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La mala conducta sexual del clero todavía no ha alcanzado proporciones epidémicas, pero la mayoría de los expertos está de acuerdo que el número de incidentes está aumentando. Investigaciones fiables durante los últimos 15 años concluyen que aproximadamente 10 a 12 por ciento de los ministros han participado en las relaciones sexuales con miembros de sus congregaciones, y aproximadamente 25 a 35 por ciento de los cleros han confesado de la participación en comportamientos sexuales inapropiados con sus feligreses.1
Si la mala conducta sexual del clero sea tan común, y si casi todos los ministros estén tentados a pecar sexualmente, ¿qué se puede hacer para prevenir esta conducta destructiva? ¿Por qué es qué caen algunos ministros y otros no? ¿Hay pasos preventivos que pueden ayudar a los ministros e iglesias a no cometer este abuso de poder y confianza?
Un mejor enfoque para prevenir la mala conducta sexual del clero es capacitando a los ministros e iglesias a comprender las influencias negativas y animar las resistencias positiva. Los cleros e iglesias tienen que rehusar sucumbir a los demonios de la negación, ignorancia, y minimización, que normalmente fomentan los secretos y confabulaciones. Las investigaciones indican que los ministros que resisten la tentación sexual entienden su propia susceptibilidad personal, reconocen las advertencias, y edifican fuertes sistemas de apoyo. Las iglesias ayudan en la prevención al percibir las dinámicas del papel de clero, animar métodos de responsabilidad ante otros para sus ministros, y desarrollar una política sabia.
Conocimiento De SÍ Mismo
Para los perpetradores, víctimas, y conspiradores, el primer paso en la prevención del abuso entre los cleros es el reconocimiento personal del problema real.
El conocimiento de las dinámicas del abuso sexual entre los cleros es básico para todas las otras estrategias de prevención. Cada ministro necesita reconocer que tiene el riesgo de cruzar los límites prohibidos todos los días. El pastor no está exento de la atracción sexual a sus miembros. Él tiene que estar consciente de sus sentimientos y reconocer honestamente los deseos sexuales que él se siente.
Además, como un cuidante profesional, el ministro es especialmente susceptible al fracaso sexual. Algunos ministros tienen dificultad en aceptar sus limitaciones, especialmente en la consejería de miembros del sexo opuesto. Los pastores que se perciben como rescatadores puede crear una relación codependiente que es peligrosa. Un ministro rescatador-sanador es susceptible al fracaso sexual porque él puede cruzar los límites saludables para satisfacer sus necesidades personales.2
Un ministro tiene que estar consciente de las susceptibilidades personales que lo hacen más propenso al abuso sexual. Inseguridades profundas, que fácilmente surgen como necesidades sexuales y de poder, frecuentemente fomentan la inmoralidad. Dudas no resueltas relacionadas con la sexualidad del pastor, especialmente experiencias destructivas del pasado, pueden contribuir a la explotación de otros. La adicción sexual es una influencia crítica sobre algunos abusadores.
¿Qué lecciones positivas se puede aprender de este resumen de factores importantes relacionados con la inmoralidad del clero? Primero, los ministros con la tendencia de acosar o abusar necesitan terapia personal con urgencia. Para ellos, el riesgo personal y profesional de ministrar a mujeres es demasiado alto.
Las dinámicas de la relación miembra / pastor pueden ofrecer otra lección para los pastores que no se sienten vulnerables a la tentación de abusar a las miembras, pero que reconocen la realidad de la tentación sexual. Peter Rutter observa, "Cada relación prohibida en donde hay tensión sexual también presenta una oportunidad para la sanidad."3 El pastor tiene el poder de llevar la emoción de los sentimientos sexuales más allá de la tentación a una oportunidad para la sanidad de heridas más profundas. Solamente él puede convertir un desastre inminente en un momento de dar vida.
SeÑales De Advertencia
Conociendo las señales de advertencia del abuso sexual de los cleros puede ayudar en la prevención. Lebacqz y Barton enfatizan que los ministros deben estar conscientes de sus límites y siempre buscar mantener estos límites. "Aun cuando los límites de intimidad sexual son los mismos para el pastor y laico, la responsabilidad de mantener estos límites siempre cae sobre el profesional."4
Los ministros necesitan un "sistema de advertencia" que los alertará cuando se están acercando a niveles inaceptables de intimidad con los miembros. Lebacqz y Barton han propuesto una lista de señales que alertan a los ministros cuando están acercándose a problemas:
La prueba "pública": ¿qué pensarían los demás?
Excitación física - de uno mismo o de la otra persona;
Fantasía sexual inmoderado;
Gestos sexuales o lenguaje corporal;
Intuición, instinto, o no sentirse bien;
El deseo de compartir intimidades no requeridos;
Un miembro que quiere demasiado tiempo o atención;
El deseo de cambiar el enfoque a un tema sexual.5
Marie Fortune ha desarrollado una serie de preguntas que plantean la posibilidad de la inmoralidad sexual: ¿Está aconsejando mucho el ministro más allá de los límites de su responsabilidad? ¿Es la persona fallando en cuidarse de sí misma, cancelando vacaciones, o descuidando tiempo con la familia? ¿Tiende la persona a sensualizar las conversaciones? ¿Se están ignorando los mecanismos de responsabilidad ante otros? ¿Están desanimados los líderes laicos? ¿Se enfoca todo en la iglesia alrededor del pastor?6
La vulnerabilidad del proceso de consejería ha dirigido a la conclusión por algunos que los pastores ya no deben aconsejar o deben estar restringidos a aconsejar solamente personas del mismo sexo. Sin embargo, aconsejar a los dos sexos es una parte inevitable del ministerio pastoral. Una mejor posibilidad sería establecer algunas precauciones necesarias que ayudarán a prevenir la mala conducta sexual. Las pautas para la consejería pastoral normalmente enfatizan: (1) Siempre tenga cerca a otra persona durante las secciones de consejería; (2) Desarrolle un método que evite la privacidad total en el consultorio (puerta sin seguro, puerta con vidrio, etc.); (3) Publique pautas de consejería; (4) Cree una lista de referencias para las personas que necesitan consejería de largo plazo; (5) Decida en avanzado e indique a los pacientes cuando es apropiado el toque físico.
Grenz y Bell ofrecen seis señales de advertencia que indican que los límites se están violando:
La conversación es cada vez más personal, a medida que el pastor habla excesivamente de sí mismo;
El contacto físico del pastor ha ido más allá de los saludos a toques y abrazos inapropiados;
El pastor tiene fantasías de una relación sexual con la miembra;
El pastor ofrece llevar a la miembra a su casa;
El pastor se reúne con la miembra fuera del tiempo normal de consejería;
El pastor cada vez más esconde sus sentimientos para la miembra y sus reuniones con ella de su sistema de apoyo, especialmente su esposa.7
Sistema De Apoyo
Una de las mejores maneras de asegurar la conducta sexual responsable es asegurando que el ministro edifique un fuerte sistema de apoyo. Responsabilidad ante estas relaciones ofrece un remedio crucial contra la inmoralidad.
Un fuerte matrimonio refuerza la fidelidad sexual. Las investigaciones de Balswick y Thoburn revelan, "Más de un cuarto de los pastores citan su relación con su esposa como la razón más importante para la fidelidad sexual." Las investigaciones también concluían que, "La insatisfacción matrimonial junto con el aburrimiento en el trabajo es la clase de situación que ha sido conducente a muchas fantasías y la disposición de unirse en una relación."8
Un buen matrimonio provee un contexto saludable para la expresión sexual. Mejora la intimidad y facilita la comunicación honesta, mientras recuerda al líder casado de la iglesia que él tendrá que dar cuentas.
Colegas y consejeros personales proveen otro grupo de apoyo. Un pastor no debe vacilar en buscar la consejería personal de un terapeuta calificado cuando él necesita sanidad interna y salud emocional.
Una contribución importante de apoyo viene de los modelos y mentores. Muchos pastores han formado grupos de apoyo que con regularidad se reúnen para desarrollar confianza, ofrecer aliento, y proveer un lugar para dar cuentas del comportamiento moral.
El mejor modelo para el ministro es Jesús, que ministraba a mujeres sin comprometer sus morales. Él veía a cada mujer que conocía por medio de los ojos de Dios, no como objetos de satisfacción personal, pero personas con necesidades profundas y aspiraciones espirituales. Como discípulos de Cristo, los pastores deben ministrar a las mujeres como Jesús hacía.
— Adoptado de Broken Trust: Confronting Clergy Sexual Misconduct, Baptist General Convention of Texas. Usado con permiso.
Notas
1. Joe E. Trull y James E. Carter, Ministerial Ethics: Being a Good Minister in a Not-So-Good World (Nashville: Broadman and Holman, 1993), 81.
2. Stanley J. Grenz y Roy D. Bell, Betrayal of Trust: Sexual Misconduct in the Pastorate (Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 1995), 132.
Peter Rutter, Sex in the Forbidden Zone (Los Angeles: Jeremy P. Tarcher, 1989), 223.
4. Karen Lebacqz y Ronald Barton, Sex in the Parish (Louisville: Westminster/John Knox Press, 1991), 107-8.
Ídem, 65.
Citado por Greg Warner en "With Sexual Misconduct, All Suffer in Blame Game," Associated Baptist Press , 23 December 1993, 5. Vea también Marie M. Fortune, Is Nothing Sacred? When Sex Invades the Pastoral Relationship (San Francisco: Harper and Row, 1989), 106,107; 148-153.
Grenz y Bell, 145.
Balswick y Thoburn, "How Ministers Deal With Sexual Temptation," Pastoral Psychology (1991): 280,270.