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Qué (si hay algo) ha cambiado: La condición postmoderna como una destrucción y reconstrucción
Por Stanley J. Grenz
"Fueron los mejores tiempos, fueron los peores tiempos, fue la edad de la sabiduría, fue la era de las tonterías, fue la época del creer, fue la época de la incredulidad, fue la temporada de la Luz, fue la temporada de la Oscuridad, fue el inicio de la esperanza, fue el comienzo de la disparidad."
Estas líneas conocidas de la novela de Charles Dickens A Tale of Two Cities [El cuento de dos ciudades] (1859), encapsularon la percepción del novelista en la época de la Revolución Francesa y, por extensión, Inglaterra en esos días. Para mucha gente hoy, Dickens también describe los tiempos en los que ahora vivimos. Como Francia durante las últimas décadas del siglo 18, nuestro mundo parece estar en medio de un gran movimiento cultural. Este movimiento tiene nombres. Alguna gente habla del final de la perdición del cristianismo y el comienzo de la era post-cristiana. Otros declaran que nos estamos moviendo de una época de Constantino a una época post-Constantina. Sin embargo, la más usada nomenclatura sugiere que nuestra sociedad está en una transición de modernidad a post-modernidad. Estamos experimentando lo que algunos llaman el cambio postmoderno .
Nota Del Editor: La revista Enriquecimiento se complace en presentar esta nueva columna sobre el postmodernismo y la iglesia, escrito especialmente para pastores pentecostales y cualquiera que esté interesado en colaborar en la cultura con el evangelio. Le preguntamos a Stanley J. Grenz, uno de los mejores académicos sobre al cultura y la iglesia que escribiera una serie de artículos sobre este tema. Grenz es un pionero y profesor en el colegio teológico de Carey, en Vancouver C.B. también es profesor teológico en la escuela de Mars Hill en Seattle, Washington. Él es autor o co-autor de 25 libros, incluyendo el libro A Primer on Postmodernism, que desde su publicación en 1996 se ha convertido en el estándar sobre este tema. El tratamiento largo sobre la doctrina cristiana de Grenz llamado Theology for the Community of God [Teología para la Comunidad de Dios], es usado en seminarios pentecostales en los Estados Unidos, Australia y otros lugares. Él también habla alrededor del mundo.
Nota Del Autor: Mi hijo de 26 años de edad, Joel, frecuentemente me recuerda cuanto ha cambiado el mundo desde que yo era de su edad. Por ejemplo, yo siempre he soñado en tener un convertible nuevo (pero soy muy práctico para comprar uno); él en contraste, piensa que el Matriz es el mas bonito vehículo con cuatro llantas.
¿Cómo podemos embargarnos en un ministerio significante en un mundo que ha cambiado de muchas maneras? En los siguientes volúmenes de la revista Enriquecimiento, quiero hablar sobre esta pregunta. Mi meta, sin embargo, no es inundarle con 29 consejos que revolucionarán su ministerio. Sino, mi deseo es ayudarle a entender más claramente el mundo postmoderno y ver algunas de las implicaciones de este mundo en el ministerio de la iglesia.
Un comentarista ha descrito la condición postmoderna general al relacionarla con la vieja declaración de Bob Dylan en 1960, "Los tiempos están cambiando." Los tiempos no están cambiando; los tiempos ya han cambiado. Pero, ¿Qué exactamente ha cambiado? En esencia todo. Sensibilidades post-modernistas afectan casi todos los aspectos de nuestra sociedad y son evidentes desde la academia hasta la cultura pop. El aliento del postmodernismo hace difícil poder condensar el fenómeno en una simple y concisa definición. Sin embargo, para poder entender esto y lo que ha cambiado podemos hablar del cambio postmoderno como algo que involucra dos impulsos interrelacionados: destrucción y reconstrucción.
POSTMODERNISMO DE CONSTRUCCIÓN
El término postmoderno de desconstrucción tiene varios significados. Visto desde la perspectiva más disparatada, es la idea de que todo en la sociedad que es producto de los esfuerzos de la humanidad está abierto a revisión. Especialmente importante, sin embargo, es la manera limitada del uso de la palabra. Desconstrucción denota la destrucción de lo que los deconstructores ven como algo construido por el mundo en el que habitamos.
De acuerdo a constructores, el mundo en que habitamos no es una realidad que existe. Sino que habitamos en un mundo que creamos por medio de palabras que usamos para describir y así experimentar la realidad en nuestra vida. Algunos constructores socialistas declaran que la gente concibe diferentes relatos en el mundo y por ello crean diferentes mundos. Debido a que carecemos la habilidad de dar el paso hacia fuera de la real construcción, ellos añaden, que no podemos medir estos mundos construidos lingüísticamente al compararlas a un supuesto mundo objetivo, externo. En resumen, construcción social declara que la explicación de la realidad son las construcciones; tales construcciones pueden ser útiles, pero no son objetivamente verdaderas.
La construcción social esta muy lejos de alcance cuando se toma de una manera política. Algunos teóricos discuten que los mundos construidos lingüísticamente son inculcados en nuestra sociedad por seres poderosos. Cuando son usados en esta conexión, desconstrucción es la realización de cómo el mundo lingüístico en el que vivimos ha sido construido por aquellos que se acostumbran con lo normal y luego, en respuesta desmantelan este mundo construido. En este sentido, desconstrucción es una actividad subversiva.
El primer objetivo de la subversión postmoderna es el mundo construido socialmente de la modernidad que crece en el Siglo de las luces (entre el siglo 17 y 18 aprox.). El Siglo de las luces fue el resultado de los treinta años de guerra, un conflicto entre los católicos y los protestantes y dejó a gran parte de Europa devastada. Muchos intelectos culparon la destrucción al las rivalidades del confesionario que dividió al cristianismo. Concluyeron que el conflicto fue producto de la ignorancia y superstición, que sobre sale como resultado inevitable de las creencias en mitos y dogmas religiosos. Esta situación, ellos añaden pude ser sobrepasada y una creencia utópica social puede nacer con el descubrimiento y divulgación del conocimiento en la razón de los humanos. Consecuentemente, ellos se pusieron las tareas de explorar el mundo y su realidad. Para ellos, esto significa descubrir las leyes universales que gobiernan las acciones y revelan la verdad de una manera objetiva. Para mantener esta perspectiva, los intelectos del Siglo de las luces narraban la historia como cuentos de la humanidad saliendo progresivamente de la ignorancia y superstición caracterizada en la época oscura (y la dominación de los culpables de la ignorancia y superstición) en el completo conocimiento llevando a la civilización utopía.
Post-modernistas no comparten esta perspectiva automáticamente. El conocimiento que supuestamente la razón revela, ellos dicen, no es ni cierto ni objetivo. Además, ellos saben que el concepto racionalista del Siglo de las luces y la búsqueda moderna por el conocimiento no son universales ni incrustados en la naturaleza de la humanidad, pero están conectadas y son un reflejo de los valores y culturas Euro-céntricos. En su calculación, el enfoque modernista no ha llevado a la prometida utopía. Por lo contrario, bajo las banderas del Siglo de las luces y los científicos, gente moderna ha sido altamente destructiva. La insaciable búsqueda de crear una sociedad utopía ha destruido culturas que no son del oeste, socavando diversidad cultural y destruyendo el ambiente.
Post-modernistas, por ello, rechazan el cuento moderno de la historia humana. Aunque entienden que es un relato objetivo del levantamiento de la civilización, lo ven como un mito que es usado como una sanción del triunfo del mundo oriental, y la civilización Europea. Como tal, es una construcción social--una manera de construir el mundo--que legitima la situación y sirve el interés de aquellos que toman ventaja. Esta perspectiva construida socialmente, los post-modernistas concluyen, merece desconstrucción.
RECONSTRUCCIÓN POSTMODERNA
A primera vista, desconstrucción puede aparecer negativa en el tono, pero su meta no está limitada a desmantelar un existente mundo construido socialmente. Más bien, esto tiene algo positivo. Porque todo en la sociedad humana está abierto inherentemente a revisión y reformación, proponentes discuten que la desconstrucción puede producir reconstrucción. La reconstrucción que es endémica del postmodernismo se origina de los valores que los post-modernistas creen que son de más beneficio que los valores peligrosos y destructivos del modernismo. Por esta razón, en muchos aspectos el cambio postmoderno ha tomado recientemente una dimensión positiva. Postmodernismo está tratando de traer una reconstrucción de acuerdo con nuevos valores. Cuatro de estos son significantes.
Primero, y una fundación para otros, el postmodernismo es una transición de centrismo a un integral entendimiento de una persona. Post-modernistas ven con sospecha a lo que creen que es el enfoque moderno de racionalidad--el máximo de lo que significa ser humano--un entendimiento que dicen estar detrás del conocimiento moderno que el descubrimiento racional por medio del método científico provee las herramientas para la constucción de un mundo mejor. Los post-modernistas valoran la complejidad de la gente. Ser humano, dicen, involucra no solamente la razón, pero también otros aspectos de la persona como emociones e intuición. Pero el postmodernismo integral va mas allá. En lugar de tratar cada dimensión de la existencia humana en insolación, post-modernistas ven todos los aspectos como operativos simultáneos. Ellos son parte de algo más grande.
Segundo, endémico al cambio postmoderno es una transición de individualismo y la elevación de un llamado hombre hecho por sí mismo a un enfoque en la comunidad o gente en relación. Quizás el mas conocido héroe de la era moderna fue el solitario fuerte, suficiente, dependiente, que resuelva problemas. Seguro, la personificación de la ficción literaria fue la historia de detectives y paradigmas modernos del Sherlock Holmes. Por los poderes de observación y razón inducida, Holmes podía demostrar que lo que parecía un gran misterio ere simplemente "elemental mi querido Watson". Igualmente, de película en película, los magnates de Hollywood de la era moderna inculcaban en nuestra mente la idea que el verdadero Estadounidense ideal era encarnado personas como John Wayne y Superman. También se nos dice que las relaciones eran desonrdenadas y que el vivir en comunidades llevaba a inevitables conflictos que requerían la experiencia del héroe solitario para resolver el misterio.
El postmodernismo y sus valores completos, en contraste, indican ser conciente de la indeleble y delicada conexión que enlaza a cada uno de nosotros a lo que está más allá de nosotros, en donde nuestra existencia personal está incrustada y nutrida. El gran dominio incluye la naturaleza (el ecosistema). Pero además, incluye la comunidad en la que participamos. Como consecuencia, los post-modernistas valoran la comunidad - la dimensión social de la existencia. En resumen, el postmodernismo ha remplazado a John Wayne con el pequeño círculo de "Amigos".
El enfoque postmoderno en el grupo da lugar, en cambio, al valor local, en lugar de lo universal. Eleva lo que es endémico a una comunidad en particular, en lugar de lo que se estima como la verdad para todas las sociedades en todo tiempo. De ahí, podemos decir que el cambio postmoderno envuelve una transición de lo normativo a la celebración de diferencias o diversidad. Como un filosofo postmoderno sugirió, el cambio postmoderno busca heterotopía y multiverso para remplazar la utopía y el universo que los modernistas buscaban.
La celebración de la diversidad y la elevación de lo que es local intentan establecer uniformidad. También marca el destronamiento del ideal (especialmente del ideal humano) - el único estándar contra lo que cada persona debe de ser juzgada. En cambio, post-modernistas dicen que hay varias variedades de estándares. Además, estos estándares son locales en carácter y gobiernan lo que está estimado como apropiado dentro del grupo particular que los establecieron.
Finalmente, en contraste a lo que caracteriza a la sociedad moderna en donde la ciencia reinaba, la entereza postmoderna da lugar a lo religioso o lo espiritual. Post-modernistas niegan que la dimensión física termina con lo que significa ser humano. Ni tampoco están de acuerdo con la racionalidad científica que trata de echar fuera del mundo el sentido de lo misterioso. De lo contrario, el cambio postmoderno está caracterizado por el movimiento lejos de la hegemonía de la ciencia empírica en la cual el conocimiento racional es visto como la meta de la existencia humana. En su lugar, post-modernistas han ido en búsqueda de lo espiritual.
De muchas maneras, los tiempos no están simplemente cambiando. Los tiempos ya han cambiado. Valores han cambiado. Esto es especialmente evidente entre la gente joven con la cual queremos compartir el evangelio. Muchas veces sus actitudes y opiniones son simplemente incomprensibles para los que han estado en la iglesia por décadas. En una presentación reciente llevada por una universidad cristiana, el vicepresidente de la escuela retrató a los estudiantes que ahora están formando las universidades por todos los Estados Unidos. Ella declaró que, en comparación con sus predecesores, los estudiantes de hoy día saben más de la tecnología, tienen más corta atención, son menos creativos, han sido expuestos a menos artes liberales, no tienen disciplina en manejar su tiempo, son menos aptos de participar en largos y complejos argumentos, y son menos interesados en las conclusiones.
En parte, los cambios que son evidentes entre un número creciente de gente están atados a un cambio cultural más general que está ocurriendo en nuestra sociedad. Algunos observadores están convencidos que esta transición nos está llevando de nuevo a una era oscura. Otros encuentran señales de esperanza en el futuro. Ya sea que creemos que estamos en la mejor época o la peor, el desafío que enfrentamos es el descubrir lo que el Espíritu está diciendo a nuestras iglesias. Por ello, la pregunta que debemos de hacernos continuamente (y la que quiero llevar en las siguientes columnas) es: ¿Cómo es que el Espíritu nos está guiando en nuevas maneras de ministerio para la gloria de Dios? Y en mejores o peores de tiempos podemos animarnos con las palabras de Mardoqueo a Ester, entendiendo que "si para esta hora" Dios nos ha llamado a ser siervos de Cristo y ministros de su Evangelio (Ester 4:14).
En el siguiente trimestre:
¿ Todavía demanda un veredicto la evidencia? La defensa de la Biblia y el cambio postmoderno.
Stanley J. Grenz
es profesor Pioneer McDonald de teológica en Carey Theological College, en Vancouver C.B., y profesor de estudios teológicos en la escuela de Mars Hill Graduate School, Seattle, Washington .