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El Ministerio y las éticas en crisis:

Las implicaciones para los ministros del siglo 21

Por Robert J. Young

Una crisis ética existe en el ministerio. Algunos días parece que los lideres religiosos no son tan religiosos. Con los escándalos y abusos sexuales, homosexualidad, y irregularidades financieras frecuentemente en las noticias, el mundo ve un problema ético. De más preocupación son los asuntos éticos menos visibles que tientan a los ministros diariamente en sus opciones, metas, y obligaciones. La creciente crisis ética en el ministerio se puede ver en el aumento del número de recursos disponibles. Hace veinte años se hablaba muy poco de la ética. Hoy, un estudio rápido del Internet revelará cientos de páginas con declaraciones de su política, descargos, y recursos para las éticas ministeriales.

Cuando definamos la ética y evaluemos sus fundaciones teológicas, podríamos formular razones para explicar por qué la crisis es importante. La naturaleza de la crisis —sus factores contributivos internos y externos— y sugerencias bien informadas para recuperar el ministerio ética basado en la fundación bíblica también necesitan la consideración del ministro.

DefiniciÓn

¿Qué es la ética? "La ética cristiana es el estudio del bien y del mal, lo correcto y lo incorrecto. ¿Qué constituye un carácter bueno, virtuoso, y saludable? ¿Cómo se puede discernir y hacer el bien en varios dilemas éticos? ¿Cómo se puede realizar los valores morales cristianos en un mundo diverso, multicultural, y de diferentes creencias? ¿Cómo se puede enseñar y promover el carácter y acción moral?"1

Cada cristiano es un moralista en una búsqueda moral de virtud y carácter. No es suficiente el solo identificar y apoyar la conducta ética. Como Aristóteles indicaba, un temprano moralista, ética viene de ethos, que se refiere a prácticas, costumbres, y hábitos. La ética evalúa la conducta y pregunta por qué es que actuamos así. ¿Cómo podemos determinar las acciones correctas?

La mayoría de nosotros sabemos lo que significa ser virtuosos. Sabemos cuando somos personas de carácter y cuando no somos. Nunca debemos estar satisfechos con la moralidad legal (técnicamente yo sigo el código moral). La ética no solamente se trata de la moralidad, sino también de carácter y virtud. Los ministros están llamados a tener virtud.

Fundamentos

Tenemos que reconocer las fundaciones bíblicas de la ética cristiana. Algunos se preguntan si ser un moralista cristiano es todavía una posibilidad en un mundo postmoderno que duda la validez de los principios organizados de la ética cristiana. Hauerwas observa que la ética cristiana está llamada a existir en un mundo fragmentado y violento.2 Lo absoluto todavía se necesita en un mundo que generalmente lo ha rechazado.

La privatización de la religión ha causado que la conducta ética sea frágil. Hay necesidad para una nueva veracidad en la convicción cristiana. La ética abstracta es imposible. Un modelo de conducta común dice que las conductas están basadas en valores, y los valores están basados en los principios o creencias que juntos producen una perspectiva del mundo. En la crisis ética, está en juego la basa teológica de la conducta cristiana.3

Algunos mantienen que nuestro mundo necesita redefinir la ética para que no desaparezca la moralidad y virtud.4 No hay duda que existimos en un mundo donde el postmodernismo ha debilitado mucho de lo que antes era firme. Tenemos que identificar una ética normativa de hacer y también una ética de ser.5 En medio de las preguntas acerca de las fundaciones bíblicas de nuestros comportamientos tenemos que reestablecer los morales, normas, obligaciones, y valores.

La verdadera ética cristiana está fundada en la teología sólida —la soberanía de Dios, la señoría de Cristo, la nueva justificación posible en el nuevo reino. En contraste a la ética filosófica, el carácter cristiano nunca puede estar considerado aparte de su naturaleza cristiana —conectada con Dios, personal, interna, orientada hacia el futuro, y universalmente aplicable.

Importancia

La importancia de la crisis se puede notar al preguntar, "¿Qué es lo que está en juego para el ministerio, la iglesia, y el mundo?"

Mucho está en juego para los que predican y ministran. Entender el cómo y el por qué los ministros actúan de cierta forma no es fácil porque los humanos son propensos a la racionalización, las personalidades luchan por poder, y la auto-evaluación honesta es difícil. Tenemos que reconocer que las preguntas difíciles existen, identificarlas, y animar la reflexión personal.

El ministerio no está limitado a ministros de tiempo completo o a los obreros de la iglesia. El interés en la ética ministerial extiende también a muchos profesionales y voluntarios que sirven en la iglesia de una manera ministerial: ancianos, diáconos, administradores pastorales, ministros del cuidado pastoral, directores espirituales, ministros de jóvenes, ministros universitarios, directores de educación religiosa, y maestros.6Mientras el mundo secular da cada vez más atención a la ética profesional, la iglesia no puede quedarse atrás.

Aunque la ética y etiqueta están conectadas, 7 la ética en el ministerio se trata en el fondo de la integridad. Lo que está en juego es la integridad del ministerio. ¿Cómo pueden los que no son sanos espiritualmente ayudar a otros hacia la sanidad espiritual? El ministerio eficaz no requiere la perfección; requiere la integridad.

Ningún tema es más relevante en el ministerio que la exploración de cómo la verdad, creencias, y valores se integran en la vida cristiana. Ningún ministerio es fiel si no esté ayudando a las personas a vivir cada vez más virtuosamente en medio de los desafíos éticos de estos tiempos. Los ministros tienen que hacer más que guiar a otros hacia los comportamientos éticos; tienen que ser ejemplos. Las normas éticas se aplican a todos los cristianos, pero los líderes espirituales tienen un nivel más alto de responsabilidad ética.

¿QuÉ es lo que estÁ en juego para la iglesia?

Las iglesias pocas veces tienen un nivel más alto de normas morales y enseñanzas que la persona que regularmente está proveyendo los alimentos espirituales. Si la iglesia moderna enfrente un obstáculo espiritual que prohíbe que la iglesia ayude las vidas en necesidad, entonces el obstáculo viene del liderazgo. La iglesia necesita liderazgo espiritual que encarna la vida de Jesús antes de poder entender el desafío de vivir una vida a la imagen de Jesús en nuestro mundo. La virtud influencia nuestras opciones, metas, papeles, y comportamientos. La virtud genuina conecta la fe y comportamiento. La virtud es un esfuerzo durante toda la vida. La moralidad cristiana no está basada solamente en guardar reglas. Los cristianos formados por la comunidad de la iglesia deben tener una forma moral.

Lo que está en juego para la iglesia se puede resumir en tres preguntas: ¿Seremos espirituales o seculares? ¿Seremos la presencia de Dios en este mundo con una palabra clara de Dios, o simplemente otra canción sirena? ¿Seremos luz y sal?

¿Qué es lo que está en juego para el mundo?

Solo necesitamos observar la catástrofe de los ministros que han caído para reconocer que el mundo está mirando de cerca a los que proclaman seguir a Jesús, especialmente a los que sirven en el ministerio. Para el mundo, la salvación, eternidad, evangelio, moralidad pública, y finalmente la sociedad misma está en juego.

Las sociedades funcionan y son seguras porque un cierto nivel de moralidad existe. Generalmente mis vecinos no hablan de robarme, matarme, o aprovechar de mí. Estoy seguro en la sociedad porque ciertas normas morales dominan. Sin embargo, el aumento de la violencia al azar señala la decadencia de las normas morales generalmente aceptadas. El número de presos aumenta. La dignidad de la vida humana está reducida en una variedad de maneras.

La Naturaleza De La Crisis

La crisis ética no está limitada al ministerio. Nuestra nación está en una crisis moral. La crisis de la ética ministerial es una parte de una crisis moral más grande en nuestra nación.

La crisis en el ministerio es evidente en tres áreas principales —la espiritualidad falsa, la evaluación del ministerio falsa, y las expectaciones falsas de parte de los ministros, iglesias, y el mundo.

El ministerio espiritual es fácil de falsificar. Los predicadores predican y enseñan con poco o ningún estudio.8Las presiones de tiempo animan el plagio de sermones y clases. Los artículos en el boletín son copiados sin poner los derechos del autor, o aun peor, presentados como los esfuerzos de uno mismo. Los ministros pasan muy poco tiempo en la oración, en platicar con Dios, en escuchar a Dios, todo bajo el pretexto de hablar para Dios. Algunos envueltos en el ministerio secretamente se dedican a un estilo de vida poco ético e claramente inmoral.

Para agravar la crisis, nuestra sociedad contemporánea no sabe valorar que el ministerio genuino no depende de las apariencias externas ni de las circunstancias externas. Las transiciones rápidas de la sociedad contemporánea han hecho borrosas las definiciones del ministerio. De hecho, el mundo de hoy muchas veces mide el ministerio con valores mundanos. Esto anima la hipocresía y la falta de la integridad ministerial. El ministerio está en una crisis ética. Aumentando el dilema aun más es el hecho de que la crisis generalmente no está notada, aun por muchas iglesias y ministros.

Factores Internos

¿Cómo es que llegamos a este punto? Varios factores internos han contribuido.

Falta de un enfoque espiritual

Las entrevistas ministeriales pocas veces preguntan acerca de la salud espiritual y crecimiento personal. Pocos programas de capacitación ministerial requieren un componente de formación espiritual. El requisito importante de la reflexión y formación espiritual en la capacitación ministerial es la excepción no la regla. ¿Nos hemos olvidado que los líderes espirituales tienen que ser espirituales? ¿Estamos tan ocupados persiguiendo el trabajo de Dios por métodos aprobados en los negocios que nos hemos olvidado que el trabajo de reino de Dios es espiritual? ¿Cómo ministrarán eficazmente las personas pocas espirituales la presencia de Dios en la iglesia cuando Dios apenas está presente en sus vidas? Sin el enfoque espiritual, la escasez espiritual vendrá. El ministerio genuino está lleno de debilidad, frustración, y aun fracaso. El fracaso más grande, sin embargo, puede ser el buscar el poder para el ministerio en lo físico en lugar que en lo espiritual.

La evaluaciÓn equivocada

¿Cómo debemos medir el ministerio? Hay dos extremos opuestos. Por un lado, las normas mundanas de éxito frecuentemente reemplazan la evaluación espiritual. Algunas iglesias no saben apreciar el ministerio eficaz porque exigen los resultados numéricos. Los profetas de Dios del Antiguo Testamento les hubiera ido mal en muchas iglesias modernas.

Por el otro lado, algunas iglesias y ministros fallan en entender el poder y la potencial del ministerio eficaz y sufren por sus bajas expectaciones. La medida final en el ministerio es la fidelidad a Dios. El ministerio que sea fiel a Dios nunca fallará. El ministerio fiel trae el poder de Dios a este mundo, y Dios promete al aumento. Su palabra nunca vuelve vacía.

Expectaciones mundanas

Nuestra sociedad e iglesias muchas veces se adhieren a las ideas del mundo más de lo que queremos admitir. Frecuentemente tenemos expectaciones que no aprecian la naturaleza elástico y flexible del ministerio. No sabemos con certeza si los ministros trabajan por Dios o por las iglesias. Afirmamos el primero, pero frecuentemente practicamos el último. Tendemos más a clonar los predicadores que permitir el ministerio válido que es consistente con la personalidad del ministro.

Factores Externos

¿Cómo es que llegamos a este punto? La crisis ética es también una crisis de la verdad. Cambios significativos en los comportamientos, creencias, y valores de la cultura occidental han contribuido a esta crisis, incluyendo la privatización, humanismo, relativismo, secularización, y pluralismo. El resultado es la crisis moral en nuestra nación. Los líderes en el gobierno, negocios, y deportes reciben cargos por varios diferentes actos ilegales e inmorales. Los líderes de las iglesias están descubiertos participando en comportamientos y actividades pocos éticos. Nuestra nación ha perdida su base moral. Claramente, la crisis en la ética del ministerio es parte de una crisis más grande. Una evaluación de los efectos de la privatización, humanismo, relativismo, secularización, y pluralismo explicará cómo ocurría esta crisis moral.

PrivatizaciÓn

La privatización en nuestro mundo occidental cambió la religión y el ministerio de un ruedo público a uno privado que resultó en la pérdida de la responsabilidad.9 La inhabilidad de hablar de la religión en el ruedo público es una de las consecuencias. Una vez que la religión sea limitada al ruedo privado, el compartir la fe llega a ser más difícil y la responsabilidad es negada. "Lo que yo hago es mi problema." Esta actitud ha contribuido a la pérdida de las éticas cristianas en el ministerio y en los bancos de la iglesia.

Humanismo

Nuestras enseñanzas de la ética no se han mantenido al día con los avances rápidos en nuestro mundo. Nuestro mundo y nuestras iglesias han experimentado la pérdida de los valores por medio del humanismo. En el pasado, la iglesia generalmente enseñaba la ética con el enfoque en los comportamientos más que los valores o creencias. Por ejemplo, cuando mis hijos eran pequeños, yo los enseñé a no jugar entre el andén, o banqueta, y la calle (comportamiento). Después, yo los enseñé cómo distinguir entre los lugares y actividades seguros y no seguros (valores). Si yo sé lo que es malo pero no por qué es malo, yo no puedo tomar decisiones válidas cuando se presenten nuevas opciones.

Los cambios de los valores en nuestra sociedad tienen que ser tratados.10 La disponibilidad privada de materiales inmorales ha aumentado. Anteriormente, el temor de estar descubierto en el ruedo público era un elemento disuasivo en cuanto a la pornografía o otras actividades ilícitas o no éticas. En el ruedo privado, tales elementos disuasivos están quitados. Restaurar la ética cristiana requerirá que conectemos claramente los comportamientos (ética), valores y creencias de verdad.

Relativismo

Nuestro mundo y nuestras iglesias han experimentado una pérdida de la verdad, un desgaste de la base principal por medio del relativismo. Si la verdad sea relativa, entonces no hay una verdad objetiva. Si no haya una verdad objetiva, entonces nadie puede decir con certeza que un comportamiento es bueno o malo. A pesar de la incomodidad de proclamar una verdad que mostrará que otras religiones, o aun otros grupos cristianos religiosos, son falsos, la iglesia no puede permitirse negar la verdad. David Wells ha resumido el impacto sobre una sociedad y su futuro cuando la proclamación de la verdad falta.11 La iglesia tiene que regresar a la proclamación clara de la verdad objetiva.

SecularizaciÓn

Hemos experimentado la pérdida de lo misterioso en la continua secularización de la religión. Un enfoque espiritual deficiente es el resultado de una falta de entrenamiento espiritual. El resultado final es una versión totalmente secular del cristianismo, un resultado, yo temo, que no está lejos para algunos grupos.

Pluralismo

Nuestras iglesias han perdido parte de su identidad por causa del pluralismo. En un mundo de verdades relativas, religión secularizada, falta de misterio, y pérdida de valores, apenas sabemos quiénes somos y por qué existimos. Tenemos una habilidad limitada de identificarnos como una colonia cristiana caracterizada por los comportamientos cristianos en nuestros esfuerzos de ser discípulos de Cristo.

La iglesia solamente perderá si esta crisis de verdad no sea corregida.

Sugerencias Para Recobrar El Ministerio Ético

Encontrando una solución para la crisis en la ética ministerial no será fácil. Ninguna panacea existe. Animando el ministerio ético requiere un enfoque en dos áreas - ministros y ministerios. ¿Cómo podemos desarrollar ministros y ministerios éticos? Para empezar, tenemos que reconocer que la ética no es solamente un asunto de ministros, sino también es un asunto de la iglesia. Las iglesias edifican ministros tanto como los ministros edifican iglesias. Las iglesias forman los ministros y ministerios por sus expectaciones y exigencias. Las iglesias tienen que creer en un ministerio poderoso. Los ministros tienen que desarrollar ministerios con propósito.

No vamos a poder restablecer la ética en el ministerio hasta que entendamos la razón por la cual se perdió. La ética está en la cumbre de una pirámide de principios-valores-éticas. Nuestra perspectiva del mundo (base de principios) informa y apoya nuestros valores que a su vez determinan nuestros comportamientos. La perspectiva del mundo de alguien es las suposiciones que uno hace acerca del universo y cómo funciona. La fundación de la ética son las creencias de uno. Cambios de perspectiva ocurren lentamente en las culturas o sociedades por medio de un proceso complicado. No es muy probable que redefinamos la perspectiva de nuestra sociedad rápidamente o que invirtamos la caída en la relatividad.

Entonces se pregunta cómo los ministros y ministerios tienen que cambiar y cómo el cambio requerido podrá ser realizado. Restaurando la ética en el ministerio requiere creencias claras para los ministros e iglesias, y la identificación y reafirmación de los valores cristianos. Tenemos que aprender a pensar como Cristo para desarrollar los valores y comportamientos cristianos.

El ministro

Primero, tenemos que proveer mejor capacitación para los ministros. La iglesia tiene que exigir ministros suficientemente preparados. ¿Qué es un modelo de capacitación ministerial adecuado para producir ministros capaces y competentes? Aunque es cierto que cada cristiano puede servir, y muchos pueden pararse y hablar en una clase, el ministerio exige más. Noyce12 resume la responsabilidad triple del ministerio - cumplir nuestras promesas, cumplir nuestros compromisos, y mantener un estilo de vida moral. Un paso hacia estas responsabilidades es la inclusión de la ética en los modelos de capacitación ministerial. Nuestros seminarios de capacitación ministerial tienen que enseñar que el ministerio está basado en los principios e impulsado por los valores. Tenemos que ayudar a los ministros a que desarrollen actitudes cristianas y aprendan a vivir por los principios y valores cristianos. Tenemos que exigir la capacitación que trata con la vida espiritual personal; desarrollar una perspectiva cristiana que define y capacita para pensar como Cristo; y conectar creencias, valores, y éticas. Los ministros deben llegar al final de su capacitación con un compromiso firme a la espiritualidad personal, un carácter sin mancha, y una moralidad sin tache.

Segundo, los ministros deben ser responsables para su ministerio. El ministerio no siempre produce los resultados deseados, pero los ministros deben ser responsables para sus vidas, estudios, y actividades ministeriales. Tenemos que animar que haya una franqueza más amplia en los que ministran y una buena disposición en la iglesia para permitir que sean humanos, confiesen debilidades, y reciban apoyo amoroso de la iglesia.

Finalmente, el ministerio ético requiere ministros comprometidos al ministerio, que sepan que las recompensas que el mundo ve como éxitos pueden ser pocas, pero que el trabajo vale la pena y puede ser logrado. Solamente cuando creo en lo que estoy haciendo, puedo encontrar la fuerza para desarrollar la mente de Cristo y vivir según los principios y valores de Cristo.

La iglesia

Las iglesias tienen que comprometerse a desarrollar mejores sistemas de apoyo para el ministerio y un mejor entendimiento del ministro. Las iglesias edifican ministros más que los ministros edifican las iglesias. El interés de la iglesia en el ministerio ético extiende a cada siervo cristiano. ¿Qué pasos debe tomar la iglesia para ayudar a recobrar el ministerio ético?

Primero, la iglesia tiene que exigir la integración de principios, valores, y éticas en las vidas de los que ministran. La ética es concreta; cada cristiano es responsable para su carácter.

Segundo, la iglesia debe enfocarse en y exigir más responsabilidad para la obra del ministerio en lugar de los resultados. Las iglesias tienen que estar preparadas para apoyar el ministerio y ayudar a establecer expectaciones razonables para lograr.

Tercero, las iglesias deben esforzarse para desarrollar un ambiente abierto que anima la honestidad y vulnerabilidad entre todos los cristianos, incluyendo los que ministran, permitiendo que todos sean humanos. El ministerio ético requiere que los miembros y ministros vayan al mundo guiados por la ética cristiana.

Cuarto, tenemos que desarrollar mejores sistemas de apoyo dentro de la iglesia para los que ministran.

Quinto, las iglesias tienen que desarrollar un mejor entendimiento del ministerio. Cada otoño, predico por lo menos un sermón sobre la naturaleza del ministerio. Mi iglesia necesita entender el ministerio y entender mi ministerio. Yo soy responsable ante ellos; ellos son mi sistema de apoyo.

Sexto, la iglesia tiene que desarrollar un compañerismo que permite que el ministro sea una parte auténtica de la congregación local.

Finalmente, la iglesia tiene que ser siempre ética en su tratamiento con los ministros, miembros, el uno con el otro, y el mundo.

Estos pasos sencillos no resolverán cada problema, pero pueden ser un punto de partido para que la iglesia pueda restaurar confidencia en el ministerio. Los ministros vivirán mejor, predicarán mejor, y enseñarán mejor. Los ministros serán mejores ministros. Las familias de los ministros beneficiarán. Los ministros encontrarán apoyo de los líderes de la iglesia, un mejor entendimiento de su papel, y serán más capaces de enfrentar los desafíos de su congregación. La iglesia disfrutará de mejores enseñanzas y predicaciones. La iglesia beneficiará de los ministerios poderosos que tocan vidas. Finalmente, el mundo estará animado por el ministerio ético para creer en Jesús.

Cuando los ministros creen en sí mismos y las iglesias creen en el ministerio, el resultado será un mundo que cree en Cristo.

ConclusiÓn

Los ministros tienen que actuar de una manera responsable al luchar con nuestra teología y ética en el ministerio. Somos llamados a ser guías morales para ayudar a formar una gente moral.13 Esto involucra formando de nuevo la iglesia y transformando la cultura, pero principalmente involucra la formación de personas morales, empezando con nosotros mismos.

Robert J. Young actualmente sirve como el director del programa de la maestría en divinidades en Oklahoma Christian University, Oklahoma City, Oklahoma. Él mantiene una página web activa con varios recursos ministeriales y está involucrado en varios proyectos de escritura. Él habla regularmente en seminarios, conferencias, y presentaciones especiales. Él también está involucrado en varios proyectos misioneros.

Notas

  1. Editado del plan de estudios de David Gill, "Christian Ethics," Fuller Seminary, en línea a <http://www.fuller.edu/cll/fnc/ecds/034/ ET501_Gill034.html>.

  2. Stanley Hauerwas, The Peaceable Kingdom: Primer in Christian Ethics (Notre Dame: Notre Dame Press, 1983), 1.

  3. Walter E. Wiest y Elwyn A. Smith, Ethics in Ministry: A Guide for the Professional (Minneapolis: Fortress, 1990).

  4. Vigen Guroian, Ethics After Christendom: Toward an Ecclesial Christian Ethic (Grand Rapids: Eerdmans, 1994).

  5. Stanley J. Grenz, The Moral Quest: Foundations of Christian Ethics(Downers Grove, Ill: InterVarsity Press 1997).

  6. Richard M. Gula, Ethics in Pastoral Ministry (Mahwah, N.J.: Paulist Press, 1996), habla de la amplitud del ministerio. Él investiga al ministerio ético con títulos como fundaciones bíblicas, carácter y virtud en el ministerio, y los problemas de poder, sexualidad, y confidencialidad.

  7. Nolan Bailey Harmon, Ministerial Ethics and Etiquette (Nashville: Abingdon, 1987).

  8. Aunque el ministerio involucra más que la predicación, las enseñanzas y predicación serán usadas intercambiablemente para describir la obra del ministerio en este artículo. La mayoría del ministerio involucra la una o la otra de alguna forma.

  9. Para un buen tratamiento de esto, vea Leslie Newbigin, Foolishness to the Greeks (Grand Rapids: Eerdmans, 1986).

  10. Tex Samples, U.S. Lifestyles and Mainline Churches (Louisville: WJKP, 1990), tiene información útil sobre los cambios de valores.

  11. David Wells, God in the Wasteland (Grand Rapids: Eerdmans, 1994).

  12. Gaylord Noyce, Pastoral Ethics: Profession Responsibilities of the Clergy (Nashville: Abingdon, 1988).

  13. Rebekah L. Miles, The Pastor as a Moral Guide(Minneapolis: Fortress, 1999).