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Enfrentando el temor a la controversia

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Yo recuerdo claramente la primera vez que los líderes de mi iglesia discutieron la posición de la iglesia sobre el asunto de pro-vida y el aborto. Un grupo pequeño en nuestra congregación había presentado una propuesta pidiendo permiso para empezar un programa para embarazos en crisis.

Nuestra discusión estuvo intensa. Un miembro de la mesa directiva dijo, "Yo votaré en favor de la propuesta solamente si incluimos reglas estrictas que prohíben cualquier forma de protesta pública en contra del aborto."

Otros expresaron dudas similares. Últimamente accedimos a la petición del grupo, pero solamente era el inicio de lo que llegaría a ser uno de los asuntos más controversiales que enfrentaba en los 12 años que yo ministraba en Christian Chapel en Tulsa, Oklahoma.

Los asuntos controversiales en nuestra sociedad tienden a iniciar problemas dentro de los muros de la iglesia. Las guerras políticas pueden llegar a ser guerras de la iglesia. Esto es ciertamente la situación con el aborto.

Como pastor, yo había sido reticente de involucrarme. En el curso del ministerio diario, yo enfrento problemas suficientes sin pedir que me traigan unos más. Estoy más interesado en calmar las controversias de la iglesia que crearlas. Como la mayoría de los pastores, me gusta tener buenas relaciones con la gente. La última cosa que quiero es que la gente en mi iglesia esté enojada conmigo.

Al final, vencí mis temores y me involucré en el asunto controversial, y mi iglesia se enojó. Pero aprendí mucho en el camino de cómo liderar con tales asuntos.

Sea Abierto A Dios

En agosto de 1988, al ver las noticias nacionales de la Convención Democrático Nacional en Atlanta, el presentador nos informó que Randall Terry y un grupo de manifestantes en contra del aborto estaban usando sus cuerpos para impedir acceso a las clínicas de aborto. Fueron arrestados y encarcelados. Muchos rehusaron dar sus nombres, solamente se identificaron como "Baby Fulano." Dudé de sus tácticas, pero fui desafiado por su compromiso.

Después de la convención, Operación Rescate, como fue llamado, no apareció más en las noticias pero estaba en mis pensamientos. Una pregunta constante me perseguía: ¿Haría yo cualquier cosa que el Señor me pidiera para acabar con el aborto libre?

En las semanas subsiguientes, mi confusión interna se intensificó. Yo no dudaba si el aborto era bueno o malo. Tanto la Escritura como la ciencia me habían convencido que la vida empieza en el momento de la concepción: entonces el aborto no es moral, porque termina con una vida humana. En mi opinión el derecho del bebé de vivir valía más que el derecho de la madre de escoger.

El conflicto que me enfrentaba era mi obediencia, mi nivel de compromiso: ¿cómo responderé yo a esta gran tragedia?

Yo dudaba seriamente que los cristianos deberían participar en la desobediencia civil. Respeto profundamente la ley y las autoridades del gobierno como requiere Romanos 13. Pero también sabía que el respeto de la ley no significa la lealtad ciega. La conformidad ciega ha producido históricamente muchos abusos muy serios, incluyendo el Holocausto Judío.

También me preocupaba mi relación con mi denominación. Tradicionalmente, nos hemos distanciado de cualquier cosa política o social. Si yo me involucrara en un serio intento de terminar con el aborto libre, tenía miedo que arriesgaría mi ordenación, especialmente si yo participara en la desobediencia civil.

De igual preocupación era mi relación con Christian Chapel. Yo era el pastor. Yo sabía la intensidad de las reuniones de la mesa directiva. Yo anticipaba mucho más controversia si yo mismo me involucrara en alguna forma de actividad pública agresiva de pro-vida.

Y menos noble, temía el arresto y encarcelación. ¿Qué pasaría con mi esposa, Brenda, si yo fuera a la cárcel por semanas o meses? ¿Cómo podría ella mantenerse si de repente los ingresos terminaran?

Para escaparme del tormento de mi conciencia, me dedique más a mi trabajo, empezando nuevas programas en la iglesia y aumentando el número de los que aconsejaba. Nada me ayudaba. Como el fugitivo en Hound of Heaven por Francis Thompson, me encontré con Dios a cada paso; Él no permitía que el asunto saliera de mi conciencia.

A través de este tiempo de incertidumbre, no platique de este asunto con la iglesia. No quería causar confusión hasta que yo estuviera comprometido a las medidas que tomar. Finalmente, después de 9 meses de indecisión angustiosa, todavía no había decido que sería mi participación, pero yo oré, "Señor, tomaré mi cruz y te seguiré en cualquier dirección que me guíes. Incluso "rescataré" si es lo que quieres que yo haga."

Por primera vez en meses, me sentí una paz profunda en mi alma. El futuro todavía era incierto; no tenía menos miedo, pero ya no sentía que estaba luchando contra Dios.

Calcule El Momento De Sus Acciones

Con mi nueva resolución, decidí predicar un sermón en contra del aborto. No era mi primero. En Christian Chapel, hablamos de este asunto por lo menos una vez al año, siempre en el domingo apartado para la Defensa de la vida humana.

Pero esto era diferente. Era el Día de las madres del 1989, no era el domingo de la Defensa de la vida humana. La Día de las madres es para las madres, el único domingo del año cuando ellas esperan ser honradas. En el Día de la madre, la familia entera llega a la iglesia anticipando un sentido acogedor - un tiempo para honrar las virtudes de la maternidad.

En su lugar los sobresalté con un mensaje gráfico detallando los horrores de un aborto, terminando con un fuerte desafío para la acción inmediata.

¿Por qué era yo tan insensible? En el momento yo estaba convencido que el Espíritu Santo me había dirigido a este tema. Ahora no estoy tan seguro. Pensé que el Día de las madres sería un día cuando nuestras mujeres estarían más sensibles al significado de la maternidad y el valor de los niños, y entonces más indignadas por los horrores del aborto.

Yo tenía razón, por lo menos acerca de la indignación. Varias madres, escandalizadas por mi descripción gráfica de los bebés abortados, huyeron del santuario antes de que yo pudiera terminar mi sermón. Aprendí después que muchos otros estaban ofendidos, y que por lo menos una familia salió de la iglesia.

Desgraciadamente, el momento que escogí desviaba el enfoque de la tragedia del aborto a una discusión de mi mal gusto de predicar tal sermón en el Día de las madres.

Mantenga Un Balance

Pero no abandoné mi deseo de demostrar nuestro compromiso a la defensa de la vida humana, y la congregación y yo nos encontramos en un impasse filosófico.

Aunque casi todos los miembros creían que el aborto era malo, estábamos claramente divididos sobre la responsabilidad de la iglesia. Algunos se oponían a la legislación de la moralidad, diciendo que los humanos libres tienen el derecho de tomar decisiones moralmente malas.

Otros, sin embargo, decían que el "derecho" de pecar no debe de permitir el derecho de quitar la vida, y entonces el aborto tenía que ser declarado ilegal para proteger a los inocentes. Esto también era mi opinión.  

Otros pensaban que nuestra participación se debía de limitar a la oración. Ellos discutían que este era un asunto espiritual y que solamente se resolvería por medio de la intercesión.

Yo estaba de acuerdo pero señalé que, "Históricamente la iglesia ha combinado la oración con alguna forma de acción directa. En misiones, es la oración con la testificación. En el servicio cristiano, es la oración con actos de caridad. En la lucha contra el aborto, ¿no deberíamos usar la intercesión junto con la intervención?"

Pero la queja que escuché más se trataba de las "necesidades" de los hermanos de la iglesia. Una tras otra vez los miembros de la iglesia decían, "Las personas no vienen a la iglesia para escuchar del aborto sino para satisfacer sus necesidades espirituales."

Esta queja me hacía pensar. Yo estaba comprometido a las necesidades de mi rebaño. Pero también me sentí apasionado con las injusticias de la sociedad. Como balancear las necesidades de mis miembros con la acción profética era un desafío constante, uno donde me equivocaba muchas veces en liderar.

Fácilmente yo pudiera haber llegado a ser un predicador de un solo asunto durante este tiempo. Pero el equipo pastoral y los ancianos me aconsejaban y me ayudaban a mantener un balance. El aborto es un mal serio y uno que la iglesia tiene que enfrentar, pero el mensaje del evangelio todavía sigue siendo "Jesucristo y a este crucificado."

Mi sermón insensible el Día de las madres abrió mis ojos a las necesidades escondidas de algunos en mi congregación. Estaba tan resulto de predicar proféticamente de los horrores del aborto, que pasé por alto el dolor de la otra víctima del aborto - la madre. Muchas mujeres que han tomado esta decisión luchan con la culpa y remordimiento. Aparte de la gracia de Jesucristo, ellas no tienen una manera de escapar las consecuencias dolorosas de su decisión trágica.

Después de aconsejar a varias mujeres que habían abortado a sus hijos, llegué a ser más sensible a sus necesidades en mis predicaciones. Mientras algunas necesitaban escuchar el mensaje profético del evangelio, otros necesitaban recibir el perdón y sanidad que vienen solamente por Cristo.

Prepárese Para La ConfrontaciÓn En Amor

La iglesia Christian Chapel pronto fue conocida como la voz de pro-vida en la comunidad cristiana de Tulsa. Organizamos una reunión grande de pro-vida y asistieron más de 2,000 ciudadanos preocupados. Seis semanas después, realizamos una vela de oración enfrente de la clínica de aborto local, y muchos cleros asistieron junto con casi 600 creyentes pro-vida.

En el aniversario de la decisión del corte en Roe vs. Wade, organizamos un servicio de memoria en la propiedad de nuestra iglesia donde más de 1,500 personas de todas las denominaciones asistieron. En 1991, yo era presidente del comité de Rally de Vida en el capitolio del estado, y más de 14,000 personas asistieron. En repetidas ocasiones me entrevistaron en las noticias locales con respecto a los asuntos del aborto, y varias universidades me invitaron a hablar.

La iglesia se puso en marcha. Miembros de nuestra congregación formaron piquetas enfrente de las clínicas de aborto locales. Otros aconsejaban en la entrada de las clínicas, informando a las madres que llegaron para un aborto de las otras alternativas. Otros abrían sus hogares para mujeres solteras embarazadas, y los médicos de nuestra iglesia ofrecían sus servicios gratis para estas futuras madres.

Como resultado del amor que experimentaban, muchas mujeres aquejadas de problemas encontraron sanidad emocional y entregaron sus vidas a Cristo. Muchas parejas sin hijos adoptaron bebés que, si no fuera por nuestra intervención, hubieran muerto en las manos de los abortistas.

Mantenga Claras Sus Prioridades

Al evaluar el pasado, veo que el precio de la obediencia a lo que sentimos como nuestra responsabilidad era alto. Aunque todos los líderes de Christian Chapel apoyaban mis esfuerzos, otros en la congregación no estaban de acuerdo. Algunos de los disidentes más creativos me acusaron de haber tenido una crisis de los cuarenta. Otros sugerían que si los ancianos no me hubieran censurado, llevaría yo la iglesia por mal camino. Durante un periodo de muchos meses, varias personas salieron de la iglesia.

Una de mis gran tentaciones era el deseo sacrificar mi propia integridad para mantener la unidad de la iglesia. Todo estaba bien en la iglesia: asistencia, bautismos, ofrendas - todos estaban aumentando. ¿Sería sabio arriesgar todo por algo tan controversial como el aborto?

Regresé una tras otra vez a las palabras de Cristo, "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa" (Mateo 10:34-36).

Finalmente concluí que Dios valora más cosas que la unidad. Entre estas son la obediencia, verdad, e integridad.

CompromÉtase De Largo Plazo

En ningún otro lugar es más evidente que en la lucha de pro-vida. Movilizando a una congregación a dedicarse a una visión - especialmente algo que amenaza psicológicamente como la acción contra el aborto - toma tiempo. Igual como toma más que un sermón para enseñar la mayordomía o oración, también toma varios sermones a través de un periodo de tiempo para dirigir la iglesia en un asunto controversial.

Encontré que cuando nuestros miembros participaban en las actividades pro-vida, aumentaba su compromiso, y gradualmente afectaba a los otros en la congregación. Una de las maneras menos amenazadoras que usamos para animar a nuestra congregación a que participaran en la acción era Life Chain [Cadena de vida], una manifestación pacífica de personas pro-vida que cargan letreros y se toman del brazo en comunidades alrededor del país el primer domingo en octubre. También animamos a que los miembros sirvan como voluntarios en el centro local para embarazos en crisis.

El misionero Frank Laubach, que inició programas de alfabetismo en países menos privilegiados explicó que, "Cuando uno llena un lago con piedras, miles pueden desaparecer bajo el agua antes de que una sola piedra pueda aparecer en la superficie, pero todas las piedras eran necesarias."

Al hacer frente a los asuntos controversiales, nuestras oraciones y esfuerzos parecen desaparecer de la vista, aparentemente sin efecto. Pero estoy convencido que cada acción que yo tomo cuenta, y la participación de mi iglesia está haciendo una diferencia.

--Richard Exley, Tulsa, Oklahoma, es un ministro de las Asambleas de Dios y un escritor y conferencista.