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El ministro y la plaga de la inseguridad personal

Todo el mundo enfrenta en algún grado una batalla con la inseguridad, pero parece que la inseguridad se ha extendido entre los ministros.

Por Leslie E. Welk

Considere este escenario tan común. Lo llamaré La fabula del líder inseguro. Un pastor principal desarrolló una reputación de que era muy difícil trabajar con él. La gente usaba a menudo la palabra inseguro para describirlo. Esto era irónico porque también decía que él tenía talento. Él elaboraba y daba excelentes sermones. Tenía una poderosa voz para cantar y un excelente conocimiento en la música. Esto lo ayudaba mucho en su ministerio. Sus proezas administrativas lo colocaban sobre muchos de sus colegas, un hecho claro y evidente en el servicio a su iglesia y a su denominación.

Los pastores asociados o adjuntos, sin embargo, veían como un reto el servir bajo su autoridad. La lista de miembros pasados del personal era larga. La lista de los miembros pasados de la iglesia era mucho más larga. Como resultado, la iglesia no creció, bajó en asistencia. Aunque tenía la experiencia, las credenciales, y el deseo de pastorear otras iglesias, los comités de púlpitos pasaban por alto su curriculum cuando veían sus referencias. Junto con sus talentos y habilidades sobresalientes mostraba también un patrón de comportamientos inseguros — control, baja autoestima, evasión, y adicciones no saludables a la obra del ministerio. Él era un líder inseguro.

Después de varios años de eludir el asunto, las circunstancias trajeron finalmente un conflicto intenso. Al final de esta línea emocional, buscó la opinión de un amigo de confianza. Su amigo le mostró honradamente los patrones de inseguridad que había observado en él a través de los años.

El ministro inseguro comenzó a llorar. Entre lágrimas, dijo: “Sé que es cierto. Desde que recuerdo siempre quise que mi padre me dijera que estaba haciendo un buen trabajo. Hasta hoy él no ha reconocido nada de lo que he hecho. A lo largo de mi vida he tratado de ganar la aprobación de mi padre y nunca la he recibido. Esto ha causado inseguridad en todo lo que hago.”

La sensibilidad de este hombre hacia su padre fue la causa de que él llegara a ser tan inseguro que se hizo disfuncional. Los efectos habían llegado a ser severos para él y para los que trabajaban y vivían a su alrededor. Esta historia es real en muchos aspectos.

Los lÍderes inseguros son peligrosos

El experto en liderazgo John Maxwell hizo esta observación contundente en su libro: Las 21 cualidades indispensables de un líder: “Los líderes inseguros son peligrosos para sí mismos, para sus seguidores, y para las organizaciones que dirigen, porque su posición de líder amplifica sus fallas personales. Cualquier equipaje negativo que tengas en la vida se vuelve más difícil de llevar cuando tratas de guiar a otros.” 1

Las investigaciones y los escritos sobre—asuntos críticos como la psicología de la seguridad son de alcance limitado; cómo alcanzarlo; sus beneficios espirituales, psicológicos, y sociales; o las implicaciones negativas de operar con inseguridad personal. Tender Heart: Conquering Your Insecurity (Corazón delicado: conquistando su inseguridad), publicado en el 2001 por el psicólogo Joseph Nowinski, se auto cataloga como “el primer libro en investigar la inseguridad”.

La inseguridad, como la define Nowinski, encuadra efectivamente el problema. “Inseguridad se refiere a un sentido profundo de duda en uno mismo — una profunda falta de certeza sobre nuestro valor básico y nuestro lugar en el mundo. La inseguridad está asociada con una auto-concientización crónica, junto con una falta de confianza en nosotros mismos y ansiedad en nuestras relaciones. El hombre o la mujer inseguro vive en constante miedo de ser rechazado y una inseguridad profunda sobre si sus propios sentimientos y deseos son legítimos.” 2

Stanley Grenz y Roy Bell, coautores de Betrayal of Trust: Confronting and Preventing Clergy Sexual Misconduct (Traición de la confianza: enfrentando y previniendo la mala conducta sexual del clero) se refieren a la inseguridad en términos de “baja autoestima y necesidad de aprobación. Ellos señalan cómo la inseguridad del ministro puede llevar a un fallo moral.3 John Eldredge un consejero familiar cristiano y autor de Wild at Heart: Discovering the Secret of a Man’s Soul (Salvaje de corazón, descubriendo el secreto del alma de un hombre), teoriza diciendo que la seguridad en los hombres acompaña al descubrimiento de verdadera masculinidad. Desde el punto de vista de Eldredge, todos los hombres tienen una herida que según él usualmente han sido infligidas por el padre. Esta herida causa que los hombres se relacionen fuera de su inseguridad hasta que descubren y curan esta herida. 4

El salmista hace la analogía de la búsqueda de un hombre por seguridad comparándola con un ciervo sediento en busca de agua. “Cual ciervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?” (Salmo 42:1, 2). Este salmo revela la búsqueda desesperante del músico por seguridad. Tenía una necesidad intensa de saber que Dios lo estaba escuchando. El salmista se goza en el hecho de que Dios lo estaba oyendo. Como resultado, el poeta estaba más seguro.

Por Moisés creer que le faltaban habilidades oratorias, la inseguridad le sobrevino al punto de que trató de diferir el llamado de Dios a otra persona que guiara a Israel: “Señor, yo nunca me he distinguido por mi facilidad de palabra”, objetó Moisés. “Y esto no es algo que haya comenzado ayer ni anteayer, ni hoy que te diriges a este servidor tuyo. Francamente, me cuesta mucho trabajo hablar. Señor,” insistió Moisés, “te ruego que envíes a alguna otra persona”. (Éxodo 4:10,13).

Dios convocó a Simeón a ser un juez sobre Israel. Pero su trasfondo familiar, como también su posición en su familia, vino a ser un punto de inseguridad. “Pero”, Señor objetó Gedeón, “¿cómo voy a salvar a Israel? Mi clan es el más débil de la tribu de Manasés, y yo soy el más insignificante de mi familia.” (Jueces 6:15).

Aun el apóstol Pablo expresó sentimientos de insuficiencia en manejar el evangelio, al preguntar, “¿Y quién es competente para semejante tarea?” (2 Corintios 2:16).

Tal vez el ejemplo bíblico de inseguridad más vívido es el del rey Saúl (1 Samuel 8:1 hasta 31:13). Por su inseguridad, Saúl se volvió paranoico, abandonó su buena relación con David, amenazó la vida de éste, consultó a una bruja en vez de buscar a Dios para orientación, y falló ante el pueblo de Israel llevándolos casi a la destrucción. El error de Saúl al no enfrentar su inseguridad, junto con otros problemas espirituales y emocionales, finalmente le costó su propia vida.

Si en algún punto la inseguridad es inevitable, la pregunta clave es: ¿en qué punto la inseguridad viene a ser disfuncional? Cuando la inseguridad se vuelve muy intensa y duradera que reduce nuestra autoestima, e interfiere con nuestra habilidad de disfrutar la vida, de construir y mantener relaciones satisfactorias, y de obtener nuestro potencial en nuestra carrera, entonces la inseguridad es disfuncional. 5

La inseguridad y la vulnerabilidad de los lÍderes

Cuando el ex-presidente Richard Nixon enfrentó las tensiones del escándalo de Watergate a principio del decenio de 1970, una acumulación de inseguridad personal de toda una vida se manifestó con venganza. Nixon no sólo comenzó a mostrar comportamientos personales extraños derivados de su falta de confianza y paranoia, sino que también, en el proceso, puso en riesgo todo su gabinete y aun la nación. Se contaban historias de cómo él sostenía conversaciones nocturnas con pinturas de presidentes pasados que adornan las paredes de la Casa Blanca.

En el año 2000, Erwin Hargrove, profesor de ciencias políticas en Vanderlbilt University, y autor del libro President as Leader (El presidente como líder), apareció como panelista invitado en un conferencia de la Universidad de Illinois sobre Ética personal y liderazgo político. Puso el ejemplo de la ética y política de Nixon: “Aunque Nixon era un hábil político, su inseguridad personal se mostraba al público con sus acciones.” 6 Las inseguridades de Nixon deshicieron su presidencia y conmovieron a Estados Unidos.

Las personas hablan de la inseguridad de otros en las conversaciones diarias. En la oficina que se hallaba en la parte posterior de una iglesia las personas dan rienda suelta a sus frustraciones sobre el comportamiento de un líder o de un compañero. Sorprendentemente, en sólo un tiempo libre las personas forman un equipo de evaluación psicológica, identifican los problemas, encuentran las causas del problema, y proponen un plan para remediarlo. El plan, sin embargo, rara vez sale de la habitación y tiende a permanecer en el chisme.

No obstante, es un misterio cuán a menudo nuestro sentido común lleva a las personas a atribuir los comportamientos no deseados de otros a batallas personales con la inseguridad. Puede que las personas digan: “Qué abusivo es ese muchacho”, o “¿viste su cara cuando otro miembro del equipo presentó un punto de vista distinto?” Lo que en realidad estamos diciendo, es: “Esa persona es insegura”.

Patrick Lencioni, en su mejor libro, The Five Dysfunctions of a Team: A Leadership Fable (Las cinco disfunciones de un equipo: una fábula de liderazgo), identifica la falta de confianza, el miedo al conflicto, la falta de compromiso, el evitar la rendición de cuentas, y la falta de atención a los resultados como los cinco enemigos del buen éxito en los equipos. 7 Cualquiera o todos estos impedimentos pueden ser atribuidos a la inseguridad disfuncional de un líder, o de un miembro de un equipo. Estos comportamientos no sólo pueden sabotear un equipo, sino todo el cuerpo de la iglesia.

Por quÉ la inseguridad es evidente en los ministros

Todos enfrentamos en algún grado una batalla contra la inseguridad, pero la inseguridad parece haberse expandido entre los ministros. Esto es extraño porque los ministros son de los profesionales más dotados y capacitados. Deben estar llenos de confianza, especialmente si creen que están cumpliendo con un llamado divino y tienen muchos recursos espirituales a su disposición.

Muchos ministros pueden ser descritos como cuidadosos, compasivos, talentosos, visionarios, influyentes, apasionados, bien entrenados, y sensibles. Sí, muy sensibles. Irónicamente, esta puede ser una razón común de por qué los pastores o líderes son víctimas de la inseguridad.

Según Joseph Nowinski, la sensibilidad interpersonal es cuna de la inseguridad: “La sensibilidad es parte de nuestro temperamento. Las personas nacen con un grado de sensibilidad con el que cargan a lo largo de su vida. La inseguridad es el resultado de someter a una persona que es innatamente sensible a abusos, rechazo, o pérdida traumática. La edad en la cual esto sucede, así como de qué tan severas son y su duración, es lo que determina qué tan insegura será la persona sensible.” 8

Las personas que responden al llamado del ministerio pastoral usualmente lo hacen con un corazón de amor, con compasión, y con el deseo de ayudar a otros. Palabras como empatía, transparencia, y sensibilidad emocional vienen a ser sinónimos de cuidado pastoral. Los miembros de la iglesia aplauden estos rasgos como los que más aman o aprecian de sus pastores. Esto sólo anima o induce a una mayor atención y expresión de estos rasgos en el comportamiento del ministro. Lo que otras personas piensan se convierte en el filtro del pastor para tomar decisiones, y el ministro muchas veces se convierte en algo que juró nunca se convertiría —alguien que complace a los hombres en vez de complacer a Dios. El peligro puede estar oculto tras la fuerza, y la sensibilidad interpersonal no es una excepción. Si no se le presta atención, la hipersensibilidad puede llevar a inseguridad disfuncional.

En su libro, Search for Significance (En busca de significado), Robert S. McGee mira la inseguridad con los ojos de Dios. Él dice que la inseguridad tiende una trampa de desempeño que convierte a las personas en adictas a la aprobación. Los dientes de la trampa incluyen síntomas como perfeccionismo, evasión de riesgos, control, repetición de mensajes negativos, ira, resentimiento, orgullo, depresión, falta de motivación, disfunción sexual, dependencia química, identidad de éxito, falta de esperanza. 9 La adicción a la aprobación incluye algunos de estos mismos síntomas como trampa de desempeño, pero añadidos al grupo están la manipulación, co-dependencia, evasión de personas, control, repetición de mensajes negativos e hipersensibilidad. Cualquiera de estos síntomas es un impedimento a las relaciones exitosas y a un ministerio efectivo. En su conjunto, son agobiantes.

Las personas inseguras son auto-concientes y a menudo se ven con ojo crítico. Son fácilmente heridas. Una vez que son heridas se les hace muy difícil curarse. La inseguridad genera falta de confianza, y la inseguridad conmueve fácilmente cualquier confianza existente. Las personas inseguras se crean altas expectativas de los demás y de ellos mismos. Estas expectativas muchas veces no se dicen. A las personas inseguras se les hace muy difícil aceptar los fallos humanos, en ellos y en los demás. 11

Inseguridad y autoevaluaciÓn

Mientras los pastores consideran el tema de la inseguridad, surge una pregunta común: ¿cómo puedo medir mi propio nivel de inseguridad? Primeramente confesamos nuestra inseguridad a Jesús y le pedimos que nos ayude a cargar con ella. Él experimentó toda tentación y emoción conocida por los hombres, y triunfó sobre todas. También podemos consultar a miembros del cuerpo de Cristo, un profesional confiado, o a un amigo. Hay herramientas disponibles que pueden proveer una vista adicional de nuestro temperamento y de nuestros estilos de relacionarnos como líderes. Nosotros, sin embargo, debemos ser lo suficientemente vulnerables como para tomar estas pruebas y someternos a un intenso escrutinio. Estos instrumentos son más efectivos cuando alguien entrenado en su uso es quien los administra e interpreta, proveyendo así discernimiento en los resultados.

Cuando los indicadores de inseguridad salen a la superficie, los equipos de ministerio saludables y que se caracterizan por su apertura y su honradez permiten a los ministros que busquen ayuda y consejos sabios sin temor a ser repudiados. Como líder de equipo en el Northwest Ministry Network of the Assemblies of God, he intentado modelar esta actitud personalmente y corporativamente. Animamos a nuestro equipo a guiar con autenticidad y transparencia deliberadas. Los recursos de consejería son más accesibles ahora porque la Red de Ministerios invierte miles de dólares cada año para proveer asistencia de consejería a los ministros.

De la inseguridad a la seguridad

Las medidas preventivas para frenar la sensibilidad disfuncional en los ministros son los pasos preferidos para el remedio. Sin embargo, personas de todas las edades, muchas de los cuales ya han desarrollado patrones de vida profundos y arraigados — incluyendo inseguridades — reciben credenciales ministeriales. Por esta razón planteo otra pregunta: ¿es posible migrar de una seguridad disfuncional a una seguridad saludable? La respuesta es sí.

John Maxwell da tres sugerencias para mejorar la seguridad: (1) conózcase mejor a través de pruebas confiables o por la ayuda de amigos cercanos; (2) asegúrese de dar crédito a otros miembros del equipo por sus realizaciones; y (3) busque ayuda con un terapeuta entrenado para su propio beneficio y el beneficio de los que trabajan con usted. 12

Joseph Nowinski identifica cuatro pasos básicos que son paralelos a los tres pasos de Maxwell.

El anÁlisis final

Como seguidores de Cristo sabemos que Él es nuestra mejor fuente de fuerza y confianza. Repetimos las palabras del apóstol Pablo, quien en su propia inseguridad hizo una declaración audaz: “De este evangelio he sido yo designado heraldo, apóstol y maestro. Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que he dejado a su cuidado.” (2 Timoteo 1:11-12).

Leslie E. Welk

Leslie E. Welk, superintendente, Northwest Ministry Network of the Assemblies of God, Mountlake Terrace, Washington.

Notas

  1. 1. John C. Maxwell, The 21 Indispensable Qualities of a Leader (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1999), 121.
  2. Joseph Nowinski, The Tender Heart: Conquering Your Insecurity (New York: Simon and Schuster, 2001), 23.
  3. Stanley J. Grenz and Roy D. Bell, Betrayal of Trust: Confronting and Preventing Clergy Sexual Misconduct (Grand Rapids: Baker Books, 2001), 51.
  4. John Eldredge, Wild at Heart: Discovering the Secret of a Man’s Soul (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 2001), 59–75.
  5. Nowinski, The Tender Heart, 27.
  6. Scott Koeneman, “Personal Ethics and Political Leadership,” University of Illinois Institute of Government and Public Affairs, http://www.igpa.uiuc.edu/events/confHighlights/feb2000/default.htm (accessed March 25, 2005).
  7. Patrick Lencioni, The Five Dysfunctions of a Team (San Francisco: Jossey-Bass, 2002), 187–190.
  8. Nowinski, The Tender Heart, 89.
  9. Robert S. McGee, The Search for Significance (Nashville: W Publishing Group, 2003), 29–40.
  10. Ibid., 53–62.
  11. Nowinski, The Tender Heart, 103–107.
  12. Maxwell, 123,124. 13. Nowinski, The Tender Heart, 171–188.

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