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CUANDO LAS OVEJAS SE PELEAN—

TRATANDO CON EL CONFLICTO EN LA IGLESIA PEQUEÑA

POR GLENN C. DAMAN

La iglesia pequeña funciona alrededor de las relaciones íntimas formadas dentro de la congregación.   Por esta razón, muchos creen que una iglesia pequeña es un lugar donde personas muy cariñosas que se aman y apoyan mutuamente se juntan para alabar, donde no existen los conflictos, y donde nunca se escucha una palabra desalentadora.  

Aunque esto es cierto de muchas congregaciones pequeñas la mayoría del tiempo, no es cierto de todas las congregaciones todo el tiempo.   El conflicto es una realidad que enfrenta las congregaciones a pesar del amor y cariño que las personas tienen.   La diferencia entre una congregación amorosa y una que está batallando con el conflicto no es la cantidad de conflictos o la intensidad de conflictos, sino la manera en que la gente responda y resuelva los conflictos.  

Las iglesias amorosas resuelven el conflicto con poco daño a las relaciones de largo plazo.   Las congregaciones en guerra permiten que los conflictos crezcan.   Nunca buscan una solución y frecuentemente añaden aun nuevos conflictos a los problemas que existen.  

Como el conflicto es una realidad que los pastores enfrentan en el ministerio de las iglesias pequeñas, necesitan entender las dinámicas del conflicto dentro de la iglesia pequeña y desarrollar métodos buenos para resolverlos.   Aunque el conflicto puede ocurrir en una iglesia de cualquier tamaño, cuando sucede en una iglesia pequeña puede destruir el bienestar espiritual de la congregación e impedir su ministerio por años.

LAS DINÁMICAS DEL CONFLICTO EN UNA IGLESIA PEQUEÑA

Cuando hay desacuerdos, aun entre dos o tres individuos de la congregación, la iglesia pequeña experimenta estrés espiritual y conflicto emocional.   El conflicto puede ser especialmente traumático para las personas y el pastor mientras intentan tratar con la crisis.

El conflicto debilita el estado de Ánimo del pastor

Un problema significante en la iglesia pequeña es el aislamiento del pastor.   En una iglesia pequeña no hay otros pastores que pueden proveer apoyo emocional y espiritual.   Cuando hay conflictos el pastor frecuentemente los enfrenta solo.  

Este aislamiento es especialmente severo cuando los pastores están envueltos en un conflicto que involucra a los diáconos o miembros de la mesa directiva.   Debido a que los pastores no tienen en quien confiar, faltan la perspicacia y sabiduría que podrían obtener de alguien que entienda los asuntos y que pueda proveer un buen consejo para resolver los problemas.  

Muchos pastores en iglesias pequeñas en comunidades aisladas también experimentan los efectos agravados del aislamiento.   Frecuentemente trabajan demasiado y se sienten abandonados.   Aun los líderes de su denominación parecen a veces distantes y no disponibles para ellos y su congregación.

Algunos pastores encuentran consuelo y consejo de otros pastores en el área, pero muchos pastores de iglesias pequeñas frecuentemente no tienen esta opción.   A menudo no hay una asociación ministerial local y la iglesia más cercana está varias millas de distancia.   Como resultado los pastores fácilmente llegan a estar desanimados y prontos se sienten asombrados por el conflicto.   Cuando ya no pueden mantener una perspectiva positiva, empiezan a ver la situación como algo sin esperanza y pronto dejan la iglesia o el ministerio.

El conflicto debilita el estado de Ánimo de la iglesia pequeÑa

El estado de ánimo de la iglesia pequeña es a menudo muy frágil.   Debido a que la iglesia puede batallar con las finanzas, liderazgo, y recursos, hay una preocupación que la iglesia ya no será viable.   Los miembros de una iglesia pequeña puede desanimarse si las otras iglesias están creciendo y la suya no.   La gente se puede desanimar si nuevas familias visitan, pero deciden ir a otra iglesia porque ofrece más programas.   Se adhieren a las características positivas como "somos una iglesia cariñosa."   Sin embargo, si una iglesia está envuelta en conflictos, debilita la única característica que es la fuerza de la iglesia.   El desanimo que esto causa empeora el conflicto, especialmente cuando las personas empiezan a culpar el uno al otro por los problemas.  

Las iglesias pequeÑas frecuentemente esconden el conflicto bajo la unidad relacional

La iglesia pequeña tiene una cultura relacional.   Las personas pueden tener la apariencia de unidad en público, pero los conflictos se quedan escondidos bajo la superficie.   Los miembros pueden sentirse resentidos por daños y ofensas del pasado, y aun estar enojados y amargos.  

En una iglesia pequeña existe una cultura donde la gente se siente obligada a llevarse bien, y ayudar el uno al otro y trabajar juntos.   Esta expectación cultural hace que las personas ponen a un lado sus diferencias y problemas pequeñas que las divide.   Esto frecuentemente desafía a que la gente resuelva sus conflictos, pero también puede llegar a ser una máscara detrás de la cual el conflicto crece y empeora, y finalmente explota y divide la iglesia.   Quizás las tensiones nunca lleguen a ser batallas abiertas, pero una guerra fría puede existir donde las personas manipulan la política de la iglesia para debilitar los programas o ideas del otro grupo.

Los conflictos afectan a todos

Un desacuerdo entre dos individuos en una iglesia grande puede estar desapercibido por el resto de la congregación; pero en una congregación más pequeña, la iglesia entera siente la tensión.   Una iglesia pequeña funciona como un solo cuerpo.   Las personas quieren saber lo que está sucediendo en cada programa y ministerio, aunque no estén directamente involucrados.   Como consecuencia todos se enteran de un conflicto entre dos individuos.   Ellos pueden sentir la tensión, aun cuando no entienden todo el asunto.  

Esto puede ser de beneficio si la congregación motiva a los individuos a resolver sus diferencias, pero también puede ser destructivo cuando las personas empiezan a escoger entre los dos lados.   Esta agrupación puede suceder debido a relaciones ya existentes en la iglesia.   Cuando el conflicto involucra a dos familias importantes, batallas familiares pueden acontecer donde los dos jefes de familia luchan para dominar.  

Los conflictos afectan el testimonio de la iglesia

El ministerio futuro de la iglesia se puede debilitar cuando las personas se enojan el uno con el otro.   Esto es especialmente el caso con las iglesias en comunidades más pequeñas donde la población no cambia mucho.   La gente en la comunidad dice, "Bueno, antes asistí a esa iglesia, pero. ..."  

Los conflictos continuos que impiden la evangelización de la iglesia no solamente vienen de los conflictos internos dentro de la iglesia, pero también de conflictos dentro de la comunidad.   Cuando están invitados a asistir a la iglesia, la gente dice, "Iría a la iglesia si fulano no asistiera allí."

La iglesia que tenga una historia de conflicto puede llegar a ser reconocida como "la iglesia donde nadie se lleva bien."   Estas situaciones son especialmente ciertas cuando un conflicto pasado nunca fue resuelto.   Antes de que la iglesia pueda empezar a alcanzar a la comunidad, puede que sea necesario resolver asuntos que acontecieron hace muchos años.  

ASUNTOS PROBLEMÁTICOS EN LA IGLESIA PEQUEÑA

Muchos asuntos pueden causar tensiones en la iglesia.   Personas tienen conflictos sobre los valores y metas.   Están en desacuerdo en cuanto a los asuntos de poder y autoridad.   Los conflictos pueden acontecer también porque la gente está desanimada y el estado de ánimo está bajo.   Estos pueden debilitar la unidad dentro de la congregación.   La iglesia pequeña no está más libre de estos asuntos que una iglesia grande.   Estos son asuntos, sin embargo, que afectan más a las congregaciones pequeñas.  

Conflictos causados por tensiones culturales

En el pasado, las iglesias pequeñas, especialmente en áreas rurales, eran grupos homogéneos unificados alrededor de normas y valores culturales establecidos que reflejaban la naturaleza homogénea de la comunidad entera.   En años más recientes, sin embargo, ha acontecido un cambio dramático en las áreas rurales.   Personas que se trasladan de áreas urbanas a áreas rurales crean la potencial para tensiones culturales donde los valores y cultura tradicionalmente rurales hacen frente a los valores y cultura urbanos.   Esto no solamente afecta las relaciones dentro de la comunidad, pero también afecta relaciones en la iglesia.

Las congregaciones tienen conflictos sobre la música, versiones de la Biblia, maneras de vestirse, y otras diferencias culturales.   Problemas que son culturales llegan a ser asuntos bíblicos cuando la división entre los valores culturales y los valores bíblicos no es clara.   Cuando suceden conflictos, las personas no solamente están en desacuerdo, pero también piensan que el otro grupo es liberal o legalista, y entonces en contra de Dios.

Los conflictos también se desarrollan por asuntos no religiosos tales como el medioambiente, usos de la tierra, y otros asuntos políticos que se debaten dentro de la comunidad.   Estos conflictos políticos no solamente dominan el campo político, pero también se infiltran en la iglesia.   Personas que tienen ideas opuestas políticas pueden estar en la misma banca el domingo.   Las tensiones que experimentan en el mundo secular crean tensiones dentro de la congregación y afectan la interacción y participación de la congregación dentro de la comunidad secular.  

Cuando estas opiniones chocan, la iglesia puede proveer reconciliación en la congregación y comunidad.   La iglesia puede tener un testimonio importante, no al escoger lados en las luchas culturales, ni al quedarse neutral, sino al demostrar el ministerio de reconciliación entre las personas y dirigiéndolas a la reconciliación espiritual con Dios (2 Corintios 5:18-21).

Luchas familiares

Muchas veces una persona o familia dentro de una iglesia pequeña llega a ser el jefe del grupo.   Este individuo o familia, por causa de participación pasada, posee bastante autoridad e influencia en la iglesia.   Esta persona puede tener una posición de autoridad oficial tal como diácono, o puede que no tenga ninguna posición reconocida.   Su influencia, sin embargo, controla grandemente las decisiones y dirección de la iglesia.   La congregación la respeta.  

El conflicto sucede en una iglesia pequeña cuando alguien hace frente a la autoridad del jefe del grupo.   Frecuentemente el desafío viene del pastor cuando él se encuentra desafiado por este individuo en cuanto a las decisiones y planes de la iglesia.   El resultado es una batalla en la congregación.

Cuando el conflicto está entre el pastor y el jefe del grupo, frecuentemente las personas no luchan abiertamente en contra del pastor, sino empiezan a alejarse poco a poco de las posiciones de liderazgo y dejan de apoyar la iglesia con sus finanzas.   En muchos casos, cuando el jefe del grupo tiene un conflicto con el pastor, el resto de la congregación apoyará al jefe del grupo y el pastor llega a aislarse de la iglesia y finalmente tiene que renunciar.

Cambio

El cambio inevitablemente dirige al conflicto, aun cuando no es posible evitar el cambio.   El cambio crea un conflicto con el pasado mientras la iglesia busca salir adelante en el futuro.   Iglesias pequeñas han sido criticadas frecuentemente por ser rígidas y no dispuestas a cambiar.   Aunque esto es cierto a veces, en la mayoría de los casos las personas están dispuestas a cambiar, pero no quieren estar esforzadas a participar en un cambio que no entienden ni perciben como algo beneficial para ellos y la iglesia.   Cuando el cambio crea un problema, muchas veces no es el resultado de la actitud de las personas hacia el cambio, sino la manera en que el líder presenta y maneja el cambio.

Debido a que la iglesia pequeña se maneja por relaciones, las personas no están dispuestas a abrazar los cambios que pueden afectar negativamente las relaciones dentro de la congregación.   Ellos no abrazarán un cambio que perciben que puede destruir una conexión relacional con los miembros pasados y presentes que han edificado la iglesia.   Por ejemplo, la iglesia puede resistir la decisión de cambiar las bancas aunque las bancas viejas son muy incómodas, porque Juan, que era el fundador de la iglesia, las compró.   Para ellos, el asunto no es la incomodidad que sienten durante el servicio.   Las bancas son un testimonio de la herencia que Juan dejo a la iglesia.   El cambio de bancas destruiría el testimonio visible y tangible de esa herencia.  

Al hacer cambios, el pastor tiene que determinar cuáles son las conexiones relacionales y cómo mantenerlas durante el proceso.   En el caso de las bancas, quizás podrían poner una placa en las bancas nuevas que reconoce a Juan y su contribución a la iglesia.

Personalidades

Las personas no siempre están de acuerdo porque tienen personalidades diferentes.   Algunas personas disfrutan de la música ranchera, algunos disfrutan de la música clásica, y algunos disfrutan de la música contemporánea.   A algunas personas les gusta la alfombra roja, algunos prefieren verde, y algunos no quieren alfombra.   Una iglesia de 75 personas tiene 75 personalidades diferentes.   En una iglesia pequeña, las personas libremente expresan sus preferencias y personalidades.   Aunque las personas desarrollan habilidades de trabajar con las diferentes personalidades, hay tiempos cuando estas diferencias chocan profundamente.   Los individuos se lastiman y se enojan cuando interpretan el rechazo de sus ideas como el rechazo de ellos   mismos.   Lo que parece ser un desacuerdo pequeño llega a ser una guerra cuando los individuos luchan por su identidad personal.  

Aunque los pastores animan a la gente a vivir su fe como Pablo nos desafía en Filipenses 2, poniendo las necesidades de otros ante sus propias necesidades sucede pocas veces.   Debido a la naturaleza carnal las personas siguen buscando su propio bien en lugar de sacrificarse.   Los líderes tienen que crear un ambiente donde las personas valoran las diferencias que tienen y donde reconocen que la fuerza de la iglesia no viene de la homogeneidad del grupo, sino de la diversidad del grupo, tanto con los dones como con las personalidades.

RESOLVIENDO EL CONFLICTO DENTRO DE LA IGLESIA PEQUEÑA

El conflicto en sí no es necesariamente malo ni destructivo.   Lo que es malo y lo que causa destrucción en relaciones es la manera en que las personas responden al conflicto.   El clave de manejar el conflicto no es evitarlo, sino resolverlo apropiadamente.   Muchos recursos están disponibles que pueden ayudar al pastor y el liderazgo en resolver el conflicto.1   Los puntos siguientes son relevantes para resolver el conflicto en la iglesia pequeña.  

InteracciÓn personal

Debido a que la iglesia pequeña está dirigida por relaciones, el primer elemento y el más crucial de la resolución del conflicto es la interacción personal y directa con la otra persona.   Muchos conflictos entre dos personas se pueden resolver con una llamada telefónica o visita personal.   El pastor puede servir como un mediador informal entre los dos grupos, ayudándolos a entender el uno al otro y llegar a una solución común y agradable.   La fundación de esta manera de solucionar el problema depende de la relación que el pastor tiene con las dos personas.   Si un pastor desarrolla relaciones sólidas con su congregación, ellos lo respetarán y buscarán su participación en la situación.   Si el pastor, sin embargo, se mantiene aislado y distante de su congregación, su participación será vista como una intrusión y puede causar que el conflicto se empeore.   Cuando problemas surgen entre personas que causan tensiones, el pastor debe ser capaz de ir con ellos, escuchar y analizar el asunto, y proveer sugerencias para una solución rápida y justa.   En una iglesia pequeña, el pastor rápidamente se entera de los conflictos y normalmente tiene una relación positiva y personal con las personas involucradas.   Esta relación provee oportunidades para la participación pastoral en la resolución del conflicto.

IntervenciÓn de la mesa directiva

Si el conflicto afecta a un grupo de individuos, la congregación entera, o si el pastor está involucrado en el conflicto, entonces la mesa directiva tiene que participar en el proceso de encontrar una solución.   Puede ser que el asunto sea algo sin mucha importancia, o algo que el pastor puede manejar.   Pero si el conflicto se trata de un asunto de la iglesia, la mesa directa necesita saber.

La mesa directiva de la iglesia puede proveer apoyo de oración para las personas involucradas y apoyo emocional y espiritual para el pastor mientras busca una solución.   Se equivoca el pastor cuando escoge tomar decisiones que afectan la congregación sin primero comunicarse con la mesa directiva.   Entonces el pastor se encuentra en el centro del conflicto y sin apoyo.   Si el pastor ha comunicado claramente con la mesa directiva y está llevando a cabo decisiones que todos tomaron, entonces la mesa directiva se unirá en apoyo del pastor aun cuando las personas están criticando.

IntervenciÓn activa

Una iglesia pequeña tiene la tendencia de paso por alto el conflicto y ponerlo a un lado.   Esto no trae resolución, sino crea hostilidad subversiva.   Las personas involucradas empiezan a desarrollar un sentido de amargura y enojo el uno hacia el otro.   Cuando surgen estas tensiones, es importante que el pastor y mesa directiva participen activamente en el proceso de resolver los problemas.  

Para resolver los problemas, el pastor y presidente de la mesa directiva necesitan primero reunirse con los individuos involucrados y determinar los asuntos que causaron las hostilidades.   Segundo, una vez que los asuntos estén identificados y clarificados, entonces el pastor y mesa directiva necesitan reunirse para discutir el problema y la clase de intervención necesaria.   Tercero, en muchos casos el pastor y la mesa directiva necesitan reunirse con las personas involucradas para ayudarlas a encontrar una solución para el problema.   Al reunirse con los individuos, la mesa directiva debe buscar una solución que los dos grupos pueden aceptar.   Una vez que la solución tenga apoyo mutuo, las personas involucradas necesitan hacer un pacto diciendo que están dispuestas a trabajar hacia esa solución.   Finalmente, una vez que los dos grupos estén de acuerdo con la solución, es la responsabilidad de la mesa directiva, y no solamente el pastor, de asegurar que las personas estén viviendo de acuerdo al pacto.

COMO PREVENIR EL CONFLICTO EN LA IGLESIA PEQUEÑA

Aunque no todos los conflictos se pueden ni se deben evitar, muchos conflictos dentro de la iglesia pequeña se pueden prevenir.   Muchos problemas se pueden desarrollar, no por el comportamiento pecaminoso, sino por la falta del pastor de comunicar claramente y aprender cómo trabajar con otros.

Trabajar con el jefe del grupo

Los pastores pueden evitar enredarse en la polémica al aprender a trabajar con el jefe del grupo de su congregación.   Recuerde, ese individuo tiene bastante influencia en la iglesia.   Los pastores a veces suponen equivocadamente que el jefe del grupo no está de acuerdo con sus ideas porque él es carnal y motivado por el poder.   En muchos casos, sin embargo, el jefe del grupo ha llegado a esa posición de poder por su fe y participación a través de los años en la iglesia.   El jefe del grupo frecuentemente provee la estabilidad espiritual que las iglesias pequeñas necesitan durante los cambios de liderazgo pastoral.

Debido a que las iglesias pequeñas tienden a experimentar cambios frecuentes en el liderazgo pastoral, los miembros no siempre buscan al pastor para encontrar la estabilidad necesaria durante los tiempos difíciles de la iglesia.   Más bien, el jefe del grupo es la influencia de estabilidad.   Cuando un pastor intenta quitar el poder del jefe del grupo, se encontrará no solamente luchando contra el jefe del grupo, pero también contra toda la congregación.   Cuando la iglesia se siente inquieta debido a un conflicto entre el pastor y el jefe del grupo, la gente no irá con el pastor para encontrar estabilidad y seguridad, sino irá con el jefe del grupo.

Si un pastor desea influenciar el crecimiento y estabilidad de la congregación, tiene que aprender a trabajar junto con el jefe del grupo, ganando su confianza y apoyo.   Cuando el pastor tiene el apoyo del jefe del grupo para un nuevo ministerio o un cambio en el ministerio, la congregación entera rápidamente aceptará la idea.   Ya no considerará el cambio como una amenaza a la estabilidad de la iglesia.

Llevar a cabo los cambios cuidadosamente

La mayoría de los cambios resultan en conflicto cuando los nuevos métodos deseados chocan con los antiguos métodos establecidos.   Como resultado, el cambio involucra una pérdida y también una amenaza a la estabilidad de la iglesia.   Esto es especialmente importante para una iglesia que está luchando para existir.   Aun cuando el cambio sea necesario para que pueda seguir adelante, la gente tiene miedo que el cambio sea la acción final que terminar á con la iglesia.  

Cuando un pastor intenta hacer cambios en una iglesia pequeña, es importante que lleve a cabo los cambios de una manera que minimiza los sentimientos de amenaza y pérdida para la congregación.   Esto significa que hay que comunicar claramente por qué el cambio es necesario, comunicando tanto los efectos positivos y negativos del cambio, y entonces permitiendo que la gente escoja aceptar o rechazar el cambio.   Es importante tener el apoyo de la gente cuando busca la aprobación de un cambio.   La gente necesita apoyar la propuesta, de otra manera no será efectiva.  

Mantener la comunicaciÓn

Los pastores frecuentemente crean tensiones porque ellos suponen que todos han escuchado y comprendido lo que han sido comunicado.   El conflicto normalmente surge porque los pastores han comunicado muy poco en lugar de comunicar demasiado.   La regla debe ser: más importante sea el asunto y más afecto tenga en la vida de la congregación, más los pastores tienen que comunicar clara y continuamente lo que está aconteciendo y por qué.   Esto es muy importante en la iglesia pequeña.   La gente quiere saber lo que está sucediendo con cada aspecto del ministerio.   La idea de comunicar solamente la información mínima no funciona en una iglesia pequeña.   La comunicación en la iglesia pequeña es igual de importante y necesaria que en las congregaciones más grandes, quizás aun más.   La gente se interesa por los ministerios de la iglesia y tienen una necesidad de saber lo que está pasando.

CONCLUSIÓN

El conflicto es una realidad en cada iglesia, sea grande o pequeña.   La tarea del liderazgo pastoral no es eliminar cada conflicto de la iglesia, sino ayudar a la gente a resolver los conflictos de una manera que honra a Cristo, protege a la gente, y manifiesta amor dentro de la congregación.   Para lograr esto, el pastor de la iglesia pequeña tiene que participar en la resolución de conflictos.   A menudo, los pastores suponen que el amor resolverá el conflicto porque una iglesia pequeña disfruta de muchas relaciones íntimas y está basada en relaciones.   Pero muchas veces esto no es el caso.

El conflicto no resuelto se convierte en raíces de discordia y división y puede destruir la intimidad de la iglesia y su ministerio.   Los pastores necesitan participar activamente en ayudar a la gente a comunicar abierta y honestamente acerca de los conflictos y trabajar mutuamente hacia soluciones agradables.

Cuando la mesa directiva se involucra en la resolución, los afectos de las tensiones sobre toda la congregación serán minimizados.   Cuando la congregación sabe que los miembros de la mesa directiva están unidos, estará más dispuesta a no involucrarse en el conflicto directamente.   Además, cuando ven que la mesa directiva está tratando con el asunto, es probable que no se apuren tanto por la crisis.   Más bien, tendrán confianza que Dios está obrando en la iglesia.  

Cuando los pastores resuelven conflictos de una manera que agrada a Dios y comunican claramente con la mesa directiva, ellos pueden edificar una iglesia espiritualmente sana y vibrante aun en medio de los desacuerdos.   Puede ser el crecimiento espiritual comienza cuando las personas aprenden a comunicar claramente, amar incondicionalmente, y perdonar completamente.   No es la ausencia del conflicto que distingue una iglesia de amor, sino la resolución de ello.   Cuando los pastores resuelven el conflicto en la iglesia exitosamente, distingue la iglesia del mundo sin amor, donde amargura, enojo, y hostilidad destruyen relaciones.   Cuando las personas en la iglesia aman sus enemigos, aceptan el uno al otro a pesar de sus diferencias, y resuelven los desacuerdos, entonces todo hombre sabrá que son discípulos de Cristo por el amor que tienen el uno por el otro (Juan 13:35).

Glenn C. Daman, D. Min., es pastor de la Primera Iglesia Bautista de Stevenson en Stevenson, Washington y la Iglesia Comunitaria de Cascade Locks en Cascade Locks, Oregon.   Es autor de Shepherding the Small Church [Pastoreando la iglesia pequeña], y también sirve como director de Western Institute for Small Church Health, Western Seminary [Instituto Occidental para iglesias pequeñas sanas, Seminario occidental], Portland, Oregon.   Para más artículos sobre el ministerio en las iglesias pequeñas, visite su página web:   http://www.westernseminary.edu/isch/ichsmall.html .

Notas

  1. Norman Shawchuck, How to Manage Conflict in the Church, vol. 1 and 2 (Glendale Heights, Ill.: Spiritual Growth Resources, 1984).   También, Edward G. Dobson, Speed B. Leas, Marshall Shelly, Mastering Conflict and Controversy (Portland, Oregon: Multnomah Press, 1992).