¿Está seguro de haber sido llamado?
Cuando usted sabe que Dios lo ha llamado para iniciar una iglesia, será capaz de enfrentar con confianza y gracia esos primeros años difíciles. Aun cuando haya tiempos de prueba e incertidumbre, la certeza de que usted ha sido llamado al trabajo que está haciendo lo mantendrá en su rumbo. Fíjese en algunas de las señales de que tiene un debido llamamiento:
Apropiadas fuentes de llamamiento
- Oración y estudio bíblico. Dios llama y confirma su llamado por medio de la oración y del estudio bíblico. Cuando Dios llama a alguien, con frecuencia confirma su llamamiento cada vez que la persona ora o lee la Biblia.
- Sorpresa. Tal vez nunca haya pensado en el ministerio; entonces Dios intercepta sus planes. Alguien dijo: “Cuando Dios está conmoviendo mi vida, todo lo familiar me resulta incómodo.” Este llamamiento sorpresivo conduce a un giro de 180 grados en la carrera y en el enfoque.
- Un descontento santo. Mientras que la ira, el resentimiento, o el descontento hacia una iglesia o un pastor pueden ser fuente de un llamamiento inapropiado, un llamamiento apropiado con frecuencia llevará consigo una sensación de descontento santo. Este descontento no tiene su enfoque en los problemas dentro de un ministerio, sino que tiene un profundo deseo de mejorar la situación en cierta comunidad. El descontento santo también viene cuando usted ha ignorado el llamamiento de Dios en su vida, y comprende que no hallará satisfacción hasta que se rinda a su voluntad para dar inicio a una iglesia.
- Carga por los que están lejos de Dios. Un deseo por alcanzar a los que están lejos de Dios siempre acompaña a un genuino llamamiento. Si su meta es cambiar a los cristianos de su comunidad, con toda seguridad Dios no lo ha llamado a que comience una nueva iglesia. Sin embargo, si tiene una fuerte pasión por alcanzar a los que están lejos de Dios, seguramente está oyendo la voz de Dios..
- Consejo piadoso. Un llamamiento genuino será acompañado por la confirmación de los que le rodean. Busque a otros líderes y someta su llamado a la opinión de ellos.
Nelson Searcy, Manhattan, New York

