Chi Alpha:
Cómo llevar lo sagrado a los centros universitarios seculares de los Estados Unidos

Los estudiantes universitarios encuentran una serie de fraternidades, de grupos de intereses especiales cuyas agendas a menudo reflejan valores humanistas. Pero para quienes descubren Chi Alpha, surge un ambiente distinto.
Por Scott Harrup
Mardis Gras llegó unas semanas antes de que terminara el semestre de primavera de 2007 en la California State University/Stanislaus en Turlock. Había muchísima cerveza por todas partes.
Una gran tienda entre otras atracciones en el patio interior atrajo la atención de los estudiantes. El cartel cerca de la tienda decía “Lectura espiritual gratuita”. Estudiantes de primer año y de años avanzados, ebrios y sobrios, hacían fila para enterarse de su futuro. Pero el recibimiento dentro de la tienda no era lo que esperaban.
“Comenzamos a armar la tienda hace un par de años”, explica Jeremy Anderson, director de Chi Alpha en el recinto universitario. “Tomamos la idea de Will Klier en UC Davis. Oramos con los estudiantes, y pedimos a Dios que se manifestara por medio de los dones espirituales y las muestras de su poder”.
En vez de rechazar la evangelización cristiana, los estudiantes querían aprender su destino divino. La primera vez que Chi Alpha puso la tienda, tres estudiantes tomaron decisiones de salvación en cuatro horas.
“Una muchacha hindú se entregó a Cristo en respuesta inmediata al mensaje profético de mi esposa”, dice Anderson.
La fila que esperaba entrar en la tienda la primavera pasada era tan larga que los estudiantes de Chi Alpha se dispersaron a fin de orar con las personas que esperaban entrar.
Desde el 2004 Jeremy y Debora Anderson han hecho de Stanislaus y de otros tres centros universitarios su foco de interés. Bajo su liderazgo, unos cien estudiantes se han entregado a Cristo, prueba de una evangelización eficaz, pero es sólo el principio de lo que los Anderson quieren ver a Dios hacer entre los casi 46.000 estudiantes en su campo misionero. Ellos hablan de su pasión por los centros universitarios de los Estados Unidos a los equipos de Chi Alpha en casi doscientas escuelas de los Estados Unidos.
Las Asambleas de Dios estableció su primer capítulo de Chi Alpha en 1953 en Missouri State University en Springfield, anteriormente Southwest Missouri State University. El nombre del ministerio se deriva de la frase griega christou apostoloi, que quiere decir “los enviados de Cristo”. Las letras griegas chi (X) y alpha (A) son las iniciales de la frase.
El apóstol Pablo escribió en 2 Corintios 5:20: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo [los enviados de Cristo], como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”
“Reconciliaremos a los estudiantes con Cristo, transformando la universidad, el mercado y el mundo”, dice la declaración de misión de Chi Alpha.
Mucho pedir. Las universidades estadounidenses se han desvinculado de los lazos cristianos sobre las cuales se fundaron muchos recintos universitarios históricos. El evangelio, cuando se oye, es sólo un mensaje entre muchísimos mensajes rivales. Gran parte del mundo académico considera la Biblia como superstición. Los estudiantes se encuentran con una serie de fraternidades, de grupos de intereses especiales cuyas agendas a menudo reflejan valores humanistas.
Pero para quienes descubren Chi Alpha, surge un ambiente distinto.
Fundamentos de la oraciÓn
A las 7:14 de la mañana, unos cincuenta estudiantes se han reunido a orar en Murray State University en Murray, Kentucky. Oran los unos por los otros, por su recinto universitario, y por los estudiantes que aún tienen que encontrar a Cristo como Salvador.
¿Por qué a las 7:14? Dios prometió en 2 Crónicas 7:14 oír las oraciones de un pueblo arrepentido y fiel.
“Hay poder en la oración”, dice Mark Randall, director de Chi Alpha en Murray State University. Él ha observado que la asistencia en su culto principal del miércoles por la noche se triplica a 150 por los últimos años e insiste en que la oración ha hecho que eso ocurra.
En Stanislaus, el equipo de Chi Alpha mantiene una casa de oración las veinticuatro horas.
“La oración es el fundamento de cualquier cosa que hagamos para evangelizar”, dice Anderson.
Las reuniones del grupo de oración estimulan a los alumnos a llevar su fe a todo el recinto universitario para orar con otros. Anderson estimula eso cada vez que dirige una actividad evangelística en el patio interior.
“Los estudiantes darán su testimonio, y después que dos o tres lo hayan hecho, yo haré una breve presentación del evangelio”, dice él. “En vez de tratar de hacer un llamado al altar en medio del recinto universitario en el patio interior, pedimos a nuestros estudiantes que se dispersen para que oren con las personas. La mayoría de las personas no rechazan la oración.”
Eli Gautreaux dice que la oración ha tenido una influencia innegable en el recinto de Sam Houston State University en Huntsville, Texas. Gautreaux, de treinta y seis años, es el director universitario del Chi Alpha y el representante del distrito sur de Texas de Chi Alpha. Él y su esposa María han invertido casi quince años en el ministerio en centros universitarios. Lo más importante ocurrió en 2005.
Aquella primavera, unos cincuenta jóvenes que participaban en Chi Alpha decidieron mudarse otra vez a los dormitorios y comprometerse a la oración.
“Cuatro de esos muchachos se encontraron para una reunión de oración que duró toda la noche”, dice Gautreaux. “Se difundió la noticia, y pronto ochenta muchachos estaban reuniéndose para orar.”
Una noche casi la mitad de ellos fueron llenos del Espíritu Santo. Los estudiantes que participaron hablaron a otros de Cristo y el avivamiento se extendió por todo el recinto universitario. Muchos estudiantes hicieron compromisos de salvación. Los estudiantes aun celebran bautismos en la fuente de los predios universitarios.
“Todavía estamos viendo frutos de aquel avivamiento”, dice Gautreaux.
De 400 a 600 estudiantes se reúnen para un culto de mediados de semana y luego participan en unos cien grupos de discipulado durante toda la semana.
Relacionarse, Intervenir
La oración da lugar al ministerio práctico. Los estudiantes salen de un culto de oración de Chi Alpha determinados a relacionarse con sus compañeros de una manera que lleve el evangelio a la vida.
Mario Solari, de cuarenta y tres años, dirige Chi Alpha en la Universidad Estatal de Florida en Tallahassee. Los estudiantes de su grupo visitan con regularidad los bares para hablar del evangelio.
“Llevamos nuestra cruz a un bar y la levantamos en la acera, y decimos a las personas que Jesucristo las ama”, dice Solari.
Una noche Jeremy Bruce encontró al grupo Solari. Un estudiante preguntó a Bruce si conocía a Jesucristo.
“Dijo que sí para librarse de nosotros”, recuerda Solari.
Pero Dios comenzó a tratar con Bruce. Unas dos semanas más tarde él comenzó a ir a Chi Alpha. Finalmente aceptó a Cristo como Salvador, se asoció a Solari, y ahora es ministro licenciado de las Asambleas de Dios.
Eric Treuil y sus Chi Alphans usaron un ataúd durante la Semana Santa del 2007 para enfrentar a los estudiantes con el evangelio en la Universidad de Luisiana en Lafayette.
“Lo llamamos ‘Conscientes de la resurrección’”, dice Treuil, de cuarenta y seis años. “La universidad tenía que dar igual acceso porque las fraternidades hacen todo tipo de actividades esa semana.”
Chi Alpha puso el ataúd en una esquina de la calle más transitada de los predios universitarios y lo usó veinticuatro horas al día durante tres días. Repartieron un folleto para explicar el significado detrás de ese espectáculo. Su actividad apareció en la primera plana del periódico local y fue transmitida por una emisora de radio cristiana.
“Ustedes están allí veinticuatro horas al día, de modo que a las dos o a las tres de la madrugada. cuando los estudiantes vienen regresando de los clubes, ven a alguien sentado sobre el ataúd”, dice Treui. “Eso los asusta y provoca una buena conversación.”
Las tácticas del ministerio creativo producen decisiones de salvación. Pero para los líderes y los miembros de Chi Alpha eso es sólo el principio.
“El discipulado es nuestro enfoque”, dice Gautreaux. “Los estudiantes llegan a conocer al Señor. Les pedimos que busquen a otros estudiantes para establecer relaciones y que los dirijan en grupos. Es el discipulado transgeneracional.”
Gautreaux cita cuatro generaciones de creyentes en 2 Timoteo 2:2 donde Pablo dice a Timoteo que tomara lo que éste había aprendido del Apóstol y lo enseñara a personas de confianza, quienes a su vez hicieran lo mismo con otros.
Gautreaux ve generaciones de creyentes multiplicándose dentro y fuera del recinto universitario. Un estudiante volvió a su casa en Nueva York el verano pasado después de aceptar a Cristo durante el año escolar.
“Su padre vio el cambio en su vida, comenzó a hacer preguntas y aceptó a Cristo como su Salvador, gracias al ejemplo de su hijo”, dice Gautreaux.
Un escenario semejante se vio en el caso de otro estudiante que volvió a su casa en Houston aquel verano. Varios familiares comenzaron a preguntarle acerca de su fe después de ver el cambio en su vida.
“Eso es lo tan asombroso de Chi Alpha”, dice Bob Marks, director del personal misionero en la oficina nacional de Chi Alpha en Springfield, Missouri. “Usted toca la vida de un estudiante, lo discipula para que hable de su fe, y luego ve a toda una familia y la esfera de influencia por la eternidad.”
“Cualquier cosa que Dios haga en usted”, insiste Gautreaux, “Él quiere también hacerlo por medio de usted.”
Para crear ese tipo de influencia en el centro universitario, los Chi Alphas deben integrarse en la vida del recinto universitario.
“Hacemos todo lo que podemos para que los estudiantes vivan en los dormitorios del recinto universitario”, dice Treuil. “A largo plazo, eso trae el mejor fruto.”
Jana Mahoney tomó eso en serio. Ella había vivido en su casa durante el primer año en Lafayette y entonces vivía en la residencia de estudiantes de Chi Alpha. Mahoney sintió que Dios estaba tratando con ella para que se mudara al dormitorio su tercer año. Ella llevó varios estudiantes a Cristo.
“Una jovencita había quedado embarazada y estaba considerando el aborto”, dice Treuil. “Jana llamó a sus familiares, y ellos llevaron a la muchacha con su novio. Los pusieron en pisos separados en su casa, los ayudaron a aprender responsabilidades económicas y los llevaron a la iglesia. Ambos se entregaron a Cristo. Se casaron y tuvieron su bebito.”
En espera de lo milagroso
“Buscamos oportunidades de orar por sanidad”, dice Anderson de la actividad evangelística de Stanislaus. Cuando un joven, un estudiante cristiano, se acercó a una reunión en el patio usando un aparato ortopédico en la pierna, varios estudiantes dijeron que orarían por él.
“Nada parecía suceder”, recuerda Anderson. “Se fue cojeando.”
Pero Edwin apareció dos días después en la reunión semanal de Chi Alpha sin el aparato ortopédico.
“Comencé a pensar acerca de la oración de ustedes”, le dijo al grupo, “y sentí un cosquilleo desde la cabeza hasta la pierna. Me quité el aparato ortopédico.”
Fue a un médico para confirmar su sanidad y estaba fuera la semana siguiente dando su testimonio en el patio.
Hace varios años a Randall le robaron el auto cuando hacía compras en Murray. Llenó un informe policíaco, y se le dijo que probablemente nunca más volvería a ver su automóvil.
“Había un joven a quien yo le había dado testimonio”, dice Randall. “Jerry era ateo y vivía a unos once kilómetros fuera de la ciudad. Conseguí que alguien me llevara a su casa, y fui a recogerlo. Le dije que me habían robado el auto y que oraría para que Dios nos mostrara dónde estaba. ‘No creo en la oración’, me dijo, ‘pero usted puede orar.’”
Randall pidió a Dios que él pudiera recuperar su auto como un testimonio para el estudiante.
“Seguí por la carretera y doblé por un camino en el que nunca antes había estado”, dice él. “Al final del camino estaba mi auto. Jerry aceptó a Cristo.”
Participantes a corto plazo, crecimiento a largo plazo
El ministerio en los recintos universitarios crea una dinámica totalmente distinta de la de fundar iglesias. Aunque las familias pueden unirse a una iglesia y quedarse allí por generaciones, la población estudiantil tiene mayor movilidad.
“Casi cada dos años y medio se tiene un grupo totalmente nuevo”, dice Solari.
Los grupos de Chi Alpha tienen que establecer la presencia en el recinto universitario y probar que están allí para quedarse aun cuando las clases cada año van y vienen.
“En nuestros primeros siete años las cosas fueron de un extremo al otro”, dice Solari. “Digo a la gente que pongan la mano en el arado y que dejen los resultados a Dios.”
Randall ha estado con Chi Alpha más de la mitad de la historia del ministerio nacional. A los cincuenta años de edad, es uno de los directores que más tiempo ha servido a Chi Alpha. Comenzó en Murray State University como estudiante en 1974 y se graduó en 1977 con una licenciatura en criminología y sistemas penitenciarios, y recibió su maestría en servicios humanos en 1978. Comenzó el ministerio en el centro universitario en 1977.
“Cuando llegué a la escuela allí, dije a Dios que había dos cosas que yo no quería hacer: ser ministro y vivir en Murray”, dice Randall. “Él me llamó a hacer las dos cosas, y ahora no hay quien pueda pagarme lo suficiente para dejar ninguna de las dos.”
H.L. Hussmann, de treinta y tres años, se entregó a Cristo gracias a la influencia de Randall y es ahora su ministro asociado.
“Vine a Murray State University en 1991 y era más bien un cristiano nominal”, dice Hussmann. “Yo estaba leyendo la Biblia y llamé a Mark. ‘Me preocupa un poco de que yo pudiera ir al infierno’, le dije. ‘Si pudieras ayudarme con eso, lo apreciaría.’”
“En Chi Alpha fue la primera vez que oí el evangelio”, dice Gautreaux. “Acepté a Cristo en 1990 en la Universidad del Pacífico en Stockton, California, por medio de Chi Alpha.”
Antes de sus años en Stanislaus, Anderson, que tenía veintinueve años, fue estudiante en American River College en Sacramento, California. Aceptó a Cristo en una campaña de Billy Graham en la ciudad. El grupo de Chi Alpha en Sacramento State lo ayudó a madurar en su fe y a considerar su llamado al ministerio en los centros universitarios.
Anabelle Treuil hizo de Cristo su Salvador en una reunión de Chi Alpha en Nichols State University en Thibideaux, Luisiana, donde ella conoció a Eric.
“Alrededor de 90 por ciento de los pastores de Chi Alpha fueron estudiantes que se entregaron a Cristo por medio de Chi Alpha”, dice Solari.
ProvisiÓn divina
Edificios para el ministerio pueden ser escasos en un recinto universitario secular. Cuando Treuil vino a Lafayette, Chi Alpha no tenía edificio alguno.
“Heredé un archivo de dos gavetas”, dice él.
En la actualidad, el capítulo de Lafayette tiene una propiedad que se calcula en un millón de dólares y que se ha pagado por completo.
Un hombre de negocios del lugar pagó el alquiler de una casa durante unos cinco años. Un grupo inconverso estaba a punto de comprar la casa en 1993 cuando el dueño ofreció vender la propiedad a Chi Alpha. La condición era que Treuil tenía que reunir $90.000 en noventa días.
“No teníamos el dinero, pero dimos un paso de fe”, dice él.
En noventa días Dios proveyó más de $90.000 en efectivo de ofrendas individuales. Los pastores pusieron sus púlpitos a disposición de Treuil. Un hombre donó un reloj Rolex. Una mujer dio a Treuil carteras de piel de anguila para que las vendiera. Contribuyeron unas seiscientas personas.
En 2003, Chi Alpha compró una antigua iglesia luterana al lado del recinto universitario. En febrero de 2007, Treuil hizo el último pago de su préstamo de $600.000.
En 2007, el distrito occidental de Florida donó al grupo de Mario y Robin Solari un templo colindante con el recinto universitario de la Universidad Estatal de Florida. La donación no pudo haber llegado en un mejor momento, ya que Chi Alpha tenía que abandonar las instalaciones en el recinto universitario.
“La iglesia había estado allí más de cuarenta años”, dice Solari. “Cuando el pastor se jubiló, la iglesia comenzó a disminuir y fue puesta bajo la supervisión del distrito.”
Solari fue a ver al líder del distrito para sugerirle una asociación.
“Tenemos una iglesia, un anexo y una casa pastoral, todo a dos minutos a pie del recinto universitario”, dice él.
Chi Alpha está usando la casa pastoral para oficinas y para vivienda del personal asociado. Aunque sigue reuniéndose en los predios universitarios, el ministerio funcionará en la iglesia Mosaica de las Asambleas de Dios.
Influencia mundial
Las universidades estadounidenses atraen estudiantes de todo el mundo. Según Treuil, los estudiantes en Lafayette vienen de unas cien naciones. Eso no es nada raro, y eso da a Chi Alpha un campo misionero internacional.
Treuil organiza un almuerzo semanal evangelístico y exhorta a los estudiantes a que inviten a sus amigos inconversos. Entre 100 y 120 estudiantes aprovechan la actividad del miércoles, y al menos una docena de nuevos estudiantes visitan cada semana.
Un estudiante de China venía cada miércoles durante semanas por la comida gratis.
“ ‘George’ era su nombre norteamericano, y se sentaba en el mismo lugar y se sentía fascinado con los mensajes”, dice Treuil. “Alrededor del mensaje No. 30, él vino a Cristo. Lo bautizamos en la piscina de la universidad.”
Solari recuerda a otro estudiante chino que fue a una conferencia de Chi Alpha SALT en 2002 y oyó una oración en el chino mandarín.
“Fue la primera vez que Bing había oído una oración en su idioma”, dice Solari. “Él y su esposa aceptaron a Cristo y son miembros de una iglesia.”
Hussmann vio evidencia de la influencia internacional de Murray Chi Alpha durante un viaje a Tailandia.
“Hace unos cuatro años hablamos con una estudiante tailandesa, y ella comenzó a participar en nuestro grupo”, dice él. “En Tailandia visitamos su iglesia y aquel día se bautizaron unas veinte personas, muchas de las cuales habían sido guiadas a Cristo por ella.”
Los grupos de Chi Alpha a menudo hacen viajes misioneros. Cada año Randall lleva a un grupo de Murray a algún lugar en el exterior. Cincuenta y dos estudiantes predicaron en las Bahamas en la primavera de 2007.
“Ayudamos a un ex alumno con una iglesia que comenzó en Nassau”, dice Randall.
En 2006, cuarenta y cinco miembros de Murray Chi Alpha fueron a Amsterdam. Más de sesenta estudiantes tienen planes para el viaje en la primavera de 2008 a Belice. “Llevamos a un grupo de quince estudiantes a Las Vegas y predicamos en la calle e hicimos encuestas”, dice Randall.“ ‘¿No sabe que esta es la ciudad del pecado?’ preguntaban las personas. ‘Por eso estamos aquí’, les respondíamos.”
De pastor a pastor
Cada director de Chi Alpha que habló con Enriquecimiento estuvo de acuerdo en que las dificultades de edificar y mantener un ministerio evangelístico en el recinto universitario puede ser abrumador.
“Hemos pagado un alto precio por las victorias que hemos visto”, dice Anderson. “La gente ha calumniado a nuestro grupo. Hemos tenido algún vandalismo. Hay guerra espiritual. Pero tenemos que ser incesantes en la búsqueda de la presencia de Dios.”
“Me ha disminuido un grupo de treinta a seis”, admite Randall. “En mis treinta años ha sido un sube y baja. Pero si usted se mantiene orando y evangelizando, sin que importe dónde esté su escuela, verá avances muy importantes.”
Hussmann está de acuerdo. “Un avance importante siempre está a la vuelta de la esquina”, insiste, “y sólo requiere una reunión, una conversación, un estudio bíblico, un tratado puesto en la mano de la persona apropiada. Si los pastores son diligentes en llevar la Palabra de Dios a los ojos, a los oídos, y a las manos de las personas, eso cambiará las vidas. Es la Palabra de Dios la que hace la obra.”
La asociación en el ministerio puede crear una actividad evangelística de Chi Alpha cuando las iglesias captan la visión para las almas perdidas en el centro universitario.
“Tenemos una sección extraordinaria”, dice Anderson de las iglesias de las Asambleas de Dios en Turlock y alrededor de éste. “Las iglesias locales buscan regularidad de nuestra parte. Ven que estamos aquí por largo tiempo.”
Gautreaux atribuye a la Primera Asamblea de Huntsville el renacimiento de Chi Alpha en Sam Houston State University.
“Cuando llegué a Huntsville como joven creyente”, dice, “fundé una iglesia que estaba consciente del campo misionero universitario y quería llegar a él. El pastor Joe Barnes había estado en la iglesia cuarenta años y había visto altibajos en el ministerio de Chi Alpha. Él siempre oraba por ellos. Él nos recibía con los brazos abiertos. Estoy en deuda con él para siempre por creer en mí y alentarme. No hay manera de que yo estuviera hoy en el ministerio de no haber sido por Joe.”
Es esencial la participación del distrito de un pastor de Chi Alpha, dice Gautreaux. “Hemos recibido un fabuloso apoyo de nuestro distrito y de nuestra sección.” Quieren que lo que ven suceder en nuestro centro universitario suceda también en otros recintos universitarios del estado.”
Solari es secretario-tesorero de una seccional. “No me pierdo ninguna de las funciones del distrito”, dice él. “Voy a las actividades juveniles. Somos asociados. Nos necesitamos unos a otros.”
Randall asiste a la cercana iglesia Puerto de Esperanza de las Asambleas de Dios. El pastor Art Heinz es un antiguo estudiante de su grupo de Chi Alpha y ahora pastorea la iglesia Puerto de Esperanza con la visión de relacionar su iglesia con las necesidades básicas en la vida de los estudiantes.
“El pastor Heinz vino a una congregación de unas ochenta personas”, dice Randall. “Ahora la iglesia atrae a unas 350 personas, y de 75 a 100 de ellas son nuestros estudiantes.”
A Heinz le encanta recordarle a Randall que el grupo de Chi Alpha de Murray State University tenía sólo seis miembros cuando Heinz se unió, pero que esos seis están ahora en el ministerio permanente.
“Tenemos que ser misioneros en nuestra actitud mental”, dice Gautreaux. “El Señor nos ha dado el privilegio de ver personas reunirse por algún tiempo en un centro universitario y luego ser enviadas por nosotros. El verdadero fruto resulta cuando somos fieles aun con un pequeño grupo de estudiantes, pero comprendemos que cuando son enviados puede haber efectos a largo plazo para el Reino. Tenemos esta puerta giratoria, y es algo bueno.”
