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La juventud de hoy necesita nuestra ayuda para ir... más allá de la fe

Por Josh Mcdowell (Con Bob Hostetler)

Balaceras en las escuelas. Ataques terroristas. Peligrosas drogas "exclusivas". Pactos de suicidio de adolescentes. Al parecer hay infinidad de razones de temer por la seguridad y el bienestar de nuestros hijos.

Pero hay otros temores, preocupaciones diarias, y razones más inminentes para que la mayoría de los padres estén temerosos. Lo que atemoriza a muchos padres de familia es la diaria posibilidad de que sus hijos caigan presa del grupo equivocado, que sucumban a las presiones culturales, y que tomen malas decisiones que les causen dolor y sufrimiento. Ese temor es real. Y nunca desaparece.

En el mundo de hoy es muy probable que los adolescentes se encuentren con más tentaciones éticas y morales, mayores batallas espirituales, más luchas emocionales que cualquier otra generación en la historia. La exposición de los jóvenes a tentaciones sexuales, violencia escolar, bebidas alcohólicas, drogas ilegales, y muchas otras influencias peligrosas amenaza con anular lo que los padres tratan de enseñarles. No obstante, aunque es razonable que los padres teman a lo que sus hijos puedan ser tentados a hacer, deben estar más preocupados por lo que sus hijos son inducidos a creer. La manera enque se comportan los adolescentes viene de algo. Sus actitudes y acciones resultan de su sistema de valores, y su sistema de valores está basado en lo que creen. Glen Schultz lo dice de esta manera: "En el cimiento de la vida de una persona está lo que cree. Lo que cree establece sus valores, y sus valores impulsan sus acciones."1

En su libro, Kingdom Education [Educación del Reino], Schultz se vale del siguiente diagrama para ilustrar esto:

La Hechura De Un Individuo2

La ilustración muestra que las acciones de una persona joven son simplemente la punta del iceberg. Si los padres están preocupados de que sus hijos puedan tomar decisiones que les causen sufrimiento, es de poca visión tratar de amoldar o controlar solo lo que hacen . Es mejor infundir en ellos los debidos principios, basados en sólida doctrina bíblica. A menos que su proceder esté fundamentado en sólida doctrina bíblica, razonablemente los padres tendrían que esperar que la vida de sus hijos refleje el dolor y las consecuencias de las malas decisiones.

¿QuÉ Creen Ellos?

La juventud cristiana dice que la fe religiosa es importante para ellos, y que la Biblia es la verdad. Ochenta por ciento3 de los niños de las iglesias evangélicas está de acuerdo con que la fe religiosa es importante para ellos, y 61 por ciento4 dice que la Biblia es verdad. Esas son buenas noticias. Después de todo, esta generación, más que las del pasado, parece ser mucho más abierta y expresiva acerca de su fe, hasta el punto de ponerse camisetas con leyendas y símbolos de testimonio cristiano y rendir culto con mucho entusiasmo. La indagación dirigida por el Grupo Barna indica que entre los adolescentes cristianos en las iglesias evangélicas, 80 por ciento cree que Dios creó el Universo y que obra directamente en la vida de las personas (84 por ciento).

Esto es lo que ve la mayoría. Casi todos los padres, pastores, líderes de jóvenes, y educadores cristianos reconocen el fervor y la fe de los adolescentes, cosa que los anima grandemente. Por supuesto, los adolescentes tienen sus problemas, pero están bien. Creen en Dios y siguen a Jesucristo. Tienen la misma fe que sus padres. ¿Cierto?

Espere un momento. Examine un poco más profundo. Sus ideas y percepciones acerca Dios probablemente no difieren mucho de aquellos de que informara Rob Rienow, pastor de jóvenes en Wheaton Bible Church: "Sus respuestas eran tan individuales como los mismos jóvenes. Uno pensaba que Dios era como su abuelo: 'Él está presente, pero nunca lo veo'. Otro tenía una opinión más fuerte, y describió a Dios como 'un ser malo que quiere castigarme todo el tiempo'. Dos opiniones más siguieron. Finalmente, el último adolescente dijo: 'Pienso que todos ustedes tienen razón, porque eso es lo que realmente creen'. En otros términos, como lo refiere Rienow, Dios es cualquier cosa que resulte para usted. Al respecto, todos los jóvenes estuvieron de acuerdo."5

"Tan individual como los adolescentes mismos." Eso es lo que generalmente se piensa. Aunque la mayoría de los adolescentes en las iglesias evangélicas de hoy dicen que creen en el Dios de la Biblia, 63 por ciento también cree que los musulmanes, los budistas, los cristianos, los judíos, y todas las demás personas oran al mismo Dios, aunque su Dios tiene distinto nombre.6

¿Oran al mismo Dios todas las religiones? Un alarmante 63 por ciento7 de adolescentes piensa que sí, y 70 por ciento8 dice que no hay verdad moral absoluta. ¿Cómo distinguen ellos entre el bien y el mal? Setenta y dos por ciento9 dice que determina si algo es bueno si resulta o no en su vida.

¿Creen los adolescentes que Jesús resucitó? ¿Creen en la realidad del diablo y en el Espíritu Santo? Cincuenta y uno por ciento no cree en la resurrección de Cristo, 65 por ciento no cree en la realidad del diablo, y 68 por ciento no cree que el Espíritu Santo sea una entidad viviente.10

Aunque 87 por ciento de los adolescentes cree que Jesús en realidad vino a la tierra, y 78 por ciento cree que nació de una virgen, casi la mitad (46 por ciento) cree que Él cometió pecados, y más de la mitad (51 por ciento) dice que murió, pero no resucitó.11

Por QuÉ Es Importante Lo Que Creen

¿Es realmente es importante lo que cree un adolescente? Podemos preferir que crean en las doctrinas de la Biblia, pero, ¿qué de malo puede haber si no lo hacen? ¿Realmente cambiará la manera en que piensan y se comportan en el mundo? Sí, y en un grado asombroso.

Las indagaciones constantemente muestran que lo que una persona cree se refleja en la conducta. Un estudio de más de 3.700 adolescentes de iglesias evangélicas revela que, comparados con los adolescentes que tienen un sólido fundamento bíblico, los jóvenes que no tienen una sólida base bíblica, tienen:
  • 225 por ciento más probabilidad de estar enfadados con la vida;
  • 216 por ciento más probabilidad de estar resentidos;
  • 210 por ciento más probabilidad de no tener propósito en la vida; y
  • 200 por ciento más probabilidad de estar defraudados con la vida.12

Estos resultados confirman que la fe promueve valores, y esos valores producen ciertas actitudes. Pero como se vio en la ilustración de la pirámide, las creencias establecen los valores, y los valores impulsan las acciones. En otros términos, lo que creen los adolescentes producirá una conducta específica.

Por eso, la indagación ha mostrado que los adolescentes -- buenos adolescentes de buenas familias -- que no tienen una sólida base bíblica, tienen:
  • 36 por ciento más probabilidad de mentir a un amigo;
  • 48 por ciento más probabilidad de hacer trampa en un examen;
  • 200 por ciento más probabilidad de robar;
  • 200 por ciento más probabilidad de herir físicamente a alguien;
  • 300 por ciento más probabilidad de usar drogas ilegales; y
  • 600 por ciento más probabilidad de intentar suicidarse.13

Aunque esto puede ser perturbador, no debe sorprendernos. Lo que creemos es importante porque establece los valores que determinan las acciones de una persona. Lo que puede ser sorprendente es la mejor manera de corregir las creencias distorsionadas que tienen los adolescentes acerca de Dios y de la verdad de su Palabra.

No Es Suficiente Creer

Usted puede ser uno de los pocos padres que tal vez diga: "Pero, Josh, estoy enseñando bien a mis hijos. Tenemos devocionales familiares. Los llevo a una buena iglesia, y hasta estudian en una gran escuela cristiana. Mis hijos creen lo debido. Ellos podrán resistir la tentación y las malas influencias, ¿cierto?"

Mi respuesta puede parecer una contradicción de lo que he dicho; pero enseñar a los adolescentes lo que deben creer, en la cultura de hoy no será suficiente para que sean fuertes y tomen las debidas decisiones.

Esto suena contradictorio. Sí importa la fe. Si los adolescentes no tienen una sólida base bíblica, es 200 a 600 por ciento más probable que tengan comportamientos peligrosos o destructivos. Entonces, ¿por qué no está la solución simplemente en enseñar a nuestros hijos las cosas en qué deben creer? ¿Cómo es que la debida fe no sea suficiente para sostener a los adolescentes cuando vengan las pruebas de la vida?

El concepto de los mayores del significado de la fe en algo probablemente sea distinto —muy distinto— al de sus hijos adolescentes. Influidos por el posmodernismo, para muchos adolescentes de hoy es difícil creer en la infalibilidad de la Biblia. (Vea el artículo en el margen: Cultura sin convicciones.) No están convencidos de que Jesús es el camino, la verdad, y la vida para "todas las criaturas del mundo". Cuarenta y ocho por ciento cree que no importa a qué fe religiosa uno pertenezca porque todas enseñan los mismos principios y verdades. Cincuenta y ocho por ciento cree que todas las convicciones religiosas enseñan verdades igualmente válidas.14 La gran mayoría (65 por ciento) bien cree o sospecha que no hay "ninguna manera de decir qué religión es la verdadera".15

Los adolescentes cristianos no están rechazando el cristianismo como lo conocen; han sido influidos a redefinirlo según su base cultural. Los adolescentes están formando su propio canon religioso en estilo de bufé. Se les ha hecho creer que es mejor establecer una convicción a su medida escogiendo de varios conceptos de Dios y de la religión. Se los anima a sacar sus propias convicciones; de esa manera será lo que les conviene a ellos personalmente, y no ofenderá a nadie.

El reportero John Leland del Newsweek descubrió esto: "Aun más que sus padres, los adolescentes a menudo escogen lo que resulta para ellos... Cuando toman parte de diversos credos, los estudiantes aceptan más la fe de los demás, aun cuando esas creencias sean rigurosas. Clayton, un estudiante de secundaria, dice que sus compañeros de clase lo conocen como 'el tipo religioso', pero esto no lo excluye de los demás. Clayton, de 17 años de edad, cristiano evangélico, es uno entre una creciente minoría de jóvenes que están prometiendo postergar las relaciones sexuales hasta casarse. 'Realmente hay un ambiente de que cualquier cosa que uno piensa está bien —dice él—. Pero no me digan qué pensar. Yo mismo lo deduciré.'"16

Es animadora la posición de Clayton para la abstinencia. Pero sus comentarios son menos tranquilizadores porque reflejan que se estimula a los adolescentes a deducirlo ellos mismos. Lo que la mayoría está deduciendo es un poco de verdad por aquí, un poco de error por allá, hasta que terminan con creencias erróneas.

Así, hoy toda una generación de jóvenes cree que la verdad no es la verdad para ellos hasta que decidan creerla. Creen que el hecho de creer afirma como ciertas las cosas. Una vez que creen, esas cosas serán la verdad para ellos hasta que decidan creer otra cosa. En cuanto algo más atrayente se presente, es probable que empiecen a creer eso, sea bíblico o no.

Hace un tiempo diserté en una conferencia denominacional de jóvenes. La denominación había congregado a sus mejores jóvenes en esa conferencia. Ellos eran lo mejor de la juventud, adolescentes maduros en la fe. Como estaba planeando hablar al día siguiente sobre la verdad de la Biblia, fui de un joven a otro en el curso de mi alocución y pregunté: "¿Por qué crees que la Biblia es la verdad?" Los adolescentes no tenían respuesta.

Al día siguiente, antes de la sesión matutina, un joven vino corriendo hacia mi, y gritó: "Yo sé la respuesta".

Me tomó de sorpresa. Yo no estaba seguro a qué se refería, así que pregunté:

¿La respuesta a qué?

A su pregunta sobre por qué creo que la Biblia es la verdad.

De acuerdo —le dije—, dímela.

Porque yo creo —contestó con convicción—. Porque tengo fe.

¿Me estás diciendo que es verdad porque tú lo crees? —pregunté.

Sí —respondió, muy convencido.

Eché una mirada a los adolescentes que se habían reunido para escuchar. Muchos de ellos estaban sonriendo y asentían con la cabeza indicando que estaban de acuerdo, como si este joven hubiera resuelto un gran enigma, y lo que había sido tan confuso ahora parecía obvio.

Le pregunté:

¿Esto quiere decir que la Biblia también sería la verdad para tu vecino o para el muchacho que vive calle abajo?

Lo sería si él lo creyera —respondió el muchacho.

Le miré fijamente unos segundos. Sus respuestas me entristecieron profundamente, pero comprendí que su reacción era típica de la adolescencia de hoy. Finalmente dije:

¿Sabes la diferencia básica entre tú y yo?

¿Qué? —preguntó, mientras seguía sonriendo.

Para ti —le dije—, la Biblia es la verdad porque tú lo crees. Yo creo en la Biblia porque es la verdad.

La Necesidad De Tener Convicciones

Tan alarmante como lo es, la mayor parte de los jóvenes hoy —aun el más inteligente y el mejor de ellos— están de acuerdo con ese joven. Ellos creen que el hecho de creer hace que las cosas sean ciertas . Han aceptado lo que yo llamo "la fe subjetiva", una manera filosófica de pensar que se refleja en la declaración: "Si crees que algo es verdad, entonces la fe lo hace así." Que nuestros hijos crean en las debidas cosas no es suficiente porque para ellos la fe es un ejercicio completamente subjetivo.

Toda una generación de jóvenes está condicionándose para creer que la verdad no es verdad para ellos hasta que ellos decidan creerla. Y entonces, una vez que creen, las cosas que creen sólo serán verdad para ellos hasta que decidan creer otra cosa. En cuanto algo más atrayente se les presente, es probable que empiecen a creerlo, sea bíblico o no.

La fe en algo es "aceptarlo como verdadero, genuino, o real".17 Pero como hemos señalado, los adolescentes están condicionados por la cultura a creer que nada es objetivamente cierto, universalmente genuino, o real en un sentido absoluto. Creen que algo es verdad, genuino, o real sólo cuando ellos lo aceptan, subjetivamente.

Para que los adolescentes se mantengan firmes en la cultura de hoy, debemos ayudarlos a desarrollar una fe tan profundamente arraigada que ninguna tempestad pueda sacudirla y ninguna tormenta desarraigarla. Necesitan más que opiniones personales o sospechas sostenidas ligeramente. Para que los adolescentes puedan resistir las presiones y tentaciones en el peligroso mundo de hoy, tenemos que ayudarlos a avanzar más allá de una fe subjetiva a tener firmes convicciones. Necesitan estar tan plenamente convencidos de lo que creen, que defiendan esa fe sin tomar en cuenta las consecuencias.

Los Hechos Del Asunto

No es suficiente tener convicciones. El proceder de los terroristas y los bombarderos suicidas demuestran que es posible tener profundas y permanentes convicciones y sin embargo estar trágicamente equivocado.

Es por eso que la evidencia es crucial para las convicciones cristianas. El cristianismo es una fe verificable basada en hechos históricos claramente reconocibles y asequibles. Para llevar a los adolescentes más allá de la fe a la convicción debemos guiarlos a examinar las evidencias de lo que ellos creen. Solo entonces estarán equipados con la convicción de que el cristianismo es objetivamente cierto. Pero ni siquiera eso es suficiente.

Las profundas convicciones se edifican no sólo en lo que cree la mente, sino también sobre la base de lo que ha experimentado el corazón. La fe cristiana debe ser una experiencia personal; tiene que tener un profundo significado para cada uno.

La mayoría de los jóvenes, sin embargo, no entienden cómo la fe puede ser significativa en su vida cotidiana. Se les puede haber dicho que la fe en Cristo ofrece vida eterna y que es un llamado a una vida recta. Pero la mayoría de los adolescentes ven poca correlación entre lo que creen (de Dios, la verdad, o la Biblia) y la relación con sus amigos y su familia, o su futuro en la vida. Pero eso presenta una magnífica oportunidad. No solo podemos mostrar a los adolescentes lo que objetivamente es la verdad acerca de la fe cristiana, sino también cómo puede ser significativa en su vida.

Por consiguiente, nuestra misión es presentar la fe cristiana a los jóvenes de maneras que muestren que la fe es un ejercicio inteligente de saber lo que es objetivamente la verdad y experimentarlo en una relación personal con Cristo. Al hacer eso, los adolescentes empezarán a desarrollar profundas convicciones que los fortalecerán, aun frente a los desafíos de hoy.

El Camino A La ConvicciÓn

Ayudar a los adolescentes a desarrollar profundas convicciones es tan importante —y tan desafiante— que se ha vuelto el ímpetu detrás de una nueva y amplia "Campaña Más Allá de la Fe ( Beyond Belief Campaign ). Esta campaña proporciona un nuevo marco e innovadores medios de presentar y enseñar el cristianismo a los adolescentes en un modo que combina la verdad y las relaciones. Recomendamos que lea el libro Beyond Belief to Convictions como un crucial punto de partida. Para empezar la gran misión de llevar a los jóvenes más allá de la fe hacia las convicciones:

  • Examine su propia fe. Quizá usted todavía no ha llegado a entender completamente por qué cree lo que cree. Si es así, usted no es el único; muchos creyentes adultos no han examinado los hechos y su significado hasta el punto de poder explicar su fe a otras personas. Pero para que los adultos guiemos a los adolescentes hacia más profundas convicciones, nosotros mismos debemos tener profundas convicciones.

  • Tenga un diálogo abierto y sincero con los adolescentes sobre las cosas en que ellos creen (prepárese para sorpresas); trate de hacerles hablar. Uno tiene que comprender lo que creen los adolescentes antes de poder encararlo. La crítica o la corrección demasiado pronto probablemente desalienten la franqueza.

  • Haga hincapié en la naturaleza personal de la verdad. La verdad moral y espiritual no es meramente abstracta o filosófica; es naturalmente concreta porque la verdad es una Persona. La verdad se entiende mejor como "quién" y no como "qué". Intente relacionar las discusiones del bien y del mal, lo verdadero y lo falso, con la amorosa persona de Jesucristo.

  • Tanto como sea posible, evite enseñar la verdad sin aplicación. Todo lo que las Escrituras enseñan a los adolescentes a creer, ser, y hacer tiene un denominador común: una relación personal, íntima y verdadera con el único y verdadero Dios del Universo. Por ejemplo, cuando enseña una historia de la Biblia explore lo que el pasaje revela acerca del anhelo amoroso de Dios de tener comunión con su creación.

  • Explore con los adolescentes cómo su fe en Dios responde a las preguntas fundamentales de vida: ¿quién yo soy?, ¿por qué estoy aquí?, ¿a dónde voy?

El libro Beyond Belief trata estos temas más ampliamente, pero la lectura de un libro no puede dar cada manera posible de enfrentar los desafíos que advienen. Por eso estoy trabajando con varias denominaciones, padres de familia, pastores, obreros juveniles, y educadores cristianos para poner en marcha una campaña internacional. En años recientes hemos estado incrementando los recursos para equipar a padres de familia y pastores de jóvenes en sus esfuerzos de llevar a la juventud a convicciones más profundas. Para más información, visite http://www.beyondbelief.com.

Juntos, podemos cimentar a la próxima generación en convicciones profundas, sólidas, y bíblicas que les permitirán vivir como "hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecer[án] como luminares en el mundo" (Filipenses 2:15).

Neil B. Wiseman

Josh McDowell es conferencista internacional, autor, y representante viajero de Cruzada Estudiantil para Cristo. Ha escrito más de 60 libros, él mismo o como coautor, incluidos More Than a Carpenter y New Evidence That Demands a Verdict . (Hay versiones españolas de estos títulos). Josh y su esposa Dottie tienen cuatro hijos.

Neil B. Wiseman

Bob Hostetler es escritor y pastor del sudoeste de Ohio. Sus libros incluyen The New Tolerance (escrito con Josh McDowell), y el recién publicado American Idols: The Worship of the American Dream. Él y su esposa Robin tienen dos hijos adultos.

 

NOTAS

1. Glen Schultz, Kingdom Education: God's Plan for Educating Future Generations (Nashville: LifeWay Press, 1998), 39.

2. Ibid., 40.

3. George Barna, Third Millennium Teens: Research on the Minds, Hearts and Souls of America's Teenagers (Ventura, Calif.: Barna Research Group, Ltd., 1999), 47.

4. Ibid., 52.

5. John Leland, "Searching for a Holy Spirit," Newsweek , 8 de mayo, 2000, 61.

6. Barna, 48.

7. Ibid., 48.

8. Ibid., 44.

9. Ibid., 44.

10. Ibid., 51.

11. Ibid., 48.

12. Ibid., 65.

13. Ibid., 43.

14. Ibid., 51.

15. Josh McDowell y Bob Hostetler, Right From Wrong (Nashville: Word Publishing, 1994), 263.

16. Leland, 62.

17. Merriam-Webster's Collegiate Dictionary , 10ma ed., s.v. "believe".