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Con Ray Berryhill, Steve Dodson, y Mark Lehman

Evangelizar a las comunidades de los Estados Unidos
es responsabilidad de cada iglesia


Ray Berryhill


Steve Dodson


Mark Lehman

¿Qué se requiere para evangelizar con eficiencia su comunidad? No es posible con sólo abrir las puertas de la iglesia y esperar que la gente entre. A fin de evangelizar a su comunidad, los pastores y los miembros de su iglesia tienen que participar en la comunidad.

Ray Berryhill, pastor de Evangel World Outreach Center en Chicago, Illinois, Mark Lehman, pastor de la Iglesia Cornerstone en Bowie, Maryland y Steve Dodson, pastor de Hazel River Asamblea de Dios en Rixeyville, Virginia, hablan acerca de cómo ellos y sus iglesias han usado medios prácticos e innovadores de ganar a sus comunidades para Cristo.

La mayoría del evangelismo personal en la iglesia local lo hace menos de diez por ciento de la congregación. ¿Por qué no hay más cristianos que hablen a otros de Cristo? Como pastor, ¿cómo ustedes cultivan y motivan a sus miembros para el evangelismo personal?

Berryhill: Muchos cristianos no hablan a otros de Cristo porque creen que el evangelismo es responsabilidad de los ministros, de los evangelistas o de los que tienen dones evangelísticos. Se concentran en tener la iglesia en vez de ser la iglesia. Algunos cristianos se sienten insuficientes o indignos debido a sus propias luchas espirituales. También la iglesia ha dejado de enseñar a los creyentes cómo hablar de su fe de una forma práctica.

Lehman: Estoy de acuerdo. Las personas temen al evangelismo porque no saben cómo hablar de su fe. Hemos dejado de ser la iglesia; estamos jugando a la iglesia. En vez de preguntar a Dios “¿qué querías al principio para nosotros?”, nos volvemos más institucionalizados.

Debemos ser más radicales, y decir: “Dios, nos has dicho que seamos sal y luz. ¿Cómo es eso en nuestra cultura?”

Dodson: Los dos elementos que afronta nuestro pueblo son temor y oportunidad. Algunos han estado en la iglesia toda su vida y nunca han hablado a otros de su fe. Cuando hemos dado oportunidad a las personas, han comenzado a hablar de su fe. Ahora comprenden que pueden llevar a alguien al Señor porque les hemos dado la oportunidad. Hace poco nuestra iglesia comenzó un énfasis llamado Pesquemos a 100. Creemos que Dios nos dará cien decisiones por Cristo.

Parece haber una percepción entre algunos cristianos que los Estados Unidos no es un campo misionero. ¿Por qué cree usted que esa percepción existe, y cómo podemos cambiarla?

Lehman: Es fácil que la gente no considere a los Estados Unidos como campo misionero. Es más fácil enviar dinero a los misioneros en el exterior y olvidarse de que tenemos que servir a las personas en nuestras comunidades. En nuestra iglesia están representadas cuarenta naciones. El mundo está en nuestra puerta.

Tenemos que cambiar las percepciones, los temores, y el sentido de responsabilidad de las personas, o perderemos la razón de la existencia de la iglesia. El evangelismo no es llenar de gente un edificio ni tener actividades en él. La actividad evangelística es buena, pero me preocupo por las estadísticas. Las estadísticas en nuestro Movimiento muestran una gran cantidad de conversiones y pocas personas que entran en nuestras iglesias. El evangelismo y el discipulado se hacen mejor cuando se relacionan — hacer que nuestra gente hable de su fe como parte de su vida — y no cuando son parte de un programa.

Berryhill: Una de las razones de que no se considere a los Estados Unidos un campo misionero es que muchos creen que estos constituyen una nación cristiana porque fueron fundados sobre principios cristianos. Pero es muy distinto donde estábamos al fundarse nuestra nación y donde estamos ahora. Somos una nación necesitada de Dios. Cuando observamos las necesidades de la nación, vemos pobreza, niños solos en su casa, delito, y pandillas. Esos problemas tienen que motivarnos a hacer cambios en nuestra esfera de influencia. No podemos resolver los problemas de todo el mundo, pero podemos resolver los problemas donde vivimos. La manera de cambiar nuestras comunidades es atender a sus necesidades. Entonces, como pastores, tenemos que salir y dar el ejemplo. Cuando lo hagamos, nuestra gente nos seguirá.

Dodson: Una de las maneras en que podemos cambiar esa percepción es llevando a las personas a un viaje misionero local. Llevé a los miembros de mi iglesia a un viaje misionero al exterior. Quienes fueron desarrollaron un sentido de compasión al ver las necesidades de las personas. Más adelante, cuando entramos en nuestra comunidad, comenzaron a ver las mismas necesidades. Su compasión misionera retornó, y dijeron: “Nuestra comunidad es también un campo misionero. La gente está hambrienta. La gente necesita nuestra ayuda.” Comenzaron a ver que podían ser misioneros para su propia comunidad o para las comunidades vecinas.

Las personas de su iglesia sólo serán tan entusiastas en cuanto a ganar a las personas para Cristo como usted lo sea. ¿Cómo se manifiesta esa verdad en su vida?

Lehman: Eso me motiva no sólo a hablar acerca del evangelismo sino también a vivirlo. Siempre estoy tratando de hacer relaciones fuera de la iglesia. Por lo regular los pastores hacen un llamado al altar; y, cuando las personas responden, los pastores piensan que han cumplido con su deber. Pero no es así. Para mí, los llamados al altar y el formar relaciones son cosas separadas. Estoy tratando de relacionarme con personas que no son creyentes.

Hace poco construimos un edificio. Un día estábamos hablando acerca del Señor con uno de los trabajadores, y él dijo: “Ustedes tienen un buen karma.” Tomé eso como una gran lección. Yo sabía lo que estaba tratando de decirme, pero la terminología era distinta.

Podemos dar a conocer a Cristo de una manera práctica en el lugar donde viven las personas. El evangelismo no consiste en ir a la iglesia y escapar del infierno. A menudo nos concentramos en esos dos aspectos. El evangelismo tiene que ver con la vida. Trato de presentar a Cristo de una manera práctica para las personas.

Berryhill: El evangelismo tiene que ser a nivel personal. Cuando mi esposa y yo estuvimos en México, se nos invitó a una presentación de cómo compartir el tiempo. Mientras estábamos aprendiendo acerca de cómo compartir el tiempo, mi esposa estaba hablando a las personas acerca de Cristo. Cuando terminó la presentación, esas personas querían que volviéramos a México y comenzáramos una iglesia. Ella sólo estaba hablando de su fe.

Muchos piensan que tienen que conocer toda la Biblia o ser perfectos para hablar de su fe, pero el evangelismo es decir lo que Jesucristo ha hecho por usted. Tratamos de dar el ejemplo del evangelismo con nuestra propia vida. Tratamos de transmitirlo públicamente y de estimular las decisiones por Cristo que son resultado de nuestro testimonio personal.

Dodson: El evangelismo personal tiene que ver con las relaciones. En la iglesia primitiva los creyentes se entregaban a la Palabra, a la oración, y a la comunión. Iban de casa en casa, y decían lo que Jesucristo había hecho en la vida de ellos. Una iglesia llega a relacionarse como su pastor.

Muchos han decidido oponerse al cristianismo debido a una experiencia negativa en la iglesia o debido a la manera de vivir de algunos cristianos. ¿Cómo puede la iglesia cambiar esa percepción negativa?

Dodson: Los cristianos no deben ser tan semejantes al mundo que el mundo ya no los necesite. Tenemos que vivir de una manera que muestre al mundo que tenemos la respuesta, Jesucristo.

Las personas de nuestra comunidad que no van a la iglesia oyen acerca del amor de Dios. Pero cuando la iglesia extiende la mano y muestra el amor de Jesucristo, la gente responde.

Berryhill: Primero tenemos que mostrar el amor de Cristo en nuestra propia vida y en nuestros matrimonios. Si el mundo no ve el amor de Dios en el pacto que tenemos con nuestro cónyuge, no nos creerá en cuanto a nuestro pacto con Dios. Tenemos que ser ejemplos de vida espiritual y amar a nuestra esposa y a nuestros hijos. En segundo lugar, tenemos que ser sal y luz. Tenemos que encontrarnos con las personas donde están y satisfacer sus necesidades. Cuando vean nuestra abnegación y que vamos más allá de lo esperado para acercarnos a ellas, se sentirán conmovidas.

Lehman: La idea de vivir para Cristo no ofende a la mayoría de las personas. Pienso que la iglesia las ofende más. Dios está tratando de captar nuestra atención quitando la concentración en las personalidades. Desde la década de los ochenta algunos siguen teniendo una opinión negativa de los televangelistas. Otros han tenido una experiencia negativa en la iglesia.

Superar ese obstáculo no requiere superar su adversidad a Cristo o conocer a Cristo, sino su adversidad a los cristianos y a lo que la iglesia ha llegado a ser. La mayoría de las veces las personas ven la iglesia como un espectáculo, sobre todo si no estamos viviendo ese estilo de vida en público. La iglesia tiene que ser más que sólo un espectáculo para la comunidad.

Dan Kimball, Rick Warren, y Brian D. McLaren son coautores de La iglesia naciente. En el libro se menciona el hecho de que la cruz y las imágenes del cristiano ya no son ofensivas para las personas. Ellas ni siquiera se ofenden por la verdad del cristianismo. En realidad, aceptarán más a Cristo si establecemos una norma. No tenemos que diluir el evangelio para que la gente lo reciba. La iglesia tiene que ser importante sin perder su distintivo.

Dios tiene una manera de multiplicar los recursos de una iglesia cuando los recursos se emplean para ganar a los perdidos. ¿Cómo ha sido eso cierto en su iglesia?

Dodson: Cuando llegamos a Hazel River, Virginia, la iglesia no participaba en ninguna actividad misionera ni de apoyo a las misiones; carecía de recursos económicos. Dios nos guió a dejar de pasar los platillos de la ofrenda durante los cultos, de modo que los pusimos cerca de la puerta. Además, la iglesia no apoyaba ni siquiera un ministerio en la comunidad. Si la iglesia se hubiera disuelto, nuestra comunidad no la habría echado de menos. Comenzamos a extender la mano a las personas de la comunidad y a mostrarles el amor de Jesucristo.

Comenzamos a repartir víveres y dar amor a las personas a pesar de nuestros recursos limitados. La primera vez que dimos doce canastas de Acción de Gracias. Dios multiplicó ese ministerio. Esta última Navidad bendecimos a quinientas familias con un pavo y todo el alimento necesario para hacer su cena de Navidad. Ahora apoyamos a muchos misioneros. Usamos lo que Dios nos dio, poco como era, y Él lo multiplicó. Él sigue haciendo eso en la actualidad.

Berryhill: En 2 Corintios 9:10, Pablo escribe: “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.” Dios hace precisamente eso. Él nos da semillas para sembrar. Cuando usted aprovecha la oportunidad de sembrar, el Señor se encarga de multiplicar las semillas.

El año pasado tuvimos una actividad llamada 40 Días de Bendición. Durante ese tiempo Dios dio nueva dirección a nuestros ministerios y nos ahorró millones de dólares. Estábamos planeando comprar un edificio, pero Dios abrió otra puerta y alquilamos una escuela. Las escuelas no estaban permitiendo que las iglesias alquilaran en esa zona de Chicago. Como habíamos sembrado la semilla en nuestro tiempo de necesidad, Dios abrió una gran puerta de oportunidad. Ahora estamos preparados para iniciar nuestro programa del edificio. Hemos visto a Dios satisfacer necesidades — al suplir fondos y cambiar estrategias — de modo que no tuvimos que gastar dinero.

Lehman: Hemos experimentado la provisión de Dios en tres ocasiones. Cuando hay que decidir entre dar dinero o tratar de recoger dinero, hemos optado por dar dinero. Dios siempre trae más dinero. En nuestro proyecto de edificación más reciente, sentimos que teníamos que dar todo el dinero de nuestro fondo para edificio. En el espacio de pocos meses Dios no sólo trajo el dinero de vuelta sino que también lo multiplicó.

Hace varios años durante el Proyecto de Video Jesús regalamos videos para todos en nuestra comunidad, unos cincuenta mil hogares. Eso costó a la iglesia muchísimo dinero, pero la inversión valió la pena. La gente vio el amor de Cristo porque no estábamos tratando de hacer dinero, sino de dar los videos. Esto creó una imagen positiva acerca de la iglesia. La iglesia necesita tener personas, no edificios.

¿Qué le dice usted a un pastor que cree que su iglesia es demasiado pequeña para hacer algo significativo en la comunidad?

Berryhill: Nunca subestime lo que una vida puede hacer. La madre Teresa dijo: “Si no puede alimentar a cien personas, alimente sólo a una.”

Al pastor de una pequeña iglesia yo le diría: “Yo fui ese pastor.” No menosprecie los días de los comienzos insignificantes. Jesús comenzó con doce hombres. Ellos influyeron en el mundo, y la influencia del cristianismo ha continuado. A veces tenemos que ser un Josué y dar pasos de fe. Conforme damos cada paso, cada paso se convierte en un milagro si Dios ha puesto su visión en el corazón de usted. Debemos comprender que es la visión de Dios. Usted es sólo el conducto. Dios es el autor y consumador de nuestra visión.

Lehman: A veces nos aferramos demasiado a los números. Comparamos las iglesias que son más grandes, pero ¿comparamos las iglesias más pequeñas? Pastoreé en un pueblo de tres mil personas. En ese ambiente, si usted gana a diez personas para Cristo, un porcentaje prudente, está ganando a más personas que las que estoy ganando aquí en esta zona metropolitana. No estamos en competencia los unos con los otros. El ministerio por lo general comienza con el pastor. ¿Está el pastor haciendo que suceda eso?

¿Cómo ha influido la oración en la actividad evangelística de su iglesia?

Dodson: La oración tiene que ser el centro de la actividad evangelística de una iglesia. En cuanto a la actividad evangelística se ha dicho que “mientras haya un alma perdida en nuestra comunidad, tenemos una tarea que realizar.”

Alguien también dijo: “Nunca presente la excusa de que Dios no puede hacer que nuestra iglesia crezca.” La oración nos capacita y nos da poder. La oración nos recuerda que estamos haciendo lo sobrenatural, pero sin Dios no podemos hacer nada. La necesidad de orar me recuerda que mi ayuda viene de Dios.

Lehman: Nuestra reunión de oración del sábado por la noche es la más importante de la semana — más importante que los domingos o los miércoles. Eso prepara el camino para todo lo que ocurre en la iglesia.

Por los últimos once años hemos tenido reunión de oración los sábados por la noche. La gente viene a orar no sólo por el santuario, sino también por las necesidades de nuestra comunidad. Esta reunión de oración permite que seamos un conducto de lo que Dios tiene para nosotros. La oración es el motor de la actividad evangelística así como del crecimiento.

La oración nos mantiene concentrados. ¿Cómo hacemos para que las personas que no vienen a la iglesia vengan? Levante a Jesucristo, y deje que Cristo las atraiga. Permita que la oración sea el medio.

No podemos evangelizar solos. No importa cuán buenos sean nuestros programas o cuán cómodas sean nuestras instalaciones; eso no cambia a las personas. La oración permite que los cristianos tengan en sus manos los instrumentos para el cambio.

Describa uno de los modelos más creativos de su iglesia para evangelizar a su comunidad.

Berryhill: Hemos trabajado dos años para comprar las instalaciones de una iglesia ortodoxa, pero a última hora el trato no se concretó. Me sentí deprimido. El Señor me habló durante mi tiempo de oración, y me dijo: sé una bendición.

Pregunté: “¿Qué quiere decir ‘ser una bendición’?”

Fui a Génesis 12 donde Dios habló con Abraham y le dijo que dejara la tierra de sus padres. Dios le dijo a Abraham que lo bendeciría, y que Abraham sería entonces una bendición. La bendición se volvió una palabra arco iris para mí. Comprendí que ya era bendecido. Dios estaba diciéndome que quería que yo fuera una bendición.

Dije a los que dirigían mi iglesia: “Dios está hablándome acerca de ser una bendición. ¿Cómo podemos hacerlo?” Decidimos que, como iglesia, haríamos 40.000 obras generosas en cuarenta días. Llamamos a eso nuestros cuarenta días de bendiciones. Comenzamos a buscar personas con necesidades. Le compramos a alguien víveres para un año. Pagamos el alquilar y la hipoteca de un año para una familia. Hicimos pagos de electricidad y de agua. Cualesquiera que fueran las necesidades, mostramos bondad para satisfacerlas. Esa actividad nos costó $100.000.

La iglesia recibió amplia atención de la ciudad. Recibí la publicidad que nunca hubiera recibido de otra forma. No hicimos las 40.000 obras de bondad para la publicidad; estábamos obedeciendo a Dios. Al final unas trescientas personas aceptaron al Señor. Muchas de esas personas se unieron a la iglesia.

Muchas iglesias están imitando esa actividad al hacer generosas obras de bondad. Esa ha sido una de nuestras más grandes actividades evangelísticas.

Lehman: Durante un año realizamos una actividad similar. Hemos podido amar a las personas y hemos cambiado la opinión de la comunidad acerca de la iglesia. La costa este es distinta porque ha estado llena de iglesias litúrgicas. Pero cuando una iglesia se ocupa de las necesidades de las personas sin pedir dinero, eso asombra a las personas.

Dodson: Cada verano hicimos dos campamentos para la comunidad, uno para niños y otro para jóvenes. Dirigimos un campamento secular gratuito en un complejo deportivo para jugadores de fútbol. Las horas del campamento son de nueve a cinco. Cada año las familias se unen a la iglesia porque amamos a sus hijos. Algunos traen a sus hijos sólo porque no tienen que pagar por el cuidado de ellos esa semana. Esa actividad ha sido de gran beneficio para nuestra iglesia.

Otra actividad, llamada Bendiga a los Niños, es en Navidad. Ha llegado a ser grande en la comunidad. Damos a cada niño un juguete, le contamos la historia de la Navidad, le mostramos una película de dibujos animados, y celebramos una fiesta de cumpleaños para Jesús. Luego damos a las familias una cesta de Navidad.

La tecnología está cambiando la manera en que algunas iglesias realizan su ministerio. ¿Qué tecnologías están empleando ustedes para evangelizar a su comunidad?

Berryhill: Vivimos en un mundo tecnológico. Para ser eficientes, tenemos que llevar el evangelio a las nuevas generaciones de una manera que puedan entenderlo. En Evangel estamos actualizando nuestra tecnología para incluir un nuevo sitio interactivo en la Web con programación en vivo de radio y periódico por la Internet. Nos hemos asombrado ante la cantidad de peticiones de oración que entran por allí. Respondemos a esas necesidades. También tenemos un ministerio semanal de radio. Los pastores no pueden depender totalmente de la tecnología para el evangelismo. La gente sigue necesitando un toque personal de la iglesia. También queremos ser fieles en evangelizar a las personas que tienen limitado acceso a la tecnología, y no simplemente llegar a ser un ministro tecnológico.

Lehman: Hacemos cosas similares con nuestro sitio de la Web; sin embargo, las personas quieren un toque personal más que un ministerio de alta tecnología. No podemos competir en la Web como lo hace el mundo. Pero podemos hacer mejor algunas cosas — cosas en las que nunca el mundo pensará — tocando la vida de las personas con el amor de Dios. La tecnología atrae a las personas y les permite saber que estamos tratando de ser útiles donde ellas están viviendo. Pero también oigo a la gente decir: “La tecnología es buena, pero quiero algo que sea duradero.”

Describa lo que su iglesia está haciendo para ayudar a las personas marginadas y abandonadas de la comunidad.

Dodson: Hace varios años Dios revolucionó a nuestra iglesia y la llevó a otro nivel. Un día estaba yo sentado en un huerto preguntándome adónde necesitaba ir la iglesia, y tuve un encuentro con Dios. Él lo hizo real mediante las manzanas que habían caído al suelo y que habían sido dejadas allí.

Yo conocía al propietario del huerto. Él me dijo: “Recoge todas las manzanas que quieras y llévatelas.” Llené el camión de manzanas y se las llevé a las mujeres de la iglesia. Algunas manzanas estaban magulladas y tenían arañazos, pero las mujeres las querían porque hacen pasteles y otros dulces con ellas.

Dios convirtió esa experiencia en un mensaje. Cubrí el piso del santuario de manzanas. El domingo la gente tuvo que andar entre las manzanas para llegar a sus bancos. El mensaje que Dios me dio era que muchos en nuestras comunidades tienen magulladuras y cicatrices. Han sido pasados por alto y dados de lado. Pero siguen siendo valiosos y útiles debido a lo que hay dentro. Pueden seguir siendo usados para el reino de Dios.

Muchos ya no hablan acerca del ministerio de autobús, pero seguimos buscando a los niños en autobús para los ministerios en crecimiento, los niños Exploradores del Rey, y los jóvenes. Algunos de los que trajimos alguna vez en autobús son ahora líderes de nuestra iglesia. Algunos están en mi junta. Algunos vinieron de lugares difíciles, pero Dios vio el valor interior de esas personas. Él ha hecho una obra maravillosa en la vida de ellos.

Berryhill: Lo que hacemos es en nuestro nombre, Evangel World OutreachCenter. Constantemente hacemos actividades evangelísticas. Fuimos los primeros en llevar el Convoy de la Esperanza a Chicago. El año pasado tuvimos una actividad evangelística llamada la Gran Fiesta de Vuelva a la Escuela de Chicago. Queríamos atraer a los estudiantes. Teníamos aparatos inflables, una competencia para jóvenes, un escenario de jóvenes con música apropiada y juegos. Había también un escenario de adultos. Durante esa actividad de cuatro horas, los equipos de evangelismo se relacionaron con las personas, les mostraron amor y les hablaron de Cristo. Los estudiantes se fueron con las mochilas llenas de materiales escolares. Proporcionamos inmunizaciones para los estudiantes y también celebramos una feria de trabajo.

Nuestras actividades evangelísticas satisfacen necesidades tangibles, proporcionan diversión y entretenimiento sanos para la familia y predican a toda la familia. Nos estamos ganando el derecho a ser oídos. Predicamos el evangelio, pero no golpeamos a la gente con el evangelio. Muchos se han unido a nuestra iglesia porque tomamos la iniciativa de extender las manos sin pedir nada a cambio.

Evangelizar a las comunidades de los Estados Unidos es responsabilidad de cada iglesia. Tenga la bondad de hacer su comentario final o su exhortación en este sentido.

Lehman: La gran oportunidad de los pastores es ser lo que Dios los ha llamado a ser. Ser luz en el mundo, amar a las personas, cuidar de las personas, y seguir a Dios. A veces los pastores se confunden con lo que hacen en vez de concentrarse en quienes son en Cristo. La pregunta que yo haría es: ¿cuándo terminó el evangelismo?

El evangelismo no se mide por cuántas personas tenemos o por las personas que respondieron a un llamado al altar o que dijeron la oración del penitente. El evangelismo implica una relación. Cada pastor puede llevar a una persona a Cristo y luego andar a su lado en el discipulado. Cuando Jesús dijo que fueran e hicieran discípulos, Él no dijo que hicieran miembros. El evangelismo se hace efectivo cuando una persona puede andar con el Señor y discipular a alguien más.

Cada pastor no sólo tiene esa oportunidad, sino también tiene dones que lo capacitan para hacerlo. A veces los pastores temen el evangelismo. Pero tenemos que amar a las personas y cuidarlas, y buscar un discipulado a largo plazo. No podemos estar satisfechos con sólo aumentar los números con las actividades que realizamos. Cada creyente está llamado a ganar a otros para Cristo. Permitamos que la congregación los traiga.

Dodson: La iglesia fracasará si no hace gran énfasis en las cosas que Jesús mandó. Él mandó que los discípulos fueran capacitados por el Espíritu Santo. En todo lo que hagamos, aun las actividades evangelísticas, necesitamos al Espíritu Santo. Jesucristo capacita a la iglesia por medio del Espíritu Santo para que vaya, bautice, y haga discípulos a todas las naciones. Si el Espíritu Santo no interviene en todo lo que hagamos, nos perdemos eso. Cerciórese de incluir el evangelismo y el discipulado en todo lo que haga como iglesia.

Berryhill: En primer lugar, el evangelismo y las misiones debe ser el latido del corazón de la iglesia. El Gran Mandamiento y la Gran Comisión tienen que ser esenciales. En segundo lugar, debemos ir y hacer discípulos. La iglesia tiene que llevar el evangelio a las personas necesitadas. En vez de esperar que las personas vengan a nosotros, tenemos que ir a las escuelas, a los parques, a los centros comerciales, y a los restaurantes. Necesitamos tener pequeños grupos, grupos de oración y otros ministerios que puedan influir en las personas sin ser ofensivos. Tenemos que enviar a nuestros ministerios. En vez de ensayos de coros, enviemos el coro al centro comercial. Enviemos el equipo de oración y a los trabajadores del altar al centro comercial; de modo que, cuando el coro cante, los trabajadores del altar estén allí para ayudar. La iglesia tiene que levantarse y hacer obras generosas.

En el libro de los Hechos sucedían milagros fuera del templo porque la iglesia iba adonde estaba la gente. Hasta que el Señor venga, eso es lo que necesitamos hacer. La bendición está en nuestra constancia, cuando continuamente hacemos lo que el Señor nos ha llamado a hacer. Dios dijo que nos daría las naciones como herencia. Cuando nos mantenemos firmes en la Palabra del Señor y hacemos lo que Él nos ha llamado a hacer, Dios nos capacitará y bendecirá nuestro trabajo.

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