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Payson, el hombre de oración de Portland, Maine

Por William P. Farley

Esta es la segunda de cuatro biografías sobre líderes importantes que ministraban durante el Segundo Gran Despertamiento (aproximadamente 1790-1840).   En la última columna estudiamos a Carlos Simeon de Cambridge.

Hace unos años asistí a una conferencia diseñada para ayudar a los pastores a profundizar sus habilidades de predicar.   El conferencista era un experto al nivel nacional sobre la predicación.   Muchas veces durante la conferencia él citó a Eduardo Payson (1783-1827) de Portland, Maine.   Yo también había leído los escritos de Payson y me bendijeron mucho.   Me alegró mucho conocer a alguien que apreciaba a este gran servidor de Dios.   Después de la conferencia, platicamos de nuestro aprecio mutuo de la vida y escritos de Payson.

Aunque muchos no conocen de Eduardo Payson hoy en día, él era muy conocido en la primera mitad del siglo 19.   Según Iain Murray, la biografía de Payson por Asa Cummings "probablemente fue la biografía ministerial más influyente que apareció en los Estados Unidos en la primera mitad del siglo 19." 1   Su popularidad fue tanta que miles de padres del siglo 19 nombraron a sus hijos Eduardo.2

¿Quién era Eduardo Payson?   ¿Por qué fue tan importante? y ¿Qué podemos aprender de su vida y los tiempos en que vivía?

BIOGRAFÍA CORTA

En 1783, Eduardo Payson nació.   Su padre, Seth Payson, era un pastor congregacional en Rindge, Nueva Hampshire.   Desde temprana edad, su inteligencia extraordinaria fue evidente.   A los 4 años, él podía leer hábilmente.   Como la mayoría de los grandes predicadores, su "gran deseo de conocer más fue la pasión que motivaba su alma."3   Su pasión era evidente aun durante su niñez.

Cuando tenía 17 años, su padre le inscribió en la universidad de Harvard para el segundo año de estudios (él saltó el primer año).   Se graduó en 1803 a la edad de 20 años.   Sus compañeros de clase burlaban de él por su deseo voraz de leer.   Decían bromeando que él había leído cada libro en la biblioteca de Harvard.

La muerte de su hermano en 1804 inició su conversión.   Era un cambio decisivo para el joven de 21 años.   Payson escribió a su madre acerca de su nueva relación con Cristo, "Estoy tan contento, que no puedo ni pensar ni escribir de otra cosa."4

Convencido de que Dios le había llamado al ministerio, empezó las disciplinas espirituales rigorosas que finalmente producirían una gran cosecha.   Empezó la disciplina de levantarse temprano para orar y leer la Escritura.   Se sumergía en libros como los tratados de Jonathan Edwards sobre el Pecado Original y La libertad de la voluntad, preparándose únicamente para el llamado que tanto sentía.  

También empezó su disciplina de orar que le hacía famosos años después.   "Él oraba sin cesar," escribió su biógrafo.5   Él "estudiaba la teología arrodillado.   Mucho de su tiempo pasaba literalmente postrado, con la Biblia abierta delante de él, clamando las promesas."6

Payson empezó a percibir su pecado en este punto de su vida.   Una anotación típica en su diario dice, "Nunca me he considerado tan extremamente perverso y repugnante como hoy. ...Quería desaparecerme en el polvo, con la idea de que sus ojos puros estaban viéndome, que los santos y los ángeles vieron que tan repugnante soy."7

En 1807, él empezó a pastorear a una Iglesia Congregacional en Portland, Maine, donde servía hasta su muerte en 1827.   Tanta gracia y poder acompañaba a este joven en sus predicaciones que tres sociedades congregacionales pidieron a este hombre de 24 años que fuera su pastor.   Una aun ofreció construir una iglesia nueva para las multitudes que estaban esperando escuchar sus predicaciones.   Una anotación típica en su diario durante este tiempo dice, "Yo no hice mucho, pero lo que dije parecía tener poder.   Muchos estuvieron llorando, y todos parecían conmovidos; entonces me fui con un sentido de desánimo, pero regresé gozándome."8

En 1811, a la edad de 28 años, se casó con Ann Louisa Shipman, con quien tuvo ocho hijos.   Su familia era un modelo de la devoción cristiana y fue admirada por toda Nueva Inglaterra.

Payson efectivamente ganaba almas.   A diferencia de muchas iglesias hoy, su congregación no crecía primordialmente por cristianos descontentos que transferían su membresía a su iglesia.   Tampoco consideraba a una persona convertida solamente a base de su testimonio.   Más bien, Payson, como otros pastores de su generación, esperaba hasta que el principiante empezaba a mostrar señales de fruto espiritual.   Solamente así consideraba a la persona ya convertida y permitía que participara en la cena del Señor.  

Con estas reglas estrictas en mente, en Septiembre de 1809, escribió a su madre, "La última cena del Señor, recibimos a 11 en la iglesia, y el próximo domingo recibiremos a 12 más."   Él siguió, "El apetito de escuchar parece insaciable, y nuestras asambleas son cada vez más llenas.   Muchos han sido añadidos recientemente."9   Esto era típico de su experiencia.   Durante los 20 años de su ministerio, su iglesia recibió más de 700 nuevos conversos.

¿Cuál fue el secreto del éxito de Payson?   La razón de su éxito era la oración.   A la edad de 26, él notó en su diario, "Fui permitido angustiarme en oración por mí mismo y [mi] gente, e interceder con gemidos indecibles."10   Tenía el sobrenombre "Praying Payson [Payson el hombre de oración]."   Se dice que el piso de madera a un lado de su cama estaba desgastado por sus rodillas que tan frecuentemente doblaba en ese lugar.11

La segunda razón por su éxito era su énfasis en la predicación.   Payson creía que la proclamación de la Palabra de Dios era su trabajo principal.   A ese fin, él estudiaba la Palabra de Dios y oraba por muchas horas cada día.   La administración y consejería no lo distraían hasta que había satisfecho su tiempo con Dios.

La tercera razón que él llegó a ser un evangelista tan exitoso es porque predicaba con mucha pasión.   Aunque predicaba con mucho amor y afecto, él siempre buscaba, como Carlos Simeon, "provocar y humillar, en lugar de consolar; porque si la gente puede mantenerse humilde, el consuelo seguirá."12  

Al crecer su reputación como predicador, empezó a recibir numerosas invitaciones para predicar en otras iglesias en Nueva Inglaterra.   Después llegaron invitaciones de iglesias más grandes y prestigiosas de ciudades como Nueva York, pero Payson rehusó a cada una.   Ambicioso por Dios, no por dinero ni prestigio, él se mantenía leal al rebaño que Dios había encomendado a su cuidado.

Después de su muerte, muchos trataron de explicar el poder de sus predicaciones.   "Era la elocuencia de la verdad hablada en amor," notó su biógrafo.   "Las palabras parecían venir de su boca rodeada por ese ambiente resplandeciente en donde salieron del corazón, y destinadas a marcar una impresión sobre cada corazón que las escuchó."13   El Christian Spectator escribió que él hablaba "como de una observación real...como que si él había visto con sus propios ojos los objetos espirituales que describía — que él escuchado de Cristo."14   Cada predicador que ha sido usado grandemente por Dios ha tenido reputaciones similares.   El Dr. Martin Lloyd-Jones notó que los grandes predicadores hablan como testigos.   Ellos testifican de lo que han visto y escuchado, no de lo que otros les han dicho.

Dios no bendijo a Payson con una vida larga.   Temprano en sus años 40 su salud empezó a fallar.   Él sufrió con mucho dolor por varios meses.   Mientras aumentaba su sufrimiento, también aumentaba su gozo en Dios.   Perdió el uso de sus brazos y piernas.   Aunque estaba limitado a quedarse en cama y su dolor era fuerte, el gozo del Espíritu Santo lo inundaba.   "No tengo palabras para expresar mi felicidad," él escribió a un amigo.   "Parece que estoy nadando en un río de placer, que me está llevando a la gran fuente."15   Él falleció en la primavera de 1827.

APLICACIÓN

El líder cristiano de hoy puede aprender muchas lecciones de Eduardo Payson.   La primera lección es la necesidad del poder de una unión experimental profunda con Cristo.   Payson disfrutaba de mucho poder en el púlpito porque él pasaba mucho tiempo en oración y estudio de la Biblia.   Por medio de estas disciplinas Dios hablaba, y al grado que Dios hablaba las predicaciones de Payson eran infundidas con poder espiritual.

La humildad de Payson mejoró su relación con Dios.   Él conocía muy bien su pecado y entonces, por resultado, el amor de Dios.   El hecho de que Payson era tan débil en sus propios ojos hacía que el poder de Dios estuviera tan seguro en sus manos (2 Corintios 13:4).   Otro pastor que conocía bien a Payson escribió: "En todas mis platicas con este hombre maravilloso, nunca le escuché decir ni una palabra que parecía jactanciosa ni orgullosa; pero él parecía tener un sentido sorprendente de su propia indignidad, y del amor increíble de Dios que hacía posible una relación con él.   Y dándole una esperanza por su misericordia."16

La segunda lección que aprendemos de Payson es la importancia de la lectura espiritual.   Una investigación rápida de la historia de la iglesia revela que los grandes líderes normalmente eran también grandes lectores.   Ciertamente Payson sirve de ejemplo de este principio.   Tendremos un impacto en nuestra generación al grado que cultivemos nuestra mente, al sumergirnos en libros cristianos buenos que despiertan nuestro amor por Dios y nuestro sentido de necesidad personal.

La tercera lección que aprendemos de Payson es el papel apropiado de un pastor.   Payson no estaría cómodo en el modelo pastoral contemporáneo de un director ejecutivo.   Aunque él administraba fielmente su iglesia, era una carga necesaria.   Él dio importancia a la obra verdadera — oración y el ministerio de la palabra de Dios (Hechos 6:4).   Su biógrafo afirmó que Payson pasaba 12 horas al día en estudio y 2 horas en oración.17   Payson creía que esto era el trabajo pastoral que producía los resultados que él anhelaba.

Finalmente, la vida de Payson nos recuerda de la importancia de la oración.   Su reputación como un hombre de oración le ganó el sobrenombre de "Payson, el hombre de oración de Portland" por sus compañeros.   En la columna anterior aprendimos que Carlos Simeon, un contemporáneo de Payson, pensaba que cada pastor necesitaba tres cualidades — humildad, humildad, y humildad.   El consejo de Payson a los otros pastores venía de la misma raíz.   "La oración es la primera cosa, la segunda cosa, y la tercera cosa más importante...Ora, entonces mi querido hermano, ora, y ora," le dijo a un amigo.  

Comparando el fervor espiritual de la era de Payson con hoy, Iain Murray escribe, "lo que era más especial de ellos [Payson y sus contemporáneos] era la opinión baja de sí mismos."18   Murray entonces notó cómo este gran sentido de pobreza les propulsaba a la oración.   Él cita a Payson como ejemplo, "La seriedad en la oración...requiere una opinión auténtica de sí mismo: No puede hacer que un rico mendigue como un pobre; no puede hacer que un hombre lleno de comida clame por comida como uno que tiene hambre."19   Personas en necesidad oran.   La humildad motiva la oración: la presunción la impide.   El gran sentido de Payson de una necesidad y pobreza personal le dirigía a la oración prolongada que era la fuente de su poder espiritual.

De Payson, E.M. Bounds escribió, "Su insistencia continua en la oración, sean lo que sean sus circunstancias, es el hecho más notable de su historia, y revela la responsabilidad de todos que quieren rivalizar su eminencia.   Sin duda se tiene que atribuir en gran medida su éxito distinguido, y casi sin interrupción, a sus oraciones fervientes y perseverantes.  

The Complete Works of Edward Payson [Las obras completas de Eduardo Payson] están disponibles en tres volúmenes.20   Su biografía y sermones son iluminantes.   La claridad y calidad de sus prosas es comparable a la de Charles Spurgeon, y su teología es rica y profunda.   Un admirador ha escrito, "Sus sermones son fáciles de leer y el lector termina con una vista más clara de nuestro Señor y Dios.   Después de leer un sermón, le será difícil encontrar uno semejante que puede comunicar las verdades de Dios con un método tan delicado, pero también tan poderoso."21

Yo le animo a aprender más de Eduardo Payson.   Su vida y espiritualidad son un tónico por el líder espiritual ocupado de hoy.   No estará decepcionado — La historia es su historia.

NOTAS

  1. Iain Murray, Revival and Revivalism (Edinburgh: Banner of Truth, 1994), 194.
  2. Una búsqueda en www.google.com para "Edward Payson" es convincente.   Muchos estadounidenses del siglo 19 tenían el nombre de Edward Payson.
  3. Edward Payson, The Complete Works of Edward Payson, Vol. 1, (Harrisonburg, Va.: Sprinkle, 1846.   Reimpresa, 1987), 20.  
  4. Ídem., 51.
  5. Ídem., 79.
  6. Ídem., 79.
  7. Ídem., 91.
  8. Ídem., 132.
  9. Ídem., 186.  
  10. Ídem., 189.
  11. Véase http://www.watchword.org/smithers/ww36a.html
  12. Edward, Works, 250.
  13. Ídem., 446.
  14. Ídem., 447.
  15. Ídem., 409.
  16. Ídem., 297.
  17. Asa Cummings, A Memoir of the Rev. Edward Payson (New York: American Tract Society, 1830), 75.
  18. Murray, 218-220.
  19. Ídem., 219.
  20. Véase la edición por Sprinkle Press, Harrisonburg, Pa.
  21. Véase http://www.intercom.net/~ hisalone/

William P. Farley es pastor de Grace Christian Fellowship en Spokane, Washington. Él es autor de For His Glory, Pinnacle Press, y Outrageous Mercy, Baker. Puede comunicarse con él llamando a 509-448-3979.