CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
La adoración—cómo
mantener la unidad y experimentar la presencia
de Dios
Teniendo en cuenta la lucha en muchas
iglesias por atraer a sus miembros a una
experiencia positiva de adoración, ¿los
pastores y los líderes de adoración
se traicionan a sí mismos con su
propio mal entendimiento de lo que es la
verdadera adoración? Se debe dar
importantes consideraciones a los principios
centrales de la adoración si es
que hemos de conectar a su pueblo con la
presencia de Dios.
Tom McDonald, director del Departamento
Nacional de Música, habló del
tema de la adoración en la iglesia
durante una cándida conversación
con tres líderes clave.
Geron Davis
Sally Margenthaler
George Wood
Geron Davis, compositor muy conocido,
es convidado regular en los videos de conciertos
Gaither Homecoming. También recibió el
premio Dove 2000 para el Proyecto Coral
del Año. Dos de los cantos más
notables de Davis son “On Holy Ground” [“En
suelo santo”], y “In the Presence
of Jehovah” [“En la presencia
de Jehová”]. Geron vive en
Nashville, Tennessee.
Sally Morgenthaler es autora, conferenciante,
y consultora sobre la adoración. Ella
es autora de Worship Evangelism: Inviting
Unbelievers Into the Presence of God [Evangelismo
de adoración: Cómo invitar
a los no creyentes a la presencia de Dios]
(Zondervan). Ella ha enseñado en varias
universidades y seminarios y ha sido la conferenciante
principal en numerosas conferencias sobre
la adoración por todo Estados Unidos.
Su sitio en la Web, www.sacramentis.com,
está dedicado a volver a captar la
adoración para un nuevo mundo. Vive
en Centennial, Colorado.
George Wood es el secretario general
del Concilio General de Las Asambleas de
Dios, anterior supertintendente asistente
del Distrito de California del Sur de Las
Asambleas de Dios, y anterior pastor de
Newport-Mesa Christian Center (Asambleas
de Dios), Costa Mesa, California.
Defina
lo que es adoración, ¿qué papel
tiene la música de la iglesia en la
adoración?
Wood: En el Antiguo y el Nuevo Testamento,
el asunto más fundamental que define
la adoración es el servicio al Señor.
Quizás la mejor definición
de adoración la dio Jesús.
En Mateo 22:37 Jesús dice que hemos
de amar al Señor con todo el corazón,
con toda la mente, con toda el alma, y con
toda la fuerza. La adoración es una
manera de expresar aquello que Jesús
pidió de nosotros con nuestra vida,
nuestras palabras, y nuestra conducta. La
música de la iglesia está diseñada
para ayudarnos a expresar ese amor. No tendemos
a pensar en la adoración como algo
que incluye la fortaleza, pero yo he estado
en congregaciones donde el canto ha sido
débil, y donde les faltaba más
fortaleza en lo que se hacía.
Morgenthaler: Estoy de acuerdo. Por
medio de la adoración expresamos nuestra
relación de amor con Dios. Eso también
incluye lo que Jesús dijo a la mujer
samaritana. Esa expresión de amor
debe incluir a nuestro espíritu, y
debe ser genuina y auténtica. También
tiene que ver con la verdad de la persona
a quien estamos adorando. Dios es naturalmente
una parte de esa relación de amor.
Vemos este principio en las relaciones matrimoniales
y en las relaciones con nuestros hijos. Amamos
más a las personas cuando las conocemos
mejor.
Hay otro aspecto de la adoración.
El rey David tocaba para Saúl y ayudaba
a calmar su espíritu. La música
nos ayuda a abrir nuestro corazón
a Dios más rápida y completamente
y nos ayuda a reflexionar sobre lo que Dios
ha hecho. El propósito de la adoración
no es sólo emocionarnos por el puro
placer de emocionarnos, sino para exponernos
a la verdad.
Davis: Tocante a la interacción
de Jesús con la mujer samaritana, Él
dijo que el Padre busca verdaderos adoradores.
Dios es un espíritu y los que lo adoran
deben adorarlo en espíritu y en verdad.
Esta señora de mala reputación
le hizo preguntas teológicas a la
Palabra encarnada. Pero Él fijo el
tono para la adoración.
No podemos hacer adoración de toda
la teología, y no podemos hacerla
toda emoción. La adoración
debe ser ambas cosas. Aunque la adoración
en espíritu tiene que ver con lo emocional,
la adoración en verdad tiene que ver
con lo intelectual. He estado en iglesias
que se orientaban al Espíritu pero
que eran tan superficiales como un charco
de agua. He estado en otras que podían
citar toda la Biblia pero era como estar
en un funeral. Jesús está diciendo
ahí que tiene que haber un balance.
La adoración no es algo que hacemos
los miércoles o los domingos; es algo
que se hace 24/7. La adoración no
es un estilo; es un estilo de vida. Y la
música de adoración es producto
de un estilo de vida de adoración..
¿Cuáles
son los resultados más importantes
de la experiencia de adoración en
la iglesia?
Morgenthaler: En Isaías 6
leemos que Isaías vio a Dios como
quién Dios es, y se vio a sí mismo
como quién él era. A veces
nos comparamos con los demás, pero
bíblicamente, debemos vernos según
quién Dios es. Esto es lo que yo llamo
realineación. Esta realineación
sucedió cuando Isaías sintió todo
el peso de la presencia de Dios. La reacción
de Isaías es importante. No fue “¡Qué maravilloso!” sino
más bien “¡Ay de mí!
que soy hombre. . . inmundo de labios.” Esa
es la realineación que es necesario
que suceda si es que hemos de volver al propósito
para el que fuimos creados – dar toda
la gloria a Dios. Es necesario que continuamente
volvamos a esto porque nuestra inclinación
natural es gloriarnos de sí mismos.
Necesitamos
otros medios para expresar adoración
que no sean tan explosivos, no tan
llenos de división entre generaciones.
—Morgenthaler
Wood: Sally dio en el clavo en términos
del ejemplo de Isaías 6. Yo añadiría
un tercer componente. Después que
Isaías tuvo una visión de Dios
y una visión de sí mismo, Dios
le dio una responsabilidad hacia los demás.
Y para Isaías, eso era algo difícil.
Piense en ir a un pueblo que no oiría
y que no vería. Uno de los resultados
de la adoración debe ser fortalecernos
para nuestro ministerio en el mundo.
En un modelo bíblico de adoración,
adoramos para ver quién Dios es. Y
nos ayuda a ver quiénes en realidad
somos nosotros. Pero la adoración
nos edifica y nos da poder para cumplir con
el servicio para el que el Señor nos
ha llamado a este mundo.
Cuando yo era un joven ministro se escribió un
libro satírico sobre cómo hacerse
obispo sin ser religioso. El autor escribió de
ascender la escalera eclesiástica.
Tenía un capítulo sobre cómo
escoger a la esposa correcta y cómo
manejar el automóvil correcto en la
etapa correcta del ministerio. Su tesis sobre
el capítulo sobre la adoración
era que las personas en realidad no han venido
a la iglesia a adorar a Dios, aunque digan
que sí. Han venido a adorarse a sí mismas
subconcientemente. Por ejemplo, si ve los
cantos que cantan, se inclinan menos a cantar
alabanzas significativas que enfatizan a
ti y tú que las que enfatizan yo y
mí.
Es fácil, especialmente dentro de
la rama carismática pentecostal de
la iglesia, caer en una adoración
que trata de alcanzar una nirvana subjetiva —si
tan sólo yo pudiera lograr este tono
particular. Esa clase de disposiciones mentales
o estados emocionales están excesivamente
torcidos en la subjetividad de esas cosas
que tienen que ver con lo quisquilloso, lo
sentimental. No se concentran en el carácter
de Dios y los muchos aspectos de la doctrina
que se relacionan con Dios que la música
puede comunicar. La adoración no se
debe inclinar al lado totalmente subjetivo.
Tiene un lado objetivo donde se entrega a
Dios y no me beneficia sólo a mí personalmente.
Davis: La adoración también
nos ayuda a vernos tal como somos. Tenemos
una tendencia a hacer que la adoración
tenga que ver con nosotros. Entre menos pasemos
ante la presencia de Dios, más nos
agrandamos a nuestros propios ojos. Es sólo
en su presencia que nos hacemos conscientes
de la grandeza de Él y de cuán
inmerecidos somos nosotros.
La iglesia americana ha mal interpretado
el evento de adoración. Cuando nos
reunimos corporativamente, ese no es necesariamente
el evento de adoración, sino una preparación
para la adoración. Adoración
no es sólo lo que hacemos cuando estamos
reunidos con otros creyentes, sino lo que
hacemos al volver entre el mundo, cuando
lo adoramos a Él con nuestro modo
de vivir.
Se exige de nosotros como adoradores que
volvamos a cargar nuestras baterías
espirituales cuando nos reunimos. Pero muchos
cristianos viven solamente de domingo a domingo,
tolerando a la gente que está en el
mundo. Pierden vista de lo que verdaderamente
es la experiencia del domingo—prepararse
para ir entre el mundo el lunes. El evento
de adoración nos lleva ante la presencia
de Dios y carga nuestras baterías,
pero mayormente nos ayuda a convertirnos
en luz en medio de las tinieblas.
¿Cómo
se difiere el componente de la música
del componente de la predicación en
un culto de adoración en el efecto
que tiene en la congregación?
Wood: La adoración es el acto
en el que toda la congregación participa
a una. Oyen la predicación, pero el
canto congregacional es el punto en el culto
cuando todos participan. Hay un sentido colectivo
de que estamos en esto juntos. Cuando la
congregación canta a un nivel de emoción
y formalidad, aporta un sentido de la presencia
de Dios. Eso es único. La adoración
ablanda el corazón. Pero ¿qué va
a ocurrir en el resto del culto? Como predicador
yo me siento estremecido cuando subo al púlpito
y éste está muerto porque los
líderes decidieron hacer anuncios,
enseñar un video, o hacer algo que
no tiene ninguna relación con fijar
el tono para que el corazón de la
gente esté listo para recibir la Palabra.
Morgenthaler: Yo animo a los pastores
que trabajen más de cerca con los
que dirigen la adoración para que
haya preparación para la Palabra.
Los pastores no deben dar el sentido de que
el único momento importante en el
culto es la predicación. En muchos
cultos hay una gran desconexión entre
lo que sucede en la porción musical
y lo que sucede desde el púlpito.
Eso me dice que no hay mucha comunicación
durante la semana entre el pastor y el líder
de adoración. La predicación
se complementa con el canto y las otras artes
que señalan el carácter y las
obras de Dios.
Según
una reciente encuesta de Barna, uno de cada
tres evangélicos que asisten regularmente
a la iglesia nunca ha sentido la presencia
de dios en la iglesia. ¿cómo
puede ser esto?
Davis: Primero, el sentido de no
experimentar la presencia de Dios en nuestros
cultos en parte puede atribuirse a que los
pastores no comprenden la importancia de
su papel como el líder principal de
adoración. Ellos piensan Tenemos
un líder de adoración que recibe
un buen sueldo. Eso no me toca a mí. No comprenden que la adoración comienza
desde arriba.
Segundo, es la responsabilidad de los líderes
educar bíblicamente a la congregación
tocante su papel como creyentes y adoradores.
Como hijos de Dios tienen acceso a la misma
presencia del Rey de reyes y Señor
de señores. Eso hace increíblemente
importante lo que hacen el domingo los pastores
y los líderes de adoración
porque no se trata de nosotros; se trata
del pueblo al que Dios nos ha llamado a dirigir.
Es necesario
que los pastores conozcan a sus congregaciones
y que vean que se les ministre y alimente.
—Davis
Una tercera cosa que puede evitar que las
personas experimenten la presencia de Dios
en nuestros cultos es demasiada actividad
en el altar. Estamos llamados a traer a los
perdidos a Jesús y a alentar a los
creyentes. Si tenemos agendas que compiten,
podríamos estorbar la obra del Espíritu
de Dios.
Finalmente, para los líderes de adoración
la selección de cantos no es tan importante
como la preparación de los que cantarán
y tocarán esos cantos. Si han pasado
tiempo sobre su rostro en oración
buscando la presencia de Dios en su vida,
entonces están listos y será más
probable que los que están sentados
en los bancos experimenten la presencia de
Dios. Cuando yo dirijo a la congregación
en la adoración, quiero llevarla a
un lugar en el que yo ya he estado durante
la semana. Entonces es que puedo llevarla
ante la presencia de Dios.
Morgenthaler: Hablo a los más
jóvenes que van a la iglesia, pero
muchos de ellos no se han criado en la iglesia.
Su eufemismo para la presencia de Dios es
que es real. Esa es su prueba. Ese es su
barómetro. Cuando salen, se preguntan
si fue real o no. Si Jesús no se ve
en la vida de los que facilitan la adoración,
las personas se verán estorbadas para
experimentar la presencia de Dios.
Yo animo a los pastores y a los que facilitan
la adoración que hagan más
que sólo pensar en comunicar claramente
el texto o en tener una buena lista de cantos.
Es necesario que planifiquen comunidad. Eso
quiere decir que el líder de adoración
y el pastor se reúnen semanalmente
para orar, confraternizar, y buscar de Dios
en términos de cómo es que
quieren que resulte el culto. Si hacen eso,
veremos cultos diferentes y el domingo por
la mañana rebosará con una
actitud de adoración. La inversa también
es cierto. Los pastores y los líderes
de adoración necesitan decidir que
van a tener comunidad y que no sólo
la imitarán.
Wood: Concurro. Cuando yo pastoreaba
consideraba que, como pastor, mi papel incluía
ser el líder principal de adoración
de la iglesia. Eso no quería decir
que yo dirigía los cantos, pero sí era
mi responsabilidad como pastor sentarme durante
la semana con los que estaban más
directamente involucrados en el culto para
planearlo juntos. Quería saber quiénes
cantarían, lo que iban a cantar, y
los cantos que la congregación cantaría.
Quería saber cómo estas cosas
se mezclarían con el mensaje que yo
iba a predicar y cómo se mezclarían
con los momentos de oración.
Es crítico que nos alejemos del sentido
de que todo es preliminar. El culto de adoración
en su totalidad está integrado con
el propósito común de glorificar
a Cristo, fortalecer a los creyentes, y salvar
a los que no son salvos.
Lyle Schaller
dice que la música ha tomado el lugar
de la doctrina como el asunto más
visible en la iglesia. ¿Por qué?
Morgenthaler: Esto ha sucedido porque
somos doctrinalmente analfabetas. Martin
Lutero decía que la adoración
es la escuela de la iglesia. Si eso era cierto
en su día, es mucho más cierto
hoy porque no tenemos otros lugares para
aprender teología. No la recibimos
los domingos por la mañana.
Ha habido un cambio en los últimos
20 o 30 años hacia una adoración
que se centra más en la persona – la
adoración organizada según
las necesidades percibidas. No digo que lo
que sentimos no es importante, sino que ha
habido un cambio. Estamos doctrinalmente
faltos. La doctrina no está al frente.
No sabemos cómo distinguir entre una
enseñanza que es herejía y
una sana doctrina. Nos volvemos a nuestra
experiencia personal porque eso es lo que
se ha promovido.
¿Cómo ha sido su experiencia
de adoración? ¿Divertida? ¿Lo
llenó de energía? ¿Sonaba
bien? ¿Se veía bien? Es un
gran déficit el hecho de que no seamos
doctrinalmente astutos y conscientes.
Es importante que estemos al tanto de los
lenguajes musicales que habla la gente. La
música es un lenguaje estético.
Lo que me preocupa es que no sólo
nos interesamos por el estilo musical, sino
que también somos narcisistas en nuestra
opinión sobre lo que es adoración.
Hemos dividido las cosas, y hemos igualado
la adoración con la música.
Hemos echado fuera nuestra doctrina y nos
orientamos a la música que nos gusta.
Cualquiera que sea o que no sea el estilo
en la plataforma, éste se convierte
en el asunto de adoración.
En ningún lugar veo que la música
sea adoración. La música es
un medio por el que respondemos a Dios y
oímos a Dios. Pero la música
en sí no es adoración.
Davis: En ciertos modos la música
siempre ha estado rodeada de controversia.
Algunos de nuestros himnos son líricas
puestas a música popular. En sus tiempos,
no eran aceptados por algunos, pero ahora
son amados himnos para nosotros.
La gente tiende a ser egoísta. Yo
he oído a algunos decir que la música
favorita de Dios es la de “southern
gospel” [“rancheras evangélicas”].
Lo dicen en broma, pero parecemos creer que
la música que nos gusta a nosotros
es la favorita de Dios y que probablemente
será la que oiremos en el cielo.
La música de adoración nos
ayuda a glorificar a Dios y a pasar a su
presencia. Pero lo que es música de
adoración para mis hijos y lo que
es música de adoración para
mí y lo que es música de adoración
para mis padres es algo muy diferente. Pero
todos tenemos razón.
La música de adoración nos
ayuda a glorificar a Dios y a pasar a su
presencia. Pero lo que es música de
adoración para mis hijos y lo que
es música de adoración para
mí y lo que es música de adoración
para mis padres es algo muy diferente. Pero
todos tenemos razón.
Dios puede obrar por medio de múltiples
estilos musicales. La razón por la
que vemos que los estilos musicales se están
convirtiendo en un problema tan grande ahora
es que las personas se expresan más
de lo que que se expresaban 20 o 30 años
atrás. Años atrás un
grupo central controlaba a la iglesia, de
modo que la gente se iba a los conciertos
para oír el estilo musical que les
gustaba. Pero ahora nuestras iglesias están
creciendo, y cada grupo en la iglesia ha
crecido y quiere tener influencia. Muchas
iglesias tienen cultos de tipo contemporáneo,
mixto, y tradicional. Una iglesia hasta tiene
un culto al estilo de southern gospel. Esto
se hace para que la gente sea saturada con
lo que le gusta. Lo negativo de esto es bastante
parecido a ir a una reunión de familia
y decir: “Todos los de 13 años
para abajo vayan a esta casa, y todos los
de 14 a 20 años vayan a esa casa”,
y así por el estilo. Esa no es una
reunión de familia; esa es una reunión
por categorías según la edad.
Cuando yo hago esto, robo a mis abuelos de
la juventud y el celo que reciben al estar
cerca de mis jóvenes. Y yo robo a
mis jóvenes del patrimonio de oír
a mis abuelos contar sus historias. Todos
resultan perdiendo cuando la gente es egoísta
en la iglesia.
¿Cuáles
con los errores comunes que cometen los pastores
y los líderes de adoración
tocante al culto de adoración?
Wood: Un error común que veo
es que durante el momento en que los pastores
piden a la gente que pase al frente para
orar, la adoración es tan ruidosa
que los que están orando por la gente
ni siquiera pueden oír las peticiones.
Es necesario que prestemos atención
a esos asuntos.
Otro error que cometen los pastores, y que
comunica a las congregaciones que los pastores
ya no son los líderes principales
de adoración, es este: En muchas iglesias
el pastor se sienta en la fila del frente
en vez de sentarse en la plataforma. Esto
es resultado de tratar de ser un siervo del
Señor humilde de verdad y ser uno
con la congregación. Los pastores
no son mejores que los demás. Yo comprendo
eso. Pero la presencia del pastor en la plataforma
ayuda.
Cuando
la congregación canta a un nivel
de emoción y formalidad, aporta
un sentido de la presencia de Dios.
—Wood
Yo estoy en varias iglesias durante el año,
y aprendo cosas al estar en la plataforma
y observar a la congregación. Inmediatamente
sé si la congregación está respondiendo
o no al grupo que dirige la adoración.
Si yo fuera el pastor principal y notara
que casi la mitad de la congregación
llega al culto 15 minutos tarde, querría
saber por qué. Yo veo que esto sucede
en iglesia tras iglesia. No es sólo
que la gente llegue tarde; es porque a algunas
personas no les gusta la adoración.
Dicen: “Sacaré de ello lo menos
posible. Llegaré a oír al predicador.”
Si los pastores se sientan en la plataforma
notarán lo que está pasando
en la congregación. Notarán
la participación, el fluir, y la receptividad
de la congregación a lo que está sucediendo
en el culto. Se puede saber mucho al observar
y responder a la congregación.
Hay otra importante razón para que
el pastor esté en la plataforma. En
los cultos pentecostales o carismáticos,
creemos en la operación de los dones
del Espíritu. Si los pastores van
a promover la operación de los dones
del Espíritu, es necesario que haya
un mecanismo de control. Si la persona que
está fuera de orden necesita corrección
o si es necesario dar una explicación,
el pastor puede hacerlo inmediatamente. Los
pastores pueden juzgar el ambiente dentro
de la congregación mucho mejor cuando
están frente a la congregación
que cuando le dan la espalda.
Cuando nos revertimos a que el pastor se
siente en el primer banco con la espalda
a la congregación, perdimos un medio
vital de comunicación y liderazgo
en lo que se relaciona a la adoración.
El pastor se hizo secundario, se definió como
predicador, como el que hace los anuncios,
como el que toma la ofrenda más que
como un adorador.
Davis: Me gustaría añadir
a lo que ha dicho George Wood. Las congregaciones
leen a los pastores. Cuando los pastores
se sientan en la plataforma con la pierna
cruzada sin participar, comunican que esto
en realidad no es importante. Por el contrario,
los pastores comunican un gran mensaje cuando
se sientan en la plataforma donde la congregación
los puede ver alabando.
También he visto a músicos
y a líderes de adoración que
dirigen en la adoración y cuando se
llega el momento para el mensaje se van a
tomar un café y a comer roscas. Yo
quiero preguntarles: “¿Cuándo
alcanzó usted una madurez espiritual
tan grande como para poder decir a la congregación ‘Yo
no necesito lo que ustedes están a
punto de recibir’?”
La congregación necesita ver que
el pastor apoya totalmente al líder
de adoración y que el líder
de adoración apoya totalmente los
otros ministerios. Yo digo a los coros que
no importa si alguien está dando los
anuncios sobre la comida para los ancianos;
han de comportarse como si fuera lo más
importante que han oído en toda la
semana. Cuando hacemos esto, enviamos una
fuerte señal a la congregación
de que lo que se está diciendo es
importante.
Hay múltiples
generaciones presentes en los cultos de adoración
congregacional. ¿Cómo se puede
servir a las preferencias musicales de todos?
Wood: En las iglesias más
nuevas y en las iglesias satélites,
el estilo de la música de adoración
no es un asunto que divide porque estas iglesias
comenzaron usando un solo estilo de música
y la gente está acostumbrada a él.
Es en la iglesia establecida multigeneracional
donde el pastor llega y cambia totalmente
las cosas de la noche a la mañana
que ocurre el conflicto.
Si usted va a tener una iglesia intergeneracional —y
ese es su objetivo— entonces es necesario
que busque una manera de unir a la gente.
La razón por la que hay guerras de
adoración es simplemente una falta
de amor. Se considera que los de más
edad no son lo suficientemente maduros como
para ser flexibles y manejar la música
nueva. Luego, los de más edad ven
a los más jóvenes y consideran
su música como rock and roll de cabarets.
Todo este asunto se traza a la dirección
del pastor, que es quien tiene que fijar
la agenda. Debemos tener una actitud de que
venimos todos a una.
Puedo relatar historia tras historia donde
una generación entera ha vaciado la
iglesia —por lo regular una generación
mayor— que se fue a otro lugar porque
cambiaron los estilos de la música.
Básicamente se les dijo, ya sea con
o sin palabras: “Si no les gusta aquí,
ahí está la puerta.” Esa
es una falta de amor.
Hemos de unir a las personas en los lazos
de Jesucristo. Se tiene que considerar todo
lo que implica el amor, porque donde hay
verdadero amor entre los creyentes, habrá una
capacidad para ser flexibles y tolerantes
de las otras formas musicales.
Los domingos por la mañana en la
iglesia que yo pastoreaba teníamos
de todo, desde Bach hasta rock emotivo. Nos
habíamos propuesto ser una iglesia
multigeneracional. Si yo hubiera tenido una
banda de adoración que tuviera a la
gente de pie por 45 minutos, del 25 al 30
por ciento de mi congregación no se
hubiera complacido con ello. Yo quería
algo que cruzara generaciones y que uniera
a la gente. Yo decía a la congregación
que sería muy probable que esa mañana
oyeran una pieza que les desagradara. Les
decía que se regocijaran porque a
otra persona en la congregación le
gusta y recibe bendición, y que a
ellos les llegaría su turno. Oiremos
una pieza que les guste. Teníamos
la reputación de formar comunidad
en la iglesia al permitir que el culto de
adoración ministrara a todo el pueblo.
No corte un pedazo considerable de la congregación
sólo porque no pueden llegar a participar
en lo que está sucediendo por serles
desconocido.
Davis: Es necesario que los pastores
conozcan a sus congregaciones y que vean
que se les ministre y alimente. Los pastores
no pueden promover un estilo musical que
complace sólo a un segmento de la
congregación. La pregunta no debe
ser: “¿Cuál creo que
es la tendencia de última moda?” sino
más bien: “¿Qué necesita
mi rebaño?” “¿Qué les
daré de comer?” “¿Qué tipo
de música les ayudara a crecer?”
Mucho del problema tiene que ver con la
cultura. Por ejemplo, los pentecostales tienen
una predisposición cultural para responder
de cierta manera. La música en sus
cultos quizás sea ferviente y emocional.
Esto es a lo que están acostumbrados.
En algunas de estas iglesias, si alguien
hace algo fuera de su costumbre particular,
podrían preguntarse: “¿Qué es
lo que está sucediendo?”
Morgenthaler: Yo he pensado en eso.
En una iglesia tradicional en el medio oeste
rural, su ADN va a ser vastamente diferente
del de una iglesia urbana con una diferente
tradición de fe. Es importante conocer
su cultura. Aquí es donde entra en
juego la planificación colaborativa
sobre la adoración. No lleve una vida
en un cúbico usted solo. Si yo pido
a dos o tres que vayan a mi lado, puedo contar
con cuatro o seis ojos y oídos, y
juntos podemos hablar de estas cosas. Podemos
experimentar. Podemos expandir el poder a
medida que expandimos nuestra sensibilidad
a nuestra comunidad. Eso es lo que me encanta
de planificar en comunidad, porque no tengo
que pensar: ¿Es esto lo
que se debe hacer? Aunque tenga seis u ocho personas
trabajando en algo, con todo a veces fracasará,
pero es menos probable. Es más probable
que respondamos a la congregación
entera si hay más personas trabajando
juntas.
También es más fácil
unir a las generaciones si la música
no es tan importante. Una de las razones
por la que tenemos estas guerras de adoración
es que los diferentes estilos de música
en la iglesia son un fenómeno nuevo.
Dentro de la historia de la iglesia, es algo
nuevo tener culturas y generaciones que se
forman alrededor de los estilos musicales.
Parte del problema es que exaltamos la música
a este alto nivel donde se iguala a la adoración,
y que no tenemos otros medios de expresión.
Necesitamos otros medios para expresar adoración
que no sean tan explosivos, no tan llenos
de división entre generaciones. Hay
una conexión más culturalmente
fuerte con el estilo musical al que fuimos
expuestos entre las edades de 13 a 23 años
que con cualquier otra cosa. Y debido a que
no tenemos otras formas de expresarnos con
Dios y responderle estamos perdidos en esta área
que es divisiva, porque lo es en nuestra
cultura.
Es necesario que busquemos maneras creativas
para ayudar a la gente a ir más allá de
la inversión que hacen en un estilo
musical. Hay otras expresiones legítimas
de adoración – lectura en grupo,
oración, u otras expresiones. Veo
a generaciones que se unen cuando se expanden
las opciones de adoración y las generaciones
no se pelean por el estilo musical.
¿Qué sabiduría
práctica pueden recibir los líderes
de adoración más jóvenes
de los mayores y más sazonados en
el ministerio de la música?
Wood: Lo más crítico
es comenzar una conversación. Las
personas mayores son más flexibles
cuando hay una relación personal.
Todos somos más flexibles cuando hay
una relación personal. Pero si los
más jóvenes están dirigiendo
el culto de adoración, sería
maravilloso—y quizás el pastor
debe hacer arreglos para esto – que
el líder de adoración se sentara
y tuviera una plática de corazón
a corazón con algunos de los más
mayores de la congregación. El que
dirige la adoración necesita preguntar: “¿Qué es
significativo para ustedes?” Muchas
personas mayores hoy sienten que no importa
que hayan sido fieles a su iglesia porque
se sienten ignorados. Algo de esto es egoísmo
de parte de los mayores, pero estas son las
personas que se sacrificaron para comprar
la propiedad, construir los edificios, y
otros aspectos de la iglesia. Ahora se les
está diciendo: “Háganse
a un lado.” Cuando la presente generación
llegue a tener unos 55 años de edad,
de repente todos sus cantos podrían
echarse fuera cuando llegue todo un nuevo
grupo. Entonces van a comprender los sentimientos
de rechazo que algunos de los mayores experimentan
ahora.
Es triste cuando las personas que han estado
en una iglesia por muchos años y que
han sido fieles al Señor y han enseñado
en la escuela dominical se sienten ignoradas.
Estas personas no son refunfuñonas
ni quejosas. Están diciendo: “Siento
como que ya no es mi iglesia.” Ese
es un triste comentario sobre una iglesia
y el liderazgo pastoral que permiten que
suceda esta privación. Sin embargo,
esto se puede prevenir con amorosa solicitud
y diálogo. Eso es lo que yo aconsejaría
que hagan los ministros jóvenes y
los líderes de adoración jóvenes.
Una de las cosas difíciles para una
congregación mayor es estar de pie
por 45 minutos. Muchas personas que pasan
de los 50 años de edad tienen problemas
con la espalda, y estar de pie por 45 minutos
es tortura, no adoración. Si usted
tiene personas altamente educadas en su congregación,
a veces cantar las mismas palabras monosilábicas
10 veces seguidas las saca de su juicio.
Ser sensible y amoroso dicta que también
tomemos en cuenta esas necesidades. Y quizás
necesitemos pensar no sólo en mezclar
la variedad de la música sino también
el ponerse de pie y sentarse.
Davis: Entre más mayor me
he hecho, más inteligente se ha hecho
mi papá. La sabiduría de una
generación mayor podría salvaguardar
a la generación más joven y
evitarle muchos errores. La naturaleza humana
es bastante igual de generación a
generación. Un líder de adoración
con experiencia ha tratado con algunos de
esos asuntos y ha aprendido algo en el camino.
Al dialogar con una persona madura, yo puedo
aprender cosas que me ayudarán en
mi papel. Si aprendo algunas de las cosas
que no dieron resultado, entonces quizás
pueda evitar los mismos problemas. Aprendemos
y nos beneficiamos de su sabiduría
y sus años de experiencia, que nos
pueden ayudar a dar un salto quantum en el
camino y evitar tener que pasar por las mismas
dificultades. Lo que yo aconsejo que hagan
los ministros de música —y
esto es lo que yo hacía cuando era
parte del personal— es llegar a la
iglesia temprano, aún antes de los
repasos. Las personas mayores tienden a llegar
temprano. Hable con ellas, deles la mano,
y deles un abrazo, y diga a las hermanas
ancianas cuán lindas son. Y luego
quédese hasta tarde. Cuando se acabe
el culto, no se apresure por el túnel
ni se comporte como si estuviera siendo protegido
por el CIA para evitar que lo amotinen. Las
personas mayores sabían que yo las
llevaba en mi corazón. Los jóvenes
también me querían porque yo
trataba de alinearme con todas las edades
en la iglesia. Me dio buenos resultados.
Teníamos una variedad de música.
Me gané su confianza. Me podía
salir con la mía en todo lo que tuviera
que ver con la música, probar diferentes
estilos, siempre que me ganara la confianza
de las personas. Eso no se logra de ningún
otro modo que no sea estar con ellas y hablar
con ellas y hacerse su amigo. Es lo más
sabio que jamás hice.
Morgenthaler: Una palabra viene a
la mente: encarnación. Eso es lo que
Dios hizo. Él vino a nosotros y cayó donde
nosotros estábamos, en un lugar y
un momento específicos. Cubrió la
distancia. Tenemos que ser los líderes
de un ministerio de encarnación, estar
totalmente a una con quiénes son y
dónde están las personas. Necesitamos
esta base relacional. Hemos perdido eso.
Es necesario que las generaciones participen
entre sí para cumplir con una tarea.
Es necesario que involucremos a nuestros
mayores como fotógrafos, videógrafos,
compositores, músicos, y recibidores
y que trabajemos en colaboración con
ellos para planificar los cultos. Eso no
quiere decir que sólo nos sentaremos
a tomar una taza de café juntos, sino
que daremos un paso más e involucraremos
sus talentos. Quizás no estarán
en el grupo que dirige la adoración,
pero quizás estarán detrás
del escenario creando cosas increíbles
para usted. Cuando trabajamos juntos para
la gloria de Dios, nuestras relaciones se
profundizan increíblemente.