Del Superintendente
El tamaño de una iglesia no se ajusta a todas
Por George O. Wood
No puedo recordar quién hizo la declaración siguiente, pero estoy de acuerdo con ella: “El obrar del Espíritu Santo es como un gran río, que abre un nuevo canal, yendo adondequiera que desea ir. A veces eso nos inquieta, como expertos en control de inundaciones cristianas. No nos complace la forma en que se mueve el Espíritu Santo. Nos agrada excavar el canal, echarle concreto, y decir: ‘Ven, oh río de Dios. Hemos excavado el canal. Fluye por él según nuestros deseos.’”
Un análisis de las iglesias de las Asambleas de Dios muestra que hay variedades en estilo, forma de gobierno, horas de reuniones, edificios, y comunicaciones. No estamos echando concreto en el canal y exigiendo que el Espíritu Santo fluya de alguna forma en particular.
Por ejemplo, el Nuevo Testamento muestra que las iglesias son distintas unas de otras. Tomaré a las iglesias de Jerusalén y de Antioquía como un lente a través del cual podamos mirarnos a nosotros mismos.
El modelo de la iglesia de Jerusalén
La iglesia de Jerusalén representa un modelo eficaz para llegar a su cultura. En la actualidad, la llamaríamos una iglesia Pentecostal tradicional pero llena de vitalidad.
Se basaba en la experiencia. Los miembros fundadores habían estado con Jesús. Estaban en el Aposento Alto el día de Pentecostés. Recibieron el bautismo en el Espíritu Santo. Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan, y en las oraciones. Había en medio de ellos milagros de sanidad, protección, y liberación; junto con las persecuciones.
Se expandía. ¿Cuántas iglesias de ciento veinte miembros absorberían a tres mil nuevos convertidos en un solo día? La iglesia de Jerusalén lo hizo, y sus miembros no se quejaban de que ya no conocieran a nadie. Los ciento veinte asumieron la responsabilidad de discipular a los tres mil. Es probable que tuvieran ciento veinte grupos en las casas, con veinticinco en cada grupo. Pero no dejaron de crecer al llegar a tres mil ciento veinte. Cada día eran añadidos creyentes a la iglesia (Hechos 2:47); después cinco mil hombres (Hechos 4:4); y a partir de allí, la iglesia fue de la suma a la multiplicación (Hechos 6:7).
Era también exclusiva. No empleo la palabra exclusiva en un contexto peyorativo. Si iban a llegar con eficiencia a su cultura, tenían que respetar los límites culturales. Esos límites incluían el mantener el kosher y otras tradiciones de la ley. En realidad, cuando el apóstol Pablo fue a Jerusalén en su última visita, patrocinó a cuatro hombres que habían tomado un voto nazareo. Esos votos terminaban con sacrificio de animales (Hechos 21:17–26). Eso muestra que veinticinco años después de la cruz y la resurrección, la iglesia de Jerusalén todavía iba al templo y participaba en todos los rituales.
La iglesia de Jerusalén se veía a sí misma como cumplimiento y continuación del judaísmo. El arrepentimiento, la fe en Cristo, y el bautismo en agua eran sólo nuevos requisitos añadidos a los anteriores requisitos para la relación personal con Dios. La experiencia de Pedro en casa de Cornelio puso la primera cuña en la teología culturalmente exclusiva de la iglesia de Jerusalén.
El modelo de la iglesia de Antioquía
La iglesia de Antioquía tenía los mismos fundamentos de la fe que la iglesia de Jerusalén. No eran menos guiados por el Espíritu ni menos llenos del Espíritu. También se basaban en la experiencia y se expandían, pero difería su enfoque de la cultura.
Antioquía no era muy distinta del ambiente urbano de Jerusalén. Era la tercera ciudad más grande del mundo después de Roma y Alejandría, con una población calculada en medio millón de personas. En esa ciudad cosmopolita, el judío se encontraba al gentil, el griego y el bárbaro se codeaban, y la cultura del oeste del Mediterráneo se encontraba con la cultura del este del desierto de Siria. Era una ciudad de deportistas; los equipos de carreras de carrozas y partidarios competían por la Supercopa de aquellos tiempos.
También era una ciudad de inmoralidad mezclada con religión pagana. La leyenda decía que en la Arboleda de Dafne, Apolo se enamoró de Dafne, la persiguió, y ella se convirtió en un laurel. El gran templo de Apolo construido en el sitio tenía mil sacerdotisas/prostitutas que representaban la búsqueda de Apolo en los jardines y las villas con los adoradores.
Antioquía no era muy distinta de la popular cultura estadounidense: pagana, multicultural, loca con los deportes, y obsesionada por el sexo.
Antioquía también era parte del mundo que Dios tanto amaba. En ese ambiente distinto, la iglesia de Antioquía adoptó características distintas de la iglesia de Jerusalén.
Líderes distintos
Hechos 11:19,20 presenta los dos orígenes del liderazgo y explica cómo el evangelio llegó a Antioquía. En primer lugar, los judíos de Jerusalén estaban esparcidos debido a la persecución y fueron a los judíos de Antioquía. En segundo lugar, algunos de los que fueron dispersados de Jerusalén no eran nativos de allí, sino que eran de Chipre y de Cirene. Esas personas comenzaron a hablar a los griegos, contándoles del evangelio. Cuando muchos creyeron y se entregaron al Señor, la iglesia de Jerusalén finalmente les envió a Bernabé.
Escoger a la persona debida para enviar fue una decisión importantísima. (A quien usted pone en comisiones es fundamental). “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor” (Hechos 11:23, cursivas añadidas).
Bernabé comprendió que necesitaba ayuda, así que fue “a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:25–26, cursivas añadidas).
Lucas presenta la razón de que Bernabé buscara a Saulo en los dos verbos empleados para la predicación: exhortó y enseñó. Es probable que Bernabé tuviera un tipo de ministerio de predicación exhortativo y alentador. Pero él sabía que se necesitaba un enfoque más sustancial de la fe para establecer un fundamento bajo la nueva fe de los creyentes de Antioquía. Por tanto, Lucas emplea la palabra enseñaron sólo después de la llegada de Saulo. El ejemplo de Bernabé nos muestra que necesitamos buscar a otros que puedan unirse a nosotros en el ministerio y complementar nuestras deficiencias.
Lucas menciona a otros líderes en Hechos 13:1: “Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca.”
Bernabé fue el líder puente entre Jerusalén y Antioquía, pero no tenía el principal liderazgo en Jerusalén, mientras que los otros cuatro líderes de Antioquía no desempeñaban función alguna en la iglesia de Jerusalén. Un líder, Pablo, era un dolor de cabeza para un gran sector de la iglesia de Jerusalén. En resumen, los líderes de Antioquía no habrían sido bien recibidos como líderes en la iglesia de Jerusalén debido a sus puntos de vista culturales acerca de la inclusión de los gentiles.
Distinto lenguaje
Jerusalén hablaba hebreo; Antioquía hablaba griego. Jerusalén mantenía el kosher; Antioquía comía hamburguesas de queso con tocino. ¿Qué es un lenguaje en nuestra cultura? Considere los lenguajes siguientes:
- Música.
- Vestido.
- Horarios de culto.
- Arquitectura de la iglesia.
- Forma de adoración.
- Formas de gobierno de la iglesia.
- Tradición.
La modalidad de traer a Jesús a la cultura cambia con la cultura mientras no cambie el eterno mensaje del evangelio.
Hechos 2:42 fue pertinente para la iglesia de Antioquía como lo fue para la iglesia de Jerusalén, y como tiene que serlo para nosotros. La clave es retener la doctrina y experiencia apostólicas, y ser flexible con lo restante.
Cuando Mao Tse-Tung era el líder de China, envió a prisión a Deng Xiaoping por inclinarse al capitalismo. Después que murió Tse-Tung, Xiaoping se convirtió en el líder de China e instituyó las reformas capitalistas que han abastecido de combustible al renacer de China hoy. Criticado con vehemencia por los viejos maoístas, la famosa respuesta de Xiaoping fue: “Me da igual si un gato es blanco o negro, siempre que cace ratones.”
El apóstol Pablo adoptó el mismo enfoque en cuanto a cómo transmitimos el evangelio a varias culturas: “A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Corintios 9:22). En las Asambleas de Dios tenemos que estar más preocupados acerca de los resultados que de los medios. ¿Las personas se están salvando, están siendo bautizadas en el Espíritu, viviendo en el Espíritu, y convirtiéndose en discípulos fructíferos de Jesucristo? De ser así, entonces no tenemos que preocuparnos con los pastores y las iglesias que pudieran hacer las cosas de manera distinta a la de una generación pasada.
Distinta actitud
La iglesia de Antioquía nunca asumió la actitud suspicaz que la iglesia de Jerusalén tenía hacia la conversión de los gentiles. Entenderíamos si la iglesia de Antioquía hubiera dicho: “¿Qué tenemos que ver con Jerusalén? Nunca nos enviaron misioneros. Los primeros discípulos vinieron a Antioquía debido a la persecución, no porque quisieron. Además, sólo hablaron a sus compatriotas judíos, no a nosotros. Los judíos de la diáspora de Chipre y de Cirene nos contaron las buenas nuevas de Jesucristo. De modo que a Jerusalén no le debemos nada.”
Pero ese no era su espíritu. No se sentían resentidos con la iglesia de Jerusalén por no haber enviado directamente misioneros o ayuda. En vez de eso, decidieron que enviarían misioneros al mundo aún no evangelizado, y ayuda económica a la iglesia de Jerusalén (Hechos 11:30). También acogieron a los profetas (predicadores ungidos) de la iglesia de Jerusalén, entre ellos a Agabo. No insistieron en que la iglesia de Jerusalén hacía las cosas a su manera.
Qué gran modelo para las Asambleas de Dios. Los problemas que experimentamos respecto a cambios de estilo en las iglesias locales se suscitan cuando Jerusalén trata de convertirse en Antioquía, o Antioquía en Jerusalén. He aquí cómo hacer naufragar a una iglesia. Haga cambios de importancia que: (1) sean abruptos; (2) sean sin la participación o educación de la congregación; (3) sean sin amor; y (4) sean sin respeto a las características espirituales de la iglesia.
La iglesia de Antioquía no adoptó una actitud de superioridad hacia la iglesia de Jerusalén, ni dejó su compañerismo con ésta. En vez de eso, imperaba el amor. Cuando los santos de Jerusalén necesitaron ayuda, la iglesia de Antioquía los ayudó generosamente.
Our culture today tends to be fragmented and broken into isolated units. The church needs to allow the spiritual glue to bind people together, so what we have in Christ is greater than any differences that may divide us.
ConclusiÓn
Debemos tener cuidado de no adoptar actitudes orgullosas en la forma en que hacemos el trabajo de la iglesia. Si hay algo de qué jactarse, que sea en el Señor. Tenemos que evitar una actitud que diga: “Mi manera de hacer el trabajo de la iglesia es mejor que la suya.” Tenemos que dar lugar a la diversidad de llamamientos en nuestra familia de las Asambleas de Dios.
Requiere flexibilidad el adaptarse a los cambios. Es la naturaleza de las personas llenas del Espíritu aprovechar el momento y moverse en aguas desconocidas, confiadas que adonde guía el Espíritu, Él provee.
El cambio es difícil. Un pasajero en un taxi tocó al chofer en el hombro para hacerle una pregunta. El chofer gritó, perdió el control del vehículo y casi choca con un autobús, manejó sobre la acera, y se detuvo sólo a pulgadas de un gran ventanal de cristal.
Por unos segundos todo quedó en silencio, y luego el chofer dijo: “No haga eso nunca más. Me ha dado un susto tremendo.”
El pasajero, que también estaba asustado, le pidió perdón. Le dijo: “No sabía que un toque en el hombro lo iba a asustar tanto.”
El chofer respondió: “Lo siento; no es culpa suya. Hoy es el primer día que conduzco un taxi. En los últimos veinticinco años he manejado un coche fúnebre.”
Algunos se sienten amenazados por el cambio. Tenemos que sentirnos amenazados si el cambio nos aparta de nuestra ancla, la Biblia. Pero no debemos temer el cambio cuando seguimos el ejemplo del apóstol Pablo que empleó todos los medios con que pudiera ganar a algunos.
El reto que tenemos delante es respetar nuestra diversidad en la unidad. Tendremos unidad cuando perseveremos en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones, y tengamos genuina atención y hospitalidad los unos con los otros (Hechos 2:42).
Al Señor no le agradaría la balcanización de las Asambleas de Dios. El término balcanización viene de una región del mundo — Croacia, Serbia, Eslovenia, Montenegro, Macedonia, y Kosovo — donde se enfrentan las etnias y las culturas. La balcanización quiere decir dividir en unidades más pequeñas y a menudo hostiles.
Ese término no debe aplicarse a la iglesia. Mi oración es: “Señor, únenos con cuerdas que no puedan romperse.”
La frase latina en nuestra moneda estadounidense es E Pluribus Unum, que significa “de muchos sale uno”. Como Asambleas de Dios, no lo haremos bien si somos pluribus, cada uno yendo por su propio camino. Tampoco lo haremos bien si somos unum. A Dios le encanta la variedad. Por eso Él nos hizo a todos distintos. Pero cuando nos reunimos para hacer la obra del Señor, podemos obtener mucho más si unimos nuestros corazones y nuestras manos.
A veces la gente criticaba a Billy Graham por ser inclusivo de otros creyentes. Él respondía con este poema:
“Dios dibujó un círculo que me dejó afuera —rebelde, hereje, y muy desobediente—; pero el amor y yo tuvimos el ingenio de vencer: dibujamos un círculo que lo incluyó a Él.”
Que seamos lo suficientemente caritativos con la gracia que Dios nos ha dado para dibujar círculos que incluyan a las personas, mejor que paredes para dejarlas afuera.
