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Cuando los bancos son pocos

El crecimiento viene por la buena disposición

Por Wayne M. Warner

El superintendente de mi distrito me preguntó, "¿Le gustaría ayudar a una congregación pequeña para que puedan mantener las puertas abiertas?"

¿Me gustaría? Pero ¿quien va a querer un ministerio que nadie ha podido mejorar?

Durante mis 26 años en el ministerio, yo había escogido trabajar tiempo completo en la iglesia. Esto no va a mejorar mi carrera profesional , pensé al luchar con una decisión que sabía que los demás consideraba fútil. Esta oportunidad no era lo que realmente quería, pero deseaba un cambio, y ¿qué diría Dios? Yo sabía que no era la primera persona para enfrentar tal opción. Consentí a considerarlo.

Cuando me reuní con la congregación, encontré unos cuantos miembros cuya perspectiva era sin duda negativa. Cambios en la industria local habían mandado a las familias principales a otros lugares, y las instalaciones primitivas habían disuadido a otros hermanos valientes. Además, la iglesia ya no podía competir por el liderazgo experimentado. Desgraciadamente, en los últimos años algunas de sus decisiones, con las mejores intenciones, solamente habían dificultado aun más su situación agobiante. Finalmente, ya no existía ningún liderazgo.

Aunque eran muy desanimados, descubrí una docena de personas muy encantadoras, cariñosas, e interesadas. Decidí regresar con mi esposa para una segunda visita. Habíamos sido educados a servir en lugar de ser servidos. Mucho de nuestro ministerio había sido un resultado de peticiones similares. Consentimos a ayudar por unos meses.

En los Estados Unidos hay islas de mega iglesias que están creciendo rodeadas por iglesias pequeñas establecidas. Muchas de estas iglesias pequeñas se han estancado sin alcanzar su potencial de crecimiento. Algunas sirven en comunidades con poco crecimiento. Al entender esta idea, un consultante de crecimiento denominacional me aseguró que, "Nuestro llamado es a predicar, orar, pastorear, guiar, animar, y dirigir a la iglesia pequeña al deseo de ser fiel en misión, ministerio, y evangelismo para que pueda llegar a ser más eficaz " (énfasis añadido).

El ayudar a la iglesia pequeña a entender que el crecimiento viene por la buena disposición es un llamado digno de los líderes más capaces. La mayoría de las iglesias eran pequeñas en alguno tiempo.

El desafío de un liderazgo pastoral permanente era una preocupación inmediata. Habíamos comprometido a un viaje de 86 millas (138 km.) dos veces a la semana. Al manejar desde nuestra iglesia seguíamos proveyendo nuestros propios recursos. Queríamos ayudar a la iglesia poco a poco a asumir la responsabilidad de su papel ministerial.

Renegociamos nuestras responsabilidades de liderazgo uno meses después. Ya no sería yo predicador suplente sino un ministro de medio tiempo, mientras seguíamos a crecer hacia un pastor residente de tiempo completo.

Una segunda necesidad era obvia. Los archivos de la iglesia revelaban que cuando la congregación llenaba la capilla pequeña sin ampliar sus instalaciones o reubicarse experimentaban una pérdida de miembros. Además los archivos revelaban que las subidas y bajadas de sus patrones de asistencia terminaban en el mismo lugar que empezaban; la ubicación era un problema.

Cuando una fábrica nueva de General Motors se trasladó al pueblo, la línea de ferrocarril poca usada que pasaba por la iglesia de 50 años fue reactivada. El nuevo empresario, sin embargo, trajo nuevas familias a la comunidad y nuevas personas a la congregación. Renovamos nuestra búsqueda de un local nuevo a pesar de los fracasos previos de ponernos de acuerdo en cuanto al lugar.

La oportunidad que queríamos vino después de un año de oración y búsqueda. Compramos 5 acres. Ahora teníamos 300 pies de terreno frontero sobre una carretera en la parte sureste de la ciudad con la opción de comprar más acres. Con el tiempo, conseguimos todos los 66 acres.

El potencial del crecimiento en la iglesia era bueno, pero requería más compromiso pastoral. Me dedique a ser el pastor residente de tiempo completo mientras mi esposa vivía en nuestra casa de una hora de distancia para seguir en su trabajo. Remodelamos la casa pastoral. Viví en la habitación de soltero, y usamos el resto del espacio para una oficina necesaria y la educación cristiana.

Esta vida no era fácil. Sin embargo, a pasar los años, las siete mujeres, dos hombres, y unos cuantos niños llegaron a ser una familia cristiana creciente y viva. Dos clases de escuela dominical multiplicaron cuatro veces. La asistencia de la iglesia triplicó, y los ingresos multiplicaron tres veces más que la cantidad que la iglesia había recibido hace 4 años.

Estos cambios nos permitieron gastar miles de dólares para mejorar nuestras instalaciones mientras nos dedicamos a las metas planeadas y la preparación de la venta de las instalaciones. Escogimos ser donantes en lugar de recipientes. También alcanzamos una cantidad nunca igualada de ofrendas misioneras. La moral congregacional reflejaba el nuevo gozo de los logros. Viendo las necesidades de seguir fortaleciendo el liderazgo laico, aumentar la nueva membresía, y mejorar el apoyo pastoral nos dedicamos a los planes de financiar las nuevas instalaciones al acercarnos a nuestro quinto aniversario juntos.

Sobrevivimos los efectos de perder la empresa más grande de nuestra comunidad. Esto fue aun más evidente con el retiro de mi esposa. Pasamos la edad cuando la mayoría de las personas se retiran, enfrentamos los problemas de una iglesia estancada en un pueblo pequeño, y establecimos una guía interesante para otras congregaciones pequeñas que desean tomar en serio el crecimiento de su iglesia.

Establecimos las siguientes sugerencias para recuperar una congregación pequeña y aprendimos que con Dios todas las cosas son posibles.

Reconozca Las Prioridades De La MisiÓn

Buscábamos diligentemente el sentido apostólico del crecimiento de la iglesia encontrado en el libro de los Hechos. Reconociendo el valor de los ministerios de alimentación espiritual, encontramos que Dios quiere y da el crecimiento. Entonces, la opción era de nosotros; podíamos planear y prepararnos para el crecimiento continuo, o podíamos planear no crecer.

EnfÓquese En Las Necesidades De La Gente

La gracia de Dios atrae a la gente y produce crecimiento. La gente cambiada es el máximo resultado de la iglesia. Nos enfocábamos en ver a las personas de la manera que Dios las ve y en amarlas dondequiera que las encontrábamos. Lastimados, pecaminosos, desenfrenados, fracasados, y aun peor, necesitaban lo que Dios les podía ofrecer. Cada individuo con quien nos encontrábamos representaba un desafío para una vida cambiada. Los miembros de la iglesia resultaron en ministros dotados que ofrecían la salvación y un compromiso a la posibilidad de una nueva vida.

MantÉngase Entusiasmado

Hicimos frente a nuestros problemas de una manera positiva y con entusiasmo. Encontramos que los pasos de Dios a la madurez y crecimiento cambiaron unos meses planeados en 17 años de ministerio. El entusiasmo positivo y el vivir con Dios edifican a las personas y las ayudan a descubrir nuevas opciones cuando antes solamente encontraban frustración y fracaso.

Sea Flexible

Programas, métodos, y horarios tradicionales frecuentemente están en conflicto con el crecimiento porque la gente insiste que, "Siempre lo hemos hecho así." Usando la objetividad diagnóstica y la evaluación constante podíamos esforzarnos a ser flexibles y evitar la rigidez, creyendo que Dios bendice esta clase de compromiso al crecimiento.

Sea Responsable

Cuando yo era más joven tenía demasiada vergüenza de compartir mis necesidades financieras con la iglesia. Después de someter a mi familia por más de 25 años a las demandas insensibles del ministerio de tiempo completo por un salario inadecuado, ahora soy más decidido en explicar mis necesidades a la congregación. Aunque no resolvía totalmente el problema, empecé a tener un segundo trabajo cuando era necesario. Además, estaba más dispuesto a reconocer el papel de mi esposa de proveer una gran parte de los recursos para la familia pastoral.

Las congregaciones que quieren un pastor de tiempo completo, pero no tienen los recursos para pagar un salario de tiempo completo, quizás no tendrán otra opción aparte de permitir que el ministro supla la falta de ingresos de la congregación con otro trabajo. La iglesia no debe esperar que la esposa lo haga.

Sea Consistente Con Su PropÓsito

Si la iglesia va a alcanzar a los perdidos, requerirá la plantación de nuevas iglesias, muchas de las cuales serán pequeñas. Sin embargo, esto va a requerir una nueva aprobación, aprecio, y tolerancia hacia el ministerio bivocacional.

Cuando trabajé como guarda jurado en un banco concurrido en el centro de la ciudad por los primeros 5 años de nuestro pastorado, me hice amigos con una variedad de personas que nunca hubiera alcanzado como pastor de tiempo completo. Además, observé a mi esposa-ministra alcanzar eficazmente a personas de muchas posiciones sociales en su trabajo como el gerente de distrito de un establecimiento de comida rápida — de los proxenetas y prostitutas a los profesionales de negocios que no asistían a ninguna iglesia.

Requería planes persistentes y con propósito para mantener nuestras relaciones familiares felices y saludables. Durante los tiempos difíciles, pensaba ¿por qué, Dios, no me dirigiste a una iglesia más grande con más beneficios que podía disfrutar? Pero Dios me recompensaba y me ayudaba a entender que otra iglesia pequeña había celebrado su aniversario de 200 años desde un lugar nuevo—aunque estaba preparada a cerrar sus puertas cuando me llamaron como pastor.

No sé si esta iglesia llegará a ser un mega-ministerio, pero sé que la dejé con un nuevo liderazgo y un nuevo futuro. Finalmente, sé que el crecimiento viene por la buena disposición, porque aprendí que con Dios todas las cosas son posibles.

Earl Creps

Wayne M. Warner is a retired pastor and freelance writer who lives in Battle Creek, Michigan.