Assemblies of God USA SearchSite GuideStoreContact Us
Periodico de enriquecimiento
Principal Número de actualidad Archivos Suscribir Personal Contáctenos Tienda  

Recursos de Enriquecimiento

  Artículos para ministros

Recursos para habilitar

  Artículos para los líderes laicos


Haga su pedido del CD Paraclete
Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.


Good News Filing System
CD [Disco Compacto] de Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.


Haga aquí su pedido de los números atrasados

En inglés solamente.



 
 

Regrese a la Tabla de Contenido

La comunidad del ministro: obligaciones y oportunidades

Por Joe E. Trull

Cuando yo era pastor de First Baptist Church en El Paso, Texas, enfrentamos una crisis en la comunidad. Sin que los líderes de negocios y profesionales de la ciudad lo supiera, un senador del estado se reunió en secreto con los oficiales de la Cámara de Comercio para solicitar su apoyo para una nueva legislación. Dos días después el senador presentó un proyecto de ley que legalizaría las casas de juego en esta comunidad en la frontera de México. Se rumoreaba que el crimen organizado estaba involucrado porque esta extensión urbana de más de 2 millones de personas sería un local internacional ideal.

¿Qué debe hacer el ministro de la iglesia protestante más grande y antigua de la ciudad? Los riesgos eran reales. Poderosos líderes de negocios y profesionales creían que las casas de juego serían de gran ayuda para la economía débil de la ciudad. Los defensores del juego prepararon una campaña agresiva. Los adversarios fueron amenazados. Yo recibí llamadas telefónicas sugiriendo que yo desapareciera. Nuestra iglesia no necesitaba una batalla nueva —estábamos involucrados en una programa de evangelización grande y no necesitábamos esta desviación.
Barra Lateral

Sin embargo, la comunidad religiosa necesitaba responder. Dentro de pocas horas, ministros que representaban todas las denominaciones protestantes principales, un rabí judío, y un mensajero del arzobispo católico romano se reunieron en nuestra iglesia para escribir una declaración de común acuerdo. Antes de anochecer ese primer viernes, tuvimos una conferencia de prensa y leímos la declaración firmada por todos los cleros. La comunidad religiosa se unió para oponerse a la amenaza del bienestar moral y social de sus ciudadanos.

Este incidente se presenta varias preguntas acerca de las responsabilidades éticas del ministro en cuanto a la comunidad donde él sirve. Algunos cleros creen que el pastor solamente tiene una responsabilidad - ministrar a los miembros de su rebaño. Su llamado viene de Dios para proclamar el evangelio y edificar la iglesia. Todo lo demás es superfluo.

Además, algunos rechazarían el servicio o participación en la comunidad sobre la base de sus opiniones sesgadas de la sociedad. "No améis al mundo" (1 Juan 2:15) es su canto lema, creyendo que cualquier participación en las actividades seculares es un compromiso con una cultura gobernada por Satanás y el pecado.

Richard Niebuhr en Christ and Culture analiza la lucha de los cristianos a través de los siglos de escoger entre su lealtad a Cristo y las exigencias de la sociedad.1Aunque hay mucho mal para evitar en el mundo, Niebuhr con exactitud notó que esta actitud de aislacionista no refleja el desafío de Jesús que sus discípulos fueran una influencia positiva en una sociedad moralmente oscura (Mateo 5:13,14).

La realidad sigue siendo que la iglesia está en el mundo, y el mundo también está en la iglesia. El ministro puede ver el mundo como una amenaza o como una oportunidad de ministrar. No es casualidad que todos los códigos éticos para ministros tienen una sección que incluye una lista de las responsabilidades de un ministro en su comunidad.2 (Vea el artículo, “El código de moralidad para los ministros: Un nivel más alto de compromiso y conducta” por James A. Reasons. Una muestra de un código ético también está incluida .)

Ser un ministro de Dios en el mundo es un desafío ético, porque requiere que el clero tenga un papel doble de profeta y pastor. El pastor de Dios se preocupa por las necesidades de la comunidad y las oportunidades de ministrar, y así también la moralidad pública. Junto con la edificación de la congregación y el cuidado pastoral, un clero tiene un ministerio público que es más grande que las responsabilidades de una iglesia en particular.

La Base Para La ParticipaciÓn Ética

¿Hay una base para la participación ética de los ministros en sus comunidades? Una de las primeras revelaciones en la Escritura es que Dios es el creador de todo lo que existe: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera" (Génesis 1:31). Pero la buena creación de Dios no se permanecía sin mancha por mucho tiempo - el pecado contaminaba la tierra y sus habitantes (Génesis 3). Pero, Dios, el creador y gobernador del mundo, también es Dios el redentor que obra y está obrando para transformar los reinos de este mundo en el reino de Dios (Apocalipsis 21).

Esta es la razón principal que los ministros tienen que ver la sociedad como una oportunidad para ministrar. Dios no ha abandonado el mundo; entonces tampoco lo deben hacer la iglesia y sus líderes.

Los profetas del Antiguo Testamento proclamaban la necesidad de la justicia social y rectitud en la comunidad (Isaías 1:15-17; Amós 5:21-24). Miqueas declaró, "Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios" (Miqueas 6:8).

La preocupación de la justicia social seguía en el Nuevo Testamento. Jesús confirmaba su intención de no "abrogar la ley o los profetas... sino para cumplir" (Mateo 5:17). Los cristianos son ciudadanos de un nuevo reino y viven por una nueva ley - la ley de la justicia. Los discípulos de Cristo deben tener una influencia positiva en la sociedad oscura y deteriorada (Mateo 5:13-16). Como la comunidad del nuevo pacto de Dios, la iglesia cristiana debe estar involucrada en hacer lo que Jesús hacía, porque el Señor dijo, "Como me envió el Padre, así también yo os envío" (Juan 20:21).

Al enseñar acerca de un reino ético, Jesús continuamente desafiaba el orden social de su tiempo.3 Jesús fue crucificado porque amenazaba los poderes religiosos y políticos de los judíos y romanos del primer siglo. Se relacionaba con los pobres, oprimidos, y marginados.

El entendimiento de Pablo que todos son iguales, que "ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3:28), llegó a ser el lema del primer siglo para quebrantar los muros sociales que dividía y destruía el valor y dignidad humana.

En la luz de las enseñanzas de la Escritura y el testimonio de la tradición cristiana, los discípulos modernos no pueden retirarse de los ruedos políticos y económicos diciendo que el mundo es demasiado malo. Tampoco pueden los cristianos dar la espalda a las aflicciones de la sociedad y decir que no es necesario que la iglesia ministre a alguien que no sea de su iglesia.

En pocas palabras, la iglesia debe estar en el mundo, donde Dios la puso. A la inversa, el mundo de recursos materiales y espirituales está en la iglesia porque Dios lo puso allí. Cada ministro, entonces, tiene que preguntarse: "¿Cómo puedo ver a mi comunidad como una oportunidad para ministrar?"

Servicio Comunitario

Los cleros frecuentemente tienen la habilidad y la libertad profesional de participar en el servicio comunitario aparte de sus responsabilidades de la iglesia. El servicio público puede ser satisfactorio pero también ser una iniciativa que consume seductoramente el tiempo. Un diácono de una iglesia local se quejaba porque su pastor estaba pasando 20 horas a la semana como un bombero voluntario. Surgió el problema cuando el pastor explicó a su congregación que ya no tenía tiempo para la visitación.

Un ministro nunca debe abandonar las responsabilidades pastorales para servir el público en general. Al mismo tiempo, una iglesia normalmente afirme la oportunidad única del ministro de beneficiar a la comunidad. Un pastor sabio se cerciorará que el servicio comunitario nunca llegue a ser más importante que las responsabilidades de la iglesia.

Un ministro puede servir la comunidad en una variedad de maneras, tales como recaudación de fondos, conferencias cívicas, o servicios voluntarios en una mesa directiva pública, concilio, o agencia. El motivo siempre debe ser el amor al prójimo y el servicio desinteresado en el nombre de Cristo. Un pastor que ha sido involucrado de una manera positiva en el servicio comunitario tendrá más credibilidad al luchar contra los asuntos morales.

En cuanto a la participación en concilios o agencias, el ministro tiene que cuidarse. El poder e influencia del pastor se debe usar para el bien de la comunidad entera, no para su propia ventaja o para unos cuantos preferidos.

El teólogo metodista Gaylord Noyce explica que en muchos aspectos el clero sirve como capellán para la sociedad entera. Cuando los ministros invocan la bendición de Dios y ofrecen una oración en las comidas, deben estar en guardia contra esa sosa "religión civil" que implica la aprobación de Dios de todas las cosas estadounidenses de los sindicatos al Ku Klux Klan.4 Al mismo tiempo, el ministro tiene que respetar la diversidad del público y abstenerse del sectarismo.   Puede que sea sabio negar algunas invitaciones.

ParticipaciÓn PolÍtica

Un aumento asombroso de la participación política de los cleros empezó en los 1960. Durante el movimiento de los derechos civiles, muchos pastores locales empacaban sus maletas y fueron a Selma, Alabama o Jackson, Mississippi o Washington, D. C. Algunos obtenían la aprobación de sus congregaciones; algunos no. Muchos fueron encarcelados. El movimiento anti-guerra siguió. Los ministros que participaban normalmente vinieron de las denominaciones tradicionales que tenían una ideología política más liberal. Los ministros conservadores criticaban este esfuerzo como un "evangelio social," afirmando que el evangelio verdadero de Cristo cambiaba corazones, no sociedades.

Un giro radical ocurrió en los 1980. Dirigido por Moral Majority (Mayoría Moral) de Jerry Falwell, los conservadores revocaron la antigua oposición evangélica ante la acción social política. Una nueva fuerza llamada los Derechos Religiosos trajo el cristianismo fundamental de los Estados Unidos al ruedo político. Aunque este movimiento fue debilitado por su predilección por la religión civil y su tendencia de bautizar todas las opiniones políticas conservadoras como "cristianas," lograba involucrar a los ministros conservadores en el proceso político.

El 16 de abril de 1963, desde una cárcel de Alabama, un ministro bautista escribió una carta a ocho cleros blancos que estaban en contra de su estrategia para traer la justicia racial al Sur de los Estados Unidos. Martin Luther King, Jr., explicó por qué había venido a Birmingham, Alabama desde Atlanta, Georgia, diciendo que como Pablo salió de Tarso, "Yo también estoy obligado a traer el evangelio de libertad más allá de mi propio pueblo. Como Pablo, tengo que responder constantemente a la llamada de auxilio que viene desde Macedonia."5 King escribió que su decepción más grande era con el liderazgo de las iglesias de las personas blancas. Esperaba encontrar su apoyo más fuerte entre los ministros, pero en su lugar encontró, "una comunidad religiosa que se había amoldado al statu quo... Sí, yo veo la iglesia como el cuerpo de Cristo. Pero ¡ah! Como hemos manchado y esparcido ese cuerpo por causa del abandono social y el temor de ser inconformistas."6

Con este conocimiento histórico en mente, ¿qué se puede decir acerca de las obligaciones éticas de un ministro en cuanto a la política? Al nivel de ciudadano cristiano, claro, el pastor de la iglesia obedecerá la ley, pagará impuestos, orará por los gobernantes, y participará en el apoyo de un buen gobierno. Pero ¿cuánto debe involucrarse un ministro en la política?

A veces el público hace un llamamiento a la separación de la iglesia y el estado cuando los ministros se involucran en los asuntos de la comunidad. La Escritura enseña, por deducción, que el estado no debe controlar la iglesia, ni debe la iglesia controlar el estado, ni deben estar dependientes el uno del otro (Mateo 22:21). Sin embargo, la Primera Enmienda de la Constitución de los Estado Unidos nunca tenía la intención de separar a Dios del gobierno, ni la religión de la política.

La política partidaria es sin duda una ocupación de alto riesgo para un pastor. Noyce afirma que, "Parte de la respuesta es su estilo. El ministro no puede [ser partidario], si su manera de trabajar en la política es principalmente para condenar el otro lado como malo, no cristiano, o despiadado."7 Los ministros se deben enfocar en asuntos puramente morales en lugar de posiciones partidarias. La mayoría de las congregaciones apoyarán a un pastor que toma una posición valiente basada en una convicción moral.

Los cleros que participan activamente en la política deben cuidarse a no promover la religión cívica. Uno de los grandes errores éticos de los ministros hoy día es la confusión entre Dios y patria. La religión civil es peligrosa porque supone que los Estados Unidos es una nación cristiana y que los estadounidenses son el pueblo escogido de Dios. La tentación es unir el patriotismo estadounidense y el cristianismo con una opinión política específica. Como Natán del antiguo Israel, el profeta moderno de Dios tiene que mantener una distancia saludable del rey para poder decir, "Tú eres aquel hombre" (2 Samuel 12:7).

¿Debe involucrarse un ministro en las manifestaciones de protesta y las desobediencias civiles? En una democracia pluralista como la nuestra, muchos libros, películas, leyes, y decisiones judiciales ofenderán los valores morales cristianos. Como ciudadanos podemos protestar de muchas maneras, incluyendo la formación de piquetes, boicoteos, y aun desobediencias civiles.

En un editorial de Christianity Today , Terry Muck animó a que los cristianos se hicieran cuatro preguntas vitales antes de unirse con una manifestación de protesta:
  • ¿Qué tan serio es el asunto?
  • ¿Qué tan razonables y claras son las metas de la protesta?
  • ¿Será eficaz la protesta y cuáles efectos secundarios tendrá?
  • ¿Cuáles serán las consecuencias de largo plazo?8

Un ministro siempre debe trabajar para la justicia. La desobediencia civil puede estar permitida en circunstancias únicas, pero aún así es la excepción a la norma de la obediencia legal al gobierno. El propósito de desobedecer una ley debe ser para aumentar la conciencia pública, educar, y enfocar la preocupación pública en la ley injusta.9 (Vea la barra lateral, “¿Puede ser la desobediencia civil justificada?” y el artículo secundario “Enfrentando el temor a la controversia.”)

¿Puede ser apropiado que un pastor respalda a un candidato político? Los candidatos para una posición pública anhelan nombrar a los pastores locales entre sus partidarios para reunir apoyo entre su electorado. Los miembros a veces pueden apresurar a que el pastor lo haga. En una conversación privada, un pastor está libre de compartir sus creencias políticas si escoja hacerlo. El apoyo público, sin embargo, pocas veces (o nunca) es la opción correcta. Puede alejar a los miembros que no están de acuerdo, y sin duda es un abuso de la posición del pastor.

Un comentario legal: Según una decisión en 1992,10 las iglesias deben pensarlo dos veces antes de apoyar o oponerse a los candidatos políticos. Para mantenerse exentos de pagar impuestos, las iglesias y su personal no pueden apoyar ni oponerse a los candidatos para un puesto público.

La Moralidad PÚblica

Richard John Neuhaus está preocupado por lo que él llama "la plaza desnuda" en los Estados Unidos - la práctica de excluir la religión y los valores religiosos de la conducta de los negocios públicos.11 Si Neuhaus tiene razón, ¿qué pueden hacer los cleros contemporáneos para influenciar la moralidad pública?

La proclamaciÓn profÉtica

Una manera obvia que los pastores pueden contribuir a la moralidad pública es por medio de la proclamación profética. La primera respuesta de los pastores al hacer frente a las amenazas de legalización de las casas de juego en El Paso estaba en sus púlpitos. El primer domingo después de la presentación de la legislación sorpresa del senador del estado, el pastor de First Baptist predicó un sermón televisado que preguntó, "¿Necesita El Paso las casas de juego?" Otros pastores hicieron lo mismo. Las congregaciones escucharon y los líderes de la comunidad se unían a la oposición con las iglesias en contra de la legislación del juego. El periódico de El Paso Times anunció que la reacción unificada de la comunidad religiosa, junto con los sermones frecuentemente citados por las medias de comunicación, eran unas de las razones principales que esa legislación fue rechazada rápidamente.

Aunque la proclamación profética incluye muchos riesgos, el mensajero fiel de la Palabra de Dios predicará sobre los asuntos éticos por las necesidades de la gente, las exigencias del evangelio, y el ejemplo de los profetas y Jesús. Sin embargo, antes de que un pastor predique un sermón ético, la preparación adecuada es absolutamente necesaria.12

La participaciÓn organizada

Otra manera que un profeta de la iglesia puede hacer frente a la moralidad pública es por medio de la participación organizada al dirigirse a las necesidades de la comunidad. ¿Por qué podían las varias iglesias y pastores de El Paso organizar un esfuerzo unificado en contra de las amenazas de la legalización del juego? Una razón era todos los años de ministerios sociales en colaboración con la comunidad.

Las iglesias del centro de la ciudad habían desarrollado un programa extensivo de caridad que incluía asesoramiento, despensa de comida, hospedaje, ayuda para encontrar trabajo, y clases de leer y escribir. En la frontera internacional todas las iglesias patrocinaban trabajos misioneros, incluyendo muchas clínicas médicas donde los voluntarios cuidaban a los enfermos. Varios trabajaban con orfanatos en México. Durante el invierno se distribuía ropa, cobijas, y medicamentos al otro lado de la frontera. Los pastores que guiaban a sus iglesias a ministrar a las necesidades sociales de la comunidad de El Paso ganaban el derecho de ser escuchados cuando un asunto moral surgió.

El amor genuino motiva a la iglesia a participar en ministerios sociales y la acción social. Un pastor tiene que guiar a su congregación a reconocer y satisfacer las necesidades humanas en la comunidad. Muchas de las parábolas de Jesús son recordatorios que el ministerio cristiano frecuentemente empieza con los que están fuera de la iglesia (Lucas 10:25-37; 16:19-31).

El liderazgo moral

Si la iglesia quiere ser una luz moral en la comunidad, el pastor tiene que ser un líder moral. Los asuntos casi nunca son sencillos. Un pastor puede escuchar dos voces cuando está enfrentado con un asunto de moralidad pública. Una voz es del profeta, que llama por un testimonio fiel; la otra es la voz pastoral que suplica por la unidad en la iglesia. Un pastor ético nunca permite que la posibilidad de una controversia amordace su responsabilidad moral. Sin embargo, también tiene el mandato de nutrir el crecimiento de la congregación.

Según Richard Bondi, el pastor, como un líder moral, tiene que vivir en el borde pero también mantenerse conectado al centro. Hay movimiento y vitalidad en el borde donde la iglesia se enfrenta con la sociedad. El centro seguro es un lugar de poder y estabilidad, aunque frecuentemente está aislado de las luchas morales en el mundo. "Los líderes que viven solamente en el borde llegan a ser distanciados de sus comunidades y incapaces de guiar, mientras los líderes que se adueñan del centro pueden terminar protegiendo sus intereses de las oportunidades peligrosas del borde."13 El pastor tiene que aprender a vivir con un pie en el centro y un pie en el borde - sin caerse boca abajo.

Últimamente, para que un pastor-profeta guíe la iglesia en el ministerio a la comunidad y acción social, se requiere ciertos elementos esenciales. Primero, tiene que haber libertad en el púlpito para que el Espíritu hable por medio del mensajero de Dios. Al mismo tiempo, un ministro forma parte de una comunidad de pacto y siempre representa ese cuerpo completo. El cuidado pastoral de los miembros de la iglesia siempre es la prioridad número uno. La base para la acción social siempre debe ser teológica, no la última moda política ni social. Además, las necesidades de las personas en la comunidad presentan un reclamo sobre el pastor como presentaban sobre Jesús en su ministerio.

Responsabilidades Legales

Nuestra sociedad en los Estados Unidos cada vez más es propensa a entablar demandas judiciales. Ya pasó el día cuando las iglesias y predicadores eran protegidos de las demandas. Las agencias del gobierno están escudriñando las iglesias para encontrar infracciones de las leyes de impuestos. El juicio por negligencia profesional contra los cleros está aumentando. Alegatos del abuso sexual por los sacerdotes y pastores han levantado pleitos de millones de dólares contra tanto los grupos protestantes como católicos. Conferencias tituladas, "La iglesia y la ley" están incluidas en el programa de la mayoría de las reuniones denominacionales. Aunque este resumen breve simplemente define las áreas de preocupación, materiales extensivas están disponibles.14

Las demandas presentadas contra las iglesias o ministros normalmente involucran alegatos en una de cinco áreas: consejería, inmoralidad sexual, difamación, abuso de confianza, y asuntos del cuidado de niños. El término negligencia profesional significa que no está cumpliendo las normas de conducta establecidas para una profesión en particular. Sin embargo, con nuestra diversidad de grupos religiosos y nuestra doctrina de la separación de la iglesia y el estado, no hay normas establecidas para los ministros. A pesar de esto, los juicios por negligencia profesional contra los cleros están siendo presentados, especialmente contra los consejeros pastorales.

¿Debe un ministro renunciar a la consejería por temor de las demandas? Los ministros que han tenido poco entrenamiento formal en esta área ciertamente deben considerar su habilidad de aconsejar adecuadamente a sus miembros. A veces suceden errores porque el pastor ni sabe las técnicas básicas de la consejería ni las obligaciones legales y éticas.

Oliver Thomas, un abogado especializado en los asuntos de los juicios por negligencia profesional de los cleros, ha notado que los ministros no están exentos de toda responsabilidad criminal, ni deben estar exentos.15 La gran cantidad de demandas involucrando la inmoralidad sexual en los últimos años no deben ser defendidas sobre la base de las libertades de la Primera Enmienda [una enmienda de la Constitución de los Estado Unidos que separa la iglesia del estado], porque ninguna organización religiosa auténtica cree en la seducción, violación, ni en otras inmoralidades sexuales.

El segundo reclamo más frecuente, después de la mala conducta sexual por los ministros, involucra la publicación de declaraciones falsas o difamatorias, que normalmente salen de un proceso de disciplina en la iglesia. Igual que la prensa, las iglesias y cleros poseen un privilegio relativo en cuanto a la difamación, si la comunicación está hecha en el proceso del ministerio y sin malicia.

Otro tipo de juicio por mala conducta ministerial involucra la revelación de información confidencial y otros detalles privados. Un pastor debe informar en sus sesiones de consejería que puede revelar la información confidencial siempre y cuando (1) prevendría que la persona se lastime a sí mismo, (2) prevendría que la persona lastime a otros, (2) prevendría un crimen, o (4) esté requerido por ley.

El cuidado de niños es un asunto delicado en los cortes hoy. Una madre demandó una iglesia en Memphis y sus pastores, diciendo que su hijo había sido abusado sexualmente en el centro de cuidado de los niños. El caso duró 5 años. Finalmente la iglesia fue exonerada de todas las cargas, pero solamente los pagos legales le costaron a la congregación más de $500,000.

Un abogado, William Colbert, dijo a los participantes de una conferencia de la Iglesia y la ley en Stetson University que los líderes de iglesias deben tomar ciertos pasos preventivos incluyendo: política escrita, defensas contra riesgos, permiso de los padres y formularios de renuncia-de-responsabilidad, vehículos y conductores apropiados de la iglesia, referencias de todos los empleados y personas que trabajarán con los niños, y seguro suficiente.16

Sí, la acción social y ministerio en la comunidad tienen sus riesgos. Pero el ministro moderno no puede retirarse y convertir la iglesia en un monasterio medieval donde él simplemente dirige actividades espirituales. El líder espiritual de la iglesia tiene una oportunidad única - en efecto, un mandato bíblico. Como pastor y profeta, el ministro contemporáneo tiene que ser el ministro de Dios tanto en la comunidad como en la iglesia.

—Joe E. Trull, Wimberly, Texas, es editor de Christian Ethics Today y pastor de Baptist Church de Driftwood. Entre los años 1985 y 1999 era profesor de la ética cristiana en New Orleans Baptist Seminary. Es el autor de Walking in the Way: An Introduction to Christian Ethics, y coautor de Ministerial Ethics .

Notas

  1. 1. H. Richard Niebuhr, Christ and Culture (New York: Harper & Row, 1951). Para un análisis contemporáneo del tesis de Niebuhr aplicada a la iglesia de hoy, vea Joe E. Trull, Walking in the Way: An Introduction to Christian Ethics (Nashville: Broadman & Holman, 1997), 81-102.
  2. Para una compilación representativa de los primeros y contemporáneos códigos éticos para los ministros, vea Joe E. Trull y James E. Carter, Ministerial Ethics: Moral Formation for Church Leaders, 2nd Ed. Revised and Expanded (Grand Rapids: Baker Books, 2004), Apéndices B, C, y D.
  3. Vea John H. Yoder, The Politics of Jesus (Grand Rapids: Eerdmans, 1972) para la propuesta que el ministerio público de Jesús era principalmente una posición política.
  4. Gaylord Noyce, Pastoral Ethics (Nashville: Abingdon, 1988), 168.
  5. Richard Bondi, Leading God’s People: Ethics for the Practice of Ministry (Nashville: Abingdon, 1988), 73.
  6. Cada ministro debe leer completamente Letter From a Birmingham Jail, que muchos afirman que es equivalente a una educación en el seminario. Vea Martin Luther King, Jr., Why We Can 't Wait (New York: New American Library/Mentor, 1988), 76-95.
  7. Noyce, 166.
  8. Terry Muck, “Holy Indignation,” Christianity Today, 21 October 1988, 14–15.
  9. Vea Trull y Carter, 125-127, para una discusión de las desobediencias civiles justificadas.
  10. Investigaciones de Jimmy Swaggart Ministries resultaron en una resolución que su respaldo de Pat Robertson como candidato para la presidencia de los Estados Unidos en 1986 violaba las leyes de impuestos y amenazaba el estado de su ministerio de no-lucrativo.
  11. Richard John Neuhaus, The Naked Public Square (Grand Rapids: Eerdmans, 1988).
  12. Vea Trull y Carter, 128, para una discusión sobre los recursos para predicar sobre asuntos éticos.
  13. Bondi, 17.
  14. Para una discusión más completa de estas áreas y una lista de recursos, vea Trull y Carter, 130-134.
  15. Oliver Thomas, "Clergy Malpractice After Nally vs. Grace Community Church: Where Do We Go From Here?" (Un documento mandado a University of Virginia Law School, 1991).
  16. Jacqueline Kersh, “Attorney Cites Measures To Cut Church Liability,” Baptist Press Release, 31 May 1989.