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La adicción a la pornografía en el cerebro:

Its su naturaleza destructiva y cómo superarla

¿Cómo se puede ayudar a los miembros de la iglesia que están controlados por la pornografía? La comprensión de la naturaleza adictiva de la pornografía es un primer paso importante.

Por William M. Struthers

Mientras que la iglesia en los últimos años se ha centrado en asuntos relacionados con la homosexualidad, la proliferación del uso de la pornografía en nuestras congregaciones se ha filtrado en forma casi inadvertida.

Algunos estiman que por lo menos la mitad de los hombres en las iglesias visitaron sitios pornográficos el pasado año. La relación de estos hombres con la pornografía afecta directamente las relaciones que tienen con la gente en su comunidad. Quizá usted ha visto a un hombre que al parecer lo tiene todo: esposa y amorosos hijos, un buen trabajo, y que ha perdido todo porque no puede dejar de descargar pornografía de la Internet. O tal vez usted ha asesorado a un joven que se ha aislado tanto de su familia y sus amigos que siente que Dios ya no puede perdonarlo de las cosas que ha visto y ha hecho al navegar en línea buscando pornografía. Es fácil encontrar historias de alguna jovencita de secundaria que envía imágenes obscenas de sí misma a su novio, quien luego las distribuye a sus compañeros de clase.

El sexo se ha convertido en un producto de diversión. La gente a veces sólo valora a los demás por su capacidad de estimular y satisfacer sus apetitos sexuales. La pornografía contribuye a esta mentira y la promueve, y elimina el carácter sagrado de la relación sexual.

En su ministerio a la gente de su iglesia, ¿qué debe tener en cuenta respecto a la manera en que la pornografía controla a una persona? La siguiente información ofrece comprensión sobre la naturaleza adictiva de la pornografía y cómo puede ayudar a los creyentes que están controlados por esta adicción.

La naturaleza destructiva de la pornografÍa

Para los cristianos, la sexualidad tiene una dimensión tanto sagrada como moral (Génesis 2:22-25). Si algo es sagrado, lo separamos para un uso o propósito exclusivo. Dios aprobó la intimidad sexual para que sea sólo entre marido y mujer, y ellos deben mantener la pureza de esta intimidad sexual (Hebreos 13:4). La fidelidad, mantener este aspecto de nuestro cuerpo del uno para el otro, es una representación del amor exclusivo de Dios hacia su pueblo (1 Corintios 6:18-20; Efesios 5:25-28). Si se entiende de esta manera, la pornografía es una invasión de este espacio sagrado.

Hay consecuencias claras y destructivas cuando regularmente se mira pornografía (y se actúa sexualmente conforme a lo que se ve). En el plano social, la pornografía presenta a los seres humanos como objetos de consumo en vez de personas hechas a imagen de Dios. La gente paga a mujeres y a hombres para que ofrezcan su cuerpo para el entretenimiento y la estimulación de cualquiera que quiera mirar. El mensaje claro es que las mujeres no son más que trozos de carne deshumanizada. Esto se observa en los hábitos mentales. El habitual consumidor de pornografía empieza a ver como objeto a las mujeres de su vida, y las mira a través de un lente pornográfico. Como es de suponer, esto puede tener consecuencias devastadoras en el matrimonio, la familia, y el lugar de trabajo de un hombre.

Además, hay una serie de indicadores que asocian la exposición a la pornografía con la conducta y las actitudes antisociales. Los hombres tienden a ser más agresivos para con las mujeres y menos sensibles al dolor y el sufrimiento de la violación y la violencia contra ellas. La pornografía también hace que un hombre vea su propio cuerpo con menos respeto, y puede producir la disminución de la satisfacción sexual. La pornografía puede llevar a una de las principales fuentes de conflicto en los matrimonios y también al aislamiento social.

La pornografía se entromete en el espacio sagrado destinado al esposo y la esposa y contamina la mente, creando expectativas para la intimidad sexual que son inherentemente egoístas. Aunque ofrece la promesa de la conexión, en realidad la pornografía aísla.

La adicciÓn a la pornograÍa y la compulsÓn

¿Qué es lo que hace que la pornografía sea potencialmente adictiva? Los médicos a menudo describen las adicciones como una enfermedad médica de recompensa y motivación de los circuitos del cerebro. Las drogas adictivas secuestran este circuito que normalmente es para las cosas que nos dan placer (como la comida y el agua). Las metanfetaminas, la cocaína, y la heroína actúan directamente sobre este sistema neuroquímico y lo perturban de tal manera que los placeres normales (esto es, comer y beber) pierden su atractivo, y lo único que importa es consumir la droga.

Las adicciones tienen tres componentes principales: 1) un deseo o preocupación por la sustancia, 2) la incapacidad de detenerse, y 3) la utilización progresiva de la sustancia a pesar de las consecuencias negativas. La adicción con frecuencia incluye ciclos de recaída y remisión. Sin tratamiento, la naturaleza progresiva de la adicción puede destruir a la persona en lo social, económico, físico, y espiritual.

Para algunos hombres, su relación con la pornografía es adictiva (tiene los tres aspectos de una adicción), pero son muchos más quienes informan que miran pornografía compulsivamente. Han adoptado la costumbre de mirar y actuar la pornografía como una manera de hacer frente al estrés, expresar frustración o sentimientos de impotencia, o resolver los sentimientos de depresión e inseguridad. Ellos quizá no saben por qué desean ver pornografía; pero saben que necesitan tenerla al alcance. Los hombres suelen conectar su compulsión de ver pornografía con un patrón ritual de conducta sexual. Al actuar experimentan el placer de la liberación, una dosis de placer que pueden controlar. Entonces, ¿de dónde proviene esta dosis de placer?

La pornografía en el cerebro

Debido a la manera en que neurológicamente Dios creó a los hombres, son sensibles a la representación visual de señales pertinentes al sexo (esto es, la silueta femenina desnuda, expresiones faciales).1 Estas señales provocan conexiones neurológicas, químicas, y hormonales que son la fuente de la oleada de excitación sexual.

La mayoría de los hombres están familiarizados con la fuerza de la excitación sexual y la energía que viene con ella. Cómo tratemos esta energía y cómo hemos aprendido a responder a ella forman los hábitos psicológicos, emocionales y de conducta que desarrollamos. Esta secuencia continua de excitación y respuesta forma un circuito neurológico. Esta vía, entonces, se convierte en la ruta preferida —el viaje mental— cada vez que un hombre repite esta secuencia.

La costumbre de mirar pornografía con regularidad lleva a los hombres a ver a las mujeres como objetos sexuales. Conforme el hombre regularmente activa esta vía mental, se desencadena la excitación sexual. Conforme aumenta la excitación sexual, emerge el hábito de buscar la vía de expresión. El usuario asocia la pornografía con la vida interna y mental de la fantasía y los pensamientos lujuriosos para producir una caldera neuroquímico de tensión sexual.

Varias zonas del cerebro participan de manera crítica cuando el hombre actúa sexualmente. Los científicos llaman a una región el área tegmental ventral (ATV). Mirar pornografía causa un aumento en la actividad del ATV. El ATV produce la dopamina neuroquímica que se encuentra prácticamente en todas las drogas adictivas. El ATV, junto con otras regiones del cerebro, parecen ser los lugares responsables de las experiencias psicológicas del deseo y la euforia que son la base de la experiencia sexual. Como resultado de esta actuación sexual, el cuerpo libera reforzadores naturales del cerebro (la dopamina, las endorfinas, la norepinefrina ,y la oxitocina) y la persona forma una huella del evento. Esta huella sirve para ligarlo al objeto que él asocia con la experiencia.

En unos estudios en que se ha examinado los efectos de mirar material pornográfico (sexualmente explícito) y los efectos de la excitación y la respuesta sexual, los investigadores han llegado a varias conclusiones. Una de ellas la han llamado neuronas espejo o de reflejo. Estas neuronas forman un circuito localizado en los lóbulos frontal y parietal (la región en la parte superior de la cabeza). Estas neuronas tienen que ver con el proceso de cómo imitar un comportamiento. Contienen un sistema motor que se relaciona con la planificación de un comportamiento. Considere este ejemplo: si usted ve a alguien que toma un martillo y clava un clavo, se activa la misma parte del cerebro que se utiliza para clavar con un martillo. Otras regiones del cerebro pueden mantener bajo control ese comportamiento, pero ahora se ha preparado un circuito neuronal para clavar un clavo. Los científicos originalmente llamaron a estas neuronas mono ve, mono hace (que fueron descubiertas en monos), y constituyen la manera en que neurológicamente aprendemos observando a otras personas.

Siempre que vemos un comportamiento, hay un eco silencioso, un espejo neurológico en nosotros mismos que lleva a cabo ese comportamiento que reside en el cerebro. Esto es maravilloso porque podemos aprender observando a otras personas, pero también puede tener efectos negativos, especialmente respecto a la pornografía.

Estas neuronas espejo están presentes cuando alguien mira pornografía porque indirectamente experimentan lo que ven, y aprenden de ello. Cuando los hombres ven en la pantalla la escena cargada de sexualidad, reflejan esto, lo cual provoca su propia excitación sexual y aprenden cómo responder. Este sistema de neuronas espejo/reflejo provoca la excitación que conduce a la tensión sexual y a la necesidad de un desfogue. La triste realidad es que cuando la persona actúa (a menudo mediante masturbación), esto conduce a consecuencias hormonales y neurológicas que Dios diseñó para unirlo al centro de su atención. En el plan de Dios este centro de su atención es la esposa, sin embargo para muchos hombres es una imagen en una pantalla. La pornografía esclaviza al espectador a una imagen en vez de unirlo a su esposa.

La intimidad sexual es un complejo evento neuroquímico y hormonal. Es una de las maneras más poderosas que Dios ha dado para que el hombre establezca vínculos. Al mirar pornografía y responder a ella, la persona establece vínculos con las imágenes y no con una persona. Después de ver centenares de imágenes y responder a ellas, o incluso cuando un hombre usa las imágenes para excitarse y responder a su esposa, debemos preguntar: "¿A quién o a qué está usted unido?"

En el plan de Dios, un marido que es fiel a su mujer está profundamente y emocionalmente ligado a ella. Esto refleja el amor exclusivo de Dios para su pueblo y el misterio de la unión entre Cristo y su iglesia. Un hombre soltero célibe no está ligado de esta manera, y como tal, es libre para dar imagen al amor de Dios y ministrar a otras personas. Aquí vemos la necesidad de que tanto los hombres casados fieles como los hombres solteros fieles sean parte de la Iglesia.

CÓmo superar

Cuando pienso en el proceso de recuperación de la adicción a la pornografía y el pecado sexual, vienen a mi mente los principios de la formación espiritual. Mi formación neuro-científica me da una perspectiva particular de esto. Creo que la formación espiritual es el mejor contexto para entender nuestro desarrollo social, psicológico, neurológico, y espiritual. Conforme entendemos cómo Dios nos hizo y cómo obra a través de nosotros, podemos apoyarnos de mejor manera en el espíritu divino de la compasión y el perdón.

Necesitamos compasión y perdón en abundancia al comienzo del proceso de recuperación y conforme Dios perdona y ayuda a las personas a superar esta adicción. La gente rara vez cambia los hábitos neurológicos de depravación de la noche a la mañana porque no se formaron de la noche a la mañana. A menudo Dios utiliza nuestra naturaleza humana para revelarse, y tenemos que ayudarnos unos a otros a comprender la manera única en que nos está santificando para que nos conformemos a la imagen de Cristo. El proceso de formación espiritual usa la confesión, la iluminación o aclaración, la acción deliberada, y la visión para llevarnos a todos a esta meta.2

ConfesiÓn

El primer paso que alguien necesita dar para ser liberado de la pornografía o el pecado sexual es confesar. La confesión lleva a una correcta comprensión del quebrantamiento. Como primer paso al restablecimiento de la comunión con Dios, empezamos el proceso de salir de los efectos de aislamiento del pecado. Es sólo con un corazón verdaderamente arrepentido (que lleva el fruto de un cambio de comportamiento) que un hombre emprende su camino hacia la redención y la recuperación. La confesión condicional no es una opción. Tampoco lo es la confesión que se hace en silencio o sin ser observado por otras personas. Debido a la naturaleza de aislamiento de la pornografía, es necesario que la confesión se haga a un confidente.

Elegir a quién revelar los problemas relacionados con la pornografía es un proceso delicado. A menudo los pastores serán una elección lógica para la confesión. Los pastores deben asegurarse de que su respuesta sea madura, solidaria, discreta y compasiva, sin minimizar la gravedad de las consecuencias (especialmente con cónyuges o familiares afectados). Mientras que algunos hombres confiesan ante un pariente, amigo o mentor, es importante recordar la necesidad de que otra persona escuche el pecado y hable del perdón de Cristo. Después de la confesión, el hombre puede entonces pasar a la siguiente etapa: la iluminación o aclaración.

la alcaraciÓn

Por medio de la aclaración descubrimos la atracción de la pornografía. La pornografía y el deseo de intimidad sexual rara vez son las causas de los problemas. A medida que uno se profundiza más en las razones de que alguien mira pornografía, se da cuenta de que es un síntoma de un problema humano más profundo. La aclaración es un proceso educativo mediante el cual identificamos las necesidades ambientales, emocionales y psicológicas subyacentes y lo que desencadena el patrón del pecado. Esto se hace mejor con un pastor, mentor o consejero, con alguien que puede dar un punto de vista objetivo y consejo bíblico. Estas personas pueden ver los patrones, mientras que el hombre hundido en el ciclo del pecado no puede verlos. Aquí los hombres pueden identificar —cautivar— y desactivar los motivos sexuales responsables de la compulsión o adicción.

Un cortocircuito de estos hábitos y rituales neurológicos saca al hombre de sus patrones compulsivos. Debido a que entienden mejor sus patrones de comportamiento, pueden evitar situaciones o pensamientos que los conducen por el mortal camino del pecado.

Una vez que el hombre entiende sus propias debilidades, puede organizar su mundo y el apoyo de su familia y la iglesia para reducir al mínimo la probabilidad de caer en pecado. Este proceso de rehabilitación es uno que también está neurológicamente almacenado y que se convierte en un hábito positivo, que puede aumentar con el tiempo y la repetición.

la acciÓn deliberada

Después de que un hombre se da cuenta de la naturaleza de su pecado (confesión) y reflexiona sobre el motivo de que cometió sus errores (aclaración), hay una serie de medidas que debe tomar para que no lo cometa de nuevo. Hay tres factores que son poderosos indicios de la recuperación de las adicciones y son importantes en el proceso de formación espiritual. El primero es el desarrollo de un sentido de responsabilidad personal e inversión en el proceso de recuperación. Las cosas que decidimos en nuestro pensamiento tienen un significativo impacto en la trayectoria de nuestra santificación. Al fijar nuestra mente en las cosas de arriba (Colosenses 3:2), lo hacemos a propósito. No observamos pasivamente el proceso, mas bien somos participantes activos en lo que Dios hace en nosotros.

El sentido de propiedad que tenemos sobre nuestra formación espiritual es un indicio importante de los resultados de la recuperación. Si no invertimos en nuestro proceso de recuperación espiritual, sucederá conforme a lo que dicta el mundo. Pero la redención no puede ocurrir de forma aislada. Tenemos que contar con la ayuda de otros. Esto nos lleva al segundo factor: el apoyo de la iglesia.

Cuando la iglesia invierte en prestar apoyo espiritual, social, y físico que se necesita para llevar a las personas a través de difíciles tiempos de pruebas, las perspectivas de recuperación (y la eventual plena participación en la vida de la iglesia y el ministerio a los demás) aumentan drásticamente. Esto se ve más en la presencia de un mentor espiritual y en lo que llamaré Grupos de Responsabilidad de Vida Juntos.

Un mentor ha tratado con problemas similares y conoce el proceso de redención que tenemos en Dios. La relación entre el mentor y la persona en recuperación es genuina y no meramente confinada al problema del pecado. Conforme la relación con el mentor se profundiza, él actúa como una voz de alerta cuando la tentación está en el horizonte y lo alienta con las Escrituras, con consejos prácticos, y en oración. En algunos casos, podría ser necesaria la ayuda profesional debido a la gravedad del problema. Un consejero cristiano es experto en descubrir lo más íntimo de estos problemas y en detectar problemas más profundos que pueden haber pasado inadvertidos, incluso por algunos de los mejores mentores.

Los grupos que se centran exclusivamente en la abstinencia de la pornografía tienen poder limitado en la promoción de un cambio verdadero. La responsabilidad recíproca tiene que ser algo más que de un aspecto específico, debe abarcar toda la vida. Los grupos de responsabilidad que se basan exclusivamente en la vergüenza generada por el pecado están condenados a aislar poco a poco a los hombres; eso es lo que hacen la vergüenza y el engaño. Vida Juntos implica relaciones que van más allá de un solo asunto, es una alternativa holística. Envuelve a la familia, el ministerio, la profesión, y todos los demás aspectos de la vida de un hombre. En resumen, ellos necesitan establecer verdaderas relaciones con otros varones. En este lugar de verdaderas relaciones, los varones experimentan la necesidad de intimidad (aunque de manera diferente), y los verdaderos lazos de afecto y compañerismo masculinos son vivificantes, no degradantes, ni competitivos, ni dominantes.

El tercer factor es el fortalecimiento de hábitos y disciplinas incompatibles. Así como no debemos pensar en el cristianismo como una lista de “no deberás” (hay que pensar en ello como “harás a los demás”), las disciplinas espirituales del ayuno, la oración, la meditación, el estudio, la adoración, y otros son incompatibles con las conductas asociadas al consumo de la pornografía y el pecado sexual. Conforme una persona refuerza estas disciplinas, dará forma a los hábitos neurológicos que se convertirán en la ruta preferida del pensamiento y de la vida. Si ponemos en práctica las disciplinas espirituales en comunidad, nos conformaremos más a la imagen de Cristo. En vez de la depravación que causan los patrones adictivos de pecado, las disciplinas espirituales anclan en las conexiones de nuestro cerebro la conformidad a la imagen de Cristo.

VisiÓn

¿Cómo se recupera un hombre? ¿Es posible que cambie? Podemos usar los procesos y factores que provocaron nuestra caída como los procesos que redimen y alteran nuestra misma naturaleza humana. La aceptación de la sabiduría que encontramos en las Escrituras nos guiará y dará estructura a nuestras relaciones. Es en el ministerio del amor del cuerpo de Cristo, con el poder del Espíritu Santo, que nuestros hermanos y hermanas se convierten en la encarnación de la misericordia, el perdón, y el amor en el cuidado y la compasión que recibimos de ellos. No debemos temer a reclamar ese amor encarnado e incorporado porque para eso nos hizo Dios (1 Corintios 15:49).

Dios nos diseñó a cada uno para que seamos santificados en la imagen de Cristo Jesús (Colosenses 3:10). Todas nuestras luchas y victorias se convierten en parte integral de nuestra carrera cristiana; están archivadas en nuestro cerebro y nuestra memoria. Dios reclama y transforma el sendero único de cada persona para que sea parte de su testimonio del amor, el poder, y la misericordia de Dios.

ConclusiÓn

Imagine que podemos usar nuestra sexualidad para impulsarnos hacia la santificación, en vez de ser un obstáculo. Mediante la comprensión de nuestro propósito de ser conformados a la imagen de Cristo (Romanos 8:29), manifestamos el amor exclusivo e inclusivo de Dios. Tenemos mayor posibilidad de ir más allá de la mentira de la pornografía —que las personas son para nuestro consumo sexual— y podemos apreciar a las mujeres como hermanas en Cristo. Nos movemos más allá de la deshumanización, y tratamos respetuosamente a las personas y honramos su dignidad. Así es cómo imagino la santificación: una adicción a la santidad. Es una fijación compulsiva en la persona de Jesucristo, que se manifiesta en los hábitos de la compasión, la virtud, y el amor. Esta es una visión y una esperanza a la que puede aferrarse cualquier hombre que quiere santificarse.

Preguntas para reflexiÓn o discusiÓn en grupo:

  1. ¿Cómo podrían las neuronas espejo ayudarnos a desarrollar hábitos santos?
  2. ¿Cuál es su visión personal de la santidad?
  3. ¿Cuáles son algunos ejemplos de cómo la sexualidad se podría encausar en la vida de una persona soltera?
  4. ¿Cómo sería un Grupo de Responsabilidad de Vida Juntos de hombres en su iglesia?

 WILLIAM M. STRUTHERS, Ph.D., profesor asociado de psicología, Wheaton College, Wheaton, Illinois. Es autor de Wired for Intimacy: How Pornography Hijacks the Male Brain [Programado para intimidad: cómo la pornografía secuestra el cerebro del varón].

Notas

  1. William M. Struthers, Wired for Intimacy: How Pornography Hijacks the Male Brain [Programado para intimidad: cómo la pornografía secuestra el cerebro del varón] (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 2009).
  2. Randy Reese, Keith Anderson, Spiritual Mentoring [Mentoría spiritual]. (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1999).

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