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El inminente retorno de Cristo: ¿creemos realmente en él?

Por W. E. Nunnally

IntroducCiÓn

Uno de los principios de la fe conservadora evangélica es la creencia de que Jesús puede venir en cualquier momento. Los padres fundadores de las Asambleas de Dios incluyeron esta doctrina en nuestra Declaración de Verdades Fundamentales como algo inobjetable. Esta creencia está no sólo en nuestra declaración fundamental de fe – juntamente con la salvación, el bautismo en el Espíritu Santo, y la sanidad divina – sino también en el conjunto de las creencias a las cuales nos referimos como doctrinas cardinales. Nuestros líderes identifican estas cuatro creencias de esta manera porque “son esenciales para el corazón de la misión de la iglesia de alcanzar al mundo para Cristo”.1

Importante como es la doctrina de la segunda venida para la vida de las Asambleas de Dios, sin embargo no resulta tan prominente en la predicación y enseñanza corrientes. La literatura cristiana contemporánea rara vez trata de este tema. Por lo general los seminarios, conferencias, y reuniones de oración no ponen su enfoque en él. Este fenómeno sociológico probablemente se auto-corregirá cuando los asuntos políticos, económicos, y de la seguridad socaven suficientemente la presente actitud de confianza. Como en tiempos pasados, la iglesia volverá a abrazar y a proclamar esta doctrina cuando la próxima gran crisis nos recuerde que nuestra esperanza no está en las acciones del mercado, en los fondos de retiro, o en las inversiones, sino más bien en el retorno triunfal de Cristo.

El propósito de este artículo es tratar este asunto: ¿creemos que Jesús puede venir en cualquier momento? Efectivamente, cuando podemos responder a esta pregunta con una afirmación inequívoca, esa realidad sólo irá bastante más allá en la solución del problema de la escasa frecuencia de predicación sobre el tema.

¿Por quÉ otro comentario respecto del retorno inminente de Cristo?

Muchos pastores, misioneros, educadores, evangelistas, y administradores confiesan que creen en el inminente retorno de Cristo, pero con frecuencia enseñan creencias que contradicen esta doctrina. ¿Cuáles son algunas de las creencias más comúnmente divulgadas que contradicen o socavan la doctrina del inminente retorno de Jesús?

Prerrequisitos populares

Algunos creen que Jesús no puede volver hasta que algunos aspectos perdidos de la iglesia hayan sido restaurados – tales como la adoración davídica o el ministerio quíntuple. Otros creen que todos los judíos deben regresar primeramente a la tierra de Israel, o llegar a la fe en Jesús. Otros grupos creen que los cristianos deben recuperar primeramente el dominio de la tierra, arrebatándola de Satanás y de sus seguidores. Aun otros creen que algún acontecimiento escatológico, tal como la aparición del Anticristo, la batalla de Gog y Magog, Armagedón, la reconstrucción de Templo de Salomón, o la reinstauración del sistema de sacrificios deben tener lugar antes del retorno de Cristo.

Muchos creen, predican, y enseñan que debe haber un amplísimo avivamiento final que conducirá a millones al Reino antes que Jesús pueda retornar. Esto sería magnífico, y tenemos todo derecho a orar y a trabajar con ese propósito. Sin embargo, las Escrituras no hacen promesa alguna de que un avivamiento como ese precederá inmediatamente a la venida del Señor. Efectivamente, muchos pasajes reflejan lo opuesto: una gran apostasía caracterizará el tiempo inmediatamente previo a la aparición de Jesús (Mateo 24:10-12, 22, 36-41; 25:1-13; Lucas 18:8; 1 Timoteo 4:1; 2 Timoteo 3:1-9; 2 Pedro 3:3,4; Judas 18,19).

Algunos sostienen que el evangelio debe alcanzar a cada persona, nación o grupo de habla diversa antes de que Jesús regrese. Esta posición se deriva casi exclusivamente de una interpretación particular de Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”3, y Marcos 13:10: “Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones”.

Por cuanto esta enseñanza está muy enraizada dentro de las Asambleas de Dios, hay dos observaciones que están en orden. Primera, de acuerdo con nuestra propia literatura, hay una estimación de 4400 millones de personas en el mundo que todavía no han tenido un testimonio adecuado del evangelio… más de dos tercios de la población del mundo”.4 Según otro autor de las Asambleas de Dios, hay 6775 grupos de personas que nunca han sido alcanzados con el evangelio.5 Si Jesús no puede regresar hasta que cada grupo individual, o grupo de habla diversa reciba un adecuado testimonio del evangelio, Él no puede venir hoy, ni mañana, ni el mes próximo, ni el próximo año, y probablemente tampoco durante el trascurso de nuestra vida.

Esta posición no refleja la ferviente expectativa del inminente regreso de Cristo sostenida por la iglesia primitiva. Los discípulos creían que “el juez está delante de la puerta” (Santiago 5:9). En este punto, una palabra de prevención está en orden: la iglesia primitiva es nuestro paradigma, no la iglesia del siglo 21. Si fue un error aceptar la palabra de Jesús y creer que Él podría regresar en cualquier momento, nosotros también debemos considerar el resto de su teología y proclamación como cuestionables.

Un segundo asunto mucho más importante es la enseñanza de las Escrituras. Cuando examinamos con detenimiento los pasajes relacionados con la interpretación de Mateo 24:14 y Marcos 13:10, hallamos una sorprendente realidad: antes del martirio de Pablo en el año 64 d.C., la iglesia primitiva ya había alcanzado al mundo al cual Cristo se refería. Según Hechos 2:5, había judíos en Jerusalén para la fiesta de Pentecostés “de todas las naciones bajo el cielo”.

Cuando los Hechos hablan de más actividad misionera organizada, aun los incrédulos admitían que la primera generación de cristianos había tenido buen éxito en “trastornar el mundo entero” (17:6). Es cierto que esta declaración es parcialmente una exageración. Estos incrédulos estaban agitados contra Pablo a causa del poderoso progreso que estaba teniendo el evangelio en el mundo entonces conocido. Ellos querían presentar el cristianismo ante la peor luz posible. Pero había alguna razón de que esta declaración hubiera ganado importancia de inmediato con la población local y con sus líderes (versículos 8,9). Presentamos otra referencia al amplio impacto del evangelio durante la vida de Pablo en una reacción que los líderes de la comunidad judía en Roma tuvieron contra Pablo y el cristianismo. Ellos declararon que el cristianismo era una secta “que en todas partes se habla contra ella” (28:22). Una vez más, es probable que esta declaración sea algo hiperbólica, pero de todos modos es un testimonio del grado en que el evangelio había impactado al mundo mediterráneo ya para el año 62 d.C.

El libro de los Hechos no es el único lugar en el cual tenemos informes de evangelismo mundial dentro del tiempo de vida de los apóstoles. Alrededor del año 57 d.C., Pablo dijo a los cristianos en Roma que la fe que ellos habían abrazado “se divulga por todo el mundo” (Romanos 1:8). En contraste con las declaraciones de los incrédulos en los Hechos, no es probable que Pablo estuviera exagerando. Ciertamente nadie intentaría hacer esta acusación contra las anteriores declaraciones de Pablo en este pasaje respecto de la descendencia davídica de Jesús (versículo 3), su resurrección (versículo 4), o de la gracia (versículo 5).

En otro pasaje en Romanos, Pablo describe el estado espiritual del pueblo judío en su tiempo. Él muy prestamente reconoce que no todos los judíos han aceptado el mensaje del señorío de Jesús (10:16). Sin embargo, dos versículos más tarde, explica que esto no es porque ellos no hayan oído: “Digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras” (10:18).

Aun mayor evidencia del impacto que el evangelio tuvo durante la vida de Pablo aparece en su carta a los cristianos en Colosas. Él nota que el evangelio “ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros” (Colosenses 1:6). Pablo afirmó que el evangelio que él había estado predicando ya tenía un impacto mundial y todavía seguía dando fruto.

Como en Romanos, Pablo subrayó el progreso del evangelio hacia el fin de la primera mitad del primer siglo. En Colosenses 1:23, escribió: “El evangelio… el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo”. Debemos notar la similitud de este lenguaje con el de los Hechos 2:5 – “todas las naciones bajo el cielo”.

Es fácil que nosotros desechemos el uso de tal lenguaje por los autores de las Escrituras y que enfaticemos la imposibilidad de que la iglesia primitiva pudiera haber evangelizado lugares tales como el Lejano Oriente, América del norte, central, del sur, y Escandinavia para el fin del ministerio de Pablo. Sin embargo, Stanley Horton ha notado que la frase sinónima “todas las naciones bajo el cielo” era un modismo común que se usaba para hablar principalmente de los que vivían en el mundo conocido, o aun, en el Imperio Romano”.6 Josefo, el historiador judío del primer siglo, describe la fiesta de Pentecostés usando un lenguaje similar. Él declara que en Pentecostés Jerusalén estaba concurrida por decenas de millares de personas.7 Parafraseando Deuteronomio 16:16, él dice que todos estos peregrinos provenían “de los fines de la tierra” (Antigüedades 4:203). Esta misma frase aparece en los escritos de Lucas (Hechos 1:8) como sinónimo con “de todas las naciones bajo el cielo” (2:5) y referido a los lugares más lejanos del Imperio Romano.

Debiéramos notar que la segunda generación de cristianos estaba igualmente consciente de la extensión de las hazañas de los cristianos de la era apostólica. En el año 95 d.C., Clemente declara que Pablo ya había “enseñado justicia a todo el mundo… habiendo alcanzado los más lejanos límites de occidente.8 En manera similar, “Juan (el apóstol)… cuando era un hombre muy anciano… dictó el Evangelio a su discípulo, el virtuoso Papías de Hierápolis [60-120 d.C.], para cumplir lo que estaba faltando en aquellos que lo antecedieron, que habían proclamado la palabra a las naciones por toda la tierra”.9

Lo que es verdad respecto de Pablo y de Lucas también debe ser cierto respecto de Jesús. Todos compartieron una cosmovisión mediterránea del primer siglo, una mentalidad y un vocabulario con el cual describieron las realidades que los rodeaban. Por consiguiente, cuando Jesús usó la palabra mundo (Mateo 24:14) para referirse a la extensión de su mensaje, su marco de referencia era el mismo que el de Pablo, Josefo, Lucas y de muchos otros contemporáneos. Del mismo modo que ellos, Él usó estas palabras y frases para describir el contexto conocido o civilizado, o romanizado, en el cual vivió y enseñó.

Habiendo examinado brevemente el material bíblico pertinente, es fácil ver cómo la iglesia primitiva pudo abarcar, predicar, y enseñar el retorno inminente de Cristo. Ellos vieron que no había impedimento alguno para el retorno de Jesús, incluidos avivamiento o evangelización mundial. Ellos sabían que estas cosas ya habían tenido lugar y que Jesús podía venir en cualquier momento.

¿Plantea esto mÁs preguntas que las que resuelve?

Algunos pretenderán que si quitamos estos prerrequisitos habrá menos ímpetu para misiones y evangelismo personal. Contra esta afirmación, es preciso considerar los siguientes argumentos:

1. La iglesia primitiva que trastornó el mundo entero con su predicación, lo hizo mientras al mismo tiempo creía que Jesús podía volver en cualquier momento. Ellos creían en el retorno inminente de Cristo, y esta creencia no apagó el fervor de su testimonio personal o su énfasis en la misión de la iglesia. Por el contrario, su creencia en el retorno inminente del Señor parece haber estimulado la fidelidad en el testimonio personal y en la actividad misionera.

2. Ni Lucas ni Juan registran la predicción de Jesús acerca del evangelismo mundial registrada por Mateo 24:14 y Marcos 13:10. No obstante, las comunidades de las cuales ellos eran parte (tradicionalmente, Roma y Asia Menor) – en las que (al menos originalmente) no hubo acceso al Evangelio de Mateo y al Evangelio de Marcos – fueron tan activas como cualquier otra en la prosecución de la Gran Comisión.

3. No nos incorporamos a misiones y evangelismo personal para que Jesús pueda volver; lo hacemos porque Él volverá. Esto no es un asunto de semántica: lo primero es el Reino Ahora y la Teología del Dominio, las cuales son doctrinas oficialmente desaprobadas.10

4. No nos incorporamos a misiones y evangelismo personal para cumplir la profecía. Él es quien hace eso. Nosotros nos incorporamos a misiones porque lo amamos y deseamos obedecer sus mandamientos (Mateo 28:19,20; Marcos 16:15; compare Lucas 24:47), y porque amamos a la gente y deseamos verlas en una debida relación personal con Dios (ver 2 Corintios 5:20).

5. El Padre ya ha establecido el tiempo para el retorno de Jesús y para el establecimiento de su reino terrenal (Mateo 24:36; Marcos 13:32; Hechos 1:7). Jesús enseñó esto a la iglesia primitiva. Sin embargo, ellos llevaron el mensaje de Él a través del mundo dentro de tres décadas después de su ascensión.

El punto es este: poco importan los impedimentos que nosotros pongamos en el camino para el retorno de Jesús, o lo que nos motive a hacerlo – todo igualmente anula la creencia en la doctrina del retorno inminente.11 Bien puede Él retornar en cualquier momento, o no puede retornar hasta que se cumplan ciertos prerrequisitos. Si esto último es el caso, no podemos creer verdaderamente en el retorno inminente.

Una preocupaciÓn relacionada: el establecimiento de fecha

Habiendo establecido que los creyentes pueden verdaderamente aceptar el retorno de Jesús como inminente, es de suma importancia para la salud de la iglesia y para la integridad de su mensaje que la iglesia evite un error relacionado. El deseo de saber el día exacto del retorno de Jesús es algo tan antiguo como el Nuevo Testamento (Hechos1:6,7), y la intención de fijar la fecha ha continuado sin menguar hasta la era de la información. Hasta ahora, sin embargo, todo intento de especificar el tiempo del retorno de Jesús ha resultado en fracaso.

El hecho de que Jesús no apareciera al fin del primer milenio d.C. hizo añicos las esperanzas de muchos. Cuando llegó 1914, y pasó, los Testigos de Jehová necesitaron reinterpretar su predicción, declarando que había sido “un retorno invisible” (más bien que literal). Más recientemente, una considerable conmoción espiritual provocó la aparición del libro: 88 Razones por las cuales el Arrebatamiento podría ser en 1988. A pesar de los millones de copias que se vendieron, al menos tres reimpresiones y exposiciones de difusión mundial en la televisión cristiana, el autor murió el año 2001 sin ver que su predicción se cumpliera.

En 1994, un pastor carismático profetizó que Dios iba a “quitar el pecado de este mundo” el jueves 9 de junio de ese año. Una limpieza como esa está profetizada en las Escrituras como un aspecto prominente del fin de la historia humana (Isaías 2:2-4; 66:15-24; Zacarías 14:9-21; Romanos 14:11; 1 Juan 3:2; Apocalipsis 11:15; 18:18; 21:1-5). Sin embargo, cuando ese día llegó, y pasó, y el mal permaneció como una parte muy real de este mundo, a ese pastor no le quedó otra cosa que recurrir a una interpretación espiritual de su profecía, lo que recuerda lo ocurrido a los Testigos de Jehová. Aproximadamente para fines del primer milenio d.C., la aproximación del segundo milenio señaló todavía otro derramamiento de espantosas predicciones, ninguna de las cuales se cumplió. Sin importar todo eso, nuevos sitios Web predicen regularmente el año, o tiempo del año en que Jesús regresará. Un sitio Web relativamente nuevo afirma haber calculado exactamente el regreso de Cristo, el que tendría lugar en el 2013 (www.danielstimeline.com).

Un mal fruto no esperado

Independientemente de la fecha, una vez que la gente establece una, esto excluye automáticamente a Jesús – al menos en la mente de algunos – de la posibilidad de volver en cualquier momento antes de ese momento mágico. Esto a la vez debilita la doctrina del retorno inminente. Y como en todos los otros impedimentos, esto pone de manera inadvertida al hombre en control de los sucesos del tiempo del fin antes que a Dios. Además, cada uno de los ejemplos citados anteriormente sólo sirve para herir la salud del cuerpo de Cristo y minimizar la eficacia de su testimonio.

La enseñanza de las Escrituras es clara: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo el Padre” (Mateo 24:36 y paralelos). Aun cuando algunos afirman que es posible saber el período general del tiempo o estación, las Escrituras son igualmente claras: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). Si somos capaz de calcular con precisión el tiempo de su retorno, será porque nosotros tenemos la verdad y las Escrituras yerran. Él realmente no podría venir “como ladrón en la noche” (1 Tesalonicenses 5:2).

PrescripciÓn bÍblica para la vida cristiana a la luz del inminente retorno de Cristo.

Si la predicción exacta del regreso de Jesús no es la tarea de sus discípulos, ¿cuál es nuestra responsabilidad a la luz del inminente retorno de Cristo?

1) Debemos estar constantemente empeñados en el testimonio (Juan 4:35; 9:4; 1 Corintios 15:58; Gálatas 6:9; Efesios 5:16) eso enfatiza que el tiempo de su retorno está cercano (Mateo 4:17; 2 Corintios 6:2).

2) Debemos estar en guardia contra el creciente número de engañadores y de las características engañosas del tiempo del fin (Mateo 24:4,5,11,24; 1 Timoteo 4:1; 2 Pedro 3:17).

3) Debemos estar despiertos, sobrios, y alertas (Mateo 24:42,43; 25:13; 1 Tesalonicenses 5:6; 1 Pedro 4:7; Apocalipsis 16:15).

4) Debemos estar listos, preparados (Mateo 24:44; 25:10; Lucas 12:35-37; Apocalipsis 19:7).

5) Debemos ser prudentes (Mateo 25:2; 1 Pedro 4:7; 2 Pedro 3:18).

6) Debemos ser santos en conducta y pensamiento (Lucas 21:34; 2 Pedro 3:11; Apocalipsis 16:15).

7) Debemos estar viviendo vida de siervos llena del fruto de buenas obras (Hebreos 10:24,25; 1 Pedro 4:8-10).

8) Debemos estar deseando sinceramente y ansiosamente su aparición (Lucas 12:36; 2 Timoteo 4:8; 2 Pedro 3:12; Apocalipsis 22:17,20).

ConclusiÓn

Las Escrituras recalcan que Jesús puede venir en cualquier momento. En ningún sentido esto sugiere que podemos abrazar la doctrina del retorno inminente y al mismo tiempo mantener que hay ciertos prerrequisitos que lo están impidiendo. Respecto de la responsabilidad humana, el énfasis sostenido del Nuevo Testamento está en vivir una vida de servicio obediente y de testimonio eficaz a la luz de su retorno inminente. El establecimiento de una fecha no sólo impide el testimonio de la Iglesia, también debilita la doctrina del retorno inminente. La fecha del retorno de Jesús está dentro de lo establecido por Dios solo. Hasta ese día, dejemos que la Novia del siglo 21 diga lo mismo que dijo la Novia del siglo primero: “Ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

W.E. NUNNALLY, Ph.D., es profesor de Judaísmo Primitivo y Orígenes Cristianos en Evangel University, Springfield, Missouri.

NotAs

1. http://www.ag.org/top/Beliefs/Statement_of_Fundamental_Truths/sft_full.cfm.

2. Ni la Biblia ni las declaraciones doctrinales de las Asambleas de Dios están matizadas de tal modo que podamos argüir que el arrebatamiento es inminente pero que la revelación de Jesucristo no lo es. Ni sobre la base de estos mismos argumentos podemos argüir lo contrario. Efectivamente, si la expresión que se usa es la segunda venida, el retorno, o la venida, las Escrituras y nuestra propia literatura sugieren que estos sucesos son inminentes (consulte Hardy W. Steinberg, “The Rapture and the Revelation” (El arrebatamiento y la revelación), http://enrichmentjournal.ag.org/top/sermon_data/200732.pdf; http://www.ag.org/top/Beliefs/gendoct_17_endtime_events.cfm; George D. Cope, “Living in Light of the Lord’s return”, pentecostalevangel.ag.org/Coverpages2002/4583_cvr_pg.cfm; George Wood, “Five mayor priorities,” tpe.ag.org/2007PDFs/4879_Wood.pdf; Jim Raley, “What does the future hold?” http://www.pentecostalevangel.ag.org/Articles2002/foundational_eight.cfm; Statement of Fundamental Truths, www.ag.org/top/Beliefs/Statement_of_Fundamental_Truths/sft.pdf, etc.

3) Las citas de las Escrituras tomadas de la Versión Reina-Valera 1960

4) Hurst, Randy, “Unreached,” Today’s Pentecostal Evangel, 2 March 2008, 12.

5) Alan Johnson, “The Call to Extreme Missions,” Rapport 22.1 (Winter 2006):13,14.

6) Stanley M. Horton. Acts (Springfield, Mo.: Logion, 2001), 60, note 34.

7) War 1:253; 2:42; Antiquities 14:337; 17:254.

8) Clement 5:7; la traducción se ha tomado del libro de J.B. Lightfoot y J.R. Harmer, The Apostolic Fathers (Grand Rapids: Baker, 1984), 59.

9) Fragmentos de Papías 20 en Lightfoot y Harmer, 535.

10) “Endtime Revival – Spirit-Led and Spirit-Controlled: A Response to Resolution 16.” (Avivamiento del tiempo del fin – dirigido por el Espíritu y gobernado por el Espíritu: una respuesta a Resolución 16”). Preparado por la Comisión sobre pureza doctrinal y ratificado por el Presbiterio General, agosto 2000. http://enrichmentjournal.ag.org/200102/088_endtime_revival.cfm; lo último es lo que mayormente motivó los esfuerzos evangelísticos de la iglesia primitiva.

11) Nunnally, Wave, “Looking Back at Y2K,” Pentecostal Evangel, 25 March 2001, 15.

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