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Resolviendo el conflicto entre los modernos y postmodernos
Por Lori O 'dea
"El último día de verano, 10 horas antes del otoño mi abuelo me llevó a la Muralla.
Por un rato se quedó callado. Finalmente dijo, con una sacudida muy triste de su cabeza muy vieja: Como ya sabes, de este lado de la Muralla somos Yook; del otro lado de la Muralla viven los Zook.
Entonces dijo mi abuelo: Es tiempo que aprendes la cosa terrible y horrible que hacen los Zook. ¡En cada casa de Zook y en cada ciudad de Zook cada Zook come su pan con la mantequilla hacia abajo!
Pero nosotros los Yook, como ya sabes, cuando desayunamos o cenamos, comemos nuestro pan con la mantequilla hacia arriba, dijo mi abuelo. ¡Esta es la manera correcta y honesta!
Mi abuelo apretó los dientes: ¡Entonces no puedes confiar en un Zook que extiende su mantequilla por debajo! ¡Cada Zook tiene que ser vigilado! ¡Tienen defectos en su alma!"1
Hoy, este libro por Dr. Seuss está en la sección de niños de la biblioteca, pero en 1984, varios años antes de la caída de la Muralla de Berlín, fue nombrado en la lista de los más exitosos de New York Times. La amenaza de una guerra nuclear durante la Guerra Fría dirigió a muchos adultos a buscar el consuelo y sencillez de la niñez.
Ahora la Muralla desapareció, ¿o todavía existe? A veces los antiguos conflictos geográficos e ideológicos parecen casi deseables en comparación con las diferencias complejas de las culturas que actualmente enfrentan nuestro mundo. Seguimos tropezando con diferencias de personalidades, generaciones, y religiones, especialmente las diferencias presentadas por las culturas modernas y postmodernas.
Cuando estas dos culturas se enfrentan en la iglesia, el resultado es un ambiente de posible conflicto. No es un asunto sencillo de lo joven contra lo antiguo, liberal contra conservador, ni contemporáneo contra tradicional. Los Yook y Zook ya no se clasifican distintamente. Más bien, la iglesia enfrentará modernos y postmodernos de todas edades, y aun más común, una mezcla de los dos.
La cultura moderna está caracterizada por el pensamiento lineal, la razón, y la fidelidad a los absolutos. La cultura postmoderna tiende a rechazar estas cosas y en cambio, abrazan la vida subjetivamente. El postmoderno prefiere las posibilidades en vez de propuestas, ser inclusivo en vez de restrictivo, y lo sobrenatural en vez de lo racional.2
La postmodernidad presenta algunos de los desafíos y oportunidades más grandes que la iglesia jamás ha enfrentado. La interacción con los postmodernos ya ha creado conflicto. Algunos tratan de condenar este cambio cultural y lo ven como algo que necesitan pelear. Otros animan la aceptación del cambio, pero al mismo tiempo no tienen el entendimiento necesario para la eficacia verdadera. Ninguno de los dos funcionará. No tiene sentido negar o denunciar lo que ya ha impactado la iglesia.
Entonces, ¿por qué hay que estudiar el conflicto en la iglesia por medio de la perspectiva de la cultura postmoderna? Los líderes cristianos tienen que examinar el asunto porque los riesgos son más altos que nunca. Las iglesias que se atreven a cumplir la misión de Dios crearán conflicto, y tienen que saber como aprovechar de ello. El manejar mal esta oportunidad es arriesgar una desconexión permanente del lazo cultural que contiene demasiadas promesas para ignorar.
MANERAS SEGURAS DE CREAR CONFLICTO CON LOS POSTMODERNOS
En relaciones crecientes, poco a poco aprendemos más acerca de la otra persona. Identificar cosas que les molestan o enojan nos da un conocimiento que tenemos que manejar con responsabilidad. Podemos usar esta información para fastidiarlos a propósito, o podemos usarla para edificar relaciones sanas. Claramente, queremos ayudar a nuestra congregación a que evite los conflictos relacionales obvios, donde la modernidad todavía domina pero la postmodernidad está empezando a surgir. Las áreas siguientes son las más fáciles de evitar:
Actuar como experto
Cuando alguien nos pregunta, ninguno de nosotros aparentaríamos que tenemos todas las respuestas. Sabemos nuestras limitaciones, y somos honestos acerca de ellas ante Dios. Ante los demás, sin embargo, a menudo tratamos de validar nuestra habilidad con una máscara de confianza autorizada. Aunque la habilidad y confianza no tienen nada de mal —los dos nos pertenecen por medio del Espíritu— tampoco es malo ser honesto. Necesitamos evitar las respuestas demasiadas sencillas que no toman en serio las realidades en la vida de las personas.
No estar dispuesto a escuchar
Escuchar una opinión opuesta no es comprometedor; es inteligente. Es inteligente demostrar cortesía, aprender toda la información posible, y entonces permitir que el Espíritu le guíe a aprender el otro lado del asunto. Tomando el tiempo para escuchar a otra persona no compromete ni el evangelio ni nuestro testimonio. Más bien, los mejora dramáticamente cuando tomamos el tiempo para escuchar a otros. Si esperamos que los recién llegados se conformen, entonces esencialmente estamos negándoles su lugar legítimo en el cuerpo de Cristo —un lugar que añade valor al cuerpo de Cristo por medio de su diversidad y dones únicos.
Dirigir como dictador
Aunque su estilo de liderazgo no parezca como dictador, quizá usted necesita examinarse para ver si tiene acciones semejantes a un dictador. Algunas de las peores, pero más fáciles, incluyen el hacer la mayoría de las decisiones solo, pasar por alto las sugerencias de otros para mejorar algo sin considerarlo seriamente, y creer —aun humorísticamente— que usted es mejor en cualquier manera a las personas que guía.
Ser guardia de puertas, no abridor de puertas
Una guardia de puertas mantiene a las personas afuera; un abridor de puertas permite que la gente entre. ¿Cuál de los dos es usted? ¿Su equipo pastoral? ¿Su congregación? Dando las personas un lugar en la mesa requiere más comida, no menos. Esto significa que tiene que presentar todo el evangelio, no un mensaje parcial. Ser un abridor de puertas garantiza que el potencial para la multiplicación productiva de evangelismo, discipulado, y ministerio sea más probable.
Esperar que todos sigan sin cuestionar
Una pregunta no es señal de deslealtad. Una pregunta no es denigración del pasado. Una pregunta no necesariamente indica un desacuerdo. Más bien, preguntas pueden proveer una oportunidad para un compromiso más profundo, mejor ejecución, y crecimiento espiritual. Cualquier cultura donde las preguntas no son aceptadas y manejadas cuidadosamente es una en la cual el conflicto se encenderá, y aun peor, el crecimiento será apagado.
FUENTES POTENCIALES DEL CONFLICTO POSTMODERNO
Buenas noticias. Todas las faltas relacionales nombradas anteriormente se pueden evitar. Si somos responsables, buscamos una perspectiva nueva, y buscamos la ayuda del Espíritu Santo, podemos cambiar hábitos que causan conflictos culturales. Entonces estaremos listos para funcionar como una iglesia nuevotestamentaria —bueno, casi listos.
Dejando comportamientos que causan conflicto es solamente la mitad de la lucha. La verdadera prueba es aprender la nueva cultura —lo bueno y lo malo. La naturaleza de la postmodernidad hace que los dos sean fáciles.
El entendimiento y discernimiento son necesarios para resolver el conflicto creado cuando la fluidez de la cultura postmoderna enfrenta la estructura rígida de la modernidad.
Tolerancia
La tolerancia es una tabla en la plataforma postmoderna. Permite que los postmodernos sean genuinamente felices por otros que han encontrado lo que funciona para ellos y al mismo tiempo lo rechazan por sí mismos. Las iglesias experimentarán conflicto frecuentemente así, porque la tolerancia afecta las opciones en la vida. Será necesario enseñar la santidad de la base de quién es Dios en lugar de la perspectiva de tradiciones históricas o códigos de conducta de membresía.
Cuando surgen conflictos en esta área, habrá reacciones opuestas. La tolerancia tiende a dirigir a los postmodernos a tratar con el conflicto simplemente evitándolo. Pero la tolerancia puede tener el afecto opuesto con un moderno que, reaccionando con su frustración, puede tener una confrontación con la persona que afirma su aprobación de todo. Cuando el modernismo y postmodernismo se reúnen en un campo de tolerancia, el resultado puede ser terrible para una resolución redentora.
La tolerancia en sí, no es mala. Es importante que los cristianos eviten la tendencia de tratar la tolerancia con desdén, especialmente en nuestra reacción a la hipocresía en que está presentada en la prensa. Públicamente, la tolerancia parece estar disponible para todos salvo el cristiano. Esto está creando una generación entera de creyentes que consideran que la tolerancia es una mala palabra.
En un nivel personal, sin embargo, donde tenemos la oportunidad de hacer una diferencia, tenemos que recordar las implicaciones positivas de la tolerancia. Antes de la redención, su presencia puede asegurar que alguien escuche imparcialmente el evangelio. Y en términos del ministerio ayuda a un grupo entero de personas que están abiertas a las formas contemporáneas y tradicionales de alabanza.
Pluralismo
Los postmodernos están activamente curiosos acerca de cualquier cosa que puede contribuir a su bienestar. Muchos practican la piedad pluralística— escogiendo los elementos atractivos de una variedad de religiones. Posiblemente, los postmodernos podrían escuchar el evangelio, aceptar a Jesús como su salvador, asistir fielmente los servicios de la iglesia, y todavía no comprender la exclusividad de Cristo. Esto demuestra la necesidad de un discipulado sólido. El conflicto acompañará este proceso de cambio mientras el valor del pluralismo está reconciliado con el amor de Dios para todos y salvación solamente por medio de Cristo.
¿Qué debe hacer un líder?
El pastor o líder tiene responsabilidades únicas para manejar el conflicto en la iglesia. Desafortunadamente, a los líderes tampoco les gusta el conflicto y tienden a evitarlo como los demás. Por eso es importante que los líderes —especialmente los que tienen conflictos que surgen de la cultura postmoderna— entiendan sus responsabilidades esenciales.
Aprenda acerca del conflicto
Cada líder tiene que ser estudiante de la resolución del conflicto. Empiece en la biblioteca local. Lea todo lo que hay disponible sobre el tema. Tome una clase en el instituto bíblico, seminario, o universidad local. Aproveche oportunidades de estudiar conflictos ministeriales. Capacite a los otros pastores, la mesa directiva, y los líderes en el manejo del conflicto.
Revuelan las cosas
El conflicto ofrece muchos beneficios, incluyendo la oportunidad de arreglar problemas y mejorar el logro de la visión. El liderazgo crea tensión al identificar la realidad actual y comunicar la visión de Dios para el futuro. La tensión necesaria entre los dos produce un ambiente creativo de conflicto en donde crecer. (Vea A Fish Out of Water por George Barna para una explicación más detallada.)
Anime el conflicto bueno
El conflicto puede ser una indicación de relaciones sanas entre los pastores, que naturalmente producen ministerios más productivos. El líder debe permitir, hasta animar, el conflicto positivo en las reuniones donde todos expresan sus opiniones y nadie se queda callado. (Para más información, lea The Five Dysfunctions of a Team and Death By Meeting por Patrick Lencioni.)
Entrene sin faltas técnicas
Dirija su corazón pastoral a quedarse en la línea de banda cuando ve conflicto entre miembros de su congregación. Tarde en intermediar y evite complicar la situación con su participación a toda costa. Más bien, provea dirección y anímelos a seguir Mateo 18:15 hasta que sea absolutamente necesario interrumpirlos para seguir adelante.
Capte lo positivo
Además de aprender acerca del conflicto, asegúrese que aprenda algo del conflicto también, especialmente en casos de conflictos que se tratan de modernos contra postmoderno. Saque de cada resolución una memoria de corto plazo de cualquier cosa desagradable, pero una memoria de largo plazo del conocimiento cultural, teología fuerte, y relaciones reforzadas.
Aproveche la oportunidad
El evitar puede causar irrelevancia, ineficacia, y corazones duros. No podemos arriesgar esto en el ambiente exigente del ministerio de hoy. Tome tiempo regularmente pare reflexionar sobre interacciones que usted ha tenido con los que pastorea, y examine cuidadosamente su reacción a situaciones de conflicto (ayuda de un asistente o secretaria podría ser útil). Trate de mejorar su tiempo de reaccionar, y al mismo tiempo reduce la tendencia de evitar las situaciones.
—Lori O'Dea, D. Min., Springfield, Missouri
La resolución de conflicto tiene un papel muy grande en este asunto. Los que tratan con el conflicto por medio del compromiso buscan justificar el pluralismo. Los postmodernos y fundamentalistas, evitándose, andan en rumbos opuestos para evitar el conflicto. No habrá resolución de esta manera.
Las tendencias pluralísticas, como la tolerancia, fomentan una actitud abierta y promueven una actitud fácil de enseñar. Si demostremos una actitud abierta —no para el prejuicio de la fe, sino para mostrar interés en otros— entonces podríamos prevenir y resolver los conflictos no necesarios.
Espiritualidad
Los postmodernos tienen un hambre espiritual insaciable, aun admirable. Sin el discernimiento del Espíritu, ellos pueden crear una seudo–espiritualidad por medio de un enfoque ecléctico de la religión. Otra vez, esto no se va a parar en las puertas de su iglesia. Tanto los creyentes como los no creyentes están influenciados por los valores postmodernos y sin duda aplicarán estos valores en su relación con el Señor.
El problema surge cuando valores mezclados paralizan la relación al crear un concepto falso de la espiritualidad en lugar de aprender una espiritualidad verdadera del Señor. Decir a las personas que piensan que se están acercando a Dios que sus actividades son repugnantes a Él ciertamente creará conflictos serios.
Comunidades espirituales nunca han existido sin versiones equivocadas de la espiritualidad (piense en los fariseos y sus homólogos de hoy). El llamado postmoderno por la espiritualidad es algo verdadero. El liderazgo es muy importante aquí. Ayude a sus miembros a ganar un aprecio por el hambre espiritual en esta cultura, en lugar de condenar la porquería usada para saciarlo.
Relativismo
El relativismo crea un sistema inexacto de ética y decisiones basado en variables que siempre cambian. No hay ninguna tendencia ni conciencia de una necesidad de buscar una autoridad más alta. Aunque es fácil ver lo negativo del relativismo moral, su importancia nos requiere a aceptar los desafíos que ofrece también. Las suposiciones, respuestas de mucha labia, y vidas y acciones incongruentes por parte de los cristianos no serán tomados en serio. En lugar de pensar que todo es blanco y negro en este mundo, es tiempo que los cristianos vean la realidad gris con integridad, reflexión, y reacciones llena del Espíritu.
Si usted piensa que esto complica el discipulado, prepárese para las dificultades que puede crear dentro de su contexto ministerial. El relativismo en el liderazgo es el pastor que habla de trabajar en equipo, pero practica la jerarquía. En la relación de equipo, se manifiesta en las batallas dentro de diferentes departamentos. Frecuentemente, los conflictos de equipo se parecen a la controversia de Pablo y Bernabé sobre Juan Marcos. Los dos tienen puntos válidos. Individuos en lados opuestos piensan que ellos mismos tienen la razón. Sin la habilidad de resolver el conflicto, sin embargo, una separación puede ser el resultado no necesario.
Ahora, por las identidades de los grupos en oposición, inserte su nombre y los nombres de las personas en el equipo pastoral o los nombres de su congregación y las visitas del domingo pasado. ¿Puede correr el riesgo de perder esta batalla? Si define la victoria como el triunfo de su opinión, entonces usted ya perdió. Los postmodernos se desalojarán. Pero si usted ve la victoria como una resolución redentora —una donde Jesús es glorificado y las relaciones son reforzadas— entonces está listo para manejar el conflicto en una cultura postmoderna. Es posible encontrar algo en común cuando toma tiempo para entender la cultura y apelar a sus puntos fuertes.
RESOLVIENDO EL CONFLICTO CON LOS POSTMODERNOS
El conflicto entre diferentes culturas es inevitable. Los lideres tienen que estar capacitados y también tienen que capacitar a otros a buscar la resolución redentora. Desafortunadamente, no hay una sola manera correcta de responder al conflicto. Aun Jesús no respondió de la misma manera a todos los conflictos. Los fariseos fueron tratados con confrontación fuerte, evitación, conversaciones abiertas, consejos personales y de grupo, y otras técnicas del manejo de conflicto. Es un error creer que los pensamientos pluralísticos siempre serán corregidos con una confrontación flagrante o que conversaciones más largas siempre proveerán la solución apropiada. La resolución de conflicto no es tan sencilla.
Más bien, el manejo del conflicto requiere un entendimiento de la vida para ofrecer paz cuando las culturas chocan. Esta es la respuesta correcta a la falta de conocimiento bíblico de los modernos y postmodernos en nuestras iglesias. Es un desafío vivir y enseñar las verdades cristianas de una manera que atrae, no repugna, a las personas con quienes tenemos conflictos. Esto involucra el dirigir a los modernos y postmodernos a lo que desean más —una experiencia genuina en la presencia de Dios.
Levantando la Biblia, gritando opiniones, y citando la Escritura no resultará en resolución. Discutiendo, aun cortésmente, con un razonamiento que aun Aristóteles no podría refutar no resultará en resolución. La única manera que podemos lograr la resolución redentora es vivir de acuerdo con los principios de Dios, y enseñar y pedir cuentas de cada creyente que influenciamos en cuanto a estas verdades.
Al traer el conflicto cultural a un punto de valores compartidos, podemos encontrar la resolución. Abajo hay unas sugerencias:
Cada conflicto no es cultural
El conflicto es complejo. Pocas veces se trata de una sola cosa o sucede por causa de una sola parte de nuestra personalidad. Tome tiempo de reconocer las contribuciones en las áreas siguientes.
Problemas de personalidad
Cada líder necesita tomar un curso básico acerca de cómo identificar diferentes tipos de personalidades. Hay cosas positivas y negativas de cada tipo de personalidad. Saber su propio tipo de personalidad, y también tener la habilidad de identificar el tipo de personalidad de otros, le ayudará a entender las fuerzas y debilidades de otros.
Experiencia y llamada
Nuestra historia, experiencia, y llamada pasada pueden distorsionar nuestra perspectiva. Si usted ha estado en un contexto de ministerio particular por varios años, verá las cosas diferente —lo bueno y lo malo— que alguien llegando a ese contexto por primera vez. El reconocer que esas áreas pueden crear una visión más clara o también una visión más borrosa nos puede ayudar a no ser demasiados sensibles.
Diferencia de las generaciones
La modernidad y postmodernidad no son restringidos por edades. Como las personalidades, las características de las generaciones no deben limitarnos, sino proveernos perspicacia. Aprenda las cualidades básicas de todas las diferentes generaciones.
Diferencia de los sexos
Sí, los hombres y mujeres son diferentes. Sin ser muy detallados, ¿podemos ponernos de acuerdo que son diferentes y reconocer que estas diferencias pueden y tienden a causar conflictos de vez en cuando?
Condición espiritual
Obviamente, una persona sin Cristo tiene una desventaja en los recursos para el manejo del conflicto. Igual de pobre, pero aun más responsable, es el creyente que no aprovecha del amor, luz, fuerza, guía, y fruto del Espíritu. A veces hay conflicto cuando no vivimos de acuerdo al Espíritu, y la mejor manera de resolver ese problema es confesar una participación personal en el conflicto.
—Lori O'Dea, D. Min., Springfield, Missouri
Sea mejor oyente
Un amigo recientemente sugirió que necesitábamos enseñar a la gente cómo escuchar mejor. Él hizo este comentario después de pasar un largo tiempo con un grupo de pastores, escuchándoles compartir historias de sus experiencias pasadas. Yo pregunté, "¿Necesitamos esta lección porque aprenderemos mucho de otros o porque la conversación parecía una batalla con cada participante luchando por la primera oportunidad de contar su historia?"
Él respondió, "Sí."
Usted probablemente ha experimentado algo similar. Todos quieren expresar su punto de vista. Es una reacción humana válida. Cuando digo todos, incluye a la gente que quiere expresar opiniones opuestas del asunto. Muchos de nosotros, reaccionando de la mentalidad moderna que aprendimos de sermones incontables, reaccionamos al conflicto con una aluvión de argumentos. Descartamos el diálogo y vamos directamente al púlpito imaginario, y entonces esperamos que otros escuchen en anticipación silenciosa.
Si no aprendemos a ser oyentes pacientes, nunca reconoceremos el conflicto con los modernos cuando suceda. El valor postmoderno de tolerancia confirmará su opinión sin realmente darla una consideración personal seria. Los buenos oyentes entenderán la diferencia sutil y reconocerán que ha sucedido un conflicto, no una conexión.
La clave para escuchar mejor es la compasión . ¿Me importa suficientemente la otra persona para asegurar que nuestra relación no está basada en la aprobación o rechazo de mi entendimiento de la verdad?
Cuando Jesús vio la condición de la gente, tuvo compasión de ellos (Mateo 9:36). ¿Es su reacción la misma o tiene la tendencia de sentirse repugnado (aun fascinado) por la ornamentación o actitud de la persona postmoderna?
Enfrente personalmente e inmediatamente
"Hermano Pastor, mi sobrina, que es una cristiana nueva, está asistiendo nuestra iglesia. Recientemente estuvo en el centro comercial. Entró en una tienda y el empleado la trató muy feo, y ese empleado es un miembro del coro de nuestra iglesia. Mi sobrina estaba tan afectada que está considerando la idea de dejar la iglesia."
Pregunté, "¿Habló tu sobrina con el miembro del coro?"
La respuesta era no. Nunca se les ocurrió hacer eso. Los creyentes pocas veces piensan en tratar con el conflicto desde el punto de partido de Mateo 18:15, que da instrucciones que se puede aplicar a las relaciones. La resolución del conflicto requiere la confrontación personal. Esperar o hablar con otras personas del asunto solamente aumenta la intensidad del conflicto.
La clave para la confrontación personal es la sinceridad . No importa tu cultura nativa, la confrontación es pocas veces el primer paso natural. Para los postmodernos, sin embargo, puede ser la diferencia entre resolución y resentimiento. No les importa las reglas, pero prestan atención a alguien que es genuino. La confrontación realizada apropiadamente (en privado, inmediatamente, cuidadosamente) provee una oportunidad para hablar abiertamente acerca del asunto que está causando conflicto, pero aun más importante, muestra preocupación por la persona, pasión por el asunto, y respeto por el futuro de la relación.
Hable la verdad en amor
Una de las primeras mentiras que nos decimos a nosotros mismos es, "Los palos y piedras podrán romper mis huesos, pero las palabras nunca me herirán." Esta es una mentira despiadada y una respuesta completamente inadecuada para un conflicto. La verdad es que las palabras sí nos hieren. Cuando un niño dice una acusación odiosa, es señal de la inmadurez. Cuando un creyente lo hace, lo mismo es cierto. Es tiempo de madurarnos.
Efesios 4 explica indicaciones de la madurez espiritual, y un desafío poderoso de hablar la verdad en amor el uno con el otro (Efesios 4:15). Se ha usado este versículo por mucho tiempo como una razón santificada de atacar a otros, pero estas instrucciones necesitan ser interpretadas de nuevo. Las palabras tienen un poder tremendo de sanar, pero solamente si las palabras hablan la verdad. La verdad es el contenido de la confrontación justa.
La clave de hablar la verdad es hacerlo con amor . El amor genuino es irresistible. El amor quita el veneno de la condenación y suaviza el corazón del oyente para que pueda recibir la verdad. Desafortunadamente, hemos utilizado otras enseñanzas infantiles—"Si no tienes nada bueno que decir, no digas nada" —como una excusa de evitar la confrontación. No entendemos que la mejor cosa que podemos hacer para otra persona es enfrentarla con la verdad en amor.
Abra las puertas a la comunidad
Mi vecindario es igual que muchos hoy. Uno por uno, los jardines detrás de las casas tienen cercas altas para privacidad. ¿Cuándo y cómo se conocen estos vecinos? ¿En la calle el día que recogen la basura? Hay una lección aquí para la iglesia contemporánea. ¿En qué punto cruzan las culturas postmodernas y modernas? ¿En el camino del conflicto donde percibimos que otros no son dignos de redención?
¿Entendemos que esta es la declaración que hacemos cuando escogimos pasar por alto el conflicto, o peor, perpetuarlo? Esta no es la iglesia que nuestro Señor describió. La cultura postmoderna necesita ver la iglesia como un lugar donde la diversidad es bienvenida, donde es seguro expresar su opinión, donde corazones duros son transformados en corazones fáciles de enseñar, donde hay generosidad de tiempo y atención, y más importante, donde uno puede traer consigo su basura (problemas). Una iglesia que sepa los principios de la resolución de conflictos culturales es un lugar perfecto para esta clase de comunidad.
La clave para una comunidad de calidad es la participación . La comunidad no consiste de una persona. No puede ser algo forzado. Tenemos que invitar a la persona a participar. El creyente que cree en la tradición de la modernidad quiere que el recién llegado acepte las reglas establecidas antes de participar. El creyente con experiencia con los conflictos culturales aceptará abiertamente el hermano o hermana que necesita luchar con estos asuntos en una comunidad cariñosa y sincera.
¿ESTÁ LISTO?
La iglesia necesita ver más conflictos culturales. Esto indicará participación con la cultura postmoderna en lugar de evitarla. El conflicto sano provee un ímpetu para cambios positivos y momento para salir adelante en nuestras iglesias. En lugar de alejarse de culturas que parecen extrañas, los pastores necesitan abrazarlas con una perspectiva nueva sobre los conflictos culturales que enfrentan.
El desafío de diferentes culturas no es fácil, pero no lo podemos evitar. Necesitamos un corazón íntegro (Salmo 86:11) que no se debilita al enfrentar diferentes culturas, que no se compromete por opiniones opuestas, ni se endurece por consternación durante el proceso de discipulado. Los postmodernos "piensan con su corazón, y escuchan con sus ojos."3 En el ambiente difícil del conflicto, la respuesta correcta de los creyentes proveerá una plenitud de ideas que el corazón puede contemplar y los ojos pueden escuchar. Aun mejor, la respuesta correcta remediará los "defectos en su alma" que el Dr. Seuss mencionó.
Lori O'Dea, D. Min., es coordinadora del programa del doctorado de ministerio, Assemblies of God Theological Seminary, Springfield, Missouri.
notAs
Dr. Seuss, traducido de The Butter Battle Book (New York: Random House, 1984), 1-6.
Para uno de los mejores libros sobre el postmodernismo, lea A Primer on Postmodernism por Stanley Grenz (Grand Rapids: Eerdmans, 1996).
Ravi Zacharias, "One Week in October," Apologetics and the Postmodern Mind, Oxford CA605.