CD [Disco Compacto] de
Advance/Pulpit
Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas
Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros.
Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit casi 40 años de información,
inspiración, ayudas, e historia está disponible para usted en CD separados.
En inglés solamente.
Una noche cuando ella todavía presentaba el programa 700 Club con Pat Robertson, Sheila Walsh sintió la necesidad de orar para los homosexuales. Honrando al Espíritu Santo, ella presentó el evangelio e invitó a cualquier homosexual que estaba viendo el programa a orar con ella. Después de la oración, Sheila les animó a ira a una iglesia en su área, reunirse con el pastor, y decir, "Sheila Walsh me mandó."
Después, Sheila recibió una carta de un señor homosexual que había visto el programa esa noche. Él había invitado a Jesús a entrar en su corazón, había ido a visitar a un pastor local, y le compartió que Sheila le había mandado.
El pastor respondió, "No tenemos espacio para homosexuales en esta iglesia."
En su carta a Sheila, este hombre dijo que se sintió agradecido con ella, pero que formar parte de una iglesia sería imposible. Todavía me siento mal cuando pienso en ese pobre hombre honesto, afligido, y confundido desahogándose con un pastor que solamente lo rechazó con una lengua imprudente y un corazón poco cristiano.
Las iglesias muchas veces reaccionan a la homosexualidad con enojo y juicio. En cambio, algunas iglesias abiertamente aceptan la homosexualidad como una alternativa viable de la heterosexualidad. Los dos son igualmente incorrectos y son representaciones incorrectas del corazón de Dios. La mayoría de los pastores saben la verdad: la homosexualidad no es una alternativa viable ni bíblica. Pero muchas veces la iglesia se niega a extender la gracia de Dios a los que están atraídos a personas del mismo sexo. Para muchos pastores es más fácil asegurar que los homosexuales están equivocados que amarlos.
Como joven luché en silencio con sentimientos que yo no había escogido. I recuerdo como se sentía sentarme en la banca y escuchar al pastor leer 1 Corintios 6:9,10: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios." Yo recuerdo que tan desesperado eso me hizo sentir porque mis sentimientos indicaban que yo era homosexual.
Yo fui condenado indirectamente al infierno por un pastor que no tenía ninguna esperanza para alguien como yo. La culpa, vergüenza, y condenación llegaron a ser tan insoportables que a la edad de 18 años me prometí que jamás asistiría la iglesia otra vez porque la iglesia no ofrecía una alternativa que me daba vida. El cuerpo de Cristo facilitó que yo me fuera corriendo y lastimado a los brazos abiertos de la comunidad homosexual. Pero el estilo de vida homosexual solamente ofrecía más soledad, desesperación, y muerte. Si la iglesia hubiera dada una indicación que era seguro, es posible que yo habría evitado involucrarme en la cultura homosexual.
Gracias a Dios, mi hermano me llevó a una iglesia que llamaba el pecado "pecado, y amaba a las personas que parecían difíciles de amar. Yo solamente había asistido a esta iglesia por unas semanas cuando dos miembros valientes y bondadosos entraron intencionadamente en un bar homosexual el día de Pascua 1991 para recordarme del amor de Dios. Ellos se comprometieron a caminar conmigo para librarme de la homosexualidad. Me arrepentí de mi pecado y estilo de vida y fui restaurado por esa iglesia. Su ejemplo me enseñó que el cambio requiere más que mostrar el camino; el cambio es tomar la mano de la persona y caminar con él.
Yo anhelo que la iglesia sea esta clase de ejemplo de la "benignidad, paciencia y longanimidad" (Romanos 2:4) de Dios que produce el arrepentimiento. Para que este anhelo se haga realidad, tenemos que decidir que nunca vamos a olvidar nuestra desesperación antes de recibir a Cristo. Tenemos que vencer nuestra ignorancia en cuanto a la raíz y las causas de la homosexualidad. Algunos pastores escogieron ignorar el asunto completamente por temor que podrían ofender a otros o porque tienen la creencia equivocada que el pecado sexual no existe en su congregación.
En realidad, la homosexualidad y los que luchan con ella viven entre nosotros. Los que están luchando tiene que tener la oportunidad de escoger a Cristo y cambiar si desean. No podemos tener miedo de ofrecer la verdad en amor. También necesitamos recordar que el opuesto de la homosexualidad no es heterosexualidad, sino santidad.
Hoy, hay muchos recursos disponibles. Visite la página web de Exodus (www.exodus.to), contacte uno de sus 127 ministerios, terapeutas, o Iglesias Seguras, y aprenda de su conocimiento. Lea cualquiera de los cientos de libreo sobre cómo ministrar a los homosexuales escritos desde una perspectiva bíblica. Animo a los pastores a enfrentar los asuntos directamente, aprender todo lo que pueden, y ofrecer lo que encuentran a su congregación. Sin duda, pida ayuda; está disponible.
Alan Chambers es presidente de Exodus International, el recurso evangélico educativo más grande del mundo sobre la homosexualidad. Él también sirve como pastor adjunto en Calgary Assembly of God, Orlando, Florida. Para más información llame a 407-599-6872 o escriba a info@exodus.to