Assemblies of God USA SearchSite GuideStoreContact Us

Corazones destrozados, confianza destruida:

Abuso en el lugar de trabajo del personal de la iglesia

Por John Setser

Heridas de confianza y maltrato por pastores principales

Mi amigo sirvió una gran iglesia durante muchos años como un líder laico. Él decidió abrazar el ministerio como una vocación. Con el estímulo del pastor, él tomó cursos de Biblia, dejó su trabajo, y se unió al personal de la iglesia como pastor auxiliar de jornada completa.

Poco después de que él se unió al personal, el pastor principal le pidió presentar los comentarios de cierre después del sermón de un orador invitado. Mi amigo nunca había hecho esto. Él supuso que de ser necesario el pastor principal lo ayudaría. El pastor, sin embargo, no lo ayudó y el cierre fue un desastre. El pastor principal lo reprendió en público.

Mi amigo se escabulló a un cuarto vacío y aturdido se sentó solo en silencio. Pronto otro empleado lo encontró. Por lo visto, el pastor principal tenía una historia de poner trampas a sus asociados para hacerlos fallar y así él poder corregir en forma enérgica e inmediata.

Un líder que mi amigo amaba y respetaba lo traumatizó. Este incidente hizo que fuera vigilante, pues sufrió lo que él llamo una “herida de confianza”.

Una herida de confianza se inflige cuando una persona de autoridad o con la que se tiene relación daña a otra que está bajo su cuidado. La herida de confianza experimentada por mi amigo fue el maltrato que sufrió por su pastor principal. Una herida de confianza es una invasión, ofensa o violación que hace que un asociado experimente una lesión emocional. Un asociado herido se siente dañado por aquel en el cual confió para representar y extender el amor de Dios.

Un número creciente de personal asociado soporta el maltrato a manos de pastores principales. El maltrato del pastor principal no se inflige cuando él corrige errores, hace cumplir las reglas, o despide a un empleado de personal debido a recortes o incompetencia. El maltrato de parte del pastor principal se inflige cuando los pastores principales a sabiendas o sin saberlo abusan del poder, violan los límites, y destruyen la confianza.

Los asociados maltratados dejan sus sitios de ministerio confundidos, desanimados y desalentados. Ellos se preguntan cómo puede infligirse tal abuso puede pasar en un lugar que se espera sea un modelo del amor y del poder sanador de Cristo. Ellos necesitan respuestas, y necesitan sanidad. El suministro de respuestas los ayudará a recuperarse.

Agentes que hieren

Un pastor principal puede no planear ser un agente que hiere. Un pastor principal llamado, competente, y cualificado, sin embargo, puede convertirse en un agente que hiere a veces sin darse cuenta. Los pastores principales que hieren a otros no nacen; ellos son hechos.

Las familias disfuncionales a menudo maltratan y emocionalmente dañan a sus hijos. El padre de un amigo lo maltrató cuando era niño. En cierta ocasión su padre erróneamente pensó que él le había faltado el respeto a su madre. Como castigo, su padre lo derribó de un golpe de su silla. Mi amigo admitió que a menudo su personal llevó el peso de su dolor y cólera reprimidos que provienen de aquella experiencia de niño.

Otros ceden al pensamiento egotista y desarrollan hábitos que dañan. Andy fue pastor de una pequeña iglesia en un área rural. Él quiso que su iglesia comprara una escuela vacía y la convirtiera en un instituto bíblico. Su personal estaba escéptico porque el precio del inmueble parecía prohibitivo. Andy reprendió en público a su personal por su falta de fe y le ordenó que lo siguieran como él seguía a Dios. Pastores principales impulsados por el ego creen que ellos tienen el derecho de disciplinar a asociados que se atraviesan en su camino.

A causa de la formación de liderazgo, otros pastores principales creen que la asignación de una visión de ministerio es su primera prioridad. Ellos se sienten obligados a promover aquella visión por encima de todo. Los pastores principales se vuelven agentes que hieren cuando ponen sus objetivos y visiones por encima del bienestar de sus asociados.

Los pastores principales a veces actúan en forma destructiva cuando están sobrecargados por la tensión, el agotamiento, o un sentido de conflicto interior. La depresión de un pastor principal también puede atizar a su tendencia de maltratar a otros.

Los agentes hirientes rara vez se ven como necesitados de cambio; pero creen que los otros deben cambiar. Si los agentes hirientes no obtienen lo que quieren, pueden actuar de modos dañinos y pueden ser completamente inconscientes del trauma que causan.

Iglesias tÓxicas

Una iglesia tóxica a menudo maltrata al personal asociado. Una iglesia de viene tóxica cuando hacer se vuelve más importante que ser. La gente en una iglesia tóxica cree que su servicio a Dios es mantener operando los sistemas de las iglesia. Ellos creen que la bendición de Dios posibilita presupuestos más grandes para edificios más grandes para alojar a más personas. Aparentar o lucir exitoso sustituye el amor como el ingrediente clave.

Una iglesia sana habla de Cristo que reside en la gente, no en edificios o programas. Esta clase de iglesia anima a participantes a ser genuinos, no orientados a la apariencia o impulsados por el desempeño. Cuando las iglesias enfatizan el cuidado, la preocupación, y ser, el personal asociado puede disfrutar el ser parte de una organización que sana.

Bill estaba en un programa de liderazgo de una iglesia que prometió que sería dirigido por el pastor principal, en el que habría estudios bíblicos, y un andar más cercano con Jesús. Una vez en el trabajo, sin embargo, el pastor principal esperó que él facilitara el plan promocional de la iglesia. Él trabajaba para un líder de mentalidad corporativa que se proponía desarrollar una organización orientada al crecimiento. Él terminó sus prácticas y dejó de asistir a la iglesia. Él amaba a Dios, pero ya no vio la iglesia como un lugar seguro.

Los empleados que procuran mejorar las cosas pueden empeorar los problemas. Los pastores principales pueden etiquetar como rebeldes y desleales a asociados que ofrecen demasiadas sugerencias o procuran cambiar el programa. Los pastores principales rutinariamente los disciplinan o despiden. Si informan de su maltrato, los funcionarios de distrito a menudo no actúan en base a estos informes porque ellos tienden a apoyar a pastores en función de tales.

Habilidades de supervivencia

De este modo, ¿qué hace usted si las dinámicas de una iglesia tóxica lo hieren o su pastor principal lo maltrata? La respuesta: salga cuanto antes. En realidad, la salida no es fácil porque la mayor parte del personal asociado sirve movido por su lealtad a Dios y al ministerio. Ellos no abandonarán fácilmente de un nombramiento. También, las personas victimizadas tienden a negar, minimizar, y racionalizar su maltrato. No pueden creer que algo malo les pase a ellos, o se convencen de que la situación no empeorará. Pero empeorará.

Una asociada se puso en contacto conmigo, diciendo: “No sé cómo esto pudo haber pasado. Mi marido y yo estuvimos activos durante más de seis años. Entre el pastor, el comité, y sus acciones, no veo cómo podamos reconciliarnos otra vez. En mi corazón, hay un agujero abierto y me siento devastada.”

Si usted cree que debe permanecer en un ambiente abusivo, aquí están cinco habilidades de supervivencia que pueden ayudarlo a hacerle frente.

  1. No dé lugar al tratamiento abusivo. Resista la crueldad, la coacción, la amenaza y la injusticia.
  2. Reconozca por lo que son a pastores principales hirientes. Los pastores principales a menudo son inseguros y hieren y emplean estrategias de representaciones para obtener lo que quieren.
  3. Tenga cuidado de no caer en el juego. No deje que los pastores principales lo manipulen para que se someta.
  4. Busque un sistema de apoyo lateral. Si usted está siendo maltratado, probablemente no esté solo. Comparta sus experiencias con otros. Los pastores principales que hieren pueden ser a veces detenidos en su comportamiento si un grupo unificado los encara.
  5. Vigile su corazón. No se rinda a la lástima, a la rabia, o una actitud condenatoria. Jesús nos llama a orar y a buscarlo.

Heridas de confianza y sus efectos

Las palabras “herida” y “pastor principal” nunca estuvieron destinadas a ser usadas juntas. Para tratar con la situación, a menudo los asociados absorben el maltrato y aceptan la culpa, en vez de creer que su pastor principal es injusto. Esta respuesta puede generar confusión espiritual y psicológica. Deforma la percepción que un individuo tiene de Dios y baja el amor propio de la persona. Los asociados heridos a menudo son incapaz de integrarse o comprender la dolorosa realidad que los hace sentir culpables. Ellos a menudo se sienten incapaz de avanzar.

Un asociado herido escribe: “He pasado un tiempo difícil buscando un modo de poner todo en perspectiva. Sólo sigo recibiendo esta avalancha de emociones, y no sé qué hacer o a quién recurrir por ayuda. Tal vez de alguna manera comparo esta experiencia con el maltrato pasado; tal vez no. Sólo sé que realmente duele cuando es un pastor en quien usted confió y pensó que lo amaba como Cristo amó la Iglesia.”

Una mujer confió: “Los dos estamos sanados de un ministerio abusivo. Nuestro pastor principal era muy controlador y dictatorial. Tenemos un año fuera de este ministerio y todavía sentimos los efectos. Mi marido era el pastor asociado, y el pastor principal lo trató como si fuera un mercenario. Atravieso por una crisis de identidad; necesité seis meses para identificar lo que era. El Señor también me mostró que si yo luchaba con estas cuestiones, cuánto más mi marido estaría luchando con lo mismo, pero a niveles más profundos. Lloré por él.”

Otra persona escribe: “En septiembre terminamos una relación con una iglesia abusiva. Todavía experimentamos dolor y penosas emociones. Mi esposa y yo éramos parte del personal y hemos estado con este ministerio durante años. Hemos visto el daño y el dolor que causa el que un hombre de Dios procure construir su propio reino en vez de erigir el de Dios.”

Curación de los daÑos

Si usted es un asociado herido, considere los principios siguientes que puede establecer para promover su sanidad:

  1. Sepa que usted no se vuelve loco. Con los extremos emocionales que usted siente, es importante saber que el dolor es verdadero y que no es su falta.
  2. Hable y ore. Encuentre personas seguras, de confianza, con quienes usted puede hablar y orar.
  3. Sea honrado. No tema expresar francamente sus sentimientos.
  4. Use un sistema de apoyo. Nunca se encuentre solo con un agente que hiere. Siempre lleve a alguien con usted.
  5. Busque a Jesús como su sanador. Él usará para bien lo que usted ha experimentado. Confíe en Cristo a fin de proporcionar experiencias de proceso y encuentro que aceleren su recuperación.

Experiencias de proceso

Una experiencia de proceso es una palabra dirigida por el Espíritu Santo, una reunión, o una circunstancia que ayuda a asociados heridos a adquirir perspectiva. Usted pudiera pensar que las experiencias de proceso son fortuitas o accidentales, pero ellas son planeadas y dirigidas por Dios, quien procura así dar perspectiva a quienes la necesitan. Un pasaje de la Biblia, la voz interna, o una conversación ocasional a menudo proporcionan perspectiva. Las experiencias de proceso ayudan a los asociados a aclarar su dolor y les dan una perspectiva más clara de lo que sucedió.

Frank, un antiguo asociado, contó cómo su pastor principal lo maltrató e injustamente lo despidió. Su historia es un ejemplo de una experiencia de proceso. Semanas después de ser despedido, Frank no podía hacer nada más que preguntarse por qué el pastor lo trató tan abusivamente. Una noche Frank se encontró con un viejo amigo del pastor principal. El hombre le dijo que unos años antes un miembro de la iglesia de mucha confianza había perjudicado a este pastor. Como resultado, de vez en cuando el pastor experimentaba períodos de depresión marcada por ataques de paranoia. Esto a menudo lo inducía a tomar decisiones deplorables. Frank agradeció a Dios por haber podido dirigirse a este hombre, pues en el proceso había podido hallar perspectiva.

Experiencias de encuentro

Las experiencias de encuentro son similares a las experiencias de proceso, pero su objetivo es procurar sanidad. Bill y Phyllis experimentaron tal encuentro. Ellos sirvieron como un equipo de pastores de jóvenes en una gran iglesia. El ministerio de la pareja era fructífero. Ellos esperaban a un hijo, y con el apoyo del pastor principal compraron su primera casa. Pero sin advertencia, él los despidió. Los culpó de hacer cosas que ellos no hicieron y los acusó de decir cosas que ellos no dijeron. La gente comenzó a poner en circulación rumores de que el pastor quiso llenar la posición con alguien más, pero creyó que él tenía que desacreditar a la pareja para hacer que el cambio pareciera una falta de ellos. La pareja se fue de la ciudad afligida y confusa.

La experiencia de encuentro de Bill y Phyllis vino cuando dos ancianos de iglesia los buscaron y se disculparon a nombre de la iglesia. Ellos dijeron a Bill y Phyllis que las acciones del pastor principal fueron impropiamente motivadas, y prometieron restaurar el buen nombre de la pareja y dar a posibles patrones una muy buena recomendación. Las cuatro personas lloraron, se abrazaron, y oraron juntos. Después Bill y Phyllis dieron gracias a Dios por su toque de sanidad.

El asunto del perdÓn

Cuando mi líder principal me hirió, yo estaba tan ofendido que lo último que quería hacer era perdonarlo. Las personas bien intencionadas me dijeron que o tenía que perdonar, pero yo estaba en conflicto.

Asuntos teológicos aparte, el problema para mí era doble. En primer lugar, mi ira me hizo sentir culpable. Si yo tenía razón en sentir de ese modo no venía al caso. En segundo lugar, quise extender la gracia si no por otros motivos al menos para moverme más allá de mi dolor. Pregunté a Dios si había algo bueno en mi corazón que yo pudiera dar en verdad. En aquel momento el único bien que yo podría extender era no acuchillar sus neumáticos o verter la basura en su césped.

Después de que hice esta transacción ante Dios, una cosa sorprendente pasó: sentí paz. En el momento que yo ofrecí el bien que tenía en mi corazón, comencé otra vez a respirar libremente. En no acuchillar sus neumáticos o lanzar la basura en su césped, yo estaba en realidad extendiendo una forma de perdón.

Una comprensión adecuada del perdón tiene su raíz en Hebreos 12:14, un pasaje que nos anima a vivir en paz con toda la gente. Vivir en paz de ninguna manera obliga a cristianos heridos a olvidar o tener sentimientos buenos. Pero, realmente implica sinceramente extender cualquier cosa buena que esté en nuestro corazón. Una persona sólo puede dar lo que tiene. Los individuos que ofrecen el perdón tienen la libertad de estar en paz en una situación, sabiendo que realmente trataron de seguir a Dios.

Perspectiva, un ingrediente necesario

Resolver y reponerse de situaciones de maltrato dentro de la iglesia siempre es difícil. A menudo los pastores principales tienen la culpa por el dolor y el sufrimiento que ellos infligen a ministros del personal. Dios está del lado de asociados heridos cuando ellos claman por ayuda. Sin embargo, no podemos exagerar la necesidad de perspectiva.

También tenemos que comprender que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. En algún momento hemos actuado injustamente y debemos aceptar la responsabilidad de arrepentirnos. Cuando adquirimos perspectiva, también reconocemos que los pastores principales, a menudo sin saberlo, hieren porque ellos mismos han sido heridos. Congregantes poderosos y las juntas de la iglesia pueden herir a pastores principales por manipulación e intimidación. El potencial para influir tal herida aumenta de manera exponencial si las finanzas o la asistencia comienzan a disminuir.

Pastores principales y los asociados que ellos hieren necesitan tanto sentir como experimentar el amor incondicional de Dios. El amor es la tierra fértil de la cual la fe y las buenas obras crecen. Es en los brazos de Jesús donde los agentes que hieren y los asociados heridos igualmente pueden encontrar esperanza y sanidad.

Vendar las heridas

Jesús volverá pronto por la novia que Él ama. Hasta ese tiempo, seguir la directiva de Dios de amarlo con todo nuestro corazón, alma, mente, y fuerzas puede sanar las heridas de pastores principales y del personal asociado igualmente. Amemos y sirvamos de tal modo que Él pueda alabarnos por ser siervos buenos y fieles.

John Setser, Ph.D., Appleton, Wisconsin, is a church consultant and founder of Barnabas Group, a nonprofit organization committed to resolving conflict and promoting a healthy church workplace. Setser can be contacted at johnsetser@hotmail.com. Visit his Web site, www.shatteredtrust.com, for a listing of Barnabas Group services and ministry offerings.

 

Haga su pedido del CD Paraclete

Incluye todos los 29 años de la ahora agotada revista Paraclete [El Paracleto].Una excelente fuente de temas y asuntos pentecostales. Contiene artículos sobre temas teológicos tocante la obra y el ministerio del Espíritu Santo. Una fuente indispensable de material para sermones y para el estudio bíblico con un índice por Tema/Autor totalmente buscable. En inglés solamente.

Good News Filing System

Ordene Advance CD

Agotadas desde hace mucho tiempo pero recordadas con afecto, las revistas Advance [Avance] y Pulpit [El púlpito] bendijeron a miles de ministros. Ahora el archivo entero de Advance/Pulpit ­ casi 40 años de información, inspiración, ayudas, e historia ­ está disponible para usted en CD separados. En inglés solamente.

Visit our English web site

La edición impresa (disponible sólo en inglés) ofrece más que la edición en la red. Subscríbase ya para recibir los beneficios. (1 año - $24; 2 años - $42, añada $10 al año fuera de Estados Unidos.)

O llame gratis al:

1-800-641-4310