Assemblies of God USA SearchSite GuideStoreContact Us

Cómo seguir a un Cristo único en una sociedad pluralista

¿Cómo pueden los pastores y otros líderes cristianos animar a aquellos confiados a su cuidado a tratar con los retos pluralistas?

¿Cómo pueden los creyentes responder a los ataques de una sociedad pluralista? ¿Cuáles son algunos de los errores comunes que cometen quienes respaldan el pluralismo? Si el cristianismo es la fuente exclusiva de la salvación, ¿cómo respondemos a la pregunta respecto a los que jamás han oído el evangelio? Paul Copan trata ese tema en su artículo acerca del pluralismo.

Por Paul Copan

El evangelio no es ajeno a los ambientes religiosamente pluralistas.1 Los discípulos proclamaron primero el evangelio a través del mundo mediterráneo mezclado en lo religioso con sus muchos dioses y templos, las filosofías griegas y la adoración al emperador. Sin embargo, el pluralismo religioso actual presenta un enfoque atrayente a las sociedades democráticas occidentales al afirmar que todas las religiones son igualmente capaz de salvación y de liberación, sin que ninguna sea superior a la otra.2 Esto está de acuerdo con el análisis que el educador Allan Bloom hace de nuestra cultura: “El conflicto es el mal que más queremos evitar.”3

¿No es arrogante proclamar a Jesucristo como la revelación única de Dios frente a otras religiones? Como teóloga feminista, Rosemary Radford Ruether, afirmó: “La idea de que el cristianismo, o aun las creencias bíblicas, tengan un monopolio de la verdad religiosa es un chovinismo religioso extravagante y absurdo.”4

Podemos fácilmente estar de acuerdo con la realidad benigna y descriptiva del pluralismo de que hay muchas creencias religiosas. Sin embargo, el pluralismo más engañoso, más amenazante al evangelismo, asume un tono prescriptivo: “Es verdad — y por tanto tienes que creer — que todas las religiones pueden salvar o liberar.” Según ese punto de vista, la afirmación de que Jesús es único es de estrechez mental e imperialista, una reliquia de la época colonial. El pluralismo se ajusta más a nuestro enfoque individualista de la religión, orientado al consumo estilo bufet que dice: “Tomaré algo de eso; no, no me gusta eso.”

CÓmo describir el pluralismo religioso

Según algunos pluralistas, las diversas religiones son simplemente distintas manifestaciones de la Realidad Última o de lo Trascendente: Dios, Brahman, el Tao, la Nada. Como un holograma tridimensional, la película o pintura debajo proyecta una imagen distinta dependiente del ángulo y la distancia desde la cual uno la observa. Así, una persona pudiera ver la misma subyacente Realidad Última distinta a otra persona. O las religiones pudieran compararse con el oro o la plata (representando la Realidad Última subyacente). Esos metales pueden ser (1) sólidos, con forma, y pulidos; (2) un líquido en fusión; o (3) un mineral áspero y sin refinar (que representa las varias religiones del mundo).

Se nos dice que “todos los caminos llevan a la cumbre de la montaña”. Otra analogía habla de seis ciegos de la India (piense: un budista, un hindú, un cristiano, un musulmán, un confuciano, y un taoísta) que tocan un elefante. Cada uno toca una parte distinta del elefante y saca una conclusión dogmática acerca de lo que es un elefante basada en su limitada experiencia (una pared, una serpiente, una lanza, un árbol, un abanico, y una soga). Un observador de su debate piensa que sus creencias rígidas son cómicas. (Para una explicación más completa de esta analogía, véase la columna ¿Tolerante o Intolerante?). Aplicando esa descripción a las guerras teológicas, el poeta John Godfrey Saxe (1816–87) escribió de los disputadores religiosos con sus afirmaciones exclusivistas: “Se rodean de absoluta ignorancia” y “parlotean acerca de un elefante que ninguno ha visto”.

John Hick, quizás el pluralista religioso más notable hoy, llama a una revolución copernicana de las religiones. La cosmología ha cambiado de la perspectiva geocéntrica tolemaica del Universo (centrada en la tierra) a la heliocéntrica copernicana (centrada en el sol). De igual manera, tenemos que sustituir una perspectiva cristocéntrica —la revelación trina de Dios en Cristo como centro con todas las demás religiones girando en torno u orientándose ellas mismas alrededor— con una perspectiva centrada en Dios/Realidad, en la cual todas las religiones, entre ellas el cristianismo, giran en torno a ella.

Comenzando con el filósofo Karl Jaspers (1883–1969), los pensadores han distinguido entre tres etapas del desarrollo religioso. En primer lugar, las religiones antiguas se caracterizaban por ser tribalistas, míticas, confinadas a la naturaleza y primitivas.

En segundo lugar, las religiones de la antigüedad surgieron en dos etapas: (1) Ideas éticas religiosas liberadoras o salvadoras surgieron en la India (de ritual a filosófica, o de védica a upanishádica, hinduismo, y entonces budismo); China (confucianismo, taoísmo); y el Occidente (zoroastrismo, judaísmo profético, filosofía griega) alrededor del 800 a 200 a.C. (2) Entonces, brotando del judaísmo, surgieron dos vástagos de la religión abrahámica: el cristianismo y el Islam.

En tercer lugar, el pensamiento religioso más pluralista de alrededor de 1600 a 1800 d.C. (arraigado en una desviación de la autoridad religiosa establecida) afirma que hay “maneras distintas de experimentar, concebir, y vivir con relación a la Realidad Divina Última que trasciende todas nuestras variadas versiones de ella”, como afirma Hick.5

Hick no insiste ingenuamente en que “todas las religiones son básicamente lo mismo”. Todas no pueden ser verdaderas en lo que afirman debido a sus grandes diferencias fundamentales. El Dalai Lama del budismo lo dice con toda claridad: “Entre las creencias espirituales, hay muchas distintas filosofías. Algunas simplemente se oponen a las otras en ciertos puntos. Los budistas no aceptan a un creador; los cristianos fundamentan su filosofía en esa teoría.”6

Por definición, la verdad excluye algo, el error o la falsedad. Los cristianos y los budistas no pueden tener ambos razón en este aspecto porque o Dios existe o no. Los musulmanes y cristianos no pueden tener ambos razón acerca de la muerte de Jesús. Los musulmanes rechazan su muerte en una cruz (Surah 4:157,158). Si los musulmanes tuvieran razón, entonces la fe cristiana se derrumbaría (1 Corintios 15:13–19).

Todas las religiones del mundo difieren significativamente en lo tocante a la naturaleza de la Realidad Última (un Dios personal; uno impersonal, una conciencia diferenciada, o la Nada.); la condición humana (pecado, ignorancia, o ansiar/desear); su solución (salvación, ilustración, o la eliminación del deseo); o el más allá (disfrute personal de Dios o la separación de Él, reencarnaciones o nuevos nacimientos seguidos de extinción). Salvo por esas importantes diferencias, todas las religiones son básicamente lo mismo. Los pluralistas avanzados reconocen esas genuinas e irreconciliables diferencias.

Para Hick, la creencia religiosa es resultado de intentos condicionados culturalmente de llegar a la Realidad Última. Los nómadas tuaregs musulmanes o los devotos a Krishna serán orientados a la verdad a través de un filtro o bagaje de su formación cultural o religiosa particular. Las creencias religiosas son verdaderas en el sentido de que están orientadas a la Realidad Última, pero falsas en otro, debido al condicionamiento cultural. Hay distintas maneras de concebir, experimentar y responder a esta Realidad Última. Su realidad es diferente de la experiencia de Ella. Esto se asemeja a lo que Kant afirmó: no podemos tener acceso directo al terreno noumenal (la cosa en sí), sino solamente al terreno fenomenal (como nos parece a nosotros). Aun así este punto de vista suscita preguntas sobre cómo Kant o Hick podían saber que esta cosa en sí o lo Real es incognoscible.

Otro aspecto del pluralismo religioso es que todas las religiones del mundo pueden igualmente dar salvación o liberación. La salvación es la transformación del autocentrismo a la realidad-centrismo, y ninguna religión particular tiene un monopolio de tal transformación.

Los religiosos pluralistas muchas veces afirman que producir santos moralmente rectos es prueba de la realización de la liberación en diversas religiones. Las principales religiones mundiales producen frutos morales en sus devotos, tal como tratar a los otros como ellos quisieran que los trataran. Los cristianos tienen a Jesucristo o a la Madre Teresa; los hindúes, a Mahatma Gandhi; y los budistas, al Dalai Lama. Ninguna religión tiene un cimiento moral por encima de otra.

Respuestas al pluralismo religioso

Los cristianos sostienen que la fe cristiana es verdadera y que la muerte expiatoria de Jesucristo es el fundamento de la genuina salvación. Por tanto, las demás religiones no pueden dar la genuina salvación. Donde otras religiones están en desacuerdo con la revelación cristiana, al llegar a ese punto están erradas. Esa perspectiva es particularista o exclusivista, pero todas las religiones que alegan ser la verdad son exclusivistas. Antes de tratar los problemas con el pluralismo religioso, debemos considerar cuatro cosas.

Toda verdad es la verdad de Dios, sea dentro de la fe cristiana o fuera de ella. En Hechos 17:22–28, Pablo citó a pensadores paganos (Estoico) que hablaron de Dios como el Creador y sustentador que no puede ser contenido por un templo humano. Tenemos también que prestar atención al pueblo común y a los puentes con otros religiosos al afirmar las verdades originarias de Dios cuando nos las encontremos. Los budistas o confucianistas creen en honrar a los padres o en la libertad religiosa. Los musulmanes mantienen que un Dios eternamente existente creó el Universo. Debido a que todas las personas son portadoras de la imagen de Dios, los cristianos pueden ayudar al pobre o al ignorante sin imponer la condición de que éstos acepten al evangelio.

Los no cristianos que creen que los cristianos son de mentalidad estrecha por creer que Jesucristo es único deben recordar que Cristo habló de eso primero. Los no cristianos que se ofenden por las afirmaciones de que Jesucristo es el único Salvador deben saber que esta afirmación se originó con Jesús. No la inventaron los cristianos (por ejemplo, Juan 14:6; compárese con Hechos 4:10). La crítica en última instancia tiene que contender con las afirmaciones de identidad autorizadas y sorprendentes del propio Jesús.

El diálogo religioso requiere igual respeto, no igualdad de creencias. He aquí un escenario común entre las religiones: a los cristianos se les invita a desayunos de oración, diálogos y discusiones en panel. Se les dice, sin embargo, que no pueden orar en el nombre de Cristo ni mencionar que Jesucristo es único, ya que esto pudiera ofender a judíos o a musulmanes. Pero ¿no es eso una restricción ofensiva a los cristianos? ¿Por qué es permisible ofender a los cristianos, pero no a los judíos ni a los musulmanes? Los cristianos no saben cómo orar salvo en el nombre de Cristo. Así que un cristiano invitado a tal tipo de actividades tiene que permitírsele a orar como cristiano, no como un deísta a alguna deidad genérica. En el diálogo, tiene que hablar con cortesía como cristiano en vez de aceptar un enfoque con un mínimo común denominador en el análisis.

Aunque los cristianos, los judíos, y los musulmanes comparten una fe abrahámica, esto no quiere decir que sean iguales. Así que, si los panelistas se acercan a la mesa redonda religiosa suponiendo que las religiones son legítimamente iguales y verdaderas, no están actuando como cristianos, musulmanes o hindúes.

El diálogo religioso debe comenzar con la igualdad de las personas, no de las creencias. Los participantes pueden analizar abiertamente sus puntos de vista individuales y experiencias, y todas las partes pueden beneficiarse de escuchar para aclarar puntos de vista y evitar la formación de caricaturas y estereotipos (Santiago 1:19).

La religión, aun las concepciones idolátricas de Dios dentro del cristianismo, puede impedir que las personas conozcan al Dios vivo. Como ocurría con muchos guías religiosos en la época de Cristo, la religiosidad puede impedir a las personas la salvación y el encontrarse con Dios. En la India, he presenciado festivales hindúes en los cuales las personas cortaban y taladraban sus cuerpos. Más que ser felices, muchos vivían esclavizados por espíritus malignos, oprimidos por el karma, atados por supersticiones, y paralizados por el miedo a la muerte. Un musulmán convertido a Cristo, declaró: “Cuanto más veo de las religiones del mundo, tanto más hermoso me parece Jesucristo.”

Problemas del pluralismo religioso

Con estos preliminares en mente, consideremos los problemas del pluralismo religioso.

En primer lugar, el pluralismo religioso elimina la posibilidad de la revelación divina específica e histórica. El pluralismo religioso trata de comenzar desde abajo hacia arriba observando qué sucede en mezquitas, iglesias, sinagogas, templos, y gurdwaras sikh. Muchos pluralistas creen que Jesús era sólo una persona que tenía conciencia de Dios, y que no resucitó de los muertos. Sus seguidores posteriores le atribuyeron divinidad, como algunos de los seguidores de Buda lo hicieron con Buda. El pluralista, si tiene razón, socava en última instancia la fe cristiana histórica. Por definición, ¿no es una de las muchas formas legítimas de buscar salvación o liberación?

Aunque Dios comienza con Abraham o la Encarnación, no tiene lo universal en mente para bendecir a todas las familias de la tierra (Génesis 12:1–3). Como las ondas producidas por una piedra en un estanque, la misión cristiana al mundo fluye de la Encarnación; ofrece salvación a todos a través del Espíritu habilitador de Dios. Sin embargo, el pluralismo nos deja con una Realidad Última sin propiedad y sin contenido. ¿Cómo debemos responder a eso? ¿Debemos amarla, orarle, o sólo vivir éticamente? ¿Podemos saber si tan siquiera existe?

En segundo lugar, el pluralismo religioso es lógicamente tan exclusivista como la fe cristiana, o cualquier otra fe. El Dalai Lama, que suena pluralista, ha declarado que el budismo tibetano es “la forma superior y completa del budismo.”7 “Solamente los budistas pueden obtener”8 lo que es necesario para la liberación. Sin embargo, parece que el pluralismo religioso es simplemente no neutral y exclusivista respecto a las afirmaciones de verdad religiosa. El pluralista religioso cree que su punto de vista es verdadero y que el exclusivista —sea cristiano, musulmán o budista— está equivocado al rechazar su punto de vista. Cree que tiene una virtud que el cristiano o el musulmán no tiene. El pluralismo implica que los cristianos tienen que abandonar la creencia en la deidad de Jesucristo, en su muerte expiatoria y en su resurrección, creencias que los pluralistas toman como falsas y simples metáforas inspiradoras. Aunque la fe cristiana es un exclusivismo particular, el pluralismo religioso es un exclusivismo genérico.

Mientras que los pluralistas pueden apelar a analogías tal como los caminos que llevan a la cima de la montaña o los ciegos que tocan un elefante, pudiéramos preguntar cómo ellos saben que el camino de cada religión lleva a la cima y por qué aquellos que no estén de acuerdo están equivocados. ¿Cómo es que ellos tienen la posición estratégica correcta? Además, estas analogías no demuestran el argumento; solamente lo ilustran. Si Jesucristo es el único camino, pudiéramos cambiar la analogía a una más apropiada. Por ejemplo, las religiones son como un laberinto o un dédalo con una única salida. Aquí Jesús prueba ser un punto de partida ventajoso. ¿Qué hacemos con Jesucristo que afirma que nos revela a Dios y que dirige nuestro destino porque está muy vinculado a nuestra respuesta? Jesucristo mismo entra en el laberinto de nuestra condición humana y nos guía a la salvación y nos da esperanza.

En tercer lugar, aunque la creencia religiosa está conformada por las circunstancias geográficas e históricas, este hecho en sí mismo no garantiza la verdad del pluralismo religioso. Los pluralistas plantean la objeción geográfica: “Si usted hubiera nacido en Arabia Saudita, es probable que fuera musulmán, o si en la India, fuera hindú.” Aunque es estadísticamente cierto, este razonamiento difícilmente prueba el argumento de los pluralistas.

La geografía de una creencia ni establece ni neutraliza la verdad. Mientras que un marxista, un monárquico o un republicano conservador probablemente se habría sumado a las Juventudes Hitlerianas si hubiera crecido en la Alemania nazi, no podemos llegar a la conclusión de que todos los sistemas políticos son igualmente legítimos. (quizá porque ellos mueven a las personas del autocentrismo al centrismo político). Hay razones independientes para preferir ciertas formas de gobierno en vez de otras.9

Lo mismo se aplica a creencias acerca de la Realidad Última y la condición humana. Con razón rechazamos creencias incoherentes en el fondo. Correctamente cuestionamos afirmaciones que dependen en exceso de falsos documentos o del carácter de un charlatán carismático y mujeriego que funda una religión, aunque sus seguidores sean personas decentes. Si la fe cristiana explica con más disposición muchas características del Universo y de la condición humana que lo hacen muchas religiones orientales u otras opciones seculares, entonces no debe anularse su mayor credibilidad por la objeción geográfica.

Difícilmente los observadores neutrales del panorama religioso, pluralistas que rechazan la resurrección corporal de Jesús o sus afirmaciones de autoridad excepcional como históricamente confiables, se arriesgan. No sólo la singularidad radical de Jesús socavaría por completo el pluralismo, sino que la tradición cristiana ortodoxa también está respaldada por un fuerte apoyo histórico.

Además, les podemos voltear las mesas a los pluralistas. Si hubiera nacido en Madagascar o en la Francia medieval, probablemente no se habría convertido en pluralista. Si todas las religiones son intentos condicionados culturalmente para llegar a la Realidad Última, probablemente no se habría convertido en pluralista. Si todas las religiones son condicionadas culturalmente para llegar a la Realidad Última, entonces el pluralismo está tan culturalmente condicionado como las creencias cristianas e hindúes.

¿Cómo se ha levantado el pluralista sobre este condicionamiento cultural para ver las cosas con más claridad que el resto de nosotros? ¿Piensa el pluralista que él es sólo otro ciego que toca su parte del elefante? No. Él toma el punto de vista del espectador que ve al elefante entero y cree que los ciegos son tontos debido a su dogmatismo estrecho de mente.

En cuarto lugar, la fecundidad moral de una religión no es necesariamente la prueba suprema de su legitimidad. ¿Cómo explicamos a los ateos morales que ayudan al prójimo pero que rechazan la trascendencia y aun se oponen radicalmente a la religión tradicional como engañosa y llena de falsas promesas? ¿Deben los pluralistas entablar el diálogo religioso con ellos, y con qué fin? ¿Qué acerca de las religiones que incluyen rituales de sacrificios humanos o creencias racistas? ¿Son intentos legítimos, condicionados culturalmente de llegar a la Realidad Última?11

Si no hay diferencia moral observable entre los adeptos de estas distintas religiones, entonces la conclusión pluralista común — que todas las grandes religiones son igualmente capaz de salvar — no es más obvia que la conclusión de que no es el caso de que todas estas religiones sean igualmente capaz de salvar. En realidad, es razonable llegar a la conclusión de que no tenemos idea alguna de que si todas las religiones son o no son igualmente capaz de salvar.12

En quinto lugar, la motivación del cristiano para vivir humilde, agradecida, misericordiosa y abnegadamente está relacionada con la autoridad de Jesucristo como Hijo de Dios. Tal motivación perderá mucho de su fuerza si, como afirman los pluralistas, Jesús fue un simple hombre. Si Jesucristo no es Dios encarnado, esto niega las afirmaciones históricas del cristianismo y socava seriamente nuestra devoción a Cristo. Esa es una consideración pragmática, pero la fe cristiana está muy vinculada a los acontecimientos históricos como la muerte y la resurrección de Jesucristo. Si nunca ocurrieron, entonces Pablo nos insta a que consideremos el hedonismo ya que una simple esperanza terrenal en Cristo es ilusoria (1 Corintios 15:32).

En sexto lugar, si Jesucristo es el Hijo de Dios, esto socava con eficacia el pluralismo religioso. A pesar de los puntos antes mencionados, el pluralismo lógicamente aun pudiera ser verdadero. Sin embargo, si Jesucristo es Dios encarnado, entonces el pluralismo es falso. Tenemos razones conocidas para tomar seriamente la excepcional condición divina de Jesucristo. Jesús no era simplemente otro importante maestro religioso.

(a) Él era diferente de los otros fundadores de las grandes religiones. Jesús hizo afirmaciones excepcionales que ningún otro líder religioso del mundo hizo: de perdonar pecados, oír oraciones, ser el Juez de todos, estar siempre presente con sus seguidores, dar descanso al alma, tener autoridad sobre seres angelicales/demoníacos, y recibir adoración. Por el contrario, Mahoma habría pensado que las afirmaciones personales de Jesús eran blasfemas; Buda fue un agnóstico metafísico.

(b) Los primeros cristianos —judíos extremadamente monoteístas— dieron testimonio de un Cristo exaltado que compartía la identidad divina. El Shema (Deuteronomio 6:4) declara que hay un Señor Jehová, pero Pablo afirmó que el único Señor es Jesucristo, que es Creador de todo y el Origen de nuestra existencia (1 Corintios 8:6). Los primeros cristianos aun oraban a Él (Hechos 7:59; 1 Corintios 16:22).

Los primeros discípulos de Jesús creyeron que Él compartía la identidad divina y atribuyeron los honores, los títulos, las acciones, y las prerrogativas de Jehová a Jesucristo. Los escritores del Nuevo Testamento afirmaban esto sin discusión alguna. Tal convicción, respaldada por la propia resurrección de Jesús de entre los muertos, y las apariciones después de su muerte, vindicaron aquellas afirmaciones autorizadas de que en Él habían venido el reino de Dios, el nuevo éxodo, y la nueva creación. Si hay salvación fuera de Cristo, entonces la misión redentora de Jesucristo como representante de Israel y de la humanidad fue en última instancia un torpe fracaso. Y contrario a las impresiones de Jesús en Getsemaní, se le hubiera podido quitar la copa amarga.

Al fin y al cabo, el pluralismo religioso no dejará que Jesucristo sea Jesucristo. Si lo dejara, se socavaría a sí mismo.

La cuestiÓn de los no evangelizados

Si Jesucristo es el único Salvador, ¿qué pasa con los que nunca han oído de Él? Una respuesta sencilla es que nuestro Dios sabio y bueno tiene resuelto el asunto de los no evangelizados y no actuará injustamente. Si Jesucristo es verdaderamente el Hijo de Dios encarnado, es secundaria la cuestión de los paganos. Debemos comenzar con lo que es claro y luego tratar las consecuencias a partir de allí. Si Jesucristo nos ha revelado de modo fidedigno a Dios, podemos adoptar aun una posición agnóstica: “No conozco la respuesta a esta pregunta, pero sí conozco a un Dios digno de confianza que ha obrado espectacularmente y extraordinariamente en Cristo, y debe proclamarse ese mensaje verdadero que cambia vidas. Se supone que este Dios no será sorprendido en tales asuntos.” Al considerar la situación de los no salvos, es apropiado preguntar: “¿Cómo responderán los no evangelizados a los llamados del Espíritu y a las claves divinas ya disponibles para ellos?” Dios no juzgará injustamente (Génesis 18:25).

Además de los puntos de vista agnósticos y exclusivistas o particularistas por lo general conocidos,13 considere las variantes siguientes.14

Inclusivismo (visiÓn de esperanza mÁs amplia)

Mientras la gracia de Dios en Cristo es la base real (ontológica) para el perdón de cada persona, los inclusivistas insisten en que el saber acerca de Jesús de Nazaret (epistemológica) no es necesario para la salvación. La muerte de Cristo es ontológicamente (realmente) necesaria para la salvación, no epistemológicamente necesaria. Los que mueren siendo niños y los mentalmente incapacitados no han hecho nada para sufrir el juicio de Dios y por tanto — muchos cristianos están de acuerdo en esto — serán salvos. Y los santos del Antiguo Testamento como Abraham y David que se pusieron ellos mismos en la misericordia de Dios fueron salvos por lo que Cristo haría un día aunque no conocieron a Jesús (Hebreos 10:4, compárese con 9:13,14).

Sin embargo, a pesar de sus méritos, los inclusivistas han sido criticados: (1) Su excesivo optimismo sobre multitudes incalculables que se ponen ellos mismos en la misericordia de Dios parece ir contra la evaluación negativa de Pablo sobre la condición humana en Romanos 1 al 3. (2) El inclusivismo no trata el problema de que muchas personas no responden a la revelación general, pero responden a la predicación del evangelio, lo cual no es sorprendente ya que el evangelio es el poder de Dios para salvación (Romanos 1:16). (3) El inclusivismo aun tiene su propia cuestión sobre la injusticia que tiene que resolver. Muchos pudieran quejarse de que nacieron en el lugar inconveniente en el momento inoportuno, teniendo sólo la revelación natural, mientras otros que no eran más dignos nacieron en una época y en un lugar donde pudieron oír el evangelio y ser salvos. Ese es el problema que el inclusivismo ha tratado de resolver.

Evangelismo despuÉs de la muerte

Algunos cristianos creen que los no evangelizados — aun los incapacitados mentalmente y los que mueren siendo niños — tendrán una oportunidad después de la muerte para encontrar personalmente a Jesús, oír el evangelio, y o abrazarlo — y disfrutar de la presencia de Dios — o rechazarlo, y ser separados de la presencia de Dios. La oferta de salvación no está limitada a la existencia terrenal. Aunque esta es una posibilidad intrigante, este punto de vista se fundamenta a veces en pasajes bíblicos muy polémicos (por ejemplo, 1 Pedro 3:18–22).

Accesibilidad15

Doy por sentado que nuestro Dios sabio y bueno tiene una amorosa concentración universal hacia todos y que no desea que nadie perezca sino que todos hallen la salvación (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9); Jesucristo es el Salvador potencial de todas las personas, y el Salvador real de los creyentes (1 Timoteo 4:10; 1 Juan 2:2, compárese con 2 Pedro 2:1). El hecho de que Dios mande a todas las personas a arrepentirse — no simplemente a un subconjunto selecto de ellas (Hechos 17:30) — muestra que Dios hace posible para todos su gracia iniciadora. La salvación es posible para todas las personas.

Además, nadie nace en el lugar inconveniente o en el momento inoportuno. La salvación es posible por medio de la gracia omnipresente de Dios para todo el que la acepte. Aunque la mayoría resiste a la luz de la revelación general de Dios (Romanos 1 al 3), este conocimiento misericordiosamente dado es apropiado para que las personas se vuelvan a Dios y sean salvas, basado en última instancia en la obra redentora de Cristo (como con los santos del Antiguo Testamento). El “justo juicio” de Dios dará a cada persona conforme a sus hechos, “a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad” (Romanos 2:5–7).16

Tal vez Dios, sabiendo lo que harían las criaturas libres en cualquier mundo posible que pudiera crear, creó un mundo en el cual el máximo de personas serían salvas y el mínimo serían condenadas. A pesar del obrar y del atraer del Espíritu misericordioso de Dios, muchos resistirían libremente a Dios en cualquier mundo en que los pusiera, oigan o no el evangelio. Los perdidos en realidad son los que estarían perdidos en cualquier mundo en que Dios los pusiera. A pesar de la gracia de Dios hacia ellos, su condición creada por sí mismos les impediría aceptar a Dios.

Pero, ¿por qué Dios debe cohibirse de traer a tantos como sea posible a su familia sencillamente porque otros, como el hermano mayor del pródigo, rehúsan disfrutar de la fiesta? Dios no es injusto ni cruel si las personas que creó rechazan su gracia. Así que, ¿por qué debe culpárselo? ¿Qué ocurre si, al final, nos enteramos de que no hay persona que, habiendo rechazado la luz de la revelación que Él le dio, hubiera creído de haber recibido más? Ninguna persona no evangelizada es (justamente) condenada sencillamente porque hubiera rechazado la salvación de Dios, sin que importe en cuál posible mundo se le pudo haber puesto, sino porque rechazó la gracia salvadora de Dios en sus circunstancias reales.

Aunque este punto de vista tal vez no sea la solución a nuestro problema, y otro punto de vista sobre los no evangelizados pudiera ser verdadero, su posibilidad lógica sugiere lo defendible del carácter justo y misericordioso de Dios hacia todos. Sin embargo, este aspecto en última instancia va más allá de hacer inferencias de versículos y temas bíblicos dispersos hasta el asunto fundamental de confiar en un Dios bueno que no haga lo malo. ¿Puede el Dios hacedor de pactos, deseoso de salvación, cuya expresión de sí mismo —Jesús de Nazaret— murió por los pecados del mundo entero (1 Juan 2:2, compárese con 5:19) ser creído con tales preguntas desconcertantes? ¿No podemos confiar en que Dios, que ama a todos sin excepción y que desea su salvación, haga su mayor esfuerzo con tal que no haya persona que verdaderamente desee la salvación que se le impida experimentarla? No podemos pensar en los no evangelizados aparte del carácter, de los motivos, y de los buenos propósitos de Dios.17

Además, Dios tiene vías de revelarse a sí mismo a figuras como Cornelio (Hechos 10) que no han oído todavía el evangelio. En una afirmación importante de la obra de Jehová entre las naciones, Jehová le pregunta a Israel: “Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros como hijos de etíopes?”, y “¿no hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos?” (Amós 9:7). Pudieran aparecer mensajeros angelicales o, como se informa con frecuencia, musulmanes (o adeptos a otras religiones) en regiones remotas pudieran tener visiones de Jesucristo y hallar la salvación.18 Dios puede hacer mucho más de lo que podemos pedir o suponer, aun respecto a los no evangelizados. Están en buenas manos con Él.

ConclusiÓn

¿Cómo pueden los pastores y otros líderes cristianos animar a los confiados a su cuidado a tratar con los retos pluralistas? Desenmascarándoles las doctrinas pluralistas y los peligros espirituales a través de sermones, adiestramientos en curso, seminarios y grupos de lectura. Es una tarea urgente porque quienes en los Estados Unidos dicen ser cristianos están siendo cada vez menos instruidos bíblicamente (véase “Regaining a Christian Worldview in the Church” [Cómo recobrar una cosmovisión cristiana en la iglesia], por James Emery White en la página__). En realidad, los que ven las creencias cristianas como basadas en preferencias en vez de basarse en la verdad están creciendo en número.

Muchos tienen un estilo espiritual tipo bufet, tomando y escogiendo lo que les gusta en vez de lo que es verdad. A ese punto de vista se le llama sincretismo.19 Como observa el Grupo Barna: “Nuestra continua indagación entre adolescentes y jovencitos muestra que aumenta rápidamente la tendencia a alejarse de adoptar la teología bíblica en favor de adoptar la teología sincrética, basada en la cultura.”20 Cuando la gente acepta el pluralismo religioso, eso afecta negativamente la tarea evangelística de la iglesia.

Además, los pastores deben recordarl a los cristianos que su fe no es sólo excepcional debido a su énfasis en la gracia iniciadora de Dios en la persona del Hijo de Dios encarnado, sino también porque sus muchas afirmaciones pueden ser verificadas en la historia, en la arqueología, y en la ciencia. Conforme adiestramos a los cristianos para que transmitan su fe, debemos decirles por qué la fe cristiana es verdadera, por qué deben ser cristianos en vez de budistas, hindúes o musulmanes.

Mientras que el Espíritu en última instancia nos da la seguridad de que pertenecemos a Dios, tenemos que dar a nuestras iglesias las razones públicas disponibles de creer en Cristo. Los que están a nuestro cuidado deben tener la convicción de que si determinados acontecimientos, como la resurrección, no tuvieron lugar, entonces la fe cristiana está liquidada (1 Corintios 15:13–19). No somos cristianos porque nuestra fe nos da un sentido de gozo y de propósito, o porque disfrutamos del buen compañerismo y de la comida a la que cada invitado aporta un plato. Somos cristianos porque la fe cristiana es verdadera. Pablo dice que, si la fe cristiana no es verdadera, entonces estamos predicando una mentira y somos dignos de lástima. Al decir esto, Pablo rechazó totalmente la espiritualidad actual de estilo bufet.

Los pastores deben adiestrar a los cristianos para que amen a Dios con toda su mente, a construir relaciones de escucha y amor con los no cristianos, a hacer preguntas y captar ideas, y a defender la fe cristiana con mansedumbre y reverencia (1 Pedro 3:15). Irónicamente, estamos viviendo en tiempos extraordinarios con una riqueza de recursos con los que podemos hacer una pronta defensa de la fe cristiana. Pero también estamos viviendo en un tiempo en que los cristianos parecen estar renunciando al desarrollo de su mente y a la verdad objetiva del evangelio.

Para retar la mente del cristiano, tenemos que hacer que nuestro pueblo esté consciente de recursos tales como The Apologetics Study Bible21 [La Biblia de estudio apologético], junto con otros muchos.22Estos son sitios fundamentales para comenzar. Como pastores, tenemos que tratar las preocupaciones, todo con la dependencia en la ayuda de Dios.

Richard L. Dresselhaus

PAUL COPAN, Ph.D., West Palm Beach, Florida, es catedrático de filosofía y ética en Palm Beach Atlantic University. Es autor y redactor de varios libros, entre ellos When God Goes to Starbucks [Cuando Dios va a Starbucks]. También es presidente de la Evangelical Philosophical Society.

notas

1. Este artículo está adaptado de un capítulo en Paul Copan, Loving Wisdom: Christian Philosophy of Religion [Sabiduría amorosa: filosofía cristiana de la religión] (St. Louis: Chalice Press, 2007).

2. Una útil visión de conjunto acerca del pluralismo religioso es David Basinger, Religious Diversity: A Philosophical Assessment [Diversidad religiosa: una evaluación filosófica] (Burlington, Vt.: Ashgate, 2002).

3. Allan Bloom, The Closing of the American Mind [El cierre de la mente estadounidense] (Nueva York: Simon and Schuster, 1987), 228.

4. En John Hick y Paul F. Knitter, eds., The Myth of Christian Uniqueness [El mito de la singularidad cristiana] (London: SCM Press, 1987), 141.

5. John Hick, Una interpretación de la religión (New Haven, Conn.: Yale University Press, 1989), 235,236.

6. Dalai Lama, Kindness, Clarity and Insight [Claridad e instrospección] (Nueva York: Snow Lion, 1984), 45.

7. Ibíd., 51.

8. En José Ignacio Cabezón, ed., The Bodhgaya Interviews [Las entrevistas Bodhgaya] (Nueva York: Snow Lion, 1988), 22.

9. Peter van Inwagen, “Non Est Hick”, God, Knowledge, and Mystery [Dios, conocimiento, y misterio] (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1995), 213,214.

10. Alvin Plantinga, “Ad Hick”, Faith and Philosophy 14 [Fe y filosofía 14] (julio de 1997): 295–302.

11. Roger Trigg, Rationality and Religion [Racionalidad y religión] (Oxford: Blackwell, 1998), 56,57.

12. Paul Griffiths, Problems of Religious Diversity [Problemas de la diversidad religiosa] (Oxford: Blackwell, 2001), 149.

13. Los exclusivistas, inclusivistas, y pluralistas son tres categorías normadas que no son siempre útiles y pueden sobreponerse. Dependiente del contexto, esos términos necesitan un matiz adicional. Por ejemplo, un cristiano exclusivista no debe sostener que la verdad no puede hallarse fuera de la revelación cristiana, y un cristiano inclusivista cree que Cristo es el único fundamento de la salvación de cualquiera. Harold Netland, Encountering Religious Pluralism [Encuentros con el pluralismo religioso] (Downers Grove, Ill.: InterVarsity, 2001).

14. Véase a John Sanders, ed., What About Those Who Have Never Heard? [¿Qué pasa con los que nunca han oído?] (Downers Grove, Ill.: InterVarsity, 1995). Véase también Veli-Matti Kärkkäinen, Una introducción a la teología de las religiones (Downers Grove, Ill.: InterVarsity, 2003).

15. Véase Parte 5 en Paul Copan, “True for You, But Not for Me” [Verdadero para usted, pero no para mí] (Minneápolis: Betania House, 1998). En este tema, sigo el trabajo de William Craig.

16. Citas bíblicas tomadas de la Biblia Reina-Valera revisión 1960.

17. William Lane Craig, “Is Craig's Contentious Suggestion’ [¿Es polémica la teoría de Craig?]” Faith and Philosophy 22/3 (julio de 2005): 361.

18. Pauline Selby, Persian Springs: Four Iranians See Jesus [Manantiales persas: Cuatro iraníes ven a Jesús] (London: Elam Ministries, 2001). Véase también David H. Greenlee, From the Straight Path to the Narrow Way: Journeys of Faith [De la senda recta al camino angosto: viajes de la fe] (Waynesboro, Ga.: Authentic Media, 2005).

19. Véase mi análisis acerca del sincretismo en “Reto No. 6: Las personas deben ser libres de tomar y escoger lo que creen acerca de Jesucristo”, en Lee Strobel, The Case for the Real Jesus [El caso del verdadero Jesús] (Grand Rapids: Zondervan, 2007).

20. El Grupo Barna, “Americans Draw Theological Beliefs From Diverse Points of View”, [Los estadounidenses derivan las creencias teológicas de diversos puntos de vista] The Barna Group, http://www.barna.org/FlexPage.aspx?Page=BarnaUpdate&BarnaUpdateID=122 (revisado el 16 de enero de 2008).

21. Ted Cabal, ed., et al., The Apologetics Study Bible [La Biblia de estudio apologético] (Nashville: Broadman and Holman Publishing, 2007). Este libro tiene artículos de Chuck Colson, J.P. Moreland, Norman Geisler, Josh McDowell, y de muchos otros defensores competentes de la fe cristiana.

22. Son útiles los sitios siguientes de la Web. Los recursos de apologéticas pueden encontrarse en Leadership University, http://www.leaderu.com; Tektonics, http://www.tektonics.org/; de los filósofos/apologistas como William Craig, http://www.reasonablefaith.org, http://www.leaderu.com/offices/billcraig/; Gary Habermas, http://www.garyhabermas.com/; J.P. Moreland, http://afterall.net/citizens/moreland/; Paul Copan, http://www.paulcopan.com. También he escrito muchos libros de nivel popular cuyo propósito es tratar preguntas prácticas que hacen los escépticos. Acceda a ellos en mi sitio Web.

 

Haga su pedido del CD Paraclete

Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.

Good News Filing System

Ordene Advance CD

Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.

Visit our English web site

La edición impresa (disponible sólo en inglés) ofrece más que la edición en la red. Subscríbase ya para recibir los beneficios. (1 año - $24; 2 años - $42, añada $10 al año fuera de Estados Unidos.)

O llame gratis al:

1-800-641-4310