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Establecimiento “glocal” de iglesias

Por Bob Roberts, Jr.

No llegué a comprender la glocalización1 para luego de inmediato dedicarme a ella. Gradualmente comencé a hacer las cosas esbozadas en este artículo, las que me condujeron a descubrimientos en la sociedad, en la Palabra de Dios, y en mí mismo. Yo solía sentirme mal por no haber recibido instrucción especializada, hasta que descubrí que los líderes de movimientos por lo general no estudian éstos, sino que les dan inicio. Sin realmente darse cuenta de ello, los líderes llegan a estar inmersos en un movimiento. Yo no estoy en un movimiento, a no ser por el único en que espero estar: el movimiento global de Jesucristo.

En su mayor parte, los movimientos de establecimiento de iglesias están limitados a tribus y naciones. Lo único que queda es un movimiento global de establecimiento de iglesias, uno que es glocal: local y global combinados.

El concepto “glocal” se centra en JesÚs, no en movimientos o en establecimiento de iglesias

Olvidemos el establecimiento de iglesias. Pablo o los demás no tuvieron una estrategia de establecimiento de iglesias para Jerusalén, Antioquía, o cualquiera de los lugares adonde fueron. He mirado, estudiado, y visto la misma ausencia de una estrategia en los lugares del mundo donde están ocurriendo cosas sorprendentes. Los apóstoles no idearon un plan y luego comenzaron iglesias para alcanzar a los perdidos. Más bien fue lo opuesto. Ellos estaban obsesionados con Jesucristo. Él los transformó; entonces los discípulos trastornaron el mundo (Hechos 17:6). Cuando la gente fue llena de Jesucristo, comenzó a establecer iglesias.

El crecimiento en la iglesia primitiva ocurrió porque los seguidores de Jesús vivieron el evangelio, no simplemente como resultado de haber aceptado el evangelio o como su estrategia de evangelización. Los primeros creyentes dieron origen a la iglesia como resultado del evangelismo que estaba en proceso, y esas iglesias siempre habrían de ser evangelizadoras. En la actualidad comenzamos iglesias para alcanzar a los perdidos, pero hemos invertido el proceso. En la sociedad moderna tenemos suficiente tecnología para comenzar una iglesia sin que Dios intervenga, pero, ¿es esta iglesia sustentable y transformadora?

La alternativa para el crecimiento de la iglesia es contemporizarla, lo cual significa que alcanzará segmentos de la población y conseguirá que asistan a la iglesia. Pero esto no necesariamente consigue que la gente se convierta en discípulos. Como líderes, debemos preguntarnos: “¿Cómo estamos alcanzando a la gente? ¿Estamos haciendo discípulos que se propaguen a la siguiente generación? ¿O estamos simplemente llenando una pecera con pececitos de una generación?

Los hombres en un lugar remoto del mundo donde no hay un movimiento que establece iglesias, no aceptan a Cristo y se levantan al día siguiente, diciendo: “Vamos a comenzar un movimiento de establecimiento de iglesias.” No, el evangelio los transforma. Se levantan la mañana siguiente y comienzan a anunciar el evangelio y la gente responde. El pueblo se reúne, y pronto allí hay una iglesia, luego varias iglesias, y luego un movimiento. Jesús tiene que ser la historia, el éxito, y la estrategia. Él no comparte su gloria con nadie.

El concepto “glocal” es el contexto del evangelio del Reino, no el evangelio de salvaciÓn

Durante mis primeros años como pastor, creía que si podía conseguir que alguien llegara a la iglesia y que luego se convirtiera, de alguna manera podíamos cambiar el mundo. Incorrecto. Descubrí que podemos establecer iglesias muy grandes, y sin embargo no hacer discípulos, y mucho menos ver resultados de valor en nuestras iglesias. La gente memorizará versículos, cumplirá la mayor parte de nuestras normas espirituales, y aun así no tendrá una fe que trasmitirá a otros. Necesitamos desesperadamente nuevas medidas que vayan más allá de los bautismos. No debiéramos dejar de contar los bautismos, pero necesitamos ver más allá de eso y esperar más tiempo para determinar si las personas están creciendo en su fe.

Aquí está la diferencia. Si pongo mi enfoque en la salvación, obtengo un convertido. Si pongo mi enfoque en el Reino, también obtengo un convertido; pero más que un convertido, obtengo un discípulo. Es preciso que nos preguntemos: “¿A dónde apunta la conversión? ¿Es a llegar al cielo, o es la transformación radical que conduce a la reconciliación de todas las cosas?” La respuesta es obvia: es ambas cosas.

Nuestro ejemplo de un discípulo es el Sermón del Monte. Nuestro mensaje es el mismo que el de Juan el Bautista, de Jesús, y de los apóstoles: arrepentíos que el reino de (Dios) los cielos se ha acercado.

En la iglesia que pastoreo decimos: “Reino entra; Reino sale.” Basamos esto en la premisa de que cuando el Reino entra en nosotros, fluye fuera de nosotros. Es un fluir divino. Cuando el Reino está presente, es exhaustivo y constante; no dirigido por las emociones, por la asistencia a los cultos, o por estrategia, sino por el Espíritu de Dios que nos conecta como ministros de reconciliación para todo lo que esté quebrantado.

¿Tiene la semilla del evangelio del reino el poder para transformar a una persona? ¡Ciertamente! ¿Tiene la semilla del evangelio del reino el poder para transformar una ciudad? ¡Claro que lo tiene! La historia y el testimonio lo confirman. El asunto, sin embargo, es éste: ¿Estamos consiguiendo conversos a una religión o gente transformada por el Espíritu que finalmente trastorna al mundo?

El contexto debe ser el Reino, y según Juan el Bautista, Jesús, y Pablo se entra en él mediante sincero arrepentimiento.

El concepto “glocal” gira alrededor del discÍpulo, no del pastor

Para tener un movimiento que establece iglesias, todo el cuerpo de Cristo debe levantarse, no sólo los pastores y los misioneros. Si ponemos nuestro enfoque en los pastores que tengan la instrucción tradicional, nunca tendremos suficientes para facilitar un movimiento. En cierto país tienen un lema para todos los nuevos creyentes: “Cada discípulo un fundador de iglesia.” ¿Por qué no? Sabemos que tenemos un movimiento cuando éste está fuera de control. Jamás llegaremos a estar fuera de control a menos que cada uno tenga una oportunidad de hacer su parte.

Conocí a un hombre de otro país que es de pensamiento occidental respecto a la iglesia. Me contó de un ministerio en que varios de los empleados de un empresario local se están convirtiendo a Cristo. Este empresario ha iniciado un estudio bíblico con sus empleados, y la asistencia ha crecido a más de cien personas. El hombre que me contó esta historia opinaba que este empresario debe invitar a un pastor para que dirija al grupo, porque considera que si el empresario lo hace se le pudieran subir los humos a la cabeza.

Yo le dije: “No, porque ha ocurrido algo maravilloso: un laico ha iniciado una iglesia. Díganle que enseñe lo que hizo a otro laico. Cuando el grupo crezca, den a ese nuevo laico algunas de las personas y comiencen iglesias como resultado de ese grupo.”

Los bautistas y los metodistas crecieron rápidamente porque dependían de los laicos y de los diáconos para que predicaran y dirigieran, porque no había suficientes pastores. La fraternidad de las Asambleas de Dios ha crecido desde su comienzo porque el Espíritu habló a través de cualquiera, no únicamente por medio de los pastores.

El concepto “glocal” es acerca de la sociedad, no de la iglesia

Cuando el evangelio del reino se pone en movimiento, influye no solamente en la iglesia o en los cristianos, sino en toda la sociedad. La promesa dada a Abraham fue acerca de una nación, y todas las naciones están compuestas de esferas o campos de la sociedad. Dependiendo de lo que usted lee, puede haber 4 ó 14 esferas o campos.

Por cuanto soy pastor y trato con voluntarios, uso un mapa de recursos humanos para determinar los campos que usamos. Conforme a este modelo aconsejamos a las personas cuando acuden a nuestro departamento de recursos humanos: agricultura, gobierno, comunicaciones, educación, salud, ciencia y tecnología, economía, y arte y entretenciones. (Vea el Modelo de Ministerio 360.)

No consideramos que la religión sea un campo. Más bien, la fe está presente en todo campo en el que el discípulo esté presente. Reitero que hemos revertido el orden. Comenzamos iglesias y esperamos que ellas impacten en la sociedad. Más bien, debiéramos tener discípulos en cada campo de la sociedad para impactar y atraer, y la iglesia emergerá desde las orillas hasta finalmente llegar al centro. (Mi libro Glocalization trata este aspecto.)

Cuando la religión se convierte en un campo, compite con los otros campos de la sociedad. Entonces el discipulado llega a ser una actividad del día domingo. Cuando la fe se hace presente en cada campo, hay oportunidad para un crecimiento y movimiento viral. Cuando la fe es segmentada a un campo se constriñe y no crece. Los pastores y los líderes religiosos no controlan la fe, pero equipan a los fieles para que vivan el evangelio. El principal ministerio de una persona es su trabajo, no las actividades de la iglesia el domingo. Efesios 4 dice que el trabajo del pastor es equipar al discípulo y hacerlo el héroe. En cambio, hemos invertido la situación. Hemos hecho al pastor y la predicación más importantes que hacer discípulos.

Estamos iniciando iglesias y estas iglesias están creciendo. Lamentablemente, no están marcando una gran diferencia en sus comunidades.

Hace varios años conversé con un grupo de hombres. Ellos deseaban iniciar mil mega-iglesias de dos mil o más miembros en las cincuenta principales ciudades de los Estados Unidos. Creían que al hacerlo, se lograría transformar estas ciudades. Les dije que no funcionaría. Hace poco más de diez años había unas trescientas mega-iglesias en los Estados Unidos. En la actualidad, hay más de mil trescientas, y numéricamente hay menos gente que asiste a la iglesia hoy de la que había hace diez años. Si nos atenemos al porcentaje, la estadística es aun peor. A veces considero que nuestras mega-iglesias (y yo soy pastor de una de ellas) son mega-parásitos en el cuerpo de Cristo. Las mega-iglesias tienden a convertir a los seguidores de Cristo en consumidores de servicios religiosos. Constantemente estamos ideando nuevas maneras de conseguir que nuestras iglesias crezcan en número, mientras que en general la iglesia en los Estados Unidos se está poniendo más pequeña. La única respuesta para esto es el establecimiento de iglesias. La pregunta es: ¿cómo procederemos al establecimiento? Y, ¿qué es lo que estableceremos? De esto trata el establecimiento de iglesias en sentido glocal.

El concepto “glocal” es motivado por la iglesia local, no por una instituciÓn

Es bueno, apropiado, y crítico que las organizaciones, instituciones, y denominaciones tengan una estrategia para el establecimiento de iglesias y de misiones. Sin embargo, mantengamos la incubadora en la iglesia. Todos los movimientos son orgánicos: no hay inseminación artificial para los movimientos de establecimiento de iglesias. Lo más noble que podemos hacer es ayudar a las iglesias que están estableciendo iglesias.

En mi red Glocal.net descubrimos que solamente el treinta por ciento de nuestras iglesias son de las que se reproducen. Muchas iglesias hablan acerca de reproducir iglesias y desean ser parte de una cadena que reproduce iglesias, pero no desean pasar por la experiencia de “concebir y dar a luz”. Por esta razón, reestructuramos nuestra cadena. Para permanecer en la red, usted tiene que establecer o ser establecido desde NorthWood, la iglesia que pastoreo. El ritmo de reproducción aumentó en forma drástica.

Cuando usted declara lo que desea que sea su ADN, buena suerte. Cuando usted determina su ADN por medio de la reproducción, es suyo. Por eso tenemos fundadores de iglesias que vienen y se quedan en nuestra iglesia. Vienen porque tenemos un ADN de multiplicación, y queremos que ellos capten esto.

Cada iglesia debiera considerarse un centro de establecimiento de iglesias. Los pastores necesitan dejar de pensar de sí mismos como pastores de una congregación para alcanzar la comunidad. En cambio, necesitan pensar de sí mismos como misioneros, con una base desde la cual establecerán iglesias en la comunidad, llenándola con la semilla del evangelio.

Los beneficios para la iglesia local que funda iglesias son innumerables. Los fundadores jóvenes lo mantienen a usted en buena forma. Su ministerio se expande más allá de una iglesia a muchas. Usted se mantiene en forma por largo tiempo porque los que se dedican a establecer iglesias y son veinte años menores que usted lo mantienen en permanente actividad. Su ministerio continuará después que usted haya acabado la carrera porque estos jóvenes fundadores de iglesias siguen sus pisadas.

La principal medida de la que debiera preocuparse un pastor es respecto a cuantas nuevas iglesias se generaron a partir de su iglesia el año pasado. El establecimiento de iglesias debiera ser tan natural para una iglesia como levantar la ofrenda o bautizar a los nuevos conversos. Lo que un pastor siente respecto al ministerio del Reino no se refleja en lo que dice o predica acerca del establecimiento de iglesias, sino más bien en cuántas iglesias ha iniciado.

El mayor obstáculo para el establecimiento de iglesias en los Estados Unidos no es la gente perdida; a ellos no les importa. No son los miembros de las iglesias; ellos están a favor del inicio de nuevas iglesias y se sienten orgullosos cuando lo hacen. El mayor obstáculo es un pastor que teme que alguien inicie una iglesia muy cerca de la suya.

El concepto “glocal” comprende todo el mundo, no sÓlo mi terruÑo

La iglesia de Antioquía envió a Pablo y a Bernabé como misioneros. Una iglesia misionera envía misioneros. Cuando nosotros comenzamos una iglesia, no la iniciamos para un barrio o una ciudad, sino para todo el mundo. Comenzamos iglesias para el mundo desde Dallas, Portland, Chicago, Atlanta, y otros lugares.

Como usamos discípulos, y no sólo pastores, contamos con una gran fuerza de trabajo. También estamos incluyendo a la sociedad, no sólo a la iglesia. Esto abre la puerta para que participe todo el mundo. Como resultado, surgen iglesias en los lugares menos esperados.

Han desaparecido los antiguos límites de “nuestro país” y el exterior, nacional e internacional. Nuestra actual crisis económica es el comienzo de la nivelación del resto del mundo con la economía de los Estados Unidos. ¿Quién hubiera predicho hace veinticinco años que nosotros deberíamos quinientos mil millones de dólares a China? Ahora estamos entrelazados.

Estoy convencido de que en los próximos diez años toda persona en el planeta habrá oído el mensaje del evangelio. ¿Por qué? Porque estamos conectados como nunca antes por la vía aérea y por la Internet. El desafío no será proclamar el evangelio en el exterior, sino más bien no se pierda nuestro mensaje. Si la humanidad sin el Espíritu Santo puede conectarse con gente por medio de Facebook y si puede propagar la Coca Cola a los cuatro rincones de la tierra, ¡imagine lo que es capaz de hacer el Espíritu Santo!

Estoy convencido de que se cumplirá la Gran Comisión más por conexión con lo que Dios ya está haciendo globalmente, que por iniciar lo que nosotros deseamos que Él haga. Estuve mirando un mapa del mundo y conectando los puntos, no precisamente desde Dallas al mundo, sino de lugares que están conectándose con Dallas desde otras partes del mundo. Es algo semejante a una red. Es lo que yo escuché mencionar a Chuck Van Engen como “misiones policéntricas”: sin principio ni fin. Todos estamos yendo y volviendo, y compartiendo.

En los Estados Unidos no tenemos movimientos de establecimiento de iglesias. Aun cuando algunos declaren que los hay, yo estoy en desacuerdo. Uno tiene que salir de los Estados Unidos para ver estos movimientos. Hasta que no tengamos un movimiento de fundación de iglesias fuera de control y sostenido en lugares donde estas iglesias estén transformando a sus comunidades, podemos tener un pequeño estudio bíblico o una gran reunión, pero no un movimiento de Jesús. Cuando tengamos un movimiento de fundación de iglesias, probablemente vendrá de fuera de los Estados Unidos. Nos uniremos al movimiento de alguien más, humildemente reconociendo que no lo sabemos todo.

Por esta razón los que predican en NorthWood generalmente proceden del exterior. Estamos aprendiendo más de los pastores del Oriente que de los que están aquí. Viene un nuevo día, una nueva colaboración. La iglesia está llegando a la mayoría de edad. Nadie será un experto. El único experto que podemos esperar es el experto aprendiz.

BOB ROBERTS, Jr., es pastor titular y fundador de la iglesia NorthWood en Keller, Texas. Él ha escrito Transformation, Globalization, The Multiplying Church, y su libro más reciente, Real Time Connections – How to Use Your Job and What You Have to Change the World (Primavera 2009).

Notas

1. Nota del editor: el término “glocal” se refiere a individuos, grupos, u organizaciones dispuestos a “pensar de manera global pero actuar en forma local”. A menudo se usa para describir a una nueva clase social: gerentes de empresas que están dispuestos a viajar, a mudarse, y a pensar de forma global y local.

 

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