CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
La administración del gobierno de la iglesia:
Haga que los sistemas obren a su favor
Ha llegado
el momento de ver cómo es que el pastor
administra a las juntas de la iglesia, a los
comités de la iglesia, y la reunión
anual de los miembros.
Por Richard L. Dresselhaus
El billete de entrada al púlpito se
compra con los dólares de la administración—fracase
en administrar y pronto fracasará en
predicar. Es muy sencillo.
Tengo que pensar
bien y mucho para encontrar al pastor que ha
sido despedido por no ser
un buen predicador, por ser un ministro del
evangelio no sincero, o un perezoso que se
negara a trabajar. Típicamente, el fracaso
tiene que ver con la administración – fracasar
en administrar el tiempo, a las personas, la
moralidad, al personal, el dinero, y a la familia.
Se
ha llegado el momento de ver cómo
es que nosotros como pastores administramos
a las juntas de la iglesia, a los comités,
y la reunión anual de los miembros.
Las
suposiciones básicas se convierten
en el lugar esencial para comenzar. Primero,
el pastor debe tener un entendimiento fundamental
de cómo funcionan los sistemas de administración.
(Vea la barra lateral "La
constitución y los reglamentos.")
¿Cómo puede funcionar cualquier
sistema a menos que los que están a
cargo de su ejecución comprendan cuáles
son esos sistemas y cómo funcionan?
Segundo, el pastor puede, con confianza, contar
con los promedios. En cualquier congregación,
sin importar el tamaño, habrá suficientes
personas en la mayoría para ofrecer
buen liderazgo cuando se les da la debida dirección.
Por supuesto que cada iglesia tiene sus notorios
alborotadores. Pero éstos típicamente
serán balanceados con la influencia
de la mayoría que triunfará.
Con buena dirección, un típico
grupo de parroquianos se elevará a la
ocasión y tomará buenas decisiones.
Tercero,
el pastor sabio comprende que debe aceptar
la culpa como algo unilateral. Cuando
hay confusión y desorden en la iglesia,
el pastor debe estar preparado para aceptar
la responsabilidad. ¿Por qué es útil
esto? Porque si culpa a los demás, el
pastor no tiene el poder necesario para resolver
el problema. Pero si el pastor se ve a sí mismo
como el culpable, se le hace posible identificar
lo que solucionará el problema. Cuando
los líderes aceptan esta responsabilidad
—aunque raramente tienen toda la culpa— el
problema ya va bien encaminado hacia la solución.
Cuarto,
los buenos líderes están
comprometidos a la larga. Los líderes
deben estar preparados para durar más
que los detractores. Yo recuerdo un desafío
que se me presentó en mi ministerio
hace varios años. El asunto se tomó años
para resolver. Si yo no hubiera estado tan
tenazmente determinado, pudo haber marcado
el final de mi buen funcionamiento en ese pastorado
particular. Los buenos líderes deben
estar preparados para soportar las tormentas
y durar más que las estrategias de los
críticos. Hay un fuerte argumento para
los pastorados de largo tiempo. Se toma tiempo
para silenciar positiva y constructivamente
a los críticos.
Quinto, los líderes
sabios han aprendido a responder con cautela,
en contraste con la
reacción descuidada. Hace varios años
me encontré con un fuerte asalto a mi
liderazgo como pastor. Tenía toda la
razón para ser confrontacional y reaccionario.
Pero el Señor me ayudó a entender
la dinámica de este particular desafío.
Imagínese un burro que es típicamente
pasivo. Pero al ser continuamente aguijoneado,
el burro reacciona dando una fuerte patada.
Esta era la imagen mental que el Señor
me puso en la mente. Yo era como un animal.
El Señor me mostró que si me
agitaba, mis detractores usarían esa
reacción contra mí. Las personas
que fundamentalmente me apoyaban hubieran tenido
razón para simpatizar con los críticos.
Fue mi dedicación a responder antes
de reaccionar que me ayudó a salir bien
de ese significante momento de crisis.
Sexto,
los pastores eficaces proyectan una visión
creativa y contagiosa que es atractiva para
su congregación. No hay
nada que promueva más la unidad en la
iglesia como la presencia de una visión
que Dios ha dado. Las personas en realidad
quieren ser dirigidas, y el instrumento por
el que son dirigidas es una visión clara,
práctica, inspirada por el Espíritu.
Cuando las personas ponen los ojos en la cosecha
y en la manera en que Dios la logrará,
tienen poco interés en lo que no es
esencial.
Finalmente, las estructuras de gobernación
varían grandemente de iglesia a iglesia.
(Vea la barra lateral "Pese
los asuntos difíciles relativos a la gobernación
de la iglesia local"). La iglesia
de Las Asambleas de Dios típica tiene
una forma de gobierno congregacional – el
pastor y la junta son elegidos por todos los
miembros de la iglesia.
Pero hay modificaciones a este modelo que a
veces incluyen una junta de ancianos, ya sea
nombrados o reconocidos, para fungir junto
con la junta elegida de diáconos. Su
enfoque está en hacer visitas, asesorar,
y ofrecer apoyo general a los ministerios pastorales.
Sin embargo, en otras iglesias, la junta administrativa
de la iglesia se conoce como la junta de ancianos.
Se debe tener mucho cuidado de que la estructura
de liderazgo de la iglesia represente a las
personas y que esté separada de todas
las formas de dominio autocrático y
dictatorio.
Examinemos los sistemas por los
que estas suposiciones de liderazgo encuentran
expresión en
la continua gobernación de la iglesia.
LAS JUNTAS DE LA IGLESIA: ¿AMIGAS O ENEMIGAS?
Por 40 años Dios me ha bendecido dándome
maravillosas juntas directivas. Al comienzo
fue una junta de buenos hombres, mucho mayores
que yo, que confiaron en que un novato de 28
años de edad tomara las riendas de una
congregación bastante grande y de influencia.
Me sentí humillado y honrado al mismo
tiempo. Sin su cuidadosa instrucción
y sabia dirección yo no hubiera logrado
nada. Me siento para siempre endeudado con
esa increíblemente maravillosa junta
directiva. Eran mis amigos. (Vea la barra lateral "Las
relaciones entre el pastor y la junta en la
congregación más pequeña")
Así ha sido a través de los
años. A través de adquisiciones
de propiedad, programas para construir, enlistamiento
de personal, y administración del presupuesto,
Dios ha usado a las buenas juntas para hacer
un impacto en su Reino. Las juntas directivas
han sido un don de Dios para mí.
Tengo
una profunda convicción de que
Dios no sólo me habla a mí sino
que también confirma esa dirección
por medio de la junta directiva. Es admirable
lo que sucede cuando los miembros de la junta
directiva comprenden que el pastor cree que
Dios también habla por medio de ellos.
Como resultado, ellos tendrán cuidado
de lo que dicen cuando el pastor toma muy en
serio sus palabras.
A continuación se
encuentran los principios imperativos.
Establezca relaciones fuertes y sanas con
todos los miembros de la junta directiva.
Siendo que el buen ministerio fluye de las
relaciones, forjar estas relaciones se convierte
en algo crítico. Lo que se experimenta
relacionalmente en la sala de reunión
de la junta, ya sea bueno o malo, pronto se
sentirá en los bancos. El buen líder
pastoral dará suma prioridad a las relaciones
saludables entre el pastor y la junta.
La clave es la confianza.
A continuación
se encuentra una lista que puede ayudar al
pastor a determinar hasta qué punto
se está cultivando esta confianza:
¿Tengo cuidado de jamás atreverme
a dar por sentado que la junta concurre sin
pedir su contribución?
¿
Ofrezco completa revelación de toda
la información esencial para tomar
sabias decisiones?
¿
Doy ejemplo en preservar la confidencialidad
a modo de no comprometer el proceso de tomar
decisiones?
¿
Conduzco mi vida personal de manera que nada
que yo haga se refleje negativamente en la
junta de la iglesia y en la congregación
a la que sirven?
¿
Expreso correctamente a la congregación
los resultados de la acción que toma
la junta y veo que sus acciones sean debidamente
implementadas?
Escoja con mucho cuidado a los líderes
de la junta.
Típica y sabiamente, los
reglamentos de las iglesias exigen que los
que son nominados
para el oficio de diácono (o diácono/fiduciario)
sean seleccionados por un comité nombrado
por la junta. (Vea las barras laterale"El
proceso de nombramiento: Miembro de la junta
directiva/anciano" y "El
proceso para seleccionar a la junta directiva.")
El trabajo del comité es sumamente importante.
Aunque un previo examen de todos los posibles
nominados sería útil, a la postre
es la responsabilidad del comité de
nominaciones tomar decisiones sabias. El pastor,
como presidente, tiene el privilegio y la responsabilidad
de establecer las reglas para el funcionamiento
de este comité. La regla más
importante es que cualquier miembro del comité tiene
el privilegio de pasar por alto a cualquier
persona que esté bajo consideración – y
eso sin expresar ninguna razón. Esta
salvaguarda también da al pastor la
oportunidad para eliminar a las personas que
no podrían servir bien al cuerpo de
la iglesia sin tener que declarar las razones,
y para estar seguro de que todos los nominados
tienen un fuerte compromiso con la visión
declarada de la iglesia.
Yo todavía no
he trabajado con ningún
miembro de una junta que sea recalcitrante
y difícil. El proceso que se bosqueja
arriba me ha dado la razón fundamental
para el proceso por el que las selecciones
de la junta pueden ser adecuadas y fuertes.
El pastor que no ejerce buena dirección
en esta conexión tan central vivirá para
arrepentirse profundamente de ese error.
Haga
que la agenda obre a su favor.
La junta con
la que yo trabajo se reune mensualmente. Varios
días antes de cada reunión
se por correo a cada uno de los miembros de
la junta una agenda, completa con todos los
informes (para ver ejemplos de la agenda
para una reunión de la junta, consulte
la barra lateral "La
reunión mensual de la junta directiva
oficial.")
El paquete con la agenda incluye lo siguiente:
1.Informes financieros
completos. Estos ofrecen total
divulgación de las finanzas de la
iglesia. Una junta directiva no puede funcionar
en un vacío de información.
Este informe incluye todos los balances
de entradas y gastos, está unido
al presupuesto anual de la iglesia, y muestra
si cada departamento está en cumplimento
o no. Estas mismas reglas se aplican a
todas las iglesias, sin importar el tamaño.
2. Cartas pidiendo dinero de parte
de los misioneros. Típicamente
una petición de dinero incluye una
carta de motivo principal y propósito.Los
miembros de la junta deben tener el privilegio
de revisar estos materiales antes de reunirse.
3. Asuntos para decidir. Todo
asunto que se ha de ventilar se describe y
se contextualiza. Luego el personal recomienda
un curso de acción. En algunos casos,
el personal sólo pide que la junta ventile
y dé dirección. De esta manera,
la junta no necesita especular sobre la posición
que sostiene el pastor y el personal.
Después
de una comida juntos nosotros comenzamos las
reuniones con un momento devocional.
Estos ricos momentos de comunión entre
los hermanos dan una oportunidad para orar.
Luego pasamos a los puntos de la agenda. La
reunión de la junta no debe pasar de
2 horas.
La cuidadosa atención al detalle
y la sabia ejecución de los sistemas
de administración
son vitales para mantener a personas capaces
en el servicio de la junta de la iglesia. Los
individuos que trabajan en ambientes de corporaciones
no tolerarán la deficiente dirección
pastoral cuando se trata de la administración.
El pastor que trata de tomar atajos en esto
pagará muy caro por esa indiscreción.
Se
recomienda que el pastor presente sólo
los asuntos para los que puede lograr el apoyo
de la junta. El pastor sabio descubrirá soluciones
hasta para los problemas más complejos
y ofrecerá esas soluciones a la junta
para su consideración. La buena dirección
pastoral es proactiva y se orienta a la solución.
Una junta bien dirigida funcionará en
unidad y mantendrá un enfoque positivo,
constructivo.
Sepa navegar por las curvas peligrosas.
Muy temprano en mi ministerio cuando era necesario
tomar una decición que se encontraría
con significante oposición, yo optaba
por hacerlo fácil y permitía
varios meses para que el asunto fuera algo
de discusión solamente. Finalmente,
la moción para aprobar el asunto era
presentada por la persona cuya oposición
era la más aparente. Es algo peligroso
hacer presión para que se tomen decisiones
cuando no ha habido tiempo suficiente para
examinar bien el asunto a mano. Un poco de
paciencia con frecuencia puede hacer la diferencia
entre la solidificación de la oposición
o la solicitación de apoyo y cooperación.
He
aquí algunas sugerencias que pueden
ayudar al pastor a navegar por las curvas peligrosas:
Escoja sus batallas con cuidado. Cuide
de no desperdiciar el valioso dinero de liderazgo
en los desafíos sin importancia.
Trate
a cada miembro de la junto con el más
alto nivel de respeto. Oiga. Piense. Controle
sus emociones. Crea lo mejor. Exprese palabras
de ánimo y apoyo.
Esté dispuesto
a admitir que quizás
esté equivocado. La vulnerabilidad
puede mucho. Los miembros de la junta responderán
a la sinceridad del pastor y a su disposición
para volver a examinar las cosas.
Sea sensible
al momento oportuno. Un asunto sensible presentado
en el momento oportuno
tiene mucha más posibilidad de ser
aprobado. Por ejemplo, el pastor sabio no
presentará un
aumento de salario para el personal cuando
las entradas de la iglesia hayan bajado.
Espere hasta que mejoren las cosas. Entonces
presente
el asunto. El éxito será mucho
más facil.
Mantenga buenos archivos.
Debido a que la iglesia que pastoreo tiene
buenos archivos sobre las finanzas, la junta
puede proyectar las entradas con un año
de antelación. Las anteriores tendencias
de ofrendar imparten útil luz en las
ofrendas futuras. Funciona con admirable precisión.
Además, mantenga al día una lista
de los miembros, minutas de todas las reuniones,
información sobre la asistencia, y un
registro de todos los eventos de significancia
histórica. (Vea la barra lateral "Las
minutas de las reuniones—una guía.")
El pasado habla al presente. Y ese mensaje
exige buenos archivos.
Forjen una visión juntos.
Alguien ha dicho oportunamente: “El
líder a quien nadie sigue sólo
anda de paseo.” Sí, el pastor
es el visionario que Dios ha dado a la iglesia.
Pero a menos que use a los otros líderes
para confirmar esa visión, no sucederá nada
de ninguna significancia. He aquí algunos
pasos esenciales para impartir la visión
participatoria:
Un pastor con una visión dada por
Dios.
Una visión que tiene la confirmación
de los otros líderes.
Un plan de acción
que pasa de la visión
a la implementación.
Una congregación
que acepta la visión.
Una inflexible
dedicación a ver que
la visión se convierta en realidad.
No hay ningún trabajo del pastor que
presente un mayor desafío que impartir
la visión. ¿Por qué? Porque
lo urgente sigue haciendo a un lado lo importante.
Pero el pastor eficaz irá con pasión
tras la visión que Dios le ha dado.
Mantenga oficiales las reuniones de la
junta.
Una tira cómica muestra a una junta
directiva a punto de concluir su reunión.
Esta es la capción: “La reunión
se volverá a convocar en el aparcamiento.” A
veces los miembros de la junta deciden por
sí mismos seguir la reunión y
continuar con cierta discusión que solamente
es correcta en una reunión debidamente
convocada bajo la debida dirección del
pastor. Los pastores deben preparar a los miembros
de la junta para que resistan la tentación
de pasar por alto el correcto protocolo y de
tratar desatinadamente de influenciar la opinión.
Un buen miembro de la junta directiva valorará la
sabiduría colectiva y se negará a
participar de la formación de opinión
que carece de la seguridad que ofrece el debido
procedimiento. Enseñe a su junta a decir: “Prefiero
esperar hasta que el pastor y toda la junta
estén presentes antes de discutir este
asunto.” Esa sencilla práctica
de buen procedimiento puede prevenir la división.
REUNIONES
DE LOS MIEMBROS—¿TERROR O DELEITE?
He sabido de reuniones de los miembros de
la iglesia que se han descontrolado tanto que
ha sido necesario llamar a la policía.
Impensable. Inexcusable. Las repercusiones
de una reunión disruptiva no se pueden
medir. El pueblo de Dios necesita ver su toma
de decisiones colectiva como una oportunidad
para demostrar el Espíritu de Cristo.
Cualquier cosa que no sea eso es intolerable.
Hay
una manera mejor, y la mayoría de
las iglesias la han experimentado consistentemente.
Aunque he presidido en reuniones que han sido
menos que armoniosas, también, más
característicamente, he sido testigo
de la labor cooperativa de la iglesia cuando
se hace de una manera que honra al Señor
y habla bien de su iglesia. (Vea la barra lateral "Cómo
conducir la reunión de la junta/de negocios.")
¿Qué puede hacer el pastor para
ayudar a la iglesia a conducir sus negocios
de la manera correcta?
Permita que las Reglas de Robert sean
sus amigas.
Por años he llevado a la reunión
anual mi copia de estas reglas de procedimiento.
(Vea la barra lateral "Las
Reglas parlamentarias de Robert – Procedimientos
parlamentarios.")
En la medida de mis capacidades, las he seguido.
Así, la obra de la iglesia se conduce
de una manera que ofrece la máxima oportunidad
para la toma de decisiones participatoria.
El pastor que, por ignorancia o por descuidada
negligencia, viola estas reglas con el tiempo
pagará muy caro por esa falta.
“Nosotros simplemente permitimos que
el Espíritu
dirija.” El pastor que dice eso vive
en un mundo que no es real. Es mucho más
seguro creer que lo que “ha parecido
bien al Espíritu Santo, y a nosotros” (Hechos
15:28) puede ser mejor y más fácilmente
discernido dentro de los debidos procedimientos
parlamentarios.
Mantenga el control de las riendas.
El mallo en la mano del pastor está ahí para
ser usado. Es su responsabilidad presidir en
la reunión de tal manera que prevalezcan
la justicia, la objetividad, y la razón.
Si el pastor decide dirigirse a una moción
presentada, debe temporalmente entregar la
presidencia y hablar como participante. Es
la responsabilidad del presidente preservar
todos los derechos de todos los miembros votantes
y ver que los asuntos de la congregación
sean ejecutados correctamente. Es correcto
declarar fuera de orden todos los atentados
para interrumpir la voluntad corporativa de
la congregación. Obviamente, al hacerlo
así, la dirección pastoral siempre
debe exudar un espíritu de humildad,
sensibilidad, y gracia.
Prepárese de sobra.
Las reuniones congregacionales fluyen de una
manera que es consistente con la preparación.
He aquí una lista que puede ayudar:
¿He preparado y he hecho disponibles
todos los informes que ofrecerán el
contexto para todas las cuestiones de la
agenda?
¿
He nombrado a personas para que fungan como
ujieres y escrutadores de votos?
¿
Estoy bien familiarizado con todos los asuntos
que se van a presentar ante la congregación
para deliberación y acción?
¿
He refrescado mi mente sobre las reglas fundamentales
de procedimiento parlamentario para estar
preparado para dictar los debidos fallos?
¿
He hecho de la reunión que se aproxima
un asunto de oración urgente?
¿
Estoy preparado en mi corazón para
aportar a la reunión una actitud caracterizada
por la fe, el amor, y la visión?
Anticipe fuegos artificiales.
El pastor sabio anticipará, tanto como
sea posible, cualquier desafío que se
presente a los líderes. ¿Es posible
reunirse con cualquiera de los disidentes antes
de la reunión? ¿Se ha hecho todo
según los procedimientos para así disminuir
las reacciones negativas? ¿Están
preparados los líderes para hacer frente
a cualquier oposición con firmeza, justicia,
y compasión?
Antes de la reunión
anual de los miembros de la iglesia que pastoreo,
la junta piensa
a una sobre los asuntos que podrían
surgir y sobre la mejor manera en que se podría
tratar con ellos. “Pastor, ¿por
qué no se dirige a este asunto en su
informe antes de que alguien tenga la oportunidad
de sacarlo a relucir en un contexto negativo’.
Hacer eso ha eliminado posibles y destructores
desafíos.
Pavimente el camino con Bondad.
Es cierto que “la blanda respuesta quita
la ira” (Proverbios 15:1). Yo lo he visto
dar resultado una y otra vez.
“Pastor, agradezco la manera en que
manejó ese
asunto. Usted demostró gracia y bondad.
Muchas gracias.” El respeto y la bondad
se combinarán para desarmar a los críticos
y rendirán ineficaz su influencia.
Los
parroquianos no esperan nada menos que eso.
Ellos pronto olvidarán las respuestas
indebidas de los delegados, pero recordarán
por mucho tiempo cualquier respuesta del pastor
que exprese ira, venganza, o resentimiento.
Esta es una maravillosa oportunidad para demostrar
la imagen de Cristo. Siempre vea el conflicto
como una ocasión para predicar, por
medio del ejemplo en vivo, un sermón
sobre el fruto del Espíritu.
LOS COMITÉS
DE LA IGLESIA—¿BENEFICIO O DESPERDICIO?
Es cierto que cuando Dios quiere que se haga
algo, El llama a una persona. Pero ¿cómo
va a cumplir esa persona con las exigencias
del llamado? Yo dudo que Noé construyera
el arca él solo. Los profetas se reunían
con otros profetas—la escuela de los
profetas. Hasta Jesús llamó a
los doce para que se unieran a El en su ministerio
a las multitudes. El Señor nunca quiso
que nadie trabajara solo.
Sin embargo, no hay,
al menos en posibilidad, mayor desperdicio
de tiempo que los comités
de las iglesias.
Evite a toda costa ocuparse mucho de lo
insignificante.
Examine la eficacia de los comités
existentes. Si no se está logrando el
propósito original, suspenda el comité.
Y antes de nombrar a un comité pregunte: ¿Este
trabajo es esencial para la misión de
la iglesia? Si no lo es, por todos los medios
posibles abandone la empresa antes de comenzar.
Algunas iglesias están tan enredadas
en el trabajo de comités que se olvidan
del verdadero trabajo de la iglesia—ganarse
a las personas para Cristo.
Transforme a los comités en grupos
de misión.
Este simple cambio de percepción avanzará la
tarea a una prioridad de misión. Se
abandonan los comités a cambio de un
llamado a la misión. Las personas que
se enlistan son desafiadas a abrazar la misión.
Y esa misión debe conformarse de una
forma complementaria a la misión general
de la iglesia. Aquí está el criterio
fundamental por el que estos grupos son comisionados: ¿La
propuesta tarea contribuirá directamente
al cumplimiento de la misión declarada
y a la visión de la iglesia?
Esta es
la manera en que funciona. Una persona desarrolla
una carga que Dios le ha dado por
algún ministerio y la comunica a los
líderes de la iglesia. Luego los líderes
validan esa carga y autorizan su desarrollo.
Se hace un llamado para que los demás
se unan al visionario. Corporativamente el
grupo emprende su estrategia para cumplir con
su misión. Incidentalmente, si el visionario
se va por cualquier razón, sería
bueno suspender el grupo—a menos, por
supuesto, que alguien sienta la misma carga.
Es sabio disolver los grupos que no tienen
un líder apasionado. La disposición
de permitir que los comités de las iglesias
(o grupos de misiones) mueran con dignidad
es algo bueno para cualquier iglesia.
Organizarse para los resultados.
Aunque el concepto de grupo-misión
ayudará a dar enfoque y asegurará la
eficacia, con todo, es esencial organizarse
para los resultados. He aquí la lista
que regulará los resultados:
¿Se ha declarado y se comprende
claramente la tarea (o misión)?
¿
Todos los miembros están apasionadamente
dedicados a ver su cumplimiento?
¿Las tareas subordinadas se han
asignado cuidadosamente a las personas que
poseen los debidos dones?
¿Se ha establecido una línea de tiempo
que ofrecerá la responsabilidad necesaria
para asegurar que se cumpla a tiempo con
cada tarea?
¿Se ha delineado con reflexión el criterio
por el que se medirá el éxito,
o la ausencia de éste?
¿Existe un profundo sentir de que
el poder del Espíritu está obrando en
la empresa?
ConclusiÓn
La obra del Reino es demasiado urgente como
para que los líderes se conformen con
algo menos que utilizar en su totalidad los
dones y los llamados de todos los creyentes.
El ministerio es un llamado para todos. Y es
el privilegio y la responsabilidad de los líderes
ver que los sistemas de la iglesia estén
diseñados para asegurar que se desate
todo el ministerio que sea posible.
He aquí la
clave: Los sistemas de la iglesia deben estar
diseñados para funcionar.
Si no funcionan, descártelos, reemplácelos,
o vuelva a diseñarlos. Pero no tolere
los estorbos al ministerio eficaz.
Si los reglamentos
son restrictivos, haga algo para corregir esto.
(Vea la barra lateral "La
navegación en aguas peligrosas.")
Si la junta directiva funciona de forma negativa,
dirija el camino hacia el cambio. Si las estructuras
de los comités roban precioso tiempo,
proponga un nuevo método. Si el sistema
de archivos es difícil de manejar, sea
la voz que pide cambio. Si cualquiera de los
sistemas administrativos de la iglesia se hacen
restrictivos, no descanse hasta que hayan sido
descartados, enmendados, o subyugados al progreso.
Pastor,
aquí lo tiene: El sistema debe
obrar a favor suyo y al de su equipo de líderes.
Si no, la visión que Dios les ha dado
jamás se realizará, la obra del
Reino se extinguirá, y el pueblo de
Dios se frustrará. Ese es el precio
que ninguna iglesia jamás se atreve
a pagar.
Pastor, haga que el sistema obre a
su favor.
Richard L. Dresselhaus,
D.Min., es presbítero ejecutivo
y pastor principal de First Assembly
of God, San Diego, California.