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Superando una designación no cristiana

Por David Kinnaman

Acabábamos de recibir los datos finales y el informe de la iglesia. Estábamos concluyendo el llamado de conferencia con los líderes de la iglesia.

Durante este llamado telefónico de una hora de duración, discutimos la investigación que habíamos llevado a cabo a favor de la iglesia. La investigación no es una panacea, sino que puede ayudar a descubrir las oportunidades y desafíos que aguardan a una congregación.

Yo había pasado varios meses haciendo un estudio altamente adaptado a las personas que vivían en el sector circundante de la iglesia. Esta era una prominente mega-iglesia. Tenía una poderosa influencia en la comunidad a causa de su tamaño, historia, y líderes.

Pero la gente de la comunidad había dicho a los encuestadores que la iglesia aparecía como arrogante. Ellos creían que la iglesia estaba fuera de tono con las necesidades de la comunidad.

Los líderes de la iglesia no veían a su iglesia como arrogante. Ellos dijeron que la razón para esa designación negativa era su “intenso énfasis en la enseñanza de la verdad”. Uno de los líderes de la iglesia añadió rápidamente que el periódico local había publicado varios artículos que eran críticos de la iglesia.

Por un minuto, casi me convencieron. Las iglesias con frecuencia son incomprendidas, pensé. Dada la dimensión espiritual de nuestra obra, es fácil que la gente tenga un concepto impropio de la iglesia. El mundo, podría decir alguien, tiene interés en que nuestro mensaje parezca erróneo. Jesús aun advirtió que un mundo quebrantado criticaría nuestros esfuerzos como cristianos.

Sin embargo, la historia no concluye allí.

Una torcedura

Al concluir el llamado de conferencia, el mismo grupo de consejeros y personal dieron pruebas de que la designación de arrogante, después de todo no era tan errada. Después de la conferencia, me hallé dando la razón a esa declaración. ¿Por qué es eso?

La investigación mostró que la gente de la comunidad expresaba un claro conjunto de necesidades físicas y espirituales. Sin embargo, durante el llamado la iglesia desvió esa oportunidad de ministerio entre los que estaban económicamente mal. Un líder de la iglesia cerró la puerta a esa discusión, diciendo: “Ya tenemos programas para ese grupo. Ustedes saben, nos sentimos como si estuviéramos… bien, estamos preocupados porque esas personas son demasiado dependientes de nuestra iglesia”.

Excúseme, ¿gente pobre demasiado dependiente?

Durante el llamado de conferencia también discutimos el trabajo con otras iglesias del sector. La investigación indicó una oportunidad para la iglesia de participar con otras congregaciones a fin de ayudar a servir al sector y unir a los creyentes locales. La respuesta de ellos fue: “Intentamos eso, pero nuestros miembros no se sintieron muy felices con la idea. Las otras iglesias eran muy distintas de la nuestra. Yo no creo que eso pegue aquí”.

¿Qué? ¿La fraternidad con otros creyentes no pegará?

Hacia el final del llamado, uno de los hombres aclaró con este comentario el objetivo de la investigación: “Estamos mayormente interesados respecto de cómo podemos lanzar otro campus en el otro lado de la ciudad… usando tecnología de satélite o cualquier cosa. Usted sabe, el movimiento de sitios de campus múltiples. Para nosotros, esa es la cosa principal que estábamos buscando con esta investigación”.

Francamente, yo estaba atónito con el progreso del llamado de conferencia. Sentía la misma falta de humildad que la gente de la comunidad había identificado. ¿Había sido la comunidad o los periodistas que escribieron acerca de la iglesia quienes entendieron mal a la iglesia? Tal vez en algún nivel; pero de un modo real, los observadores externos habían tocado un nervio al desnudo. Ellos habían sido más precisos de lo que los líderes de la iglesia estaban dispuestos a admitir.

La investigación es como un espejo. Pero los guías espirituales de la iglesia no estaban dispuestos a mirar la realidad de su reflejo.

¿Un problema de imagen?

Uso esta historia por una razón. No es mi intención menospreciar a esta iglesia (a la que intencionadamente no he identificado). Describo este episodio para señalar la manera en que con frecuencia los cristianos somos auto absorbidos e inconscientes de nuestra propia imagen. Con frecuencia perdemos de vista la realidad que vive la gente.

Efectivamente, somos como esto más de lo que nos damos cuenta. Pablo usa una apropiada metáfora cuando escribe a la comunidad cristiana primitiva (2 Corintios 3:2): “Nuestras cartas sois vosotros… conocidas y leídas por todos los hombres”.

Cuando alguien lee su vida – o su iglesia - ¿qué dice? Cuando usted encuentra artículos periodísticos negativos – tal vez concernientes a su iglesia misma o acerca de la cristiandad en general - ¿qué le dice esto a usted? ¿Cómo responde – a la defensiva, o con gracia y disposición de aprender?

Parte del trato con la prensa negativa es entender de dónde proviene, cómo es que la gente ha llegado a tener esa imagen de usted. Al ministrar a una cultura escéptica necesitamos temer plena comprensión de por qué son escépticos. En la proclamación de la verdad a una sociedad secular, necesitamos reconocer que nuestras imperfecciones con frecuencia oscurecen la Verdad que buscamos representar.

Después de todo, si nuestro mundo no es lo que debiera ser, pudiera ser que necesitemos ser los primeros en reconocer que en parte somos responsables de eso.

Esta admisión va al corazón de mi más reciente investigación. El cristianismo tiene un problema de imagen. La gente fuera está presta a señalar las brechas que hay entre lo que decimos creer y la manera en que vivimos. Una nueva generación de estadounidenses está poniendo más distancia entre ellos mismos y la fe cristiana. La gente está expresando más hostilidad, duda, frustración, y escepticismo hacia el cristianismo. Esto es especialmente cierto entre los jóvenes. Ellos perciben a los cristianos como enjuiciadores, hipócritas, y ansiosos de poder político.

A Compelling Witness

Percent of non-Christians who say
(16 to 29)

Millones de no cristianos (y también muchos cristianos) creen que los cristianos han hecho de la homosexualidad un pecado peor que los demás. Efectivamente, hace poco tiempo descubrimos que la mayoría de los pastores principales creen que los cristianos no han mostrado suficiente amor en su trato con la homosexualidad. Aunque las Escrituras son claras en el sentido de que las relaciones entre el mismo sexo son inmorales, es un asunto complicado, uno en el cual los cristianos con frecuencia han recibido publicidad negativa.

Aun más, los jóvenes no cristianos también consideran que el cristianismo es anticuado, aburrido, y carente de inteligencia. Ellos afirman que los cristianos son insinceros y demasiado centrados en hacer convertidos. Creen que los seguidores del Príncipe de paz son incapaz de vivir en paz con los demás.

Éstas pueden parecer declaraciones duras, pero son el resultado de investigaciones intensivas que hemos llevado a cabo con estadounidenses, y especialmente con adultos jóvenes y adolescentes que no son cristianos. Nos guste o no, estas opiniones negativas están fijas en la mente de la gente joven de nuestra cultura. En el transcurso de una década, la percepción de los evangélicos ha llegado a ser ocho veces menos favorable entre los jóvenes no cristianos, cuando se la compara con la imagen que han tenido los destacados no cristianos.

Puede que no nos gusten estas realidades, pero necesitamos considerar lo que la gente piensa.

¿Una mala designaciÓn?

Publicidad negativa. Una mala designación. ¿Qué trato deben dar los líderes cristianos a estos problemas? Primero, necesitan tener en cuenta la dimensión del problema. Este no es un problema nuevo. La gente ha menospreciado y ridiculizado a los cristianos desde hace siglos. Sin embargo, en Estados Unidos la cosa es peor que en cualquier otro tiempo, especialmente en el despertar del cine, los libros, las revistas, la televisión, las noticias de Internet, y otras fuentes populares de cultura. Éstos están prestos para reprochar, ridiculizar, y criticar al cristianismo.

Segundo, como cristianos, necesitamos entender que la prensa negativa que recibimos es con frecuencia el resultado de nuestras propias actitudes y conductas poco cristianas. Usted podría llamarla prensa no cristiana – problemas de imagen de nuestra propia manufactura.

Estos problemas de percepción son el resultado de que no estamos viviendo como Jesús quiere que vivamos. Es peor que simplemente ser imperfectos; estamos lo suficientemente engañados como para ignorar nuestras imperfecciones. Nuestras intenciones espirituales encubren el hecho de que estamos procurando obtenerlas con métodos no cristianos. Nuestros corazones están resquebrajados – aun como líderes. Comenzamos a creer que nuestros propias realizaciones están preparando el camino para el buen éxito futuro, con o sin la bendición de Dios. Pablo lo pone con palabras más fuertes (Gálatas 3:3): “¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?”

Es fácil echar la culpa a los nombres importantes – los inescrupulosos televangelistas. Pero no son los líderes de alto perfil los que crean la reputación de la comunidad cristiana. Cada uno de nosotros – líderes, comunicadores, y portadores de la imagen de Dios – somos en parte responsables. ¿Reflejan siempre sus pensamientos y acciones el amor de Cristo hacia los demás? ¿Cuándo fue la última vez que usted hizo una broma improvisada y degradante acerca de la homosexualidad o de alguna otra situación que significa una lucha para algunos? ¿Ha sido usted bondadoso y de corazón noble – sin ser condescendiente o entrar en compromisos – hacia gente que tiene creencias distintas a las suyas?

Recuerdo vívidamente haber golpeado verbalmente a dos jóvenes misioneros mormones que llegaron hasta mi puerta. En otra ocasión, recuerdo haber hecho una broma sobre la homosexualidad, para luego recordar que uno de nuestros huéspedes había luchado con ese estilo de vida. Me avergüenzo de esas memorias – y de otras como esas – cuando mi conducta robó una astilla del gran prestigio de Dios.

Todos hemos tenido parte en este problema de imagen. Todos hemos facilitado una imagen del cristianismo definido por lo que es contrario antes que de parte de quién estamos.

Pasos que se deben dar

¿Adónde deben ir los cristianos desde aquí? ¿Qué pasos pueden dar para ayudar a tratar con esta imagen negativa en el mercado? Aquí hay algunas aplicaciones prácticas.

Primero, los cristianos necesitan distinguir apropiadamente entre persecución y crítica. Los cristianos estadounidenses están demasiado dispuestos a llamar persecución a la crítica desde suave a moderada. ¿La consecuencia? Con frecuencia los cristianos son mal guiados en lo que están tratando de obtener. Ellos tratan de minimizar la incomodidad. Intentan sacar brillo a su imagen. Irónicamente declaran que no les importa lo que piense la gente, pero terminan siendo esclavos de su reputación. Pasan por alto el hecho de que el sufrimiento los ayuda a identificarse con Cristo. También les da oportunidad para proveer una respuesta encantadora respecto de la esperanza que tienen en Cristo.

No es necesario que estemos siempre de acuerdo con nuestros críticos para ver que ellos tienen la razón respecto de muchas cosas. Los pastores deben ayudar a los cristianos a entender que cuando la gente los critica, les está presentando una oportunidad – en efecto, una bendición (Mateo 5:10-12) – no una insignia roja de valentía. La persecución debiera conducirnos a dar más de nosotros mismos, no a prepararse para la tormenta.

Segundo, los cristianos necesitan poner atención a su ambiente cultural. Esta no es la iglesia del siglo primero, ni es la predigital, modernista de 1900. Las cosas están cambiando rápidamente a nuestro alrededor – social, cultural, tecnológica, y racionalmente. No obstante, necesitamos entender en qué manera la tradición cristiana ha influido en este país – tanto para bien como para mal.

En un país donde 83 por ciento de la población se identifica como cristiano, la iglesia estadounidense está tratando con significativa apatía espiritual, arrogancia, y egocentrismo. Los jóvenes están justamente rechazando algunos embarazosos elementos de nuestra subcultura de justicia propia. ¿Les está usted ayudando a negar la cristiandad cultural, el consumismo espiritual, y el materialismo de fácil cocción que impide que los ricos estadounidenses penetren por el ojo de una aguja?

Tercero, los líderes cristianos necesitan ayudar a la gente en sus iglesias a entender su función como misioneros. Ellos son agentes de sanidad y restauración para un mundo quebrantado, dondequiera que ellos sirven.

Este proyecto me cambió como investigador. Una de las revelaciones más personalmente desafiantes vino cuando comprendí lo poco que yo entendía lo que significa ser un misionero a una cultura quebrantada. Es mucho más fácil ser ofendido que ser provocado para marcar una diferencia. Encuentro que es mucho más natural hablar acerca del pecado que atender a una persona afectada por el pecado.

Yo le pediría a usted, sobre la base de lo que hemos aprendido en esta investigación, que ayudara a reorientar el pensamiento de los creyentes respecto de gente que está fuera de la iglesia. Ellos no son opositores. Si están quebrantados, si son imperfectos, arrogantes, detestables u ofensivos, eso no importa. Estas personas no son enemigos del cristianismo. No se trata de una batalla de nosotros contra ellos; es una crisis de nosotros contra nosotros.

Como seguidores de Cristo, afirmamos que el mundo no es lo que debería ser – y necesitamos confesar nuestra parte del problema. ¿Está usted cultivando temor y odio entre los asistentes a la iglesia? ¿O está usted nutriendo a gente que es piadosa, considerada, responsable, y atenta al mundo fuera de sincronía que le rodea?

Creando el futuro

Alcanzar a los no cristianos no tiene una solución sencilla. Hay algunas pautas importantes para captar a la gente fuera de la iglesia y recomponer el modo de vida cristiano. Primero, necesitamos recordar que nuestra meta no es la popularidad.

El hecho de contar con la estimación de todos no hace al cristiano más eficaz. Trabajar duro, decir las palabras correctas, y tratar la apropiada combinación de cosas no nos ayuda a alcanzar más personas. En cambio, nutra la creatividad en sus esfuerzos de ministerio, porque sin ello su habilidad para penetrar los corazones y mentes de la gente será vana.

Una de las percepciones subyacentes de los no cristianos respecto de la cristiandad es indiferencia. La fe no tiene pertinencia. Están perdiendo su interés y llegando a ser más resistentes a las sugerencias de la iglesia. Efectivamente, los esfuerzos de mercado de la iglesia tradicional – desde la propaganda hasta las invitaciones personales – son cada vez menos efectivas. Pero para la mayoría de las personas fuera de la fe, no es por falta de oír el evangelio. La mayoría ya lo ha oído. Sin embargo, el mensaje nunca tocó fondo; no tuvo suficiente peso ni solidez, ni humanidad ni divinidad. No pegó.

Esta es la razón por la cual la creatividad es algo tan importante para contar la relación con un Dios vivo – no por medio de diseños resbaladizos ni por títulos rimbombantes de sermones – sino por medio de gente honrada que refiere la historia de la muerte y resurrección de Cristo en manera pertinente. Si Dios le ha dado a usted una pasión por tratar algo nuevo, siga tras esa visión.

No podemos desdeñar la pobre reputación de nuestra fe. Usted ya puede tener una sensación de este problema. Si no, espero que este artículo estimule su comprensión de los desafíos que enfrentamos. Espero que favorezca su búsqueda de soluciones en su vida y ministerio.

Es fácil vivir una vida espiritualmente floja, pero estimular a las personas para la maduración espiritual y transformación es bastante difícil. Es una excusa barata quejarse de que la cultura maltrata a los cristianos; es mucho más difícil hacer sacrificios por esa cultura y servirla. Sucumbir lentamente al orgullo es una senda de mínima resistencia comparado con medir lentamente cada día los latidos de nuestro corazón de acuerdo con las normas de Dios.

Dios se complace cuando cumplimos las cosas que favorecen su buena fama en nuestro tiempo. Jesús destacó metas similares (Mateo 5:16): “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Asuntos de percepciones

Tal vez usted no sepa qué hacer con lo que está sucediendo en la sociedad actual. Una cosa es cierta: la designación no cristiana afectará su vida y ministerio. Si la trayectoria de la corriente no cambia, el tamaño y la influencia de los no cristianos en la sociedad estadounidense muy probablemente crecerán. Si no hay cambios mayores de dirección, la cultura luchará por ver a Jesús en los esfuerzos y en el lenguaje de los cristianos.

Las percepciones negativas acerca del cristianismo sólo se profundizarán. Estas opiniones seguirán siendo una barricada entre la gente y Jesús. Los padres en los hogares de fuera criarán a sus hijos con desprecio o desdén hacia los cristianos – mayormente porque nunca habrán conocido a verdaderos seguidores de Cristo.

Por otra parte, los verdaderos seguidores de Cristo hallarán que es cada vez más difícil tener conversaciones abiertas y respetuosas, porque la gente de dentro y de fuera de la iglesia sacará a relucir estereotipos cristianos en vez de empeñarse en conversaciones serias acerca de los asuntos de la realidad. Los cristianos y los de fuera hablarán distintos lenguajes; se esforzarán por hallar una base común.

Los evangélicos y otros cristianos conservadores necesitarán tomar decisiones firmes acerca de si han de ser leales al rótulo conservador – término que no aparece en la Biblia – o a las creencias y convicciones que lo sostienen. Este término ha llegado a ser una barrera emocional y espiritual para millones de los de fuera.

Otro resultado probable, aunque infortunado, es que algunos cristianos conservadores llegarán a estar aun más atrincherados, a la defensiva, y ser más estridentes. Llegarán a ser más agresivos en respaldar al cristianismo contra lo que ellos (a veces con razón, y otras veces sin ella) perciben como ataques a la fe. Llegarán a ser crecientemente marginalizados, socavando sus esfuerzos para alcanzar nuevas personas con el evangelio. La brecha entre los no cristianos y los cristianos teológicamente conservadores aumentará, haciendo que sea más difícil conectarse con ciertos grupos en el fragmentado campo de misiones de Estados Unidos.

El ministerio pastoral en los próximos 10 a 20 años será bastante distinto de lo que fue en el pasado. La gente llegará a los pastores con una carga intensa de experiencias previas y profundas heridas. Ellos no querrán un pastor que los reprenda; necesitarán ayuda y empatía.

De la manera en que un oncólogo debe diagnosticar y tratar correctamente el cáncer, las iglesias deben tener un equipo de individuos que ore, aconseje, y guíe a las personas a través de sus frustraciones. Si los pastores desdeñan este bagaje en el momento en que la gente está dispuesta a tratar con ello, le habrán fallado espiritualmente a esa gente.

Los de fuera serán cada vez más escépticos de los motivos y del interés de un pastor en ellos. Aun los de dentro cuestionarán su fidelidad a la congregación, hallando nuevas arenas en las cuales expresar su fe, en la medida en que aumenta su resentimiento hacia la fe no cristiana.

En su curso corriente de colisión, la guerra fría entre los cristianos y los de fuera muy probablemente se acentuará. Los cristianos enfrentarán más hostilidad cuando traten con los de fuera de la cristiandad, especialmente en los negocios, en la educación, y en la política, como también en las artes, los medios de comunicación, y las diversiones. Estará más y más de moda, y será aun justificable, menospreciar y despedir a los cristianos.

La investigación es como un espejo. ¿Mirará la iglesia, mirarán los pastores, la cruda realidad de lo que ella refleja?

Neil B. Wiseman

DAVID KINNAMAN, de Ventura, California, es presidente del Barna Group. Para más información respecto de los descubrimientos de esta entidad y de su entendimiento cultural, consulte www.barna.org.

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