Assemblies of God USA SearchSite GuideStoreContact Us

El desarrollo organizativo y la iglesia

Cuarta parte: Liderazgo de cambio en la iglesia

Por John Michael De Marco

En 2006, Edward E. Lawler III y Christopher G. Worley presentaron un memorable libro de negocios titulado Built To Change: How To Achieve Sustainable Organizational Effectiveness [Hecha para cambiar: cómo alcanzar una sustancial eficiencia organizativa]. Los autores hacen énfasis en que las compañías más exitosas permanecen receptivas a los cambios externos y a los retos a través de un proceso fluido de establecimiento de estrategias, actualización de sus competencias y capacidades, y el ajuste constante de estructuras, sistemas, personas, y recompensas para obtener un máximo desempeño.

Los negocios, las iglesias, y los ministerios eclesiásticos se benefician de la misma fluidez intencional en la manera en que el ritmo de cambio tecnológico, económico, y social esté significativamente —si no severamente— afectando a todas estas tres esferas. Las iglesias florecientes de la primera parte del siglo veintiuno son pastoreadas por líderes que no ven los cambios como una actividad fortuita sino como un modo de vida, siempre ansiosos de dar forma a la vasija para que se adapte a lo que el Espíritu derrama aquí y ahora.

El autor y orador acerca del liderazgo, Bob Buford, observa que lo que se necesita en el liderazgo de la iglesia en estos tiempos puede explicarse mejor con una serie de cuatro arquetipos desarrollados por Carl Jung, el psiquiatra suizo.

“El primer (arquetipo) es un guerrero; un guerrero es un hacedor”, observa Buford. “El segundo es un rey, un rey no es un hacedor, pero trae orden a una organización. El tercero es un sabio o una figura de sabiduría; y el cuarto es un amante, alguien que ama algo fuera de sí mismo; no sólo en un sentido sexual ´´…sino que aprecia la música, el arte, una puesta de sol, etc.”

Buford continúa: “Hay muchas personas que no pueden pasar de guerreros a reyes, y no muchas pasan de reyes a sabios. El paso de sabio a amante no es una transición, es algo que usted es en diversas formas toda su vida. El amante cambia con las otras temporadas.

“Pero muchos pastores no son llevados a la responsabilidad de cambiar de hacedores a líderes. No está en su naturaleza.”

CÓmo dirigir desde el centro

James O'toole, autor del libro Leading Change [Cómo dirigir el cambio], escribe que todo liderazgo trata acerca del cambio principal. O'toole emplea como modelo la pintura expresionista francesa de la entrada de Cristo en Bruselas. La pintura presenta a una gran multitud, y Jesús montado en un asno.

“Él está en el centro, sentado en un asno, un poco por encima de la multitud, pero en medio de la multitud”, dice sobre la pintura Al Winseman, el líder de adiestramiento a escala mundial de la Organización Gallup para las comunidades de fe. “Dirige desde el centro de la organización. Creo que esa es una imagen muy impresionante.”

La paradoja de la iglesia, continúa Winseman, es su naturaleza como una institución que las personas ven como el último bastión de estabilidad en un mar de cambios. Sin embargo, el mandato de Jesús a la iglesia es que sea el agente de cambios en el mundo. “Usted tiene esta tensión, la expectativa que muchos tienen de que al menos en las tempestades de cambio de la vida la iglesia es el último refugio porque nunca cambiará. Los pastores y los líderes de la iglesia en realidad necesitan observar esa tensión creativa. Dios nunca cambia; sin embargo, está cambiando constantemente. Esa es una digresión teológica en sí misma.

Los pastores, añade Winseman, tienen que ayudar a las personas a adaptarse al cambio. “Una de las exigencias del liderazgo es hacer que tenga sentido el mundo que los rodea, su propia experiencia y la experiencia de la organización. Es como ser un intérprete de la realidad para las personas. Los líderes tienen que estar mucho en sintonía con lo que está ocurriendo con la cultura. En muchas maneras tienen que ser antropólogos culturales.”

Añade la oradora y consultante Nancy Ortberg: “En tanto todos nosotros reconocemos la necesidad de cambios, o el ritmo es tan incesante que no podemos mantener el paso o no vemos la necesidad del cambio. La mayoría de las personas simplemente no gravitan hacia el cambio. Creo que uno de los mayores obstáculos del cambio es el no colaborar con las personas en la comunidad de la iglesia para hacer que tengan la visión, no que simplemente les impongan la visión.”

Ortberg señala otro de los libros acerca de negocios más vendidos, The Five Dysfunctions of a Team [Las cinco disfunciones de un equipo] de Patrick Lencioni, para demostrar que las personas aceptarán el cambio si tienen voz en el proceso. “Las personas son lo suficientemente razonables cuando no tienen que estar siempre abriéndose camino”, añade ella. “El cambio toma tiempo. Casi todos somos muy impacientes.”

Otro obstáculo para el cambio principal es una falta de claridad de los líderes respecto a lo que es específicamente el cambio, advierte Ortberg.

“Algunos líderes son tan vagos que es difícil para las personas subir a bordo. ¿Adónde nos quiere llevar?” Otro obstáculo en la vía es la desconfianza que tenemos que admitir. Muchos líderes han usado su liderazgo de manera indebida. No hay una buena manera de ganar la confianza de forma rápida como si fuera con un horno de microondas. Requiere tiempo, es frágil.”

Cambie a los líderes en las trincheras

Dan Betzer, pastor principal de la Primera Asamblea de Dios en Fort Myers, Florida, dice que el cambio es una constante. “Se dice que los negocios de buen éxito promedio tienen cambios importantes cada tres años o menos. La iglesia promedio cambia cada cincuenta años. Las Asambleas de Dios, en general, están en necesidad extrema de una transición importante gubernamentalmente, filosóficamente y metodológicamente.”

Betzer observa que su propia congregación ha cambiado la manera en que hace los cultos, modificando continuamente la programación en tiempo para adaptarse a la sociedad circundante en Fort Myers. “Tratamos de actualizar la música todo el tiempo. Eso no quiere decir que hayamos abdicado de lo antiguo, sino que hemos integrado lo nuevo y hecho que lo viejo suene tal como fue escrito. No emulamos a nadie porque es muy difícil hacerlo. Las grandes iglesias son guiadas por personas geniales. Si uno trata de ponerse su armadura, es como David con la armadura de Saúl.” “La mayoría de esos cambios nos ayudan a ganar a más personas para Cristo y a ayudarlas a crecer”, añade Betzer. “Jesús era ultraconservador teológicamente, pero en su aplicación a las personas Él fue muy liberal. He tratado de vivir así. Pienso que Jesús es el modelo de conducta para un pastor.”

B.G. Nevitt, de las Asambleas de Dios Glad Tidings en Decatur, Illinois, tiene “conversaciones regulares” con las personas en su congregación, “para indagar cuál es el latido, lo que está ocurriendo en nuestra comunidad, lo que las personas están experimentando, y qué les lastima. Si no tomamos el pulso a nuestra comunidad, nunca la alcanzaremos.”

Cuando Nevitt entró en el ministerio, le advirtieron que los ancianos serían resistentes al cambio. “Absolutamente falso. Son los principales animadores del cambio, si los trae con usted a lo largo del camino. Si no lo hace, seguro que van a resistirse porque no entenderán qué está usted haciendo.”

Un ejemplo de evitar suposiciones acerca del cambio es el de una lámpara tipo araña que colgaba en su templo. Nevitt señala: “Fue hecho por personas de la iglesia, y parecía una gigantesca y vieja rueda de vagón. A la mitad de la iglesia le encantaba, y los otros la detestaban y temían sentarse debajo de ella. Los pastores anteriores trataron de quitarla, y eso casi causa la división de la iglesia. Los diáconos decían: ‘Haga cualquier otra cosa que desee, solamente deje la lámpara en paz.’

“Quedaba una familia cuyo nombre estaba en la placa”, continúa Nevitt. “Les dije que la iglesia necesitaba diversificar las luces, en vez de tener una fija en el centro … y dije: ‘No haré nada sin su bendición, pero les resulta difícil a las personas mayores leer su Biblia. Necesitamos más luz.’

“El hombre me miró, y me dijo: ‘Tengo un diferencial. ¿Quiere que lo traiga mañana y lo ayude a bajarlo?’

“La esposa me miró, y dijo: ‘El último pastor trató de bajarlo, y le dijimos oprobios. Pero usted nos preguntó, y él no lo hizo.’

“Usted tiene que llevar a las personas con usted… Ahora las personas están acostumbradas a lo instantáneo”, observa Rod Loy, el pastor principal de la Primera Asamblea de Dios North Little Rock. “Respuesta instantánea a sus preguntas. Me pongo furioso si le envío un correo electrónico al representante de un servicio a consumidores y no tengo respuesta dentro de tres horas. Queremos palanquear el cambio en nuestro mundo una vez a la semana, una aproximación cada domingo al cambio catapulteador. No hay nada más en su mundo que tome siete días para tener interacción y realimentación. Publico mi dirección electrónica en el boletín. Digo a las personas que recibirán mi respuesta dentro de veinticuatro horas, a no ser que esté fuera del entorno, en cuyo caso me tomará cuarenta y ocho.”

Loy continúa: “Debido a que las personas están viviendo ahora en este mundo interactivo, quieren interactuar y relacionarse con los cambios conforme estén ocurriendo. No estamos conectados de esa forma en la iglesia. No estoy seguro de que las personas estén siempre resistiendo al cambio, como pensamos. Es su intento de ser parte de un diálogo continuado.”

Hay una fuerte tendencia en la cultura actual sobrecargada de información, observa Loy, a que los líderes se agarren de la última idea o principio y “regresen y embutan eso en la organización: ‘Vamos a hacer esto.’ Es como si empujaran el cambio dentro de una botella, y todavía ese cambio está siendo empujado en uno o dos niveles cuando van y traen otra idea u otro cambio. Se mantienen amontonando encima, sin esperar que las cosas regresen”, se queja. “Mi regla es que usted presenta una cosa a la vez, y no presenta la próxima hasta que la primera regrese a usted desde los niveles inferiores de la congregación.”

Loy observa: “Estamos en un valor esencial al año. Estoy enseñando que a Dios le interesa cada alma. Estoy solamente presentando esto, presentando aquello. Sabré que entendimos ese valor cuando vea a algunos juveniles en un drama de bellas artes, y su tema sea que a Dios le interesa cada alma. Cuando las camisas del ministerio de solteros lean DICA (a Dios le Interesa Cada Alma) en su hombro, lo alcanzamos. Es a través de la organización, viene de regreso a mí, y ahora puedo hacer el próximo.” En una cultura que está convencida de que todo tiene que ocurrir ahora, Loy advierte que el frecuente resultado “es que nada ocurre completamente”.

Seis preocupaciones que considerar

El autor y orador acerca del liderazgo Ken Blanchard, resumiendo su Modelo de preocupaciones para el cambio principal, dice que uno de los mayores problemas que ha visto en pastores y otros líderes es que “piensan en el cambio que quieren hacer, y lo más grande que presentan es: ¿cuáles son los beneficios del cambio? La gente no quiere oír eso. Su primera preocupación es la información: ¿me dirán más acerca de eso? Lo segundo en que las personas están interesadas en lo personal: ¿Cómo me afectará esto? Si hay que recoger dinero para eso, ¿saldrá de nuestro presupuesto corriente?

“Lo que se resiste, persiste”, advierte Blanchard. “Si usted no da a las personas la oportunidad de expresar sus preocupaciones, ellas las sacarán a la luz posteriormente. En el proceso de compartir las preocupaciones, muchas veces ellas desaparecen.”

La tercera preocupación para una iniciativa de cambio es ordenar los pasos clave de la puesta en práctica. La cuarta es el efecto o los beneficios del cambio. “Una de las cosas grandes en que he podido ayudar a las personas es a darse cuenta de que usted tiene que dirigirse a los primeros tres aspectos antes de hablar de los beneficios”, apunta Blanchard.

La quinta preocupación del cambio es la colaboración, dice Blanchard. ¿Quiénes más deben participar en el cambio? La preocupación final es el perfeccionar los cambios que la iglesia ha puesto en práctica.

Blanchard concluye: “El mejor modelo de liderazgo de todos los tiempos es Jesús de Nazaret. Debemos dejar de mirar fuera de la iglesia para el adiestramiento de sus líderes. Tome a doce creyentes entusiastas y conviértalos en triunfadores confiados de sí mismos.”

John Michael De Marco is an ordained United Methodist pastor, leadership consultant and writer, based in Nashville, Tenn. To learn more, please visit www.johnmdemarco.com.

 

Haga su pedido del CD Paraclete

Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.

Good News Filing System

Ordene Advance CD

Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.

Visit our English web site

La edición impresa (disponible sólo en inglés) ofrece más que la edición en la red. Subscríbase ya para recibir los beneficios. (1 año - $24; 2 años - $42, añada $10 al año fuera de Estados Unidos.)

O llame gratis al:

1-800-641-4310