Los estadounidenses solteros: cómo los adultos solteros están cambiando el rostro de los Estados Unidos y lo que eso significa para la iglesia
Por Rich Hurst

¿Qué está haciendo la iglesia cuando se trata de evangelizar a la decimocuarta nación más grande del mundo? ¿Cuántos misioneros se centran en ese grupo? ¿Cuántas personas están conscientes de que esa población está disparándose en número mientras que su representación en las iglesias está decayendo de un modo espectacular?
Estas preguntas adquieren significado real cuando nos damos cuenta de que estamos hablando de los adultos solteros en los Estados Unidos. Según datos del censo, había 101 millones de adultos solteros en los Estados Unidos en el 2007. Si los adultos solteros fueran un país serían la decimocuarta nación más grande. (Alemania, el país más grande de Europa, es el número 17.)
PoblaciÓn en crecimiento
¿Quiénes son los adultos solteros? En primer lugar, son cabezas de familia. Un informe de la Oficina del Censo publicado el 23 de septiembre de 2008, muestra que en el 2007, por tercer año consecutivo la mayoría de las familias de la nación estaban encabezadas por estadounidenses solteros. Los adultos solteros en este momento encabezan la mayoría de los hogares en veintidós estados, y en más de trescientas ciudades — una cifra que ha aumentado cada año durante varios años. Según la Encuesta Comunitaria de la Oficina del Censo, más de la mitad del total de hogares del país están encabezadas por adultos solteros.
Esa encuesta reveló también que los negros y los hispanos tienen más probabilidades de ser solteros que los blancos o los asiáticos. Más de seis en cada diez negros no están casados, y casi uno de diez adultos negros vive solo con sus hijos. Los homosexuales y lesbianas son también un segmento importante de la población soltera (casi nueve por ciento) aunque no necesariamente por decisión propia, ya que sólo dos estados permiten el matrimonio del mismo sexo.
La Oficina del Censo hizo una encuesta acerca de tres millones de hogares de todos los estados de la nación. Entre ellos se incluyen 12.2 millones de viudas y 3 millones de viudos, así como 25 millones de hombres y mujeres que están divorciados. Además, hay 32.2 ocho millones de hombres y 27.1 millones de mujeres que nunca se han casado.
Con más diversidad racial que la población en general, los solteros son también más jóvenes —cincuenta y siete por ciento son menores de cuarenta y cinco años de edad, y cuatro de cada diez tienen menos de treinta y cinco, según “Singles in the U.S.: the New Nuclear Family” [Solteros en los Estados Unidos: el nuevo núcleo de familia] un informe de la editorial de investigación de mercado Packaged Facts, una división de MarketResearch.com.
Los adultos solteros — quienes nunca se han casado, ni divorciado, ni enviudado ni se han separado — tienen similitudes generacionales: los jóvenes solteros se sienten a gusto con la tecnología, por ejemplo, mientras que los solteros mayores se centran en el lujo. Casi una cuarta parte de los solteros nacieron después de la Segunda Guerra Mundial, y parecen dispuestos a viajar en busca de experiencias. El subgrupo de solteros más importante —los padres solteros— disfrutan con la diversión de sus hijos, según el informe. Y las madres solteras, a pesar de ganar sesenta y seis por ciento menos que sus homólogos masculinos, se concentran más en proveer para sus hijos tanto en lo material como en lo emocional.
Es diversa la configuración de esos hogares de personas no casadas. Más de 30 millones de estadounidenses viven solos, superando en número a los 24.2 millones de hogares de parejas casadas con hijos menores de dieciocho años de edad. Los 10.8 millones de hogares de padres solteros incluyen 2.5 millones de padres solteros con la custodia de sus hijos y 8.3 millones de madres solteras. Casi 12 millones de adultos están viviendo con una pareja sin estar casados, mientras que unos 47 millones de estadounidenses no casados viven con sus parientes.
ReducciÓn de la poblaciÓn
Mientras ha ocurrido ese gran crecimiento en este segmento de la población estadounidense, otro cambio espectacular se ha estado verificando al mismo tiempo. La asistencia a la mayoría de las iglesias estadounidenses ha disminuido o se ha estancado en todos los segmentos de la población, y sobre todo entre los solteros.
Consideremos dos denominaciones.
Según el 2006 Annual Church Profile (ACP), hay 44.223 iglesias en la Convención Bautista del Sur. Ésta mide el crecimiento de la iglesia por la cantidad de bautismos. En el 2006, 10.449 iglesias no bautizaron a nadie; 3.312 iglesias bautizaron a una persona, y 13.760 iglesias bautizaron de una a cuatro personas. Un total de 27.521 iglesias de la Convención Bautista del Sur bautizó cinco o menos personas durante todo un año, que es sesenta y dos por ciento de todas las iglesias de esa Convención. Además, al menos tres de cuatro iglesias están estancadas o decreciendo.
O considere la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos. En dos años, la denominación se redujo a casi unas 94.000 personas. En el 2006, esta iglesia vio una pérdida global de cincuenta y seis congregaciones y su afiliación decreció en casi 46.000 personas.
“Los presbiterianos tenemos mucho de qué sentirnos humildes”, dijo Dan Chun, orador en la adoración de clausura de la Asamblea General del año pasado. Durante cuarenta y dos años consecutivos, la iglesia ha estado perdiendo miembros. Sólo cinco iglesias de las casi 11.000 en la denominación han crecido cada año durante los últimos diez años. Tres de cada cuatro iglesias han llegado a tener una asistencia estancada o han experimentado una asistencia decreciente.
CÓmo tratar ambos problemas a la vez
Tenemos una gran oportunidad en la historia de la iglesia estadounidense de tratar dos problemas al mismo tiempo. Podemos ganar con amor a los adultos solteros y aprovechar sus dones y energías para fortalecer la iglesia.
Ver a los adultos solteros como un objetivo específico del ministerio de la iglesia no es una nueva idea; el ministerio de adultos solteros era un centro de atención en muchas iglesias durante los años sesenta y ochenta del siglo pasado. Sin embargo, años después, hay un número cada vez mayor de solteros y un número cada vez menor de personas que asisten a las iglesias. Hoy la pregunta es: ¿cómo podemos usar las lecciones aprendidas — o perdidas— por quienes se concentraron en el ministerio de adultos solteros en décadas anteriores?
Los solteros eran los niños nuevos de la cuadra en la década de los setenta cuando ocupé mi primer puesto como pastor de solteros. Nuestra iglesia fue una de las primeras en tener un ministerio de solteros en nuestra ciudad. Ya para la década de los ochenta parecía que cada iglesia tenía un ministerio de solteros. Además, la iglesia tenía muchísimos recursos para los adultos solteros y sus líderes: conferencias de solteros, libros acerca del ministerio para los solteros, estudios bíblicos para grupos de solteros, videos educativos para pastores solteros, revistas, ligas deportivas, cruceros, viajes a la tierra santa y mucho más.
En esa época, quienes estaban en el ministerio de solteros entendían que las iglesias no deseaban aceptar a los solteros más de lo que deseaban aceptar a los desamparados. Pero los solteros sencillamente se volvieron tan poderosos desde el punto de vista de bienestar económico, educación, y número que no podían pasarse por alto. Los solteros se habían abierto camino en la iglesia y la iglesia tuvo que buscar qué hacer con esos nuevos creyentes que no encajaban muy bien en ningún ministerio establecido.
¿Qué hicimos? Tomamos a los adultos solteros que estaban buscando respuestas, y los pusimos en grupos de compañerismo donde estudiaran temas como las relaciones, la soledad, y la recuperación. Los alentamos a ser consumidores, no socios. Mike Regele, que escribió Muerte de la iglesia, dijo: “Se puede sólo hablar mucho de asuntos de los solteros antes de acabar con el ministerio de solteros”.
De modo que, ¿cómo incorporamos a los adultos solteros a la vida de la iglesia? Sencillo. En primer lugar, usted los atrae y luego los retiene.
Cómo atraer adultos solteros a nuestras iglesias
En la década de los cincuenta y los sesenta del siglo pasado, muchas iglesias y organizaciones eclesiásticas vieron convertirse en creyentes a una de cada dos personas que escuchaban el evangelio por primera vez. En la actualidad, los estimados varían entre uno de cada diez a uno de cada veinte. Sólo de cinco a diez por ciento de nuestra cultura es sensible y está preparada para hacer una entrega a Cristo. Además, se necesita de seis a nueve meses más que antes para que alguien acepte la fe una vez que comienza a relacionarse con un creyente. Hay menos comprensión de la perspectiva cristiana de la vida y de la verdad.
Eric Hoey, PC (USA) director de evangelismo y crecimiento de la iglesia, dice que la solución para cambiar el rumbo está simplemente en comunicar las buenas nuevas. “Si cada presbiteriano pudiera tener la capacidad y la confianza para comunicar su fe a sólo una persona en los próximos diez años, pudiéramos detener el declive de nuestra denominación y comenzar una nueva era de fructificación en el nombre de Cristo”, escribe él.
Mostrar el amor de Cristo es muy importante para ganar a los adultos solteros. Este grupo está profundamente consciente de su necesidad de amor, relaciones, apoyo, estabilidad, consuelo, y comprensión. Cristo ofrece esto a quienes lo buscan. Sin embargo, los adultos solteros como grupo no son sensibles al evangelio. ¿Dónde está la falta de conexión?
La respuesta pudiera estar en la diferencia entre cosechar y sembrar. En los años sesenta del siglo pasado, el Cuerpo de Paz descubrió que las personas se estaban comiendo el maíz que la organización había distribuido a los hambrientos para plantar. Los beneficiados no vieron, o no pudieron ver las ventajas de sembrar para aumentar la cosecha. Necesitamos cambiar la mentalidad de cosechar para ver el valor de sembrar. El cristianismo está marginalizado y trivializado entre los adultos solteros de hoy, una tendencia que no será revertida a menos que cultivemos conversaciones y relaciones que hagan importante el evangelio para ellos.
Tal vez tengamos que reconsiderar lo que constituye el evangelismo, sobre todo entre los solteros. Necesitamos menos énfasis en evangelismo de momentos (donde la decisión es principal) y más énfasis en el proceso de evangelismo (que fomenta espacios para conversaciones en una variedad de temas). El proceso de evangelismo da legitimidad a los esfuerzos de quienes están actuando en el nivel de cosmovisión, estableciendo un terreno común y analizando asuntos culturales.
James Engels, miembro jubilado de la facultad en la Universidad del Este, St. Davids, Pensilvania, ha desarrollado una secuencia para ilustrar este punto de vista del proceso del evangelismo. En la izquierda lejana está una persona que tiene grandes y negativos obstáculos que cruzar antes de considerar los reclamos de Cristo. Cuanto más cerca están los números de la cruz (en el medio de la secuencia), tanto son más sensibles las personas al evangelio. El medio de la secuencia representa el punto de decisión, cuando una persona confía en Cristo por primera vez en su vida. Los números más altos en la derecha reflejan una confianza más profunda y la madurez en Cristo.
Por ejemplo, a una persona alejada en la izquierda puede considerarse un diez negativo. Este puede ser un amigo que se opone a cualquier actividad religiosa o alguien que no conoce el evangelio. Moviéndose hacia el centro pueden ser aquellos como el escriba en Marcos 12:34: alguien que no está “lejos del reino de Dios”. El objetivo de ganar a los adultos solteros está en ayudar a los solteros a moverse desde el desconocimiento de Dios hasta el amor a Él. (Deuteronomio 6:5). Cualquier cosa en la escala con cualquiera es evangelismo. Un número en la escala no es necesariamente más importante que otro. En cada punto usted está demostrando y explicando el Reino — lo que es evangelismo.
Tenemos que reconsiderar cómo ganamos a los adultos y cómo los movemos a lo largo de la secuencia. En primer lugar, evalúe lo que actualmente está haciendo para ganar a los adultos solteros. En segundo lugar, haga preguntas acerca de qué ambiente puede hacer a los solteros ir y hablar de Cristo con su iglesia. En tercer lugar, formule un plan para enseñar la Palabra y dar a los solteros la oportunidad de moverse de oidores a hacedores. (Santiago 1:19–27).
En las décadas de los setenta, los ochenta, y los noventa no escuchamos a los adultos solteros ni hablamos de lo que había en su mente. Pablo citó a los poetas atenienses — no a sus profetas — en la Colina de Marte (Hechos 17). Citamos al teólogo George MacLeod: “Sencillamente digo que debe volver a levantarse la cruz en el centro de la plaza del mercado así como en el campanario de la iglesia. Estoy proclamando que Jesús no fue crucificado en una catedral entre dos candelabros, sino en una cruz entre dos ladrones, en el basurero del pueblo, en una encrucijada tan cosmopolita que los ciudadanos tuvieron que escribir su título en hebreo, latín, y griego. En el lugar donde los cínicos hablan inmundicias, y los ladrones maldicen y los soldados juegan, porque allí fue donde Él murió y para eso murió, y es donde los hombres de la iglesia deben estar y lo que deben ser.
En las décadas de los setenta, los ochenta, y los noventa no escuchamos a los adultos solteros ni hablamos de lo que había en su mente. Pablo citó a los poetas atenienses — no a sus profetas — en la Colina de Marte (Hechos 17). Citamos al teólogo George MacLeod: “Sencillamente digo que debe volver a levantarse la cruz en el centro de la plaza del mercado así como en el campanario de la iglesia. Estoy proclamando que Jesús no fue crucificado en una catedral entre dos candelabros, sino en una cruz entre dos ladrones, en el basurero del pueblo, en una encrucijada tan cosmopolita que los ciudadanos tuvieron que escribir su título en hebreo, latín, y griego. En el lugar donde los cínicos hablan inmundicias, y los ladrones maldicen y los soldados juegan, porque allí fue donde Él murió y para eso murió, y es donde los hombres de la iglesia deben estar y lo que deben ser.
CÓmo retener a los adultos solteros en nuestras iglesias
Durante el auge del ministerio de solteros no nos faltaban adultos solteros en nuestras iglesias. Llenamos los calendarios de nuestra iglesia con actividades que atraían a los solteros. Muchos de quienes atrajimos no permanecieron cerca bastante tiempo como para llegar a ser devotos discípulos de Cristo. Con el tiempo, las iglesias perdieron interés en los ministerios de solteros que presentaban muchas y grandes actividades pero pocos grandes discípulos.
¿Cómo podemos evitar hoy ese error? Eric Swanson, de la Red de Liderazgo, sugiere que debemos cultivar un enfoque hacia el exterior. Él escribe: “En toda nuestra nación hay un movimiento silencioso del Espíritu de Dios que está haciendo que los creyentes examinen cómo realizan la obra de la iglesia. Las iglesias de nuestra nación están tirando a la basura las antiguas medidas del buen éxito. Ya no es simplemente en cuanto a tamaño, sensibilidad, dones espirituales, salud de la iglesia ni la cantidad de pequeños grupos. Es acerca de marcar una diferencia significativa y sostenible en la vida de quienes nos rodean, en nuestras comunidades y en nuestras ciudades.”
En 1994, la Iglesia Bíblica de McLean, en la circunvalación de la parte suburbana de Virginia, me contrató como asesor para ayudarles a ganar a los solteros y a los jóvenes adultos solteros. Esa iglesia de algunos centenares de miembros decidió dedicar la mayor parte de su presupuesto a ganar a los adultos solteros. En esa época la iglesia tenía pocos miembros que fueran adultos solteros. Sin embargo, ubicados en las afueras de Washington D.C., los líderes de la iglesia se sintieron impulsados a ganar a los adultos solteros que trabajan para el gobierno federal y el nuevo sector tecnológico.
En la actualidad, catorce años después, más de una cuarta parte de los doce mil adultos que asistían semanalmente a la iglesia son miembros que participan en Primera Línea, la congregación de la iglesia de jóvenes adultos (y la mayoría solteros). Muchos más adultos solteros participan a través de las congregaciones principales de la iglesia. Cuando las personas me preguntan qué fue lo determinante en esa iglesia, hay sólo dos cosas que puedo señalar que cambiaron a esa iglesia. Una fue su decisión de tener como objetivo específico a los jóvenes solteros y la otra fue ganar a familias con niños discapacitados. La primera infundió un ejército de siervos, y la segunda bendijo a la iglesia al darle una misión más allá de sí misma.
Cuando la Iglesia Bíblica de McLean estaba fomentando su ministerio de solteros y de jóvenes adultos, había muy poco enfoque en actividades sociales, grupos de estudios y otros aspectos principales de los antiguos ministerios de solteros. En su lugar, desde el principio, la iglesia formó una primera línea en el ministerio de servicio entre los miembros de la iglesia, guiados por la enseñanza bíblica. Nadie dedica más de una semana o dos como visitante sin comprender que el centro de la participación de una persona en Primera Línea tiene que ver con un enfoque en dos sentidos (no sólo temas acerca del ser soltero y de noviazgos en el ministerio de servicio).
En Phoenix, Arizona, Pam participó en un día de regreso a la escuela —patrocinado por la Misión de Rescate de Phoenix— distribuyendo mochilas y uniformes para centenares de niños. Ese día cálido de agosto, Pam se dio cuenta de que el pavimento estaba quemando los pies descalzos de una niña que esperaba su mochila, por lo que Pam la levantó y la sostuvo hasta que le encontraron un par de zapatos. Cuando Pam sostuvo a la niña, sintió el corazón de la niña latir cerca de su corazón y de repente sintió un lazo de pasión por ella y por el ministerio en la Misión de Rescate. La experiencia en el ministerio en Primera Línea comprometió a Pam de una forma que nunca hubieran podido hacer las actividades sociales y las clases de solteros.
ConclusiÓn
De modo que, ¿cómo nos va en ganar a la decimocuarta población más grande del mundo? No tan bien, pero podemos tener avances reales. En primer lugar, debemos reconocer que la categoría “solteros” representa a jóvenes y ancianos, que nunca se han casado, viudos, y divorciados. Son abuelos, padres, y personas sin hijos. Son estudiantes, profesionales desempleados y subempleados. Están interesados en quién es Jesús, pero muchos no creen a sus mensajeros.
La manera de ganar a los solteros es decidir qué grupo quiere ganar, hacer la tarea, escuchar y no suponer que su actual ministerio de solteros es lo que están buscando. Usted no ganará a los adultos solteros haciendo lo mismo de siempre en la iglesia. Comience a pensar fuera de su concha. No podemos esperar que los solteros vayan a tocar en la puerta de nuestra iglesia. Cumplimos la Gran Comisión cuando salimos de nuestras iglesias, caminando diariamente con los solteros hasta que estén en sintonía con la Palabra de Dios y vean la importancia de los reclamos de Cristo por su propia vida. Los ganaremos cuando exhortemos a nuestra iglesia y a nuestros misioneros sentados en los bancos a fin de que hagan lo que sea necesario para escucharlos y para hablarles de la esperanza de Cristo.
