Soltero no quiere decir solo
En cada etapa de la vida, los solteros se relacionan en busca de apoyo personal y satisfacción en el ministerio.
Por Scott Harrup

Cuando el Chevy Suburban 1992 se salió del elevado de la Interestatal 25 cerca de Johnstown, Colorado, cayó casi cincuenta metros antes de golpear un muro de concreto. El impacto aplastó el vehículo y el fuego resultante quemó a los siete pasajeros, al extremo de que no se podían reconocer los cadáveres.
Tres adultos y tres niños de la familia Rempel de Alberta, Canadá, y un amigo de la familia habían estado viajando de vuelta a casa durante la noche después de visitar a familiares en México. Las autoridades creen que quien haya tomado el último turno detrás del volante se haya quedado dormido. Eran las cuatro y media de la madrugada del Día de Acción de Gracias de 2008.
Para Louis Greek, de treinta años, investigador del equipo de investigaciones forenses del condado Larimer, la muerte es parte del trabajo casi a diario, sea por homicidio, suicidio o accidente. Pero la escena de este accidente a unos sesenta kilómetros al norte de Denver fue difícil de procesar emocionalmente.
“Fue una escena fuerte para mí y para todos los demás en el equipo”, dice Greek. “Sobre todo en el Día de Acción de Gracias. Un escena difícil de ver y muy conmovedora para los familiares con quienes hicimos contacto en México y en Canadá. Sobre todo cuando tiene que ver con los niños.”
La víctima más joven tenía sólo veintiún mes de nacido.
Cuando suena el localizador de Greek, sabe que estará respondiendo a una situación que tiene que ver con una tragedia en algún nivel. El condado Larimer abarca tanto el urbano Fort Collins como la extensión salvaje del Parque Nacional de las Montañas Rocallosas. La causa de muerte puede variar desde homicidios relacionados con pandillas, hasta accidentes al esquiar.
“Yo iré a la escena y tomaré fotos”, dice Greek. “Entrevistaré a los familiares, médicos, amigos, maestros, y consejeros, si fuere necesario.”
Él también es responsable a veces de transportar al fallecido al hospital y asistir a los patólogos forenses en la autopsia y tratar de determinar la causa de muerte.
“La gente me pregunta cómo puedo hacer mi trabajo”, dice él. “Pero pienso que es una oportunidad de servir a las personas. Están pasando por algunos de los peores momentos de su vida. Creo que Dios me ha dado la fortaleza para servirles.”
Greek cree que mucha de esa fortaleza dada por Dios viene a través de su participación con Nueve Setenta, el ministerio de jóvenes adultos de la Iglesia Timberline en Fort Collins. Llamado así por el código local de la zona, Nueve Setenta atrae participantes de toda la comunidad, entre ellos estudiantes de universidades locales. El pequeño grupo de estudio bíblico del martes por la noche, el culto del jueves por la noche, y las actividades de fin de semana dan un espacio espiritualmente positivo a cada semana. “Siento que no puedo pasar mi semana sin llenarme de alguna manera allí”, dice Greek.
Jackie Dittman, de cuarenta y siete años, encuentra el mismo tipo de apoyo en Saturday Night Alive [Sábado por la noche en vivo] un ministerio de adultos en toda la ciudad que ella dirige en Rapid City, Dakota del Sur, donde ha asistido a la Asamblea de Dios Bet-el los últimos veinticinco años. Bet-el y casi una docena de otras iglesias están representadas en Sábado por la noche en vivo, y Dittman también dirige una clase de escuela dominical para solteros.
Como coordinadora de una unidad de salud en el Centro Regional de Salud Mental en Rapid City, Dittman ayuda a pacientes con necesidades de cuidados cognoscitivos, de comportamiento, y emocionales. Ella cree que su fe es su mayor recurso de apoyo para ayudar a sus pacientes y familiares, aunque nunca cite un solo pasaje de las Escrituras.
“Oro cada día que yo sea un espejo que refleje a Jesucristo al mundo”, dice Dittman. “Hay muchas tinieblas allí. Siento que mi unidad es mi campo de ministerio.”
Para ser eficiente en ese campo del ministerio, Dittman confía en el apoyo espiritual y emocional de los amigos que ha hecho en su clase y en su grupo. Y siempre está preparada para devolver ese apoyo.
“Bonnie en nuestra clase es una maestra”, dice ella, que da un ejemplo. “Su escuela cerró precisamente cuando estaba afrontando el tumor cerebral de su hermana y el cáncer de su hermano. Hemos pasado juntas por algunas luchas.”
Fue una lucha muy personal la que puso a Ingrid Aguilar, de treinta y cuatro años, de Kernersville, Carolina del Norte, en contacto con la Iglesia Calvario cerca de Greensboro y con la comunidad de solteros allí. Para Aguilar, vivir como una persona soltera fue una dolorosa realidad después de su divorcio. Después de la última audiencia en septiembre de 2005, se había mudado a Carolina del Norte desde Connecticut con dos hijos menores y el tercero en camino.
“Nunca pensé que mi esposo y yo pudiéramos alguna vez volver a estar juntos”, dice ella. “Pero no podía verme a mí misma con nadie más que con el padre de mis hijos.”
Aguilar había asistido a la Iglesia Seaport Community en Groton, Connecticut, con su esposo Alberto.
“El Señor usó a esa iglesia para ayudarme en mis decisiones espirituales”, dice ella. Ahora está orando por encontrar en su nueva comunidad la iglesia indicada para su familia deshecha. Calvario fue la tercera iglesia que probaron en su nueva comunidad. Cuando Aguilar asistió al Grupo de Atención a Divorciados experimentó un gran avance espiritual.
“Oré: ‘Señor, estoy dispuesta a lo que sea que quieras para mí. Quiero que tú sanes mi corazón.’”
Oportunidades de ministerio
El viaje de recuperación de Aguilar señala el poder de restauración que el ministerio de adultos ofrece al grupo de miembros y a la comunidad.
En Colorado, Greek y sus amigos de Nueve Setenta usan los fines de semanas para mucho más que interacción social. Muchos viernes por la noche visitan los bares de Fort Collins para ofrecer a los clientes un viaje seguro a casa. La lucha personal de Greek con el alcohol antes de entregarse a Cristo hace de ese ministerio algo muy importante.
“Yo tomé muchas malas decisiones cuando era más joven”, dice él, “sobre todo en cuanto a las drogas y al alcohol y al comportamiento violento. Tenía sólo quince años cuando abandoné mi casa.” Un amigo de Nueve Setenta con un pasado similar se había unido con Greek en el ministerio nocturno.
“Las personas responden”, dice Greek. “Hace poco llevamos en nuestro auto a dos personas que habían estado bebiendo en el centro de la ciudad. Preguntaron qué nos hacía diferentes. Explicamos cómo Dios ha transformado nuestra vida y nos ha salvado. Comenzaron a asistir a Nueve Setenta. ”
En Carolina del Norte, Aguilar siguió asistiendo a un grupo de apoyo a raíz de su divorcio. Cómo su embarazo progresaba, ella se preguntaba cómo cuidaría sola a tres niños. Recuerda un encuentro alentador en particular.
“Fue en un estudio bíblico el 4 de febrero de 2006”, dice ella. “Una señora se me acercó y comenzó a orar por mí. Dios le dio un mensaje específico para mí: que Él había oído mis llantos, que Él me veía como una mujer de Dios y que Él tenía un plan maravilloso para el hijo que llevaba en mi seno. Ella no sabía que yo iba a tener un hijo.” En los meses siguientes, Dios comenzó a restaurar a la familia Aguilar. Alberto se había mudado a Carolina del Norte sólo un par de meses después de Ingrid para estar cerca de sus hijos.
“El Señor comenzó a cambiarlo”, dice Aguilar. “Se entregó al Señor. Nos volvimos a casar en septiembre de 2007.”
Dittman ha visto a varios de sus amigos entablar relaciones para toda la vida a través de la red del ministerio de solteros de Rapid City. Cuando los amigos casados salen del grupo de solteros, ella encuentra oportunidades interminables de continuar ministrando a esas uniones. Su clase de escuela dominical presenta una mezcla escogida de temas de apoyo.
“Hicimos una serie acerca de memorización de pasajes bíblicos”, dice ella. “Hicimos una serie acerca del libro de Efesios, y nos concentramos en la armadura de Dios. Hace poco volvimos a Una vida con propósito.”
No hay una programación rápida y difícil. La mayoría de los temas se terminan en un trimestre, dice Dittman, pero la epístola de Santiago abarcó un año.
Dittman también ve gran valor en la red nacional de los grupos del ministerio de solteros. Ella se unió al crucero del Caribe 2008 en noviembre patrocinado por Dennis Franck y la oficina nacional de Ministerios de Adultos Solteros. Participaron unos cuatrocientos solteros de las Asambleas de Dios y de la Iglesia de Dios.
“Hubo mucha música y adoración, y la enseñanza elocuente acerca de hablar de nuestra fe a los demás”, dice ella. “Fue maravilloso. La experiencia de navegar sobre el océano en ese barco enorme me recordó como Dios está al mando de todo. La Creación es enorme. Estoy agradecida por Dennis Franck y por otros que trabajan para reunir a los solteros. Él es en realidad un corazón para nosotros.”
La decisiÓn mÁs importante
Cuando Dittman tenía dieciséis años, la madre de su novio murió de cáncer. “Ella tenía sólo treinta y ocho años, y eso me conmovió”, recuerda Dittman. “Mis dos hermanas eran cristianas, y yo estaba visitando a una de ellas el fin de semana de ese funeral. Mi hermana me llevó al Señor.”
Greek aceptó a Cristo en su adolescencia y atribuye esa decisión a la influencia y a las oraciones de su abuela. Por su invitación en 1996, él asistió a la Conferencia de Renovación Cristiana en East Park, Colorado.
“Yo en realidad no me ajustaba”, dice él. “Provengo de un entorno familiar muy difícil. Pero después que un joven pastor me hablara acerca de su vida en las drogas y en la cárcel, y cómo cambió su vida cuando conoció al Señor, comencé a pensar en lo que faltaba en mi vida. Ninguna sustancia o persona había llenado ese vacío.”
Los años intermedios han sido difíciles. Greek es miembro de muchos años de la Guardia Nacional, con dos viajes a Iraq y uno a los Balcanes.
“He tomado algunas malas decisiones” reconoce, “pero me siento bendecido de que Dios haya venido a mi vida. Él ha usado las cosas que yo he experimentado, aun las malas decisiones, y me alegra el contar esas experiencias a los demás. Personas como mi abuela y el liderazgo de Nueve Setenta me han mostrado toda una nueva forma de llevar la vida y de ver las cosas”.
Aguilar renovó la consagración a Cristo, que había hecho en su niñez, cuando tenía veintidós años y estaba esperando a su hijo mayor. Su participación en el grupo de solteros de la Iglesia Calvario la ayudó a crecer y probó ser el medio para una renovada relación con su esposo.
“A veces durante esos momentos sombríos de la vida uno siente como si Dios no estuviera presente”, dice ella. “Pero Dios está presente. Él está presente todo el tiempo. Le está ayudando a atravesar por las cosas que usted necesita atravesar, poniendo a personas en su vida que lo ayuden y lo levanten. Eso fue lo único que me permitió soportar toda la locura y el caos que yo atravesaba en ese tiempo.”
Alberto e Ingrid están ahora criando a sus hijos Justin, Joel, y Jayden con el objetivo de verlos hacer una entrega a Cristo que cambie su vida.
MÁs que sÓlo familias
Para Dittman el permanecer activa con Sábado por la noche en vivo y su clase de escuela dominical la ayuda a integrarse de un modo más eficiente en la comunidad cristiana de Rapid City. Está preocupada porque no todos los solteros encuentran el nivel de participación de que ella disfruta.
“Aprecio el andar con otros solteros en el ministerio”, dice ella. “Entonces no me siento de más. Lamentablemente, eso sucede en muchas iglesias que tienen familias que se sientan juntas en las comidas. Casi todas las iglesias están muy orientadas a la familia, lo que no es malo, pero cuando cuarenta y cuatro por ciento de los Estados Unidos es soltero, eso deja fuera un gran pedazo.”
Greek está de acuerdo.
“Pienso que todos en cada momento de la vida tienen una necesidad”, dice él. “Los solteros y los jóvenes adultos están decidiendo quiénes en realidad quieren ser, y es importante que los jóvenes en edad universitaria y profesionales tomen la decisión de seguir a Cristo.”
Aunque una iglesia sea demasiado pequeña para mantener un ministerio específico de solteros, dice Dittman, hay otras formas sencillas de hacerlos sentirse incluidos.
“Cosas insignificantes como reconocerlos desde el púlpito para hacerles saber que están incluidos pueden significar mucho”, dice ella. “Sabemos que un pastor tiene muchas cosas entre manos. No esperamos que el pastor se encargue de todo el ministerio. Pero sólo una palabra de aliento, que viene de un equipo que quiere ganar a los adultos, eso puede ser determinante. Los pastores tienen que usar los talentos y dones de los solteros. Ellos tienen mucho que ofrecer. Relaciónese con ellos.”
Con el estímulo del liderazgo de la iglesia, los solteros pueden unirse para crear el tipo de cadena de apoyo que necesitan.
“Mi divorcio fue un tiempo muy difícil”, dice Aguilar. “Las personas que el Señor puso en mi camino me ayudaron a levantarme y oraron por mí. Vi la mano de Dios en todo.”
“Mi hermano está ahora en la cárcel”, dice Greek. “Pero por algún tiempo pude llevarlo a nuestro grupo. Los amigos de su pasado no le escriben ni lo visitan, pero el grupo de Nueve Setenta sí lo hace. Ellos dedican tiempo a atenderlo. Jesucristo brilla por medio de algunas de esas personas de nuestro ministerio.”
Para Dittman, solteros que ayudan a solteros es un resultado natural cuando una iglesia local saludable tiene la visión de ganar a toda su comunidad para Cristo.
“El concepto absoluto de ‘soltero’ es enorme”, dice ella. “Hay muchísimas dinámicas distintas. Los solteros representan a todos los grupos de edades diversas y de etapas de la vida. Cuando se trata del ministerio de solteros, nadie puede hacerlo todo. La clave está en alentar a las personas de la iglesia para que cultiven sus propios dones y considerar el lugar de donde han venido en la vida para ayudar a otros a afrontar esos mismos retos.”
