CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Donde están dos o tres congregados en el nombre de Jesús... habrá conflicto finalmente.
La iglesia es igual de vulnerable al conflicto que cualquier otra organización humana. No importa cuanto usted y los demás de su iglesia quieren servir a Dios y avanzar su reino, todos están afectados por la Caída todavía, y esto significa que inevitablemente experimentarán conflicto.
El conflicto en la iglesia puede ser variado. Los chismes y difamación pueden envenenar poco a poco la congregación entera. Problemas no resueltas entre pastores, ancianos, y diáconos pueden destruir la cooperación y robar la iglesia del liderazgo efectivo. Conflictos familiares prolongados pueden dirigir a niños rebeldes y divorcio amargo. Desacuerdos en los comités de la iglesia pueden paralizar ministerios necesarios. Argumentos entre miembros de la iglesia que se comercian el uno con el otro pueden dirigir a demandas horribles.
Cualquier tiempo que un conflicto entre dos personas en la iglesia no está resuelto apropiadamente, puede crecer para infectar la congregación entera. Tales conflictos son frecuentemente más intensos y destructivos que los de organizaciones seculares. Cuando las personas toman posiciones basadas en sus creencias religiosas, frecuentemente sucumben a la justicia propia y empiezan a juzgar los motivos de otros. Pensando que solamente ellos están defendiendo la verdad bíblica, dicen que todas las opiniones contrarias son pecaminosas, "del enemigo," y no bíblicos.
Por supuesto, algunas peleas en la iglesia involucran asuntos innegociables de doctrina o obediencia a la Palabra de Dios. Pero muy a menudo los cristianos imprudentemente magnifican diferencias teológicas pequeñas o asuntos de convicciones personales, que pueden polarizar innecesariamente toda la congregación.
Esta manera de pensar que todo es blanco y negro tiende a exagerar diferencias, endurecer posiciones, y hacer que confesiones, compromisos, y reconciliaciones sean extremamente difíciles. Entonces, los conflictos de la iglesia frecuentemente dirigen a resultados de ganar-perder, con el lado más poderoso venciendo orgullosamente y el lado más débil sujetos a someterse o marcharse.
Tal conducta en la iglesia está completamente en contra de la oración apasionada de Jesús a su Padre por la iglesia: "para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado" (Juan 17:23). En lugar de permitir que toda la gente vea que somos discípulos de Jesús por el amor que tenemos el uno por el otro (Juan 13:35), ofrecemos al mundo cada vez más excusas para pensar que los cristianos son hipócritas y para descartar nuestro testimonio contradictorio de un Dios de gracia, misericordia, y perdón.
No puede evitar el conflicto en la iglesia. De hecho, Dios puede traer conflicto a la vida de la iglesia para animar cambios y crecimiento espiritual. La manera en que los cristianos responden a estos conflictos, sin embargo, determinará si el conflicto ha sido impedido de desarrollarse aun más o permitido a llegar a un pecado destructivo. Conflictos vendrán. ¿Estará preparada su iglesia para responder?
Preparar su iglesia para el conflicto significa que tiene que ser intencional en cuanto al proceso de preparación —realmente cultivando una cultura de paz antes del conflicto. Romanos 14:19 dice, "Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación." La iglesia tiene que buscar la preparación para manejar el conflicto como buscaría cualquier otro ministerio de la iglesia. Esto significa que hay que enseñar la Palabra de Dios, proveer entrenamiento sobre principios de reconciliación, y más importante, hacer un compromiso de ser "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Efesios 4:3).
Sea usted un pastor o miembro nuevo, hay muchas maneras de ayudar a su iglesia a aprender cómo responder al conflicto bíblicamente, y entonces mejorar su testimonio evangelístico y habilidad de ministrar. Lea la sección titulada "Culture of Peace" para encontrar ideas específicas y pasos para transformar su iglesia en una iglesia de paz.