CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
¿Qué si un intruso con un arma entra a su iglesia
durante el culto del domingo por la mañana? ¿Qué
si uno de los miembros de su congregación sufriera un infarto
u otra emergencia médica? Podría suceder en su iglesia.
Estas son preguntas importantes que los pastores deben hacerse.
¿Usted está preparado para tratar con las situaciones
que pudieran afectar la seguridad y la protecci’on de su congregación?
LA SITUACION EXISTENTE
Aun un rápido vistazo a las noticias de la noche revela
cuán rapida y radicalmente está cambiando la sociedad.
Se ha hecho necesario que la gielsia responda a estos cambios. Generalmente,
nuestros lugares de empleo son lugares seguros libres de actos violentos.
Ahora sabemos que no son tan seguros como eran antes. También
nos sentíamos confiados en que las escuelas eran lugares
donde nuestros hijos podían entrar y salir en relativa seguridad.
Pero en años recientes varios actos notorios, violentos
han hecho que dudemos de esa confianza. En el pasado, la iglesia
ha sido un lugar donde las personas se consideraban estar seguras
de peligro físico. Pero, como algunas de nuestras escuelas,
varias iglesias han sido escenas de actos violentos y amenazantes
a la vida. El vandalismo y el robo han sido ocurrencias comunes
en las iglesias, pero en años recientes, hemos experimentado
amenazas a la seguridad de las congregaciones y de los líderes
de iglesias en los templos mismos.
Los sucesos del 11 de septiembre de 2002 nos han conmovido. También
hemos sido conmovidos por los tiroteos en las escuelas, oficinas
de correos, iglesias, restaurantes, y otros lugares de negocio.
Estos tienden a ser actos fortuitos por personas trastornadas. El
hecho de que se dañan a sí mismas en el proceso no
lo hace más fácil de aceptar.
Aunque hay una baja probalidad de que un acto violento sucederá
en un lugar en particular, sabemos que dichos actos ocurrirán
en algún lugar, en alguna ocasión. Nos incumbe a nosotros
en la comunidad de la iglesia estar preparados para esas eventualidades.
He aquí un caso pertinente.
El 15 de septiembre de 1999, Larry Gene Ashbrook entró a
Wedgewood Baptist Church en Fort Worth, Texas. Armado con una pistola
semiautomática de 9mm, comenzó un mortífero
tiroteo. Durante un culto para adolescentes, entró a la iglesia
pronunciando obscenidades, haciendo comentarios contra la religión,
y maldiciendo a Dios. Cuando Ashbrook había terminado, había
matado a cuatro adolescentes, tres adultos, y había herido
a siete más antes de darse un tiro.
¿Este tipo de situación se debe a un aumento de anticristianismo
en nuestra cultura, o a la maldad, ira, frustración, y enfermedad
mental entre la población? Sin importar la razón,
los líderes de las iglesias deben reconocer el problema.
Las iglesias pueden ser blanco de los que quieren dañar al
pueblo de Dios. Ya sabemos que asesinatos, robos con armas, y asaltos
físicos han sido cometidos en las casas de adoración.
¿Qué haría usted o su personal si un miembro
de la congregación experimentara una emergencia médica?
Esto podría incluir infarto cardiaco durante el culto, un
daño a un niño mientras está en la Escuela
dominical o en la guardería, o un altercado por alguien que
no está asociado con la iglesia. ¿Quién haría
qué? ¿Quién sería responsible? ¿Se
puede prevenir el caos?
Estos y otros sucesos nos han enseñado que las iglesias
locales deben dar pasos para prepararse para las situaciones que
pudieran ser una amenaza a los líderes de la iglesia y a
los miembros de la congregación. A continuación se
encuentran unas pocas pautas que pueden ser incorparadas al programa
de seguridad y protección de su iglesia.
DISEÑAR UN PLAN DE ACCION
Los líderes de las iglesias deben prepararse para lo peor.
Los oficiales de policía se entrenan y se preparan para los
escenarios de peor caso. El resultado es que están preparados
para manejar casi cualquier cosa en cualquier situación.
Si un acto vilento ocurriera en su iglesia, usted no querrá
estar en la posición de no saber qué hacer. Esto lleva
a la confusión, y podría garantizar que sucederá
lo peor. Antes que surja esa situación, tenga implementado
un plan de acción al designar a líderes específicos
para que cumplan con tareas específicas según la crisis.
Por ejemplo, decida por adelantado quién se pondrá
en contacto con la policía, los bomberos, o la ambulancia.
Es importante tener en camino rápidamente a la policía
y otros servicios de emegencia, y una persona que tenga conocimiento
de la situación debe estar preparada para ofrecer tantos
detalles como sea posible. Sin un plan así, es probable que
en la confusión y tensión del momento todos supongan
que otro ha llamado al 911. (Consulte, "Una
estrategia para reducir el riesgo—Establecer un equipo de
seguridad en la iglesia," y "El
coordinador de seguridad" También vea en esta sección
el artículo, "Muros
de protección para los lugares altos.")
Designe a ciertos individuos, como el personal pastoral, ujieres,
o maestros de Escuela dominical para evacuar porciones del edificio
para evitar daño a los que están adentro. También
debe determinar quién confrontará la situación.
Según el nivel de preparación y experiencia de los
miembros de su congregación, designe a los que tendrán
la responsabilidad de controlar la crisis. Si hay miembros de las
agencias de policía locales, estatales, o federales en su
congregación, usted querrá enlistarlos para los puestos
de líderes para cuando surjan problemas de seguridad y protección.
Nunca se recomienda que alguien que no sea un oficial de policía
confronte a un intruso armado. Normalmente, si un intruso expresa
ciertas demandas, haga todo lo que pueda para cedérselas.
Si esas demandas no se satisfacen, los de la congregación
podrían ser dañados. Cuando los criminales obtienen
lo que llegaron a buscar, por lo regular se alejan con mucha prisa.
ESTABLECER UN PROGRAMA DE SEGURIDAD
PARA LA IGLESIA
Querrá considerar instituir un programa de oficial de seguridad.
Puede usar a voluntarios de la iglesia para fungir en esta capacidad.
Esto no es sugerir que usen uniformes y que se comporten como policías.
Estos son hombres y mujeres que caminan por la iglesia y observan
cualquier comportamiento que podría ser una amenaza a la
seguridad y bienestar de la congregación o al edificio. Deben
vestir ropa común y corriente y deben ser percibidos por
la congregación como una organización de servicio
y no como una fuerza de policía.
Para propósitos de disuasivos, es importante que los oficiales
de seguridad sean visibles para que todos sepan que la iglesia tiene
ese personal y su propósito en estar ahí. Los oficiales
de seguridad deben identificarse con una insignia de prendedor parecida
a la que usan los ujieres. Debe asignárseles caminar por
los estacionamientos y corredores y deben ser vistos cerca de las
aulas de Escuela dominical de los niños, la guardería,
y el salón del coro antes, durante, y después de los
cultos. Algunas iglesias tienen oficiales que patrullan los estacionamientos
en carritos de golf.
Además, es buena idea designar a una persona en el santuario
para dar seguridad. A algunos esto quizás parezca un poco
excesivo. Pero ¿qué si una persona intoxicada o una
persona enferma mental entra al santuario y causa un disturbio?
Alguien debe estar preparado y tener la responsabilidad de controlar
una situación así.
PREPARARSE PARA EMERGENCIAS MEDICAS
Hace unos pocos años durante un culto de adoración
por la mañana al que asistí, un miembro de la congregación
experimentó un infarto cardiaco durante el sermón.
Como anterior oficial de policía, yo estaba preparado y certificado
para administrar RCP. Un amigo mío que estaba sentado cerca
era enfermero diplomado. El y yo inmediatamente comenzamos a administrar
RCP. Se llamó al personal médico de emergencia el
que llegó dentro de 10 minutos. El hombre fue rápidamente
transportado al hospital y sobrevivió el infarto.
Un plan de acción médica debe estar establecido en
caso que surjan emergencias médicas. El personal pastoral,
los ujieres, y el personal de seguridad debe recibir preparación
para saber qué hacer cuando surja una emergencia médica.
Toda iglesia debe tener por lo menos un estuche de primeros auxilios
bien aperado, y debe haber varias personas que saben dónde
se encuentra y cómo usarlo.
Usted y otros miembros clave del personal y voluntarios deben aprender
RCP. Existe amplia evidencia que demuestra que RCP aumenta la posibilidad
de que la persona se recupere si se administra inmediatamente después
de ocurrir el episodio. Los defibriladores portátiles se
están haciendo más disponibles y son baratos y fáciles
de operar, y salvan vidas. (Vea, "¿Su
iglesia debe comprar un defibrilador?")
Tradicionalmente, la iglesia ha sido un santuario que se debe respetar
como la casa de Dios. Desafortunadamente, existen aquellos para
los que la santidad de la iglesia no tiene relevancia ni significado.
Le toca a la iglesia implementar un plan para el manejo de crisis
que ofrezca la seguridad y protección que la iglesia se merece.
Robert Cirtin, profesor auxiliar de
justicia criminal y director del programa de justicia criminal,
Universidad Evangel, Springfield, Missouri. También
es presidente de Robert Cirtin Investigations, una compañía
investigadora y consultora profesional que ofrece servicios
de investigación a negocios y al gobierno.