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La adoración—cómo mantener la unidad y experimentar la presencia de Dios

Teniendo en cuenta la lucha en muchas iglesias por atraer a sus miembros a una experiencia positiva de adoración, ¿los pastores y los líderes de adoración se traicionan a sí mismos con su propio mal entendimiento de lo que es la verdadera adoración? Se debe dar importantes consideraciones a los principios centrales de la adoración si es que hemos de conectar a su pueblo con la presencia de Dios.

Tom McDonald, director del Departamento Nacional de Música, habló del tema de la adoración en la iglesia durante una cándida conversación con tres líderes clave.

Geron Davis, compositor muy conocido, es convidado regular en los videos de conciertos Gaither Homecoming. También recibió el premio Dove 2000 para el Proyecto Coral del Año. Dos de los cantos más notables de Davis son “On Holy Ground” [“En suelo santo”], y “In the Presence of Jehovah” [“En la presencia de Jehová”]. Geron vive en Nashville, Tennessee.

Sally Morgenthaler es autora, conferenciante, y consultora sobre la adoración. Ella es autora de Worship Evangelism: Inviting Unbelievers Into the Presence of God [Evangelismo de adoración: Cómo invitar a los no creyentes a la presencia de Dios] (Zondervan). Ella ha enseñado en varias universidades y seminarios y ha sido la conferenciante principal en numerosas conferencias sobre la adoración por todo Estados Unidos. Su sitio en la Web, www.sacramentis.com, está dedicado a volver a captar la adoración para un nuevo mundo. Vive en Centennial, Colorado.

George Wood es el secretario general del Concilio General de Las Asambleas de Dios, anterior supertintendente asistente del Distrito de California del Sur de Las Asambleas de Dios, y anterior pastor de Newport-Mesa Christian Center (Asambleas de Dios), Costa Mesa, California.

Defina lo que es adoración, ¿qué papel tiene la música de la iglesia en la adoración?

Wood: En el Antiguo y el Nuevo Testamento, el asunto más fundamental que define la adoración es el servicio al Señor. Quizás la mejor definición de adoración la dio Jesús. En Mateo 22:37 Jesús dice que hemos de amar al Señor con todo el corazón, con toda la mente, con toda el alma, y con toda la fuerza. La adoración es una manera de expresar aquello que Jesús pidió de nosotros con nuestra vida, nuestras palabras, y nuestra conducta. La música de la iglesia está diseñada para ayudarnos a expresar ese amor. No tendemos a pensar en la adoración como algo que incluye la fortaleza, pero yo he estado en congregaciones donde el canto ha sido débil, y donde les faltaba más fortaleza en lo que se hacía.

Morgenthaler: Estoy de acuerdo. Por medio de la adoración expresamos nuestra relación de amor con Dios. Eso también incluye lo que Jesús dijo a la mujer samaritana. Esa expresión de amor debe incluir a nuestro espíritu, y debe ser genuina y auténtica. También tiene que ver con la verdad de la persona a quien estamos adorando. Dios es naturalmente una parte de esa relación de amor. Vemos este principio en las relaciones matrimoniales y en las relaciones con nuestros hijos. Amamos más a las personas cuando las conocemos mejor.

Hay otro aspecto de la adoración. El rey David tocaba para Saúl y ayudaba a calmar su espíritu. La música nos ayuda a abrir nuestro corazón a Dios más rápida y completamente y nos ayuda a reflexionar sobre lo que Dios ha hecho. El propósito de la adoración no es sólo emocionarnos por el puro placer de emocionarnos, sino para exponernos a la verdad.

Davis: Tocante a la interacción de Jesús con la mujer samaritana, Él dijo que el Padre busca verdaderos adoradores. Dios es un espíritu y los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y en verdad. Esta señora de mala reputación le hizo preguntas teológicas a la Palabra encarnada. Pero Él fijo el tono para la adoración.

No podemos hacer adoración de toda la teología, y no podemos hacerla toda emoción. La adoración debe ser ambas cosas. Aunque la adoración en espíritu tiene que ver con lo emocional, la adoración en verdad tiene que ver con lo intelectual. He estado en iglesias que se orientaban al Espíritu pero que eran tan superficiales como un charco de agua. He estado en otras que podían citar toda la Biblia pero era como estar en un funeral. Jesús está diciendo ahí que tiene que haber un balance.

La adoración no es algo que hacemos los miércoles o los domingos; es algo que se hace 24/7. La adoración no es un estilo; es un estilo de vida. Y la música de adoración es producto de un estilo de vida de adoración..

¿Cuáles son los resultados más importantes de la experiencia de adoración en la iglesia?

Morgenthaler: En Isaías 6 leemos que Isaías vio a Dios como quién Dios es, y se vio a sí mismo como quién él era. A veces nos comparamos con los demás, pero bíblicamente, debemos vernos según quién Dios es. Esto es lo que yo llamo realineación. Esta realineación sucedió cuando Isaías sintió todo el peso de la presencia de Dios. La reacción de Isaías es importante. No fue “¡Qué maravilloso!” sino más bien “¡Ay de mí! que soy hombre. . . inmundo de labios.” Esa es la realineación que es necesario que suceda si es que hemos de volver al propósito para el que fuimos creados – dar toda la gloria a Dios. Es necesario que continuamente volvamos a esto porque nuestra inclinación natural es gloriarnos de sí mismos.

Necesitamos otros medios para expresar adoración que no sean tan explosivos, no tan llenos de división entre generaciones.

—Morgenthaler

Wood: Sally dio en el clavo en términos del ejemplo de Isaías 6. Yo añadiría un tercer componente. Después que Isaías tuvo una visión de Dios y una visión de sí mismo, Dios le dio una responsabilidad hacia los demás. Y para Isaías, eso era algo difícil. Piense en ir a un pueblo que no oiría y que no vería. Uno de los resultados de la adoración debe ser fortalecernos para nuestro ministerio en el mundo.

En un modelo bíblico de adoración, adoramos para ver quién Dios es. Y nos ayuda a ver quiénes en realidad somos nosotros. Pero la adoración nos edifica y nos da poder para cumplir con el servicio para el que el Señor nos ha llamado a este mundo.

Cuando yo era un joven ministro se escribió un libro satírico sobre cómo hacerse obispo sin ser religioso. El autor escribió de ascender la escalera eclesiástica. Tenía un capítulo sobre cómo escoger a la esposa correcta y cómo manejar el automóvil correcto en la etapa correcta del ministerio. Su tesis sobre el capítulo sobre la adoración era que las personas en realidad no han venido a la iglesia a adorar a Dios, aunque digan que sí. Han venido a adorarse a sí mismas subconcientemente. Por ejemplo, si ve los cantos que cantan, se inclinan menos a cantar alabanzas significativas que enfatizan a ti y que las que enfatizan yo y .

Es fácil, especialmente dentro de la rama carismática pentecostal de la iglesia, caer en una adoración que trata de alcanzar una nirvana subjetiva —si tan sólo yo pudiera lograr este tono particular. Esa clase de disposiciones mentales o estados emocionales están excesivamente torcidos en la subjetividad de esas cosas que tienen que ver con lo quisquilloso, lo sentimental. No se concentran en el carácter de Dios y los muchos aspectos de la doctrina que se relacionan con Dios que la música puede comunicar. La adoración no se debe inclinar al lado totalmente subjetivo. Tiene un lado objetivo donde se entrega a Dios y no me beneficia sólo a mí personalmente.

Davis: La adoración también nos ayuda a vernos tal como somos. Tenemos una tendencia a hacer que la adoración tenga que ver con nosotros. Entre menos pasemos ante la presencia de Dios, más nos agrandamos a nuestros propios ojos. Es sólo en su presencia que nos hacemos conscientes de la grandeza de Él y de cuán inmerecidos somos nosotros.

La iglesia americana ha mal interpretado el evento de adoración. Cuando nos reunimos corporativamente, ese no es necesariamente el evento de adoración, sino una preparación para la adoración. Adoración no es sólo lo que hacemos cuando estamos reunidos con otros creyentes, sino lo que hacemos al volver entre el mundo, cuando lo adoramos a Él con nuestro modo de vivir.

Se exige de nosotros como adoradores que volvamos a cargar nuestras baterías espirituales cuando nos reunimos. Pero muchos cristianos viven solamente de domingo a domingo, tolerando a la gente que está en el mundo. Pierden vista de lo que verdaderamente es la experiencia del domingo—prepararse para ir entre el mundo el lunes. El evento de adoración nos lleva ante la presencia de Dios y carga nuestras baterías, pero mayormente nos ayuda a convertirnos en luz en medio de las tinieblas.

¿Cómo se difiere el componente de la música del componente de la predicación en un culto de adoración en el efecto que tiene en la congregación?

Wood: La adoración es el acto en el que toda la congregación participa a una. Oyen la predicación, pero el canto congregacional es el punto en el culto cuando todos participan. Hay un sentido colectivo de que estamos en esto juntos. Cuando la congregación canta a un nivel de emoción y formalidad, aporta un sentido de la presencia de Dios. Eso es único. La adoración ablanda el corazón. Pero ¿qué va a ocurrir en el resto del culto? Como predicador yo me siento estremecido cuando subo al púlpito y éste está muerto porque los líderes decidieron hacer anuncios, enseñar un video, o hacer algo que no tiene ninguna relación con fijar el tono para que el corazón de la gente esté listo para recibir la Palabra.

Morgenthaler: Yo animo a los pastores que trabajen más de cerca con los que dirigen la adoración para que haya preparación para la Palabra. Los pastores no deben dar el sentido de que el único momento importante en el culto es la predicación. En muchos cultos hay una gran desconexión entre lo que sucede en la porción musical y lo que sucede desde el púlpito. Eso me dice que no hay mucha comunicación durante la semana entre el pastor y el líder de adoración. La predicación se complementa con el canto y las otras artes que señalan el carácter y las obras de Dios.

Según una reciente encuesta de Barna, uno de cada tres evangélicos que asisten regularmente a la iglesia nunca ha sentido la presencia de dios en la iglesia. ¿cómo puede ser esto?

Davis: Primero, el sentido de no experimentar la presencia de Dios en nuestros cultos en parte puede atribuirse a que los pastores no comprenden la importancia de su papel como el líder principal de adoración. Ellos piensan Tenemos un líder de adoración que recibe un buen sueldo. Eso no me toca a mí. No comprenden que la adoración comienza desde arriba.

Segundo, es la responsabilidad de los líderes educar bíblicamente a la congregación tocante su papel como creyentes y adoradores. Como hijos de Dios tienen acceso a la misma presencia del Rey de reyes y Señor de señores. Eso hace increíblemente importante lo que hacen el domingo los pastores y los líderes de adoración porque no se trata de nosotros; se trata del pueblo al que Dios nos ha llamado a dirigir.

Es necesario que los pastores conozcan a sus congregaciones y que vean que se les ministre y alimente.

—Davis

Una tercera cosa que puede evitar que las personas experimenten la presencia de Dios en nuestros cultos es demasiada actividad en el altar. Estamos llamados a traer a los perdidos a Jesús y a alentar a los creyentes. Si tenemos agendas que compiten, podríamos estorbar la obra del Espíritu de Dios.

Finalmente, para los líderes de adoración la selección de cantos no es tan importante como la preparación de los que cantarán y tocarán esos cantos. Si han pasado tiempo sobre su rostro en oración buscando la presencia de Dios en su vida, entonces están listos y será más probable que los que están sentados en los bancos experimenten la presencia de Dios. Cuando yo dirijo a la congregación en la adoración, quiero llevarla a un lugar en el que yo ya he estado durante la semana. Entonces es que puedo llevarla ante la presencia de Dios.

Morgenthaler: Hablo a los más jóvenes que van a la iglesia, pero muchos de ellos no se han criado en la iglesia. Su eufemismo para la presencia de Dios es que es real. Esa es su prueba. Ese es su barómetro. Cuando salen, se preguntan si fue real o no. Si Jesús no se ve en la vida de los que facilitan la adoración, las personas se verán estorbadas para experimentar la presencia de Dios.

Yo animo a los pastores y a los que facilitan la adoración que hagan más que sólo pensar en comunicar claramente el texto o en tener una buena lista de cantos. Es necesario que planifiquen comunidad. Eso quiere decir que el líder de adoración y el pastor se reúnen semanalmente para orar, confraternizar, y buscar de Dios en términos de cómo es que quieren que resulte el culto. Si hacen eso, veremos cultos diferentes y el domingo por la mañana rebosará con una actitud de adoración. La inversa también es cierto. Los pastores y los líderes de adoración necesitan decidir que van a tener comunidad y que no sólo la imitarán.

Wood: Concurro. Cuando yo pastoreaba consideraba que, como pastor, mi papel incluía ser el líder principal de adoración de la iglesia. Eso no quería decir que yo dirigía los cantos, pero sí era mi responsabilidad como pastor sentarme durante la semana con los que estaban más directamente involucrados en el culto para planearlo juntos. Quería saber quiénes cantarían, lo que iban a cantar, y los cantos que la congregación cantaría. Quería saber cómo estas cosas se mezclarían con el mensaje que yo iba a predicar y cómo se mezclarían con los momentos de oración.

Es crítico que nos alejemos del sentido de que todo es preliminar. El culto de adoración en su totalidad está integrado con el propósito común de glorificar a Cristo, fortalecer a los creyentes, y salvar a los que no son salvos.

Lyle Schaller dice que la música ha tomado el lugar de la doctrina como el asunto más visible en la iglesia. ¿Por qué?

Morgenthaler: Esto ha sucedido porque somos doctrinalmente analfabetas. Martin Lutero decía que la adoración es la escuela de la iglesia. Si eso era cierto en su día, es mucho más cierto hoy porque no tenemos otros lugares para aprender teología. No la recibimos los domingos por la mañana.

Ha habido un cambio en los últimos 20 o 30 años hacia una adoración que se centra más en la persona – la adoración organizada según las necesidades percibidas. No digo que lo que sentimos no es importante, sino que ha habido un cambio. Estamos doctrinalmente faltos. La doctrina no está al frente. No sabemos cómo distinguir entre una enseñanza que es herejía y una sana doctrina. Nos volvemos a nuestra experiencia personal porque eso es lo que se ha promovido.

¿Cómo ha sido su experiencia de adoración? ¿Divertida? ¿Lo llenó de energía? ¿Sonaba bien? ¿Se veía bien? Es un gran déficit el hecho de que no seamos doctrinalmente astutos y conscientes.

Es importante que estemos al tanto de los lenguajes musicales que habla la gente. La música es un lenguaje estético. Lo que me preocupa es que no sólo nos interesamos por el estilo musical, sino que también somos narcisistas en nuestra opinión sobre lo que es adoración. Hemos dividido las cosas, y hemos igualado la adoración con la música. Hemos echado fuera nuestra doctrina y nos orientamos a la música que nos gusta. Cualquiera que sea o que no sea el estilo en la plataforma, éste se convierte en el asunto de adoración.

En ningún lugar veo que la música sea adoración. La música es un medio por el que respondemos a Dios y oímos a Dios. Pero la música en sí no es adoración.

Davis: En ciertos modos la música siempre ha estado rodeada de controversia. Algunos de nuestros himnos son líricas puestas a música popular. En sus tiempos, no eran aceptados por algunos, pero ahora son amados himnos para nosotros.

La gente tiende a ser egoísta. Yo he oído a algunos decir que la música favorita de Dios es la de “southern gospel” [“rancheras evangélicas”]. Lo dicen en broma, pero parecemos creer que la música que nos gusta a nosotros es la favorita de Dios y que probablemente será la que oiremos en el cielo.

La música de adoración nos ayuda a glorificar a Dios y a pasar a su presencia. Pero lo que es música de adoración para mis hijos y lo que es música de adoración para mí y lo que es música de adoración para mis padres es algo muy diferente. Pero todos tenemos razón.

La música de adoración nos ayuda a glorificar a Dios y a pasar a su presencia. Pero lo que es música de adoración para mis hijos y lo que es música de adoración para mí y lo que es música de adoración para mis padres es algo muy diferente. Pero todos tenemos razón.
Dios puede obrar por medio de múltiples estilos musicales. La razón por la que vemos que los estilos musicales se están convirtiendo en un problema tan grande ahora es que las personas se expresan más de lo que que se expresaban 20 o 30 años atrás. Años atrás un grupo central controlaba a la iglesia, de modo que la gente se iba a los conciertos para oír el estilo musical que les gustaba. Pero ahora nuestras iglesias están creciendo, y cada grupo en la iglesia ha crecido y quiere tener influencia. Muchas iglesias tienen cultos de tipo contemporáneo, mixto, y tradicional. Una iglesia hasta tiene un culto al estilo de southern gospel. Esto se hace para que la gente sea saturada con lo que le gusta. Lo negativo de esto es bastante parecido a ir a una reunión de familia y decir: “Todos los de 13 años para abajo vayan a esta casa, y todos los de 14 a 20 años vayan a esa casa”, y así por el estilo. Esa no es una reunión de familia; esa es una reunión por categorías según la edad. Cuando yo hago esto, robo a mis abuelos de la juventud y el celo que reciben al estar cerca de mis jóvenes. Y yo robo a mis jóvenes del patrimonio de oír a mis abuelos contar sus historias. Todos resultan perdiendo cuando la gente es egoísta en la iglesia.

¿Cuáles con los errores comunes que cometen los pastores y los líderes de adoración tocante al culto de adoración?

Wood: Un error común que veo es que durante el momento en que los pastores piden a la gente que pase al frente para orar, la adoración es tan ruidosa que los que están orando por la gente ni siquiera pueden oír las peticiones. Es necesario que prestemos atención a esos asuntos.

Otro error que cometen los pastores, y que comunica a las congregaciones que los pastores ya no son los líderes principales de adoración, es este: En muchas iglesias el pastor se sienta en la fila del frente en vez de sentarse en la plataforma. Esto es resultado de tratar de ser un siervo del Señor humilde de verdad y ser uno con la congregación. Los pastores no son mejores que los demás. Yo comprendo eso. Pero la presencia del pastor en la plataforma ayuda.

Cuando la congregación canta a un nivel de emoción y formalidad, aporta un sentido de la presencia de Dios.

—Wood

Yo estoy en varias iglesias durante el año, y aprendo cosas al estar en la plataforma y observar a la congregación. Inmediatamente sé si la congregación está respondiendo o no al grupo que dirige la adoración. Si yo fuera el pastor principal y notara que casi la mitad de la congregación llega al culto 15 minutos tarde, querría saber por qué. Yo veo que esto sucede en iglesia tras iglesia. No es sólo que la gente llegue tarde; es porque a algunas personas no les gusta la adoración. Dicen: “Sacaré de ello lo menos posible. Llegaré a oír al predicador.”

Si los pastores se sientan en la plataforma notarán lo que está pasando en la congregación. Notarán la participación, el fluir, y la receptividad de la congregación a lo que está sucediendo en el culto. Se puede saber mucho al observar y responder a la congregación.

Hay otra importante razón para que el pastor esté en la plataforma. En los cultos pentecostales o carismáticos, creemos en la operación de los dones del Espíritu. Si los pastores van a promover la operación de los dones del Espíritu, es necesario que haya un mecanismo de control. Si la persona que está fuera de orden necesita corrección o si es necesario dar una explicación, el pastor puede hacerlo inmediatamente. Los pastores pueden juzgar el ambiente dentro de la congregación mucho mejor cuando están frente a la congregación que cuando le dan la espalda.

Cuando nos revertimos a que el pastor se siente en el primer banco con la espalda a la congregación, perdimos un medio vital de comunicación y liderazgo en lo que se relaciona a la adoración. El pastor se hizo secundario, se definió como predicador, como el que hace los anuncios, como el que toma la ofrenda más que como un adorador.

Davis: Me gustaría añadir a lo que ha dicho George Wood. Las congregaciones leen a los pastores. Cuando los pastores se sientan en la plataforma con la pierna cruzada sin participar, comunican que esto en realidad no es importante. Por el contrario, los pastores comunican un gran mensaje cuando se sientan en la plataforma donde la congregación los puede ver alabando.

También he visto a músicos y a líderes de adoración que dirigen en la adoración y cuando se llega el momento para el mensaje se van a tomar un café y a comer roscas. Yo quiero preguntarles: “¿Cuándo alcanzó usted una madurez espiritual tan grande como para poder decir a la congregación ‘Yo no necesito lo que ustedes están a punto de recibir’?”

La congregación necesita ver que el pastor apoya totalmente al líder de adoración y que el líder de adoración apoya totalmente los otros ministerios. Yo digo a los coros que no importa si alguien está dando los anuncios sobre la comida para los ancianos; han de comportarse como si fuera lo más importante que han oído en toda la semana. Cuando hacemos esto, enviamos una fuerte señal a la congregación de que lo que se está diciendo es importante.

Hay múltiples generaciones presentes en los cultos de adoración congregacional. ¿Cómo se puede servir a las preferencias musicales de todos?

Wood: En las iglesias más nuevas y en las iglesias satélites, el estilo de la música de adoración no es un asunto que divide porque estas iglesias comenzaron usando un solo estilo de música y la gente está acostumbrada a él. Es en la iglesia establecida multigeneracional donde el pastor llega y cambia totalmente las cosas de la noche a la mañana que ocurre el conflicto.

Si usted va a tener una iglesia intergeneracional —y ese es su objetivo— entonces es necesario que busque una manera de unir a la gente. La razón por la que hay guerras de adoración es simplemente una falta de amor. Se considera que los de más edad no son lo suficientemente maduros como para ser flexibles y manejar la música nueva. Luego, los de más edad ven a los más jóvenes y consideran su música como rock and roll de cabarets. Todo este asunto se traza a la dirección del pastor, que es quien tiene que fijar la agenda. Debemos tener una actitud de que venimos todos a una.

Puedo relatar historia tras historia donde una generación entera ha vaciado la iglesia —por lo regular una generación mayor— que se fue a otro lugar porque cambiaron los estilos de la música. Básicamente se les dijo, ya sea con o sin palabras: “Si no les gusta aquí, ahí está la puerta.” Esa es una falta de amor.

Hemos de unir a las personas en los lazos de Jesucristo. Se tiene que considerar todo lo que implica el amor, porque donde hay verdadero amor entre los creyentes, habrá una capacidad para ser flexibles y tolerantes de las otras formas musicales.

Los domingos por la mañana en la iglesia que yo pastoreaba teníamos de todo, desde Bach hasta rock emotivo. Nos habíamos propuesto ser una iglesia multigeneracional. Si yo hubiera tenido una banda de adoración que tuviera a la gente de pie por 45 minutos, del 25 al 30 por ciento de mi congregación no se hubiera complacido con ello. Yo quería algo que cruzara generaciones y que uniera a la gente. Yo decía a la congregación que sería muy probable que esa mañana oyeran una pieza que les desagradara. Les decía que se regocijaran porque a otra persona en la congregación le gusta y recibe bendición, y que a ellos les llegaría su turno. Oiremos una pieza que les guste. Teníamos la reputación de formar comunidad en la iglesia al permitir que el culto de adoración ministrara a todo el pueblo. No corte un pedazo considerable de la congregación sólo porque no pueden llegar a participar en lo que está sucediendo por serles desconocido.

Davis: Es necesario que los pastores conozcan a sus congregaciones y que vean que se les ministre y alimente. Los pastores no pueden promover un estilo musical que complace sólo a un segmento de la congregación. La pregunta no debe ser: “¿Cuál creo que es la tendencia de última moda?” sino más bien: “¿Qué necesita mi rebaño?” “¿Qué les daré de comer?” “¿Qué tipo de música les ayudara a crecer?”

Mucho del problema tiene que ver con la cultura. Por ejemplo, los pentecostales tienen una predisposición cultural para responder de cierta manera. La música en sus cultos quizás sea ferviente y emocional. Esto es a lo que están acostumbrados. En algunas de estas iglesias, si alguien hace algo fuera de su costumbre particular, podrían preguntarse: “¿Qué es lo que está sucediendo?”

Morgenthaler: Yo he pensado en eso. En una iglesia tradicional en el medio oeste rural, su ADN va a ser vastamente diferente del de una iglesia urbana con una diferente tradición de fe. Es importante conocer su cultura. Aquí es donde entra en juego la planificación colaborativa sobre la adoración. No lleve una vida en un cúbico usted solo. Si yo pido a dos o tres que vayan a mi lado, puedo contar con cuatro o seis ojos y oídos, y juntos podemos hablar de estas cosas. Podemos experimentar. Podemos expandir el poder a medida que expandimos nuestra sensibilidad a nuestra comunidad. Eso es lo que me encanta de planificar en comunidad, porque no tengo que pensar: ¿Es esto lo que se debe hacer? Aunque tenga seis u ocho personas trabajando en algo, con todo a veces fracasará, pero es menos probable. Es más probable que respondamos a la congregación entera si hay más personas trabajando juntas.

También es más fácil unir a las generaciones si la música no es tan importante. Una de las razones por la que tenemos estas guerras de adoración es que los diferentes estilos de música en la iglesia son un fenómeno nuevo. Dentro de la historia de la iglesia, es algo nuevo tener culturas y generaciones que se forman alrededor de los estilos musicales. Parte del problema es que exaltamos la música a este alto nivel donde se iguala a la adoración, y que no tenemos otros medios de expresión. Necesitamos otros medios para expresar adoración que no sean tan explosivos, no tan llenos de división entre generaciones. Hay una conexión más culturalmente fuerte con el estilo musical al que fuimos expuestos entre las edades de 13 a 23 años que con cualquier otra cosa. Y debido a que no tenemos otras formas de expresarnos con Dios y responderle estamos perdidos en esta área que es divisiva, porque lo es en nuestra cultura.

Es necesario que busquemos maneras creativas para ayudar a la gente a ir más allá de la inversión que hacen en un estilo musical. Hay otras expresiones legítimas de adoración – lectura en grupo, oración, u otras expresiones. Veo a generaciones que se unen cuando se expanden las opciones de adoración y las generaciones no se pelean por el estilo musical.

¿Qué sabiduría práctica pueden recibir los líderes de adoración más jóvenes de los mayores y más sazonados en el ministerio de la música?

Wood: Lo más crítico es comenzar una conversación. Las personas mayores son más flexibles cuando hay una relación personal. Todos somos más flexibles cuando hay una relación personal. Pero si los más jóvenes están dirigiendo el culto de adoración, sería maravilloso—y quizás el pastor debe hacer arreglos para esto – que el líder de adoración se sentara y tuviera una plática de corazón a corazón con algunos de los más mayores de la congregación. El que dirige la adoración necesita preguntar: “¿Qué es significativo para ustedes?” Muchas personas mayores hoy sienten que no importa que hayan sido fieles a su iglesia porque se sienten ignorados. Algo de esto es egoísmo de parte de los mayores, pero estas son las personas que se sacrificaron para comprar la propiedad, construir los edificios, y otros aspectos de la iglesia. Ahora se les está diciendo: “Háganse a un lado.” Cuando la presente generación llegue a tener unos 55 años de edad, de repente todos sus cantos podrían echarse fuera cuando llegue todo un nuevo grupo. Entonces van a comprender los sentimientos de rechazo que algunos de los mayores experimentan ahora.

Es triste cuando las personas que han estado en una iglesia por muchos años y que han sido fieles al Señor y han enseñado en la escuela dominical se sienten ignoradas. Estas personas no son refunfuñonas ni quejosas. Están diciendo: “Siento como que ya no es mi iglesia.” Ese es un triste comentario sobre una iglesia y el liderazgo pastoral que permiten que suceda esta privación. Sin embargo, esto se puede prevenir con amorosa solicitud y diálogo. Eso es lo que yo aconsejaría que hagan los ministros jóvenes y los líderes de adoración jóvenes.

Una de las cosas difíciles para una congregación mayor es estar de pie por 45 minutos. Muchas personas que pasan de los 50 años de edad tienen problemas con la espalda, y estar de pie por 45 minutos es tortura, no adoración. Si usted tiene personas altamente educadas en su congregación, a veces cantar las mismas palabras monosilábicas 10 veces seguidas las saca de su juicio. Ser sensible y amoroso dicta que también tomemos en cuenta esas necesidades. Y quizás necesitemos pensar no sólo en mezclar la variedad de la música sino también el ponerse de pie y sentarse.

Davis: Entre más mayor me he hecho, más inteligente se ha hecho mi papá. La sabiduría de una generación mayor podría salvaguardar a la generación más joven y evitarle muchos errores. La naturaleza humana es bastante igual de generación a generación. Un líder de adoración con experiencia ha tratado con algunos de esos asuntos y ha aprendido algo en el camino. Al dialogar con una persona madura, yo puedo aprender cosas que me ayudarán en mi papel. Si aprendo algunas de las cosas que no dieron resultado, entonces quizás pueda evitar los mismos problemas. Aprendemos y nos beneficiamos de su sabiduría y sus años de experiencia, que nos pueden ayudar a dar un salto quantum en el camino y evitar tener que pasar por las mismas dificultades. Lo que yo aconsejo que hagan los ministros de música —y esto es lo que yo hacía cuando era parte del personal— es llegar a la iglesia temprano, aún antes de los repasos. Las personas mayores tienden a llegar temprano. Hable con ellas, deles la mano, y deles un abrazo, y diga a las hermanas ancianas cuán lindas son. Y luego quédese hasta tarde. Cuando se acabe el culto, no se apresure por el túnel ni se comporte como si estuviera siendo protegido por el CIA para evitar que lo amotinen. Las personas mayores sabían que yo las llevaba en mi corazón. Los jóvenes también me querían porque yo trataba de alinearme con todas las edades en la iglesia. Me dio buenos resultados. Teníamos una variedad de música. Me gané su confianza. Me podía salir con la mía en todo lo que tuviera que ver con la música, probar diferentes estilos, siempre que me ganara la confianza de las personas. Eso no se logra de ningún otro modo que no sea estar con ellas y hablar con ellas y hacerse su amigo. Es lo más sabio que jamás hice.

Morgenthaler: Una palabra viene a la mente: encarnación. Eso es lo que Dios hizo. Él vino a nosotros y cayó donde nosotros estábamos, en un lugar y un momento específicos. Cubrió la distancia. Tenemos que ser los líderes de un ministerio de encarnación, estar totalmente a una con quiénes son y dónde están las personas. Necesitamos esta base relacional. Hemos perdido eso. Es necesario que las generaciones participen entre sí para cumplir con una tarea. Es necesario que involucremos a nuestros mayores como fotógrafos, videógrafos, compositores, músicos, y recibidores y que trabajemos en colaboración con ellos para planificar los cultos. Eso no quiere decir que sólo nos sentaremos a tomar una taza de café juntos, sino que daremos un paso más e involucraremos sus talentos. Quizás no estarán en el grupo que dirige la adoración, pero quizás estarán detrás del escenario creando cosas increíbles para usted. Cuando trabajamos juntos para la gloria de Dios, nuestras relaciones se profundizan increíblemente.