Cada
semana, el loro del capitán veía los espectáculos
y comenzó a entender cómo era que el mago hacía
los trucos. Una vez lo hubo entendido todo bien, comenzó
a gritar a mediados del espectáculo: “Miren, no es
el mismo sombrero.” “Miren, está escondiendo
las flores debajo de la mesa.” “Oye, ¿por qué
todas las cartas son el as de espadas?” El mago estaba furioso
pero no podía hacer nada; después de todo, era el
loro del capitán.
Un día se hundió el barco. El mago y el loro se encontraron
afianzados de un pedazo de madera en medio del océano. Se
miraron fijamente con odio en los ojos, pero ninguno dijo ni una
sola palabra. Eso siguió así por un día. .
. y luego otro. . . y otro. Después de una semana, el loro
por fin dijo: “Está bien, me doy por vencido. ¿Dónde
está el barco?”
Como hacer frente a las presiones del ministerio
¿Se le ha pedido a usted como pastor, director de música,
misionero, maestro, administrador, o director de universidad, que
haga algo para lo que no tiene la habilidad de hacer?
Como el mago, no podemos producir el barco. Cuando nos encontramos
entre la espada y la pared, y nuestros críticos dicen: “Hágalo
y hágalo ahora mismo”, no podemos hacer lo que solo
Dios puede hacer. ¿Quién, entonces, nos culparía
si nos damos por vencidos?
En la península Sinaí con una inquieta joven nación
judía, Moisés sabía que no podía hacer
lo que sólo Dios podía hacer. Moisés sabía
que no podía salir con un barco. Experimentaba presión
de parte del pueblo de Dios. Moisés dejó saber a Dios
que su situación era insoportable.
Preguntó a Dios: “¿Por qué has hecho
mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en
tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?
¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré
yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la
que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus
padres? ¿De dónde conseguiré yo carne para
dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos
carne que comamos. No puedo yo solo soportar a todo este pueblo,
que me es pesado en demasía” (Números 11:11-14*).
Fíjese en las acusaciones. La palabra concebíy
las palabrasengendré and mamá,
eran todas acusaciones jurídicasgolpes contra las calificaciones
de Dios como padre de familia.
“Orden en la corte. Dios, por favor tome asiento. Por éstas
usted está acusado de negligencia como padre.” Entonces
¿quién cuidará de los hijos de los 2
a 3 millones de pilluelosahora?
Por lo general es Moisésel líderel que
siente la responsabilidad de hacer que suceda. Y, como se dio cuenta
el verdadero Moisés, “es pesado en demasía”.
Simplemente es demasiado. ¿El resultado? Quería salirse.
Vio la situación como intolerable. Pero esta fue una mala
interpretación.
El yugo de Dios
¿Lo persiguen los siguientes versículos? “Venid
a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y
yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis
descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y
ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).
El yugo de nuestro Señor es fácil. La carga de nuestro
Señor es ligera.
El yugo que usted lleva no es el yugo de El. Lo que usted está
haciendo no es lo que Dios quiere que haga. Puede que sea un buen
yugo. Puede ser un yugo de ministerio que otros llevan, pero no
es el suyo. Quizás Dios no quería que usted estuviera
en el campo misionero. Quizás usted malinterpretó
su voluntad tocante al pastorado. Quizás no fue El quien
lo llamó a servir en un ministerio auxiliar a la iglesia.
Es por eso que el yugo es difícil. Es por eso que la carga
es intolerable. Quizás usted lleva el yugo por desfalco,
culpabilidad, u orgullo. Pero un yugo que no es para usted siempre
será un yugo intolerable. Está bien decir: “Me
equivoqué.”
Segundo: El yugo es para usted, pero usted no está aprendiendo
de Cristo cómo llevarlo. Jesús dijo: “Aprended
de mí”. El nos enseña cómo llevar el
yugo. El nos enseña mansedumbre y humildad de corazón.
En la mansedumbre y la humildad encontramos descanso para el alma.
Si usted ha determinado que lleva el yugo correcto y que arrastra
la carga de El, pero tiene la piel muy rozada y está sangrando,
entonces quizás usted no ha experimentado un aumento en mansedumbre
y humildad de corazón. Aun el yugo correcto es insoportable
si se lleva en ignorancia.
Aprender de El es pedir para nosotros lo que Pablo pidió
en oración para los efesios y los colosenses:
“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria,
el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu:
para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones” (Efesios
3:16,17).
“Por lo cual también nosotros, desde el día
que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir
que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda
sabiduría e inteligencia espiritual. para que andéis
como es digno del Señor, y agradándole en todo. .
. fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria,
para toda paciencia y longanimidad” (Colosenses 1:9-11).
Pablo lo dijo de esta manera en Filipenses 4:13: “Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece”. Si usted no está
sintiendo su fortaleza, si las cosas son tales que el ministerio
es insoportable, quiere decir que usted lleva el yugo de otro, o
que el yugo que lleva es el suyo, pero lo lleva sin aprender.
Como experimentar la Gracia de Dios
El ministerio que se define como “lo que Dios quiere que
haga”, y lo insoportable que se define como “el ministerio
es demasiado para mí” son conceptos incompatibles.
Esto no quiere decir que no nos cansamos. Esto no quiere decir que
no necesitamos alejarnos para recuperar la perspectiva. Esto no
quiere decir que jamás podermos dejar un lugar difícil.
Pero sí dice que Dios no usa las situaciones insoportables
para hacer que usted diga: “Me voy.”
El testimonio del Espíritu, dado a todos los creyentes,
revela el don de Dios para prevalecer en cualquier situación
que esté dentro de su voluntad:
“Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás
bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo
sea con vosotros” (Romanos 16:20).
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos
vosotros. Amén” (Filipenses 4:23).
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
Amén” (1 Tesalonicenses 5:28).
“Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:2).
“La gracia sea contigo. Amén” (1 Timoteo 6:21).
“El Señor Jesucristo esté con tu espíritu.
La gracia sea con vosotros. Amén” (2 Timoteo 4:22).
“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro
espíritu. Amén” (Filemón 25).
Hasta el apóstol Pablo, en por lo menos una etapa de su
ministerio, dijo a Dios que era demasiado. Pablo escribió:
“Me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de
Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;
respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo
quite de mí” (2 Corintios 12:7,8). Demasiado. Intolerable.
Insoportable. “Aló, ¿oficina de empleo? Me gustaría
activar mi archivo.”
Pero Pablo descubrió que las pruebas que se ven como insoportables
son mal interpretadas. El siguió: “Y me ha dicho: Bástate
mi gracia” (2 Corintios 12:9). La gracia no es un anestésico
general, sino la habilidad de soportar con gracia momento a momento.
Las necesidades percibidas – aun las necesidades percibidas
del ministerio– que permiten la providencia de Dios –
son tolerables. Usar lo intolerable como una razón para darse
por vencido es negar la suficiencia de esa gracia. “No os
ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero
fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de
lo que podéis resistir” (1 Corintios 10:13).
El 28 de julio de 1962 fue lanzada desde el Cabo Cañaveral
en Florida la nave de exploración espacial el Mariner
I con dirección a Venus. Los objectivos eran los
siguientes: Después de 13 minutos de vuelo, un motor impulsador
daría una aceleración de hasta 25.820 mph. Después
de 44 minutos, se desenvolverían 9.800 células solares.
Después de 80 días, una computadora calcularía
las correcciones finales del curso. Después de 100 días
la nave daría vueltas a Venus analizando el misterioso manto
de nubes que envuelve al planeta. La realidad: 4 minutos después
de despegar, el Mariner I se precipitó al Océano
Atlántico. Una investigación reveló que cuando
se dieron las instrucciones en la computadora, se omitió
un símbolo de menos un símbolo de menos que
costó millones.1
¿Se siente usted frustrado? Eso es de comprenderse. Todos
nos sentimos así de vez en cuando. Pero como creyente, ni
usted ni yo podemos entregarnos a la frustración y decir:
“Me doy por vencido.” Hacerlo es dar información
en nuestra computadora de la voluntad de Dios para nuestra vida
que omite un símbolo crítico. Es una señal
que podría costarnos muchísimo. Este símbolo
vuelve todo al revés. Lo intolerable se hace tolerable. Aquello
con lo que es imposible vivir, se hace posible de vivir. Decir “Estoy
acabado” es omitir el símbolola siempre suficiente
gracia de Dios.
Mientras Dios haya comunicado en su Palabra algo que pueda sostenerlo,
algo que pueda ayudarle a subyugar hasta lo que lo atormenta, entonces
lo intolerable no se puede interpretar como un permiso automático
para salirse. Si hemos estado haciendo la voluntad de Diosllevando
su yugo, aprendiendo activamente de El cómo llevarloy
con todo pensamos salirnos porque el yugo es demasiado, entonces
es que nuestras necesidades percibidas se han descontrolado. Hemos
adoptado el papel de un substituto, tratando de compensar para Dios,
un papel que ninguna cantidad de gracia nos ayudará a lograr.
De modo que retrocedamos.
Una placa en la pared de la casa para huéspedes de un amigo
mío dice:
“Me encontraba deplorando el pasado y temiendo el futuro. De repente
oí a Dios decir MI NOMBRE ES ‘YO SOY’. Cuando vives en el pasado,
con sus errores y pesares, es difícil. Yo no estoy ahí. MI NOMBRE
NO ES ‘YO FUI’. Cuando vives en el futuro, con sus problemas y temores,
es difícil. Yo no estoy ahí. MI NOMBRE NO ES ‘YO SERE’. Cuando vives
en este momento, no es difícil. Yo estoy aquí. MI NOMBRE ES ‘YO
SOY’” (autor desconocido).
Gracia. Su gracia. Gracia que es para hoy. Gracia, el símbolo
que usted no querrá omitir. No ha habido ningún descuido
de parte del Padre.
Suponiendo que su obediencia es como debe ser, usted no necesita
lo que no tiene en este momento. Debido a que la gracia divina es
eternamente suficiente, Dios no está usando lo insoportable
para comunicarle que se “salga”.
Así que tenga cuidado. Muchos son los que malinterpretan
lo que Dios está haciendo, incluso nosotros. Cuando el ministerio
está bajo ataque y las cosas no son siempre lo que parecen,
la posibilidad de malinterpretar la intención de Dios es
quizás mayor que nunca. Malinterpretar, como lo hizo Moisés,
puede hacer que usted se sienta como que las cosas son insoportables
y pueden hacerlo saltar.
Usted no quiere hacer eso. Su paracaídas quizás no
se abra.
Blaine Allen, D.Min., es pastor principal
de, Faith Baptist Church, en Starkville, Mississippi,, y
es autor de Before You Quit: When Ministry Is Not What You Thought.Visite
su sitio en la web: www.blaineallen.com.
*Las referencias bíblicas son de la Nueva Versión
Internacional.
Endnote
1. Stephen Pile, "The Greatest Mathematical Error" en
The Book of Heroic Failure (New York: Ballantine Publishing
Group, 1986).